viernes, 3 de marzo de 2017

ALEGRIA POR VISITA AD LIMINA APOSTOLORUM

 TEMA  DE  FORMACIÓN  MES  DE MARZO DEL 2017.

Aunque resulta imposible negar que la actividad no ocupó un espacio relevante en la prensa nacional, y menos aún en la internacional, la reciente visita hecha por los obispos en Chile al actual Romano Pontífice sin duda encierra una importancia para cada comunidad diocesana de nuestro país, pues el procurar mantener contacto con el sucesor de San Pedro puede resultar un medio eficaz para obtener nuevas gracias y múltiples bendiciones para cada iglesia diocesana.

DIÓCESIS DE VALPARAÍSO CHILE 2017



Inciertos en el umbral de una apostasía, que se manifiesta de múltiples formas; baja participación en los sacramentos, abrupta disminución de la vida consagrada y sacerdotal, escasa literatura religiosa, poca valoración de la oración, menosprecio a la penitencia y en general a todo lo que implique espíritu de sacrificio, vivencia de la caridad en tercera persona y abiertamente publicitada olvidando el tradicional pudor del creyente a la hora de hacer el bien sin mirar a quien, todo lo anterior forma parte de un holding de actitudes que son sintomáticas de un creciente abandono de la fe recibida en el bautismo y profesada en los sacramento de iniciación a la fe (Bautismo, Eucaristía, Confirmación).

Sin duda lo que hoy mayoritariamente se cree es muy vago y resulta poco incidente en la vida cotidiana. La marcha de un mundo alejado de Dios hace ver a quienes permanecen fieles como un grupo ajeno a la sociedad, cuyo mensaje no se ve como algo que se puede cuestionar sino como una realidad inexistente que se debe simplemente ignorar. Las grandes persecuciones a la fe que hubo en el pasado han dado lugar una verdadera apatía ciudadana frente a la vida espiritual, la cual,  en ocasiones, es presentada reductivamente por cuantos están llamados a ser “sal de la tierra” y “luz del mundo” (San Mateo V, 13-16).


En la actualidad prima el endiosamiento de la delgadez: ¡Ser flaco está in! En la moda resulta  incuestionable la cultura del bajo peso, y por otra parte, el tener un sobrepeso es objeto de un insulto en sí mismo. Por esto se promueve fuertemente bajar de peso, colocando visibles carteles en los alimentos que hacen percibir un apetitoso pastel como el mayor de los venenos y la refrescante gaseosa como una voraz cicuta.
VISITA AD LIMINA CHILE 2017



Para ello, hay multitud de dietas para bajar de peso. Y es que las dietas pueden ser positivas para quien tiene sobrepeso pero nunca se puede colocar a dieta la vida como creyente. La vida interior “light” es “naturalmente laicista”,  consecuencia de una sistemática reducción de la fe que deviene de una hermenéutica  ya propuesta por Satanás en el paraíso terrenal a nuestros primeros padres al decirles: “seréis como dioses”, ofreciéndoles a ellos la fantasía de dictaminar lo bueno y lo malo.

Cautivados por el endiosamiento de la conciencia olvidaron con prontitud los dictámenes del Creador, haciendo caso omiso a la voz interior de Dios extinguiéndola con el juicio propio, que conduce al individualismo,  y  a la soberanía ciudadana, que encamina hacia un colectivismo esclavizador. De esto último tenemos un amplio ejemplo, pues resulta innumerable la muchedumbre que adecua los principios morales, las verdades reveladas, y los dictámenes de la conciencia moral, ante la opinión de una mayoría siempre vulnerable, con la gravedad que no hay discernimiento alguno respecto de aquello que se afirma en las nuevas redes sociales  de toda especie.

El refranero popular dice: ¿Dónde está Vicente?...! Donde está toda la gente! y ¿Dónde está el cristiano?  La respuesta es más elocuente que citar un simple adagio, pues encierra el drama de ceder a los dictámenes de lo que otros dicen desde una vida en la cual el Evangelio de Jesucristo ya no tiene cabida, porque ha sido despreciado, llegando a negar sistemáticamente el esplendor de una verdad divinamente dada a conocer: “Vino a los suyos, y ellos no lo reconocieron” (San Juan I, 11)…”Jerusalén que rechazas a los profetas” (San Lucas X, 13-14).
SACERDOTE JAIME HERRERA VIÑA 2017


Nuestra fe no surge de diálogos, acuerdos  ni convencionalismos. Viene de lo que Cristo dijo, y que ha sido profesado con la sangre y vida de los mártires y santos,  fielmente cobijado aquel depósito de la fe por nuestra Iglesia, que como Madre y Maestra, experta en humanidad porque llevó en su vientre a quien la formó, ha enseñado en la voz de un magisterio espiritualmente asistido: “Yo enviare mi espíritu(San Juan XIV, 26), (San Mateo XVI, 18). Entonces, no nos ponemos de acuerdo en qué creer, sino en creer a Quien dijo de sí mismo: “Yo soy el camino,  la verdad, y la vida” (San Juan XIV, 6).

