viernes, 12 de julio de 2019
sábado, 1 de junio de 2019
TEMA : “ARTURO PRAT UN EJEMPLO DE VIDA Y
EDUCACIÓN”.
FECHA
: RESPONSO POR CAPITÁN ARTURO PRAT / MAYO DEL 2019
1.
“La
gloria de mi Padre está en que deis muchos frutos, y seáis mis discípulos”.
No
puede ser de otra manera más que procurar retribuir con amor cristiano a quien
en estos días hemos recordado por su acrecentado espíritu de sacrificio en bien
de los demás, erigiéndose como ícono de un adulto en la fe: “Nadie tiene amor más grande que el que da
la vida por los suyos”.
Sin
duda, la figura del Capitán Arturo Prat Chacón está inscrita en el corazón de
nuestra Patria y permanece vigente en los relatos más serios de los que se ha vivido
en “este mar que tranquilo nos baña”
como reza parte de nuestro himno
nacional.
El
Colegio Guardiamarina Riquelme fundado hace años ha contado en su lema institucional
con tres elementos tan propios de la marina de guerra de nuestra Patria: “Dios, Patria y Familia”, lo cual
constituye un verdadero programa de vida y por qué no decirlo de una carta de navegación
educativa, tan necesaria para los
tiempos que vivimos.
En
efecto, la jerarquización de prioridades es una realidad qne nos acompañará
toda nuestra vida, donde a medida que
vamos madurando descubrimos la necesidad de distinguir más adecuadamente entre
lo necesario de lo superfluo, lo urgente de lo principal, lo que permanece de
lo que es transitorio, y lo que nos gusta de lo que realmente necesitamos.
Ciertamente,
esto nace desde una mirada integral de
la grandeza que cada uno tiene desde el instante mismo que Dios nos ha creado y
conferido un alma única, inmortal e irrepetible, llamado a un camino propio que
cada uno ha de recorrer del cual daremos cuenta al fin de nuestra carrera, de cada uno de los pasos e intenciones que
hemos tenido.
Entendemos
por tanto que la vida no puede ser un despliegue de improvisaciones, sino que
el camino a seguir ha de estar iluminado por lo que creemos y por las convicciones que muevan
nuestra alma. Así, una vida ordenada que coloque a Dios en la cima de las prioridades
nos permitirá enfrentar cada acontecimiento, por inesperado que sea, desde la
seguridad de estar cumpliendo un programa de vida donde la voluntad de Dios sea
lo más importante y lo que termine identificándonos en relación a quienes están
a nuestro lado cotidianamente.
PATRONA
DE VALPARAÍSO
Por
tanto: “Amigos del mundo, enemigo de Dios” (Santiago
IV, 4). Los criterios con que los mundanos miran
la realidad no puede ser compatible con la mirada que tiene el que cree en
Dios, por eso la identificación como alumno de este Colegio no ha de ser sólo
porque las personas vean un uniforme determinado, o que tenga una carga
académica característica, sino porque
los que vean que actúan en todo lugar como quien tiene a si Dios como
prioridad.
Sin
duda, el ejemplo dado por un conjunto de hombres en la rada de Iquique hace 140
años, constituye una lección para dar a Dios el honor que le corresponde por
ser quien es Él. Por esto entre las pertenencias que el Almirante Grau devuelve
a la viuda de Prat estaban el escapulario de la Virgen del Carmen y la Medalla
de la Milagrosa evocadora de la aparición de la Virgen en Paris en 1830 a Santa
Catalina Labouré prometiendo que “todas
las personas que la lleven sentirán la protección de la Virgen”.
Estamos
seguros que el acto de suprema entrega de nuestros héroes no respondió a un
sentimiento pasajero sino que fue la respuesta a la consecuencia de una vida
que estuvo jalonada por la piedad, por la devoción, por una vida consecuentemente
religiosa que sólo podía manifestar el amor de benevolencia a imagen de lo que
Cristo hizo por cada uno de nosotros. El hecho de no solo claudicar en el
cumplimiento del deber sino de llevarlo a su mayor expresión sólo puede tener
explicación por el amor dado a Dios en su origen como a tenerlo como objeto primario de todo afecto y acción
como su fin. El mundo de la educación sólo puede verse fortalecido si la piedad
ocupa un espacio prioritario, de lo cual nuestro héroe Arturo Prat Chacón lo
aprendió y enseñó en primera persona.
2. “Si permanecéis en mí, y
mis palabras permanecen en
vosotros, pedid lo que queráis y lo
obtendréis” (San
Juan XV, 7).
