TEMA : “CON
LA IGLESIA HEMOS DADO, SANCHO”.
FECHA:
BENDICIÓN PLAZA ESTADIO ESPAÑOL
2024
Previo al inicio de la procesión
de la Virgen del Carmen el domingo pasado le comenté al antiguo párroco de mi
parroquia de infancia que esta semana daría la bendición a una imagen del
Quijote, ante lo cual abrió sus ojos y preguntó como sorprendido ¿al quijote de
la mancha?.
Para alguno puede llamar a
extrañeza una liturgia de bendición en este contexto, más ello se aclara al
leer el ritual de bendición de la Santa Sede, en la Parte Segunda, capítulo XIX
donde establece el modo cómo se ha de impartir la bendición en aquellos
espacios públicos habitualmente conocidos como “plazas”. En el numeral 720 del
citado texto se dice: “La vida humana encuentra una eficaz ayuda en el uso
de aquellos medios que sirven para hacer posible el encuentro, la unión y la
mutua comunicación entre los hombres- Entre estas realidades cabe enumerar, por
ejemplo, una plaza. Puesto que en uso de dichos medios se aviva y fomenta la
conciencia de las mutuas obligaciones, ello nos ofrece una buena ocasión de
bendecir a Dios y de orar al mismo tiempo por las personas que los utilizarán
en lo sucesivo”.
En la lectura primera hemos leído
la visita que San Pablo hizo a la principal plaza de Atenas. Su amor a Dios le
condujo ir en busca de las almas en los lugares con mayor población de la época,
para lo cual, recorrió largas distancias debiendo pasar por múltiples pruebas.
Hoy nos reunimos para invocar la
bendición de Dios sobre nuestro Estadio Español de Recreo, en este nuevo lugar
de encuentro, ante una bella y lograda iniciativa que han tenido de alzar la
figura del Hidalgo Quijote de la Mancha y su fiel escudero Sancho, personajes que
encontramos en la obra magna de Miguel de Cervantes.
Tal autor coloca su pluma locuaz,
como “lengua del alma” (Libro II, capítulo XVI) “al
servicio del quehacer evangelizador de la Iglesia postridentina”, destacando
algunos puntos de alta teología con la sabiduría y picardía propia de aquella
lengua que nos trajo la fe como el don más preciado.
Conocido es aquel episodio donde el
rebaño les vació las alforjas dejándoles muertos de hambre. Lejos de
desesperarse y de recriminar al Creador, el Hidalgo personaje de la novela
exclama: “Más, con todo esto, sube en tu jumento, Sancho el bueno, y vente
tras de mí, que Dios, que es proveedor de todas las cosas, no nos ha de faltar,
y más andando tan en su servicio como andamos, pues no falta a los mosquitos
del aire ni a los gusanillos de la tierra ni a los renacuajos del agua, y es
tan piadoso, que hace salir su sol sobre los buenos y malos, y llueve sobre los
injustos y los justos”.
La confianza en Dios resulta tan
necesaria para entonces como para nuestros días pues de Dios siempre se es
deudor y aunque el mundo pueda por un tiempo tener la pretensión de separase de
su Creador, ese mundo y esa sociedad alzada prontamente se vuelca contra el
hombre mismo. Es preciso confiar en Dios que cuida en todo y de todos.
Un segundo aspecto que destacamos
en la obra de Cervantes, es que en boca del enjuto señor de la Mancha,
recordando las virtudes que deben vestir a todo caballero andante señala: “También,
ha de ser teólogo, para saber dar razón de la cristiana ley que profesa, clara
y distintamente, adonde que le fuera pedido” (Libro II, capítulo XVIII).
Según esto, hemos de dar razón de
nuestra fe (1 San Pedro III, 15) porque creemos en Jesús, que
dijo de si mismo: “Yo soy la verdad, el camino y la vida”, lo cual, el mítico
personaje de Cervantes y su fiel servidor, nos parece invitar a testimoniar de
manera “clara” y “distinta” la fe recibida como el mayor tesoro que podemos
ofrecer “adonde nos fuera pedido”, incluido cada uno de los rincones de este espacio
que hoy inauguramos.
Qué notable resultaría si acaso
en medio de nuestro ir y venir en las múltiples actividades que desarrollamos en
este lugar pudiésemos expresar con el Quijote cuya voz nos parece
escuchar: ”¡Con la Iglesia hemos
dado, Sancho!” (Libro II, capítulo IX).
¡Que Viva Cristo Rey!
S. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo.
R. Amén
S. El Señor, que es el camino, y la verdad, y la
vida, esté con todos vosotros. R. ¡Y con tu espíritu!
MONICIÓN INICIAL (Animador):
“Cristo, el Hijo de Dios, vino al
mundo para reunir a los dispersos. Por consiguiente, todo aquello que
contribuye a que los hombres se unan entre sí es conforme a los designios de
Dios. Pidamos al Señor que bendiga a los que han trabajado en la construcción
de esta plaza y monumento y proteja con su ayuda a los usuarios del Estadio
Español”.
LECTURA HECHOS DE LOS APÓSTOLES
(Lector:__________)
Escuchad ahora, hermanos, las
palabras del libro de los Hechos de los apóstoles. Pablo, de pie en medio del
Areópago, dijo: «Atenienses, veo que sois casi nimios en lo que toca a
religión. Porque, paseándome por ahí y fijándome en vuestros monumentos sagrados,
me encontré un altar con esta inscripción: "Al Dios desconocido."
Pues eso que veneráis sin
conocerlo, os lo anuncio yo. El Dios que hizo el mundo y lo que contiene, él es
Señor de cielo y tierra y no habita en templos construidos por hombres, ni lo
sirven manos humanas; como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida
y el aliento, y todo. De un solo hombre sacó todo el género humano para que
habitara la tierra entera, determinando las épocas de su historia y las
fronteras de sus territorios. Quería que lo buscasen a él, a ver si, al menos a
tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en
él vivimos, nos movemos y existimos; así lo dicen incluso algunos de vuestros
poetas: "Somos estirpe suya”. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL XXIV (Lector:__________________)
R. Dios
mío, en ti confío.
Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres
mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando.
R. Dios
mío, en ti confío.
Hace caminar a los humildes con
rectitud, enseña su camino a los humildes. Las sendas del Señor son
misericordia y lealtad para los que guardan su alianza y sus mandatos.
R. Dios mío,
en ti confío.
¿Hay alguien que tema al Señor?
Él le enseñará el camino escogido: su alma vivirá feliz, se descendencia
poseerá la tierra.
R. Dios
mío, en ti confío.
ORACIÓN DE BENDICIÓN (Sacerdote).
Oh, Dios, que estás cerca de
todos los que viven entregados a tu servicio y velas con solicitud de padre por
los que confían en ti, dígnate preceder con tu gracia y seguir cerca con tu
compañía a todos los que pasen por esta plaza y monumento, para que, con tu
protección, superen todas las dificultades de la vida, vean cumplidos sus
deseos y lleguen felizmente al lugar de su destino. Por Jesucristo, nuestro
Señor. R. Amén.
RITO DE ASPERGES (ACETRE CON AGUA
BENDITA).
REZO PADRE NUESTRO (Sacerdote)
BENDICIÓN FINAL (Sacerdote)
S. El Señor os guíe en vuestros desplazamientos, para
que hagáis en paz vuestro camino y lleguéis a la Vida Eterna. R. Amén.
S. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo ✠ y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén
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