Una sociedad donde todo parece modificarse requiere con urgencia del don preciado de la fe como camino a seguir, como roca donde apoyarse ante una cultura gelatinosa, que ofrece placeres y devenires al margen de Dios.

Si este verano fuimos a visitar alguna de las innumerables ferias de artesanía de nuestras ciudades,  descubrimos una total ausencia de la imaginería religiosa. De cien locales, en uno quizás hubo algo: es la ausencia del desinterés. Pero no sólo es evidente el olvido ambiental de una sociedad de ya alejadas raíces cristianas, sino que al interior de las diversas comunidades creyentes se percibe una declinación que va mucho más allá que un simple cambio cultural, o de costumbres propias del “avance” y “progreso” de la sociedad.
SACERDOTE JAIME HERRERA VIÑA 2017


La visita de cada obispo ante el Romano Pontífice fue, es y será siempre motivo de esperanza para cada católico y cada una de nuestras comunidades parroquiales,  toda vez que permite recordar de dónde, por dónde y hacia dónde se encamina el paso de nuestra Iglesia. En el pasado otros obispos visitaron a otros pontífices, y en futuro otros repetirán la visita que los actuales han hecho, recordando que cada visita Ad Limina Apostolurn tiene como fin que  Jesucristo sea: más buscado, más encontrado y más amado. ¡Que Viva Cristo Rey!
  




jueves, 2 de marzo de 2017

TIEMPO DECISIVO PARA BUSCAR LA SANTIDAD

 HOMILÍA INICIO CLASES 2017  /  SAINT PETER`S SCHOOL

Hoy es un día muy especial. El inicio de un nuevo Año Escolar está marcado por la esperanza, y como una página en blanco encierra grandes desafíos: procurar tener la misma preocupación del primer día hasta la última jornada, evitando que el entusiasmo ceda con el paso del tiempo y la voluntad se rinda en medio de la jornada de los meses venideros.
CAPELLÁN JAIME HERRERA

Para ello, hoy lucen uniformes impecables, pantalones y blazer bien planchados, camisas pulcras,  el pelo bien cortado y debidamente peinado. Todo luce bien, más lo principal es el espíritu con el cual iniciamos este tiempo: buscar crecer integralmente, para lo que debemos centrarnos en hacer que la persona de Jesucristo ocupe el lugar primario de nuestras intenciones, deseos, proyectos, palabras y anhelos.

Nada puede escapar de aquello que Cristo quiere, para lo cual,  a lo largo de este nuevo Ciclo Escolar nos vamos a esmerar en ser contados entre aquellos “que cumplen en todo la voluntad de Dios” (San Mateo XII, 50), procurando ser perseverantes y llegar a repetir junto al Apóstol San Pablo: “Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí” (Gálatas II, 20).

Lo anterior es lo que han hecho los santos, porque ellos  han tomado en serio a Dios, colocando todas sus palabras y acciones bajo la mirada de Dios, que todo lo ha hecho, todo lo puede, y todo lo conoce. Al respecto, sabio es el refrán popular: “mira que te mira Dios, mira que te está mirando”.

Esta certeza hace que el tiempo que viene sea considerado como un día más de vida, que Dios nos concede gratuitamente y un día menos para nuestro encuentro definitivo con Dios, por lo que estamos en tiempos desafiantes para nuestra fe, donde hemos de tener conciencia de que todas nuestras acciones y palabras inciden no sólo en orden a una eventual Prueba de Selección para ingresar a la Educación Superior (PSU), sino que afecta directamente en lo que uno será en el futuro: o de Dios, o del mundo. Nuestra mirada va más allá de una prueba, va más allá de unos años de formación, va más allá de las competencias, diplomas y medallas, apunta finalmente, a prepararnos para la Vida Eterna.