La
bondad de Dios nos ha dado los mandamientos para poder cumplir más fielmente su
voluntad, teniendo presente que entre los primeros preceptos está el de honrar
al padre y la madre, del cual como leemos en el Catecismo de la Iglesia
(n2339) deviene el deber de honrar a
nuestra Patria que es no sólo la tierra sino –también- vida integral que sobre ella se ha
desarrollado. Por esto, quien ama a Dios no olvidara de amar a la Patria, y
quien sirve a Dios no dejará de servir a su Patria, pues como ícono de nuestros
padres vemos en Ella a ellos: “El amor y
servicio de la Patria forman parte del deber de gratitud y del orden de la
caridad”.
Por
esto, todo ámbito educativo, que
verdaderamente quiera formar a las nuevas generaciones debe incluir
cotidianamente el amor a la Patria como un signo distintivo e impostergable,
pues sólo se puede crecer en la medida que se es capaz de amar y servir a
quienes estar a nuestro lado.
3. “Yo soy la Vid Verdadera
y mi Padre es el viñador” (San
Juan XV, 1).
Finalmente,
nos detenemos en el tercer aspecto de vuestro lema institucional. El papel
fundamental de la familia en el mundo de la educación. Nunca parecerá ser
suficiente destacar que los primeros educadores de los hijos son los padres,
que el vivero de cada ciudad donde hidrata su viuda misma es la vivencia del
espíritu familiar que hoy parece tan necesario destacar, visto el ejemplo del
Gran Capital Arturo Prat Chacón, quien a lo largo de toda su vida dedicó sus
mejores acciones y más bellas palabras para honrar la vida al interior de su
hogar.
¡Cuánta
delicadeza y respeto al momento de denominar a su esposa! ¡Cuánta ternura al
referirse a sus descendientes! En cada una de las cartas que escribió, dejaba
ver la importancia que le daba a la familia, lo cual no puede sino hacernos
recordar por que el Sucesor de Pedro, el Papa Juan Pablo II cuando visito
nuestra ciudad de Valparaíso el 2 de Abril de 1987 dijo que: “El futuro
del mundo se fragua en la familia”.
El mayor legado de Arturo Prat sin duda anida
en fortalecer el alma, constituyendo un ejemplo actual de vida creyente en las
realidades temporales, en descubrir el valor del trabajo bien hecho y llevado
hasta el extremo por medio del sacrificio asumido en toda su realidad.
Es
probable que las mañosas maniobras de reescribir la historia que suele imperar
en la actualidad puedan producir cierto ruido pero, estamos ciertos de que nunca serán capaces de silenciar la
elocuencia del acto sublime de quien colocando ordenadamente las prioridades en
su vida, supo estar a la atura de las exigencias que su Dios, su Patria y su
familia imploraban, para cambiar lo que
para unos sería la mayor derrota en el germen de la más importante de las
victorias, realidad que asumió desde pequeño y
que podemos hoy sintetizar en un par de palabras: “Cielo perdido, todo perdido; Cielo ganado, todo ganado”.
Oremos
por el descanso eterno de Arturo Prat y de quienes siguieron su ejemplo en
aquel 21 de Mayo de hace 140 años. Que sus almas descansen en paz.
¡Que
Viva Cristo Rey!
IGLESIA
CERRO TORO 2019
TEMA : “AMAR AL
PRÓJIMO COMO CRISTO”.
FECHA: HOMILÍA QUINTO DOMINGO /
PASCUA RESURRECCIÓN
En
la primera lectura hemos conocido el testimonio que dan los apóstoles una vez
que el Señor ha ascendido a los cielos y les ha enviado a enseñar “todo lo que ello vieron”, a “todo el mundo”. Ellos durante tres años
estuvieron con Jesús: compartieron un estilo de vida y asumieron
intelectualmente una doctrina que Cristo les enseñó, lo que fortaleció su fe, la cual encaminó finalmente los diversos
actos de su voluntad. Por ello, la fe no emerge de un sentimiento, que un día está y al día siguiente ya se evaporó,
sino que es parte de una convicción “capaz
de mover montañas” porque es un don de Dios que ha sido implorado “desde aquí” y concedido “desde allá”.
Esto
hizo que hayan evangelizado una ciudad y conseguido bastantes fieles, no desde
una exclusiva actitud proselitista que tiende a arrastrar y juntar sino desde
el hecho de estar anclados en la persona de cristo que libre y conscientemente
lleva a una forma de vida capaz de incluir los mayores sacrificios y obtener
las mejores bondades. Unido a la vid…enraizados a Cristo su vida tuvo sentido,
porque sólo Él es capaz de dar respuesta a todas las interrogantes, sueños y
vocación.
