domingo, 13 de octubre de 2024

TEMA  : “CON LA IGLESIA HEMOS DADO, SANCHO”.

FECHA:   BENDICIÓN PLAZA ESTADIO ESPAÑOL  2024

Previo al inicio de la procesión de la Virgen del Carmen el domingo pasado le comenté al antiguo párroco de mi parroquia de infancia que esta semana daría la bendición a una imagen del Quijote, ante lo cual abrió sus ojos y preguntó como sorprendido ¿al quijote de la mancha?.

Para alguno puede llamar a extrañeza una liturgia de bendición en este contexto, más ello se aclara al leer el ritual de bendición de la Santa Sede, en la Parte Segunda, capítulo XIX donde establece el modo cómo se ha de impartir la bendición en aquellos espacios públicos habitualmente conocidos como “plazas”. En el numeral 720 del citado texto se dice: “La vida humana encuentra una eficaz ayuda en el uso de aquellos medios que sirven para hacer posible el encuentro, la unión y la mutua comunicación entre los hombres- Entre estas realidades cabe enumerar, por ejemplo, una plaza. Puesto que en uso de dichos medios se aviva y fomenta la conciencia de las mutuas obligaciones, ello nos ofrece una buena ocasión de bendecir a Dios y de orar al mismo tiempo por las personas que los utilizarán en lo sucesivo”.

En la lectura primera hemos leído la visita que San Pablo hizo a la principal plaza de Atenas. Su amor a Dios le condujo ir en busca de las almas en los lugares con mayor población de la época, para lo cual, recorrió largas distancias debiendo pasar por múltiples pruebas.

Hoy nos reunimos para invocar la bendición de Dios sobre nuestro Estadio Español de Recreo, en este nuevo lugar de encuentro, ante una bella y lograda iniciativa que han tenido de alzar la figura del Hidalgo Quijote de la Mancha y su fiel escudero Sancho, personajes que encontramos en la obra magna de Miguel de Cervantes.

Tal autor coloca su pluma locuaz, como “lengua del alma” (Libro II, capítulo XVI) “al servicio del quehacer evangelizador de la Iglesia postridentina”, destacando algunos puntos de alta teología con la sabiduría y picardía propia de aquella lengua que nos trajo la fe como el don más preciado.

 

 

Conocido es aquel episodio donde el rebaño les vació las alforjas dejándoles muertos de hambre. Lejos de desesperarse y de recriminar al Creador, el Hidalgo personaje de la novela exclama: “Más, con todo esto, sube en tu jumento, Sancho el bueno, y vente tras de mí, que Dios, que es proveedor de todas las cosas, no nos ha de faltar, y más andando tan en su servicio como andamos, pues no falta a los mosquitos del aire ni a los gusanillos de la tierra ni a los renacuajos del agua, y es tan piadoso, que hace salir su sol sobre los buenos y malos, y llueve sobre los injustos y los justos”.

La confianza en Dios resulta tan necesaria para entonces como para nuestros días pues de Dios siempre se es deudor y aunque el mundo pueda por un tiempo tener la pretensión de separase de su Creador, ese mundo y esa sociedad alzada prontamente se vuelca contra el hombre mismo. Es preciso confiar en Dios que cuida en todo y de todos.

Un segundo aspecto que destacamos en la obra de Cervantes, es que en boca del enjuto señor de la Mancha, recordando las virtudes que deben vestir a todo caballero andante señala: “También, ha de ser teólogo, para saber dar razón de la cristiana ley que profesa, clara y distintamente, adonde que le fuera pedido” (Libro II, capítulo XVIII).

Según esto, hemos de dar razón de nuestra fe (1 San Pedro III, 15) porque creemos en Jesús, que dijo de si mismo: “Yo soy la verdad, el camino y la vida”, lo cual, el mítico personaje de Cervantes y su fiel servidor, nos parece invitar a testimoniar de manera “clara” y “distinta” la fe recibida como el mayor tesoro que podemos ofrecer “adonde nos fuera pedido”, incluido cada uno de los rincones de este espacio que hoy inauguramos.

Qué notable resultaría si acaso en medio de nuestro ir y venir en las múltiples actividades que desarrollamos en este lugar pudiésemos expresar con el Quijote cuya voz nos parece escuchar:  ”¡Con la Iglesia hemos dado, Sancho!” (Libro II, capítulo IX).

¡Que Viva Cristo Rey!

 

 

 

S. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.                                      

                                                                                             R. Amén

S. El Señor, que es el camino, y la verdad, y la vida, esté con todos vosotros.                                                                            R. ¡Y con tu espíritu!

MONICIÓN INICIAL (Animador):

“Cristo, el Hijo de Dios, vino al mundo para reunir a los dispersos. Por consiguiente, todo aquello que contribuye a que los hombres se unan entre sí es conforme a los designios de Dios. Pidamos al Señor que bendiga a los que han trabajado en la construcción de esta plaza y monumento y proteja con su ayuda a los usuarios del Estadio Español”.

LECTURA HECHOS DE LOS APÓSTOLES (Lector:__________)

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del libro de los Hechos de los apóstoles. Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: «Atenienses, veo que sois casi nimios en lo que toca a religión. Porque, paseándome por ahí y fijándome en vuestros monumentos sagrados, me encontré un altar con esta inscripción: "Al Dios desconocido."

Pues eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo. El Dios que hizo el mundo y lo que contiene, él es Señor de cielo y tierra y no habita en templos construidos por hombres, ni lo sirven manos humanas; como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo. De un solo hombre sacó todo el género humano para que habitara la tierra entera, determinando las épocas de su historia y las fronteras de sus territorios. Quería que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo dicen incluso algunos de vuestros poetas: "Somos estirpe suya”.  Palabra de Dios.                                     R. Te alabamos, Señor.



SALMO RESPONSORIAL XXIV (Lector:__________________)

R. Dios mío, en ti confío.

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando.

R. Dios mío, en ti confío.

Hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. Las sendas del Señor son misericordia y lealtad para los que guardan su alianza y sus mandatos.

R. Dios mío, en ti confío.

¿Hay alguien que tema al Señor? Él le enseñará el camino escogido: su alma vivirá feliz, se descendencia poseerá la tierra.

R. Dios mío, en ti confío.

ORACIÓN DE BENDICIÓN (Sacerdote).

Oh, Dios, que estás cerca de todos los que viven entregados a tu servicio y velas con solicitud de padre por los que confían en ti, dígnate preceder con tu gracia y seguir cerca con tu compañía a todos los que pasen por esta plaza y monumento, para que, con tu protección, superen todas las dificultades de la vida, vean cumplidos sus deseos y lleguen felizmente al lugar de su destino. Por Jesucristo, nuestro Señor.                 R. Amén.

RITO DE ASPERGES (ACETRE CON AGUA BENDITA).

REZO PADRE NUESTRO (Sacerdote)

BENDICIÓN FINAL (Sacerdote)

S. El Señor os guíe en vuestros desplazamientos, para que hagáis en paz vuestro camino y lleguéis a la Vida Eterna.                                   R. Amén.

S. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.                                                                 R. Amén




 

 


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