A lo largo del Año Escolar que inauguramos, en las diversas celebraciones,   vamos a destacar en cada una de ellas, a un santo de origen inglés. Durante los primeros quince siglos de expansión del nombre de Cristo en el mundo, Inglaterra fue conocida como la “Isla de los Santos”, porque tenía muchos. Más, debieron transcurrir cinco siglos para que un santo –no mártir- fuese elevado nuevamente a los altares.

Se trata del Cardenal John Henry Newman, cuya conversión e influencia fue notable para innumerables ingleses que, al leer sus escritos, regresaron a la fe verdadera como fue el caso de Gilbert Keith Chesterton (+1936) y John Ronald Tolkien, que escribió “El Señor de los Anillos” (1954).

COLEGIO CATÓLICO SAINT PETER´S SCHOOL


En un libro autobiográfico San Juan Newman señala: “Desde que me convertí al catolicismo, yo no sentí más ansiedad de corazón en cualquier forma. Yo ya me encontraba en perfecta paz y conciencia. Yo no volví a tener más dudas. Fue como un volver a puerto después de una tormentosa travesía por el mar, y mi felicidad permanece desde ese día hasta hoy sin interrupción” (Apología Pro vita sua, 1864).

En esta hermosa mañana están acompañados por sus padres. No podría ser de otra manera si asumimos que son ellos los primeros y mejores educadores de los hijos, porque el mismo Dios ha querido que ellos sean su intérprete más fidedigno, lo cual conlleva una inmensa gracia del cielo que incluye una no menor responsabilidad.

La misma atención a los mínimos detalles como lo que han tenido hoy, es necesario que mantengan en la última jornada de nuestro Año Escolar, porque el amor verdadero es: atento, servicial, y preocupado. Nuestro Colegio es colaborador en el proceso educativo que ustedes –queridos padres y madres- deben entregar a sus hijos, por lo que este criterio referido al rol primario en la educación de los hijos,  ha de ser tenido en la relación con el establecimiento bajo la perspectiva de un consabido refrán: “ni tan cerca que te quemes,  ni tan lejos que te congeles”.

Sean todos bienvenidos, especialmente los alumnos que se incorporan por primera vez. ¡A su casa llegan! ¡A la familia del Saint Peter´s se unen! Por ello, los invito a rezar al Padre de los Cielos con las palabras del mismo Jesús.


viernes, 10 de febrero de 2017

¿VIVIR O MORIR? JESUCRISTO CAMINO DE LA IGLESIA

 SEXTO DOMINGO  /  TIEMPO ORDINARIO  /  CICLO “A”.

Durante tres semanas consecutivas hemos conocido el primer discurso hecho por el Señor, denominado habitualmente como el “Sermón de la Montaña”. Su importancia se fundamenta en ser las primeras enseñanzas por lo que revisten un tono solemne y programático a cada una de sus palabras. Primero,  vimos las nueve Bienaventuranzas, luego,  la invitación a ser “sal de la tierra” y “luz del mundo”, y en este semana,  la explicitación de la Buena Noticia en todas sus exigencias, las cuales,  por cierto,  exceden en mucho las establecidas por los antepasados.

Hace cuatro décadas los grandes compositores de música religiosa  como Cesáreo Gabarain, Lucien Deiss, Palazón y Carmelo Erdozain nos legaban hermosas melodías, muchas de las cuales han perdurado en el tiempo, en celebraciones litúrgicas y catequesis. Es notable verificar cómo muchos de ellos destacan la vida de la Iglesia como una peregrinación, un camino por recorrer. ¿Quién no ha entonado alguna vez el himno: juntos como hermanos miembros de un Iglesia, vamos caminando al encuentro del Señor? En los últimos años cantantes solistas  suelen entonar melodías que apuntan a quien solitariamente avanza por la vida, con lenguajes ambiguos y tan comunes  que diluyen la identidad del creyente.
MISA LATIN PADRE JAIME HERRERA

La primera lectura nos abre una disyuntiva decisiva: “Ante los hombres está la vida y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le dará” (Eclesiástico XV, 17). El autor sagrado no encuentra otro término más exacto para darnos a conocer la relevancia que tiene optar por Jesucristo que la comparación de la vida y la muerte, con toda la abismante radicalidad que implica. La semilla que germina, el amanecer que despunta, el despertar después de un sueño profundo son tímidas comparaciones frente a lo que es una vida que nace, a una vida que se conserva, como no resulta equiparable comparar la sequedad de un desierto, o la noche oscura de la incertidumbre ante lo que es el hecho de morir.