Entonces,
tempranamente comprendieron que lo que para ellos fue esencial y bueno,
igualmente lo seria para los demás: Apuntando a fortalecer un estilo de vida en
todo momento “buscaron fortalecer en la
fe” plenamente convencidos para
convencer.
Asumieron
que su misión era dar a conocer a Cristo:
Entendieron que era llamados a evangelizar:
Sin lugar a dudas los tiempos recios no son exclusivos de una época
determinada, toda vez que en la vida de la Iglesia han arreciado con fuerza
herejías y persecuciones que han sido capaces de zarandear la navegación de la
barca de pedro, hasta el extremo de acercarse al colapso, más la promesa que “las fuerzas del mal no prevalecerán” se
ha cumplido a cabalidad porque es el mismo Señor quien dio su palabra.
IGLESIA DE
PUERTO CLARO 2019
Miremos
rápidamente parte de nuestra historia
familiar como creyentes: durante la pasión y crucifixión de los doce apóstoles sólo uno permaneció de
pie; en el siglo IV el 75% del episcopado siguió el arrianismo, un obispo santo
se mantuvo fiel a pesar del desprecio y persecución; durante la crisis de
relajación de la vida moral que dio paso
a hondas herejías, el testimonio de Teresa de Ávila, de San Juan de la Cruz,
lograron reformar añosas costumbres de congregaciones que lograron rejuvenecer
con el frescor de una fe más consecuente no más acomodada.
En
la actualidad, desde la fe podemos decir que nunca antes los tiempos han sido
más adversos, ni mayor en el pasado ha sido la extensión de los males. Bastaría
recordar que hace solo unos días recordábamos las palabras que la Virgen María
dirigió a los tres pequeños pastores de Fátima: “Son muchas las almas que se van al infierno porque no hay quien rece y
se sacrifique por ellas” (19 de agosto de 1917)
y “No ofendan más a nuestro Señor que
está ya muy ofendido” (13 de octubre 1917).
Lo
anterior se comprende -aun mejor- si vemos el estado deplorable en que se
encuentra la institución de la familia
en la actualidad, zarandeada por
diversas ideologías y legislaciones que han procurado mutilarla por todos los
medios: Creó Dios al hombre y la mujer y les bendijo…ahora se propone que
cualquier “ente” o “res”
sea sujeto de matrimonio…una mascota, un buen material; luego Dios les
dio al hombre y la mujer el mandato de “crecer
y multiplicarse”…por diversas leyes se autoriza el imperialismo del antinatalismo proponiendo incluso el
crimen del aborto para regular los nacimientos; Dijo el Señor: “lo que Dios unió no lo separe el hombre”…ahora
como antes cualquier razón es causa válida legalmente para el divorcio.
Por
esto, a la luz del mansaje de Fátima la batalla al fin de los tiempos será en
el campo de la vida familiar, no esperando la gratitud ni la aceptación del mundo que necesariamente
estará en contra de lo que la fe dictamine. Sin duda, la defensa de la vida
familiar constituye un imperativo pastoral impostergable, que no admite
ambigüedad alguna en la actualidad pues el futuro del mundo…y la santidad de
las almas se fragua en lo que ella sea en la vida presente, procurando que cada
miembro de la familia se esfuerce por vivir bajo Dios y con Dios.
Llevar
el Santo Evangelio a nuestra sociedad es un verdadero desafío, que exige
permanecer unidos a Cristo por medio de
los sacramentos, de la oración y del seguimiento a cada uno de los
mandamientos, uno de los cuales hoy hemos escuchado en el Santo Evangelio: “Amaos unos a otros como yo os he amado”.
En
dos aspectos nos podemos detener: La novedad
que encierra la invitación de Jesús quien habla un precepto “nuevo”, lo cual
implica algo distinto a lo que hubo y que viene a revitalizar la vida de manera
permanente. Quien vive este precepto vive una novedad siempre actual. El amor
que proviene de Dios es siempre creativo, no se aburre, y no se cansa. Lo vemos
cuando uno es capaz de sobreponerse a enormes sacrificios que parecen ir mas
lejos que las solas fuerzas humanas, como si algo impulsase a la voluntad tan
fuera como dentro de sí. Sin duda, la gracia que viene de lo alto, que Dios
concede, opera en nosotros y con nosotros, evidenciando la enseñanza
que tantas veces hemos reiterado citando a San Agustín de Hipona: “Quien te creo sin ti, no te salvará sin
ti”.