Si ningún hombre puede abstraerse del misterio de la muerte, entonces, entendemos que es necesario dar respuesta a lo que el Dios de la Palabra nos ha planteado: En la actualidad,  ¿estamos caminando por la senda angosta de la santidad que lleva hacia la Vida Eterna junto a Dios? O acaso,                       -dramáticamente- estamos quemando la oportunidad que en el día de la vida se nos concede, avanzando hacia una condenación perpetua, de la cual nadie sale ni es redimible.

Por ello, ¡hay que optar mientras vamos de camino! Toda vez que luego será imposible hacerlo puesto que  se habrá acabado el tiempo de la conversión, del mérito y de la gracia. Entonces, estamos en el tiempo de la oportunidad, asumiendo que para quien se deja conducir por el don de la fe y nutrir con la gracia, alcanza la salvación, particularmente dada en el Pan de Vida, donde no sólo somos participes de una bendición o de un don determinado, sino que recibimos al autor de toda gracia, a Cristo mismo, vivo en medio nuestro, en medio de su Iglesia Santa y en medio de un mundo cuya vocación no es otra que reconocer su presencia y primacía. ¡Ahora es preciso enmendar el rumbo y caminar!

A través de este camino: Si,  hay paz, la cual,  no se sustenta sólo en una debilitada equiparación de las fuerzas; Si, hay respeto garantizado de cada uno de los derechos del hombre desde su gestación hasta su muerte natural, reconociendo que los derechos humanos –también- sean considerados a los humanos derechos; Si, hay alegría que trasunta las dificultades y sinsabores de la vida presente, mas, si acaso no se reconoce la realeza de Jesucristo ¿qué bien se puede esperar? Si,  solamente Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. Sin su vida, el mundo simplemente no tiene futuro alguno, por ello, tiene un carácter urgente hacer que el evangelio impregne a todos los hombres y a todo el hombre, no reservando espacios en los cuales podamos olvidar que sólo Dios nos basta.

Lo anterior se puede comprender como una gracia que se debe implorar al cielo y que recibimos en nosotros, pues “quien nos creó sin nosotros, no nos salvará sin nosotros”. Según esto, las obras realizadas ocupan un lugar importante y necesario en nuestra vida como creyentes, no son accesorias, intrascendentes ni meramente ornamentales… ¡No por ellas, no sin ellas!

No es –solo- por ellas que llegaremos al Cielo, pero,  sin ellas,  es imposible alcanzar la Bienaventuranza Eterna. Así lo proclama el Salmista: “Hazme entender, para guardar tu ley y observarla de todo corazón” (XIXC, 34).

Actualmente se banaliza y relativiza el cumplir un mandamiento, enseñando con osada majadería las añosas interpretaciones de quienes se unen en la adoración de los nuevos becerros de oro, los cuales son cultos idolátricos que solo han cambiado de nombre, pero que igualmente terminan esclavizando a quienes los honran,  acarreando con ello,  crecientes males que para todos resultan evidentes.

Entre estos males, sin duda que la apostasía, como negación consiente de las verdades rebeladas y profesadas, es una nota característica de nuestro tiempo: si bien muchos son los que se bautizan, es necesario reconocer que muchos, con el paso de los años,  abandonan la fe con extrema ligereza, en tanto que,  la calidad de los creyentes, vista estrictamente desde lo que realmente se cree es muy deficitaria. Es decir: De lo que se cree, se cree poco, y tan rápido como se tiene confianza en la Divina Providencia se termina esclavizando en adivinos, tarot y horóscopos. Por la mañana se le enciende una vela a un santo y por la tarde se honra a Buda y otras deidades. La gracia de Dios ha pasado a ser tener “buenas vibras”.

Quien es capaz de obedecer a Dios y seguir sus mandamientos será capaz de ser “luz” para los demás, y será capaz de ser “sal” que impregne de santidad el mundo entero, permitiendo preparar como el mejor engaste y el atrio más hermoso, cada una de las alegrías eternas que el Señor dará a quien sea fiel y cumplidor de los mandamientos de Dios y de su Iglesia: “Anunciamos: lo que ni ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman” (1 Corintios II, 9).

SACERDOTE JAIME HERRERA GONZÁLEZ


Sin duda, el católico que está orgulloso de la fe recibida en su bautismo, sabe perfectamente que “el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la ley sin que todo suceda”, asumiendo que identidad y fidelidad son la mejor novedad que hoy se puede ofrecer al mundo llamado a reconocer a Jesucristo a todo evento….”Sea vuestro lenguaje: Si, si; No, no. Que lo que pasa de aquí viene del Demonio”.