El
segundo aspecto, es la necesidad de la gracia para amar de verdad. Sin
Cristo no se puede, y esto lo experimenta el mundo desde el instante mismo que
nuestros primeros padres rivalizaron contra Dios alzando su humana voluntad
contra la de Dios. El postergar al Señor nuestro Dios de la vida cotidiana, tal
como ocurre en nuestro tiempo, el
hombre, la familia y la sociedad experimentan al unísono una verdadera babelización permanente, según la cual todo lo que no es amor prima
e importa.
El
auge de todo sortilegio propio del ocultismo y la moda de las películas de
terror, sumado a infinitud en las redes sociales de videos truculentos y que
escarban en la muerte, son sin duda un signo de estos tiempos, que bien podría
señalar como parte de la recta final…de
los últimos cien metros en la carrera
de la historia.
Sabemos
que lo propio del amor es acoger, cobijar y dar seguridad, tal como lo hace el
padre hacia su familia, la madre hacia sus hijos, y los mayores hacia los
menores. Eso es lo especifico, lo que buenamente
debería hacerse normalmente”, pero como estamos insertos en una cultura
renuente a Cristo entonces, todo se
encuentra trastrocado por lo que el bien se presenta como mal; y el mal se
viste de bien…la pureza se presenta como desconfiable y el desenfreno como
deseable; la fidelidad no parece tener lugar en medio de una sociedad que
presenta el amor como una baraja de
naipes.
Hasta
aquellos colegios emblemáticos por su buen desempeño académico, al interior de
los cuales se formaba lo más preciado de
la intelectualidad local se han transformado en trincheras donde la violencia es el pan de cada día experimentando
de manera germinal que allí donde todos mandan ninguno obedece lo cual, es el caldo de cultivo más apto para la
dispersión social.
¿De
dónde proviene todo esto? Sin duda la
respuesta está a flor de labios. De sepultar las palabras de Jesús dejándolas
como una simple opción entre otras, lo cual se ve en un sincretismo religioso
que atenta con el primer mandamiento de Dios: ¡Sólo a Dios amarás! …En olvidar
que el Señor es un Dios fiel y custodio de nuestro amor, al que se le debe
respeto y adoración, por medio de la liturgia reconocemos con gestos y palabras
que ¡Sólo Dios es adorable!
Entonces,
cuando el Señor nos pide amar al prójimo tal como Él, debemos tener presente
que nadie amo más perfectamente que Jesús, el cual obediente en todo a su
Padre, vivió cumpliendo su voluntad, y entregándose a cada uno de sus designios,
por tanto, no se puede amar de verdad al
prójimo si acaso no se da antes a Dios le que le corresponde por ser el único
Dios. Nuestro verdadero amor al prójimo es consecuencia del amor a Dios, y rodo
acto de caridad que tiene a Dios como su fuente no dejará de servir en todo a
los demás como su fin.
En
nuestro tiempo tenemos un verdadero icono de la caridad como fue Madre Teresa
de Calcuta. ¡Quién más que ella atenta a las cosas de Dios! ¡Quién más que ella
atenta a las cosas de los hombres! Desde temprana edad sus opciones de vida
fueron claras: Si acaso sirvo a Dios,
sirvo a toda su obra, si amo a Dios de verdad debo hacerlo con todo lo que Dios ama.
¡Que
Viva Cristo Rey!
PARROQUIA PUERTO
CLARO
sábado, 4 de mayo de 2019
TEMA :
TESTIMONIO VIVENCIA SACERDOTAL SEMANA SANTA
FECHA: REUNIÓN DEL CLERO DIÓCESIS DE
VALPARAÍSO ABRIL
El
Señor Obispo me ha pedido dar un testimonio de la vivencia de Semana Santa.
Agradezco la oportunidad de compartir en voz alta lo que he vivido en voz baja.
Quiero
detenerme en tres líneas principales.
Primero.