Evitemos por tanto caer en la tentación de pensar que ser fieles en el cumplimiento de los mandamientos implica rigores, escrúpulos y orgullos, por el contrario, dice el Señor: “El que me ama cumple los mandamientos”, recordándonos en el Evangelio de este domingo que: “el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los cielos”.

Particularmente, se precisan tres preceptos enunciados en los Diez Mandamientos, que dicen relación con el respeto a Dios manifestado en el trato dado a los demás: “aquel que se encolerice contra su hermano y le llame imbécil y renegado será reo del fuego del infierno”. Con tanta facilidad se desprecia a los demás hoy, se descarta de la vida a los que consideramos que están de más y no representan ningún aporte ni son productivos; con frecuencia -casi enfermiza- se insulta a garabatos, lo cual jamás puede ser tenido como signo de amistad y confianza sino más mas bien como muestra de su debilidad y abuso.

En segundo lugar, se vincula una de las bienaventuranzas con la necesidad de tener un corazón limpio y una mente sana: “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”, añadiendo que “todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón”. Por ello, Jesús nos enseña que no sólo la materialidad o visibilidad de una acción resulta ofensiva a Dios, sino que además,  resultan  maltratadores del Señor nuestros pensamientos malos e impuros.

Finalmente, se recuerda el segundo precepto del Decálogo en el Sinaí; “No jurar en vano ni en falso”, evitando dar la palabra y no cumplirla y usar el Santo Nombre de Dios para cosas secundarias y sin importancia: “No juréis en modo alguno: ni por el cielo, que es trono de Dios, no por la Tierra, que es escabel de sus pies”. Insertos en la cultura de las palabras y la                  híper- información debemos ser cuidados de la veracidad de aquello que decimos, cuidadosos del contenido y seriedad respecto de las fuentes de veracidad de dónde nos informamos, y precisos si se refiere a nuestro prójimo. Implorando a María, nuestra Madre y Maestra,  ¡la que cumplió en todo la voluntad de Dios! Invoquemos una vez más: ¡Que viva Cristo Rey!


viernes, 3 de febrero de 2017

Actividades Parroquiales Mes de Febrero 2017











¿A LO CREYENTE O A LO PAGANO? ¿CÓMO VIVIMOS?

 HOMILÍA  CUARTO DOMINGO / TIEMPO ORDINARIO /  2017
1     “En el nombre de Dios se cobijará” (Sofonías II, 12).


Nunca tuve la oportunidad de aprender a tocar algún instrumento musical. Una sana envidia da ver que quienes me ayudan como monaguillos son eximios intérpretes de celo, violín, flauta y piano, llegando a presentarse en el conservatorio de música local y otros lugares.
PARROQUIA PUERTO CLARO VALPARAÍSO CHILE


Ellos saben de música: perciben cuando una nota está mal, como también lo saben quienes los escuchan, porque la armonía como las matemáticas es exacta. Por eso grandes músicos son buenos en los números, y viceversa. No dudo que Mozart, Beethoven o Buxtehude no fueran buenos matemáticos.

Aunque los bemoles pueden darse en medio de una melodía, estos están en relación con otras notas que le hacen sonar  bien o mal según corresponda.

En la vida del católico hay unas normas objetivas, comunes y permanentes…como las notas musicales de un piano, siempre suenan igual, y si no lo hacen son otra nota.

De modo semejante, en nuestra vida podemos hablar de ser fieles o no, de estar en la verdad o no, de vivir la caridad o no, lo cual está en abierta contradicción con el “más o menos” tan característico de nuestra idiosincrasia que se transparenta en una vida que evita compromisos, habla con diminutivos, y posterga decisiones.

Todo ello es respuesta o consecuencia de una fe debilitada, y en ocasiones mutilada y deformada por largo tiempo. Las verdades básicas no se asumen  y se desconocen, síntoma de una catequesis y educación religiosa deficiente.

IGLESIA DE CERRO TORO VALPARAÍSO 2017


Los adultos tienen  presente  nómina completa de su equipo favorito, de los chilenos que juegan en el extranjero, de la tabla de posiciones de los equipos nacionales y extranjeros, todo lo cual lo ven en las diversas redes sociales.

Pero, si consultamos sobre los diez mandamientos,  con suerte llegamos a los tres primeros. Y, se trata de personas mayores, con formación religiosa, y educados, muchas veces,  en ambientes religiosos y abiertamente confesionales.