Lo vivido en estos días no responde a un
hecho del momento sino que es parte constitutiva de un caminar, de una peregrinación
iniciada hace ya cuatro décadas. En este sentido no puedo analizar el aquí y
ahora sin considerarlo desde una perspectiva más “amplia”, que hunda su raíz desde lo que denomino el primer “sentir vocacional”, en el cual la
figura de Juan Pablo II constituye algo basilar. Recordemos que fue electo como
Pontífice en Octubre de 1978, el año de
tres Papas: Montini, Luciani y Wojtyla, este último recibió a los Obispos de
Chile en visita ad limina (13 Octubre 1979)
y les encomendó m dos tareas: Una
evangelización de la primacía de Cristo diciendo que “no hay verdadera evangelización mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la
vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios”,
a la vez que pidió impulsar una audaz promoción vocacional, lo cual el recordado
Arzobispo Emilio Tagle Covarrubias implementó con la celebración de un Año del
Sacerdocio (1981)
el que fue precedido por el Congreso Eucarístico Nacional
Por
entonces, se hablaba del sacerdocio en todas partes: templos, colegios, grupos
eclesiales, catequesis. Era normal escuchar que todo bautizado varón al menos
una vez en la vida debía preguntarse si
Dios lo llamaba a ser sacerdote.
Durante
mi vida “consagrada” que suelo incluir desde que ingresé al pre-seminario (17
de Diciembre de 1981), he tenido la posibilidad
de tener múltiples “formas” de estar
en Semana Santa. Primero con la vivencia al interior del Seminario, con toda su
riqueza y rigor litúrgico. Allí estaban los oficios completos, la celebración
de todas las misas, incluida las novedades del encuentro de Jesús y la Virgen
dolorosa; y de los primeros manuales para el rezo del Vía Lucis. Los himnos y
melodías rigurosamente enseñados por el Hermano Antonio Muguerza y el organista
Mauricio Perguelier, hoy oficiando de maestro en una iglesia en una parroquia
de Austria.
CONVIVENCIA CLERO DE VALPARAÍSO 2019
Todo
funcionaba a la perfección porque el clima era favorable para la oración, la
penitencia y la lectura de obras clásicas:
Recuerdo haber leído La Pasión del Padre La Puente, algo de San Alfonso María
de Ligorio, y soto voce algunos escritos
del Padre Pio de Pietralccina, que por esos años estaba algo vedada su lectura.
Por cierto, bajo la guía del Director Espiritual tenía otros textos: Los
sermones de San Juan María Vianney, el Cura de Ars, los cuales son muy extensos e intensos en su
lenguaje. Así como todos los años por televisión se suelen ver las mismas
películas: Manto Sagrado, Quo Vadis, Los Diez Mandamientos, y el súper bet
seller… Jesús de Nazaret que se da en TV
abierta hace 37 años y es lo más visto hasta este año incluido (2019), tengo la
sana costumbre de retornar la misma literatura espiritual que hace muy bien.
Cobijo
gratitud por aquellas meditaciones, y el salir a rezar –particularmente- el
jueves y viernes santo, donde la luna solía
iluminar el frio propio de Lo Vásquez, con la certeza que aquello que de manera micro
celebramos en un punto del mundo sí tenía incidencia en el universo entero,
pues lo que se pedía en algún lugar del mundo se cumplía; lo que ofrecía no
caía en el vacío porque la misericordia de Dios jamás haría infecunda la sangre
del Cristo. Aprendí que su tiempo podía avanzar a un tranco distinto al que
deseaba, pero siempre Dios era
cumplidor. Como el nombre de Jaime proviene de Jacobo que castellanizado es Santiago, me suelo identificar en algunos
aspectos a mi Santo Patrono, y en ocasiones le imploraba al Señor lo que él y
San Juan preguntaron a Jesús: “¿Quieres
que mandemos que descienda fuego sobre
ellos?” (San Lucas IX, 54). “Hazme
justicia y defiende mi causa”, pero inalterablemente volvía al relato del
patriarca Abraham (Génesis XVIII, 16-33)
quien a los pies de Dios suplicaba: Si en la ciudad se encuentran sólo 50, 45,
40,30, 20, 10 justos, Él actuaria tan
justa como misericordiosamente.
Por
eso Semana Santa permitía avanzar en confianza y esperanza, aun en circunstancias
históricas de un mundo tan cambiante entonces como ahora. Otra historia, el
mismo Dios a quien podía acudir a toda hora, en cualquier circunstancia, y con
toda necesidad.