En el caso de los jóvenes, si les pregunto cuáles son los juegos más usados por los niños y adolescentes responderán con presteza: Fifa, Call of duty, GYA, WWE, Clash Royale, League of legend, Dota, Minecraft, Pokémon, Hearthstone, Lol , más, si acaso les preguntamos cuales son los nombres de los apóstoles, las respuestas llegarían a sorprendernos.

En el caso de los niños que han hecho su Primera Comunión podemos consultarles sobre los cantantes de moda y responderán: Drake, Justin Bieber, Katy Perry, Taylor Swift, Selena Gómez, Snoop Dogg, Shawn Mendes, Bruno Mars, Ariana Grande, Miley Cyrus , pero,  si les consultamos respecto de cuáles son los siete sacramentos y que los digan en orden,  las respuestas resultarán notables por lo exiguo de sus conocimientos.

Sin embargo,  decimos amar a Dios, y afirmamos que nos interesa vivir en su presencia, no faltando quien para “justificar la pega” recuerde que tenemos un 70% de creyentes, que la “mayoría” de los chilenos son cristianos, y que subyace una religiosidad popular por la asistencia masiva a los santuarios en algunas ocasiones.

Poco y mal sabemos de las verdades de nuestra religión católica, comparados a iguales segmentos etáreos de diversas confesiones religiosas, quedamos totalmente “al debe”, es decir, un judío , un testigo de jehová o un luterano suelen ser más acuciosos, sistemáticos y perseverantes para procurar profundizar en sus creencias.

Ahora bien, desde que fuimos bautizados, comenzó nuestro itinerario de la fe, con la recepción de múltiples gracias, y una conversión que nos lleva a sobreponernos ante las tentaciones y pecados propios de la naturaleza debilitada como consecuencia de la falta de nuestros primeros padres en el paraíso terrenal.

El ejemplo de San Pablo, cuya conversión hemos celebrado recientemente, nos enseña a asumir nuestra condición pecadora como una realidad, por lo que debemos estar en estado de guerra con el pecado. El demonio “anda como león rugiente buscando a quien devorar”, por lo que hemos de estar buscando la ayuda del Cielo de manera permanente, evitando creernos inmunes a las asechanzas del maligno –que no descansa- y teniéndonos como ya convertidos totalmente, como seguros de lo realizado.

Si de algo debemos estar seguros es que necesitamos de Dios, requerimos de su auxilio que nos viene ilimitadamente en la persona de Jesucristo, verdadero Dios y hombre a la vez, en quien si podemos confiar plenamente.

Teniendo presente esta realidad, se hace necesario descubrir los caminos de la gracia. La práctica sacramental, las devociones, la oración, el cumplimiento de los mandamientos de Dios y de su Iglesia, todo lo cual en la vida presente no parece tener importancia porque no se enseña conveniente y oportunamente las verdades fundamentales inciertas en el credo apostólico que rezamos en cada misa dominical.

Solo si somos religiosos viviremos religiosamente, si somos creyentes viviremos de acuerdo a lo profesado. En ocasiones tenemos la tentación de implementar una vida espiritual y pastoral que trivializando el don de la verdad revelada implemente una vida cristiana como se vivió antaño. Pero esto es una ficción, una apariencia, por lo que nuestra pastoral actual es como una telenovela, donde se aparenta una realidad inexistente, lo que conlleva el alejamiento de las masas cristianas de su vida católica.

Prueba de lo anterior es no solo el declive permanente que se constata  en las estadísticas referidas a la vida sacramental, y que cualquier “sociólogo de la fe” o “experto en pastoral de escritorio” no puede dejar de reconocer, sino que para gran parte del orbe católico la vida espiritual comienzo y termina en cada celebración dominical –en el mejor de los casos- viviendo luego de lunes a sábado “a lo pagano”, como si Dios no tuviese mayor incidencia en la vida cotidiana.  Salvo algunas devociones, para muchos católicos la vida se escurre entre las manos con vertiginosa rapidez.

SACERDOTE JAIME HERRERA ENERO 2017

2.     “Alegraos y regocijaos vuestra recompensa será grande en el cielo” (San Mateo V, 12).
Una vez que ya no se viven las “prácticas religiosas”, y se les deja olvidadas como un hermoso recuerdo propio de épocas pretéritas, y se abandonan las verdades rebeladas por Dios en la Sagrada Escritura y enseñadas “armónicamente” por los sucesores del Apóstol San Pedro,  a quien Jesús dijo: “ve y confirma la fe de tus hermanos”( San Lucas XII, 32) , se termina una vida religiosa propiamente tal y se da paso a la búsqueda de sucedáneos los cuales como “jurel tipo salmón” son meras creencias sin la verdad de Jesucristo.

Entonces la vida de la Iglesia pasa a ser como la de cualquier ONG: juntar cosas, tener novedosas iniciativas, recaudar fondos para techos, y cualquier emergencia que la prensa presente y reconozca.

La Iglesia no es una ONG, porque su misión, su fundador, sus medio, sus fines son no sólo distintos sino superiores, trascendentes, identificando a quien por amor los hace con el amor mismo que Dios.

Cuando la vida espiritual se vive de verdad podemos decir con toda propiedad: “Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi(Gálatas II, 20). Esto hace que  lo que uno haga responda a lo que uno cree, reconociendo que para todo bautizado se presenta actualmente la disyuntiva de vivir de acuerdo a lo que se profesa, o terminar creyendo lo uno vive. Esto último sin duda hace que el progresismo esté presente en nuestra Iglesia bajo lo que el gran Papa Benedicto XVI denominó: “la dictadura del relativismo”, la cual,  está presente como el “humo de Satanás” -en tantas realidades- que impide ver con claridad el esplendor de la verdad rebelada.

Durante estas semanas rezamos por cada obispo de nuestra Patria, que hará la visita Ad Limina  al actual Romano Pontífice, implorando una vida de Iglesia arraigada sobre la fe de los apóstoles que clamaron junto a Jesús: “Adveniat Regnum Tuum”. ¡Que Viva Cristo Rey!.


PADRE JAIME HERRERA GONZÁLEZ  /  PÁRROCO DE PUERTO CLARO  /  VALPARAÍSO  /  CHILE

BUSCAR EL ROSTRO DE DIOS A LO LARGO DE TODA LA VIDA

HOMILÍA EXEQUIAL EUGENIA ÁLVAREZ DE LA RIVERA ZANETTA VDA DE GILDEMEISTER

¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él;  el ser humano para darle poder?. Esta pregunta surge a lo largo de toda nuestra vida, y de manera recurrente se va manifestando en cada una de sus diversas etapas. En la adolescencia, la juventud, la vida adulta y por cierto, durante la ancianidad. Circunscritos a una realidad, e inmersos frente a la creación verificamos lo poco que podemos ser. Por otra parte, puesta la existencia en la paso de la historia  -nuestra vida- resulta un instante, e insertas nuestras obras en el plano del universo, resultan como una línea dibujada en el agua.

PADRE  JAIME  HERRERA  GONZÁLEZ


Más,  al leer en la Santa Biblia el instante en que Dios creó al hombre y la mujer, y los formó a su imagen y semejanza, constituyéndonos como “muy parecidos” a Él, en sus atributos de:  poder, de su bondad, de su conocimiento, y de su eternidad.

Referido al poder: Dios desplegó nuestra vida en medio del universo hecho previamente. Si nos sorprende su inmensidad en una noche estrellada de verán. ¿Cuánto más admiración deberíamos tener al ver la grandeza de cada alma formada por Él?, sabiendo   que cada una de ellas es más importante para El que el resto de la creación.  

Ahora bien, cada uno de nosotros participa de un poder insospechado en virtud de lo que alcanza por medio de la oración. Prometiendo su presencia real en medio nuestro: “Donde dos o tres se reúnan en mi nombre allí estaré en medio vuestro” (San Mateo XVIII, 20), Nuestro Señor lo dice con toda claridad: “Todo lo que pidan en oración y con fe os será concedido” (San Mateo XXI, 22)…sentenciando que: “si tuviesen fe moverían montañas” (San Mateo XVII, 20).

Esto nos permite experimentar hoy la grandeza de poder interceder por quien ya ha partido de este mundo, ofreciendo el mayor de los dones por su alma. Ciertamente, la experiencia de los santos nos ayuda a vislumbrar la grandeza de esta celebración, recordando que nada resulta más importante ni puede tenerse como más urgente que ofrecer a Dios a quien Él nos ha ofrecido.

En efecto, en cada Santa Misa se renueva el sacrificio hecho por el Señor en lo alto del Calvario por lo que realmente podemos decir “valemos el precio de la sangre de Jesús” (Hechos XVII, 11). Pr eso, San Pablo nos recuerda con insistencia: “Cada vez que comemos en Cristo y bebemos la sangre de Cristo, comemos y bebemos el precio de nuestra redención” (Efesios I, 7-8).

Nuestra vida de creyentes se va fortaleciendo de manera tan misteriosa como real en cada Eucaristía, lo cual, incluso, luego de nuestra partida de este mundo, se extiende con la oración de intercesión hecha por las Benditas Ánimas del Purgatorio, las cuales sólo pueden recibir bienes por el camino de las plegarias elevadas por cada creyente, tal como nos invita a hacerlo el Antiguo Testamento: “elevad oraciones por los difuntos” (2 Macabeos XII, 42-46).

A lo largo de nuestra vida cuando alguien nos ha hecho un bien, solemos ser agradecidos…mas, ¿cómo no dejarán de serlo cuántos son rescatados del lugar de purificación! para ser llevados ante la presencia misma de Dios?

La gratitud en este mundo es limitada, podemos decir: “muchas gracias” pero,  solo las almas del purgatorio que han sido rescatas a fuerza de la oración,  son capaces de dar las “gracias totales”, lo que implica una verdadera comunión entre aquellos que anhelamos ser contados entre los bienaventurados,  con cuantos pasan a contemplar el rostro de quien un día dijo: “Venid benditos de mi Padre al lugar preparado para vosotros desde toda la eternidad”.

 PARROQUIA  PUERTO  CLARO  /  VALPARAÍSO  / CHILE

Sin duda,  ninguna alegría de este mundo es equiparable al menor de los gozos que junto a Dios tendremos,  pues, aquí sólo duran un breve tiempo, allá (en el Cielo) serán para siempre. Más, no sólo en virtud de la eternidad existe una distinción esencial, sino que,  además, en virtud de una mirada plena que nos dará la perspectiva de estar en presencia de Dios que es amor, en tanto,  que las alegrías de este mundo suelen poseerse de manera fragmentada,  limitadas a algunos aspectos de nuestra vida.

Por ello, con el salmista repetimos: ¡Sólo en Dios descansa mi alma! (Salmo LXI, 2) “Sólo en Él encontramos palabras de Vida Eterna! ( San Juan VI, 68). Si nuestra vida apunta a estar con Dios  diremos: “Cielo perdido, todo perdido, Cielo ganado, todo ganado”. No hay punto intermedio en este aspecto.

San Ignacio de Loyola, en su libro de “Ejercicios Espirituales” invita a involucrarse en cada capítulo del Santo Evangelio con el fin de  ser protagonistas en la vida de Jesús y de su Iglesia. Por esto, nos imaginamos vivamente la pregunta que nace del sentimiento de indigencia experimentado por los Apóstoles ante la presencia de Jesús: ¿Señor, dónde iremos?... ¿Domine quo vado? Solo tú tienes palabras de Vida Eterna. 

En medio de una cultura que sólo parece valorar al hombre que produce, y que rubrica el tener por sobre el ser, enfrentamos la partida de un ser querido como una invitación a descubrir el llamado a la santidad en la vida cotidiana, procurando que en nuestro corazón y en nuestras actividades,  busquemos cumplir el programa de vida que el Señor nos asigna a cada uno en la jornada de nuestra vida.

Al implorar por el eterno descanso de doña Eugenia Álvares de la Rivera Zanetta, suplicamos la infinita misericordia de Dios por quien ofrecemos esta Santa Misa de Exequias, en la cual, el tiempo se detiene porque la eternidad llega en medio de nuestro altar.

En efecto, es Jesucristo  el centro de nuestra fe, el centro de nuestra piedad, y el centro de nuestro altar, en el cual, se hace “real y substancialmente  presente” en su cuerpo y su alma para  que tengamos vida en abundancia, no según los criterios de un mundo que se alza como si Dios no existiera, sino en la generosidad del Corazón de Jesús que tanto nos ha amado, no al modo de nuestros méritos sino al modo de la bondad de Dios, la cual,  en el rostro de la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, nos invita a confiar en la victoria de Jesús sobre la muerte en su gloriosa resurrección.

Nuestra Madre del Cielo esperó como nadie el esplendor del día sin ocaso y de la noche luminosa  en la cual Cristo venció el poder aparente de la muerte, diciéndonos hoy nuevamente: “Yo soy la resurrección y la vida. Todo aquel que se une a mí con fe viva no muere para siempre, sino que tendrá la luz de la vida” (San Juan XI, 25-27). ¡Que Viva Cristo Rey!