Sin
duda la realidad “reparadora”, de
acompañar a Jesús en las horas del Huerto, y en la soledad del sagrario como
que calaba hondamente en los días santos del Triduo, solía decir al Señor donde
estés solo, donde nadie te busque, donde nadie te quiera, allí estaré como consagrado,
como sacerdote. Lo que decía Juan de Ávila: “Donde
no hay amor, pon amor y sacarás amor” (San
Juan de la Cruz, 6 de Julio 1591)
Luego,
en algunos años, hubo ocasiones donde se
creaba un equipo de ministros para acompañar en los oficios del Triduo Santo que
iba celebrando el Señor Arzobispo Valenzuela Ríos. Se implementó que el Obispo
celebrase en distintos decanatos para lo cual “salíamos del Seminario” para ejercer un servicio que implicaba una
responsabilidad distinta: Ya no había campana para los oficios ni una estructura
que ordenara lo que debía hacer, sino que era de exclusiva responsabilidad de cada uno
vincular estos tres días con el sentido de recogimiento y piedad propio de
Semana Santa.
Aquí
ya comenzaba a perfilarse el contacto espiritual y pastoral con quienes al
interior del Seminario rezábamos desde ya: Imploraba que el Señor por medio de
su Espíritu abriera el corazón, iluminara la mente y fortaleciera la voluntad
para una vivencia cada vez más honda de lo que Jesús había hecho por cada uno y
por toda su Iglesia.
Siempre
me vuelven a la memoria las palabras del apóstol San Pablo: “La vida que vivo ahora en la carne la vivo
en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas
II, 20). Pensar en quién
soy y en quién es Él; en lo que hago y en lo que Él hace, todo ello me hace
estar endeudado con su misericordia,
asumiendo como una realidad personal lo que el actual Romano Pontífice suele
señalar: “Dios no se cansa en perdonar,
somos nosotros lo que nos cansamos de pedirle perdón” (19
de Marzo del 2013).
Un
segundo aspecto es que asumo que no soy
activista de la fe sino un creyente que procurar vivir un don inmerecidamente
recibido.
Sin
duda, constatar cómo en cada parroquia se iba celebrando el triduo con sus
tiempos, modos, fieles, sacerdotes y lugares sacros muy diversos. Comunidades
en las cuales todo funcionaba a la perfección y otras donde percibíamos que
había mucho por hacer, todo lo cual daba una nueva “motivación” para prepáranos
mejor para llegar vivir el futuro
sacerdocio.
Personalmente
hubo momentos donde aroma de Cristo que se percibe en cada celebración quedaba disminuido por la
inventiva personal, por la aparente espontaneidad, y por el afán de sobresalir
del que no estaba ajeno ningún feligrés que participara: sacerdote,
seminarista, coro, fieles laicos, acólitos.
PÁRROCO DE PUERTO CLARO
Cada
uno como que en ciertas ocasiones rivalizaba
por alcanzar algún protagonismo, olvidando que el único protagonista principal
era Jesucristo. Como la túnica de Jesús fue divida en tres partes, cada uno
deseaba ser actor principal olvidando que al que se debía procurar servir era a
Jesucristo: en su Cuerpo, en su Palabra,
y en su vida palpitante en los más necesitados, en sus cuerpos y en sus almas.
Por
aquellos años, daba una material importancia a los gestos, actos, y oraciones
litúrgicas, las cuales anhelaba fueran lo más ceñidas al ritual. Realidad que
es deseable por cierto, pero he de reconocer que no siempre lo hacía para que
Jesús fuese más amado y honrado, sino para que se cumpliese lo establecido. Sin
duda, esto fue cambiando y las formas cultuales fueron siendo creciente
respuesta a lo que profesábamos, de tal manera que se tendía a una liturgia en cuanta genuina vivencia de
la fe.
!Tratamos
con Dios! y ¡Rozamos con lo eterno!. Sin duda muchos hemos leído en el tiempo
de formación en el seminario el libro titulado “El Peregrino Ruso”. De autor
anónimo de a mediados del siglo XIX. En parte del texto se relata que un hombre
de Occidente llega a un antiguo y solitario convento donde un austero monje
tarda horas en la celebración de la Santa Misa, la visita se acerca a preguntar
por curiosidad por qué razón tarda tanto, recibiendo como respuesta: En la
consagración, cuando Dios viene al altar, el tiempo se detiene porque la eternidad
llega. En igual sentido, ocho décadas
después San José María Escrivá dice: “La
Misa es larga, dices, y añado yo: porque
tu corazón es corto” ( Camino N°529).
Como
en una espiral he experimentado que Dios, en su bondad y gratuidad, me ha dado una profunda fe en la cual me
esfuerzo porque la trascendencia del misterio no se pierda en una inmanencia
que me lleve a olvidar que Dios ha de estar en todo y sobre todo.
Y,
es aquí donde llegamos al tercer
aspecto. De un reciente escrito del Papa Emérito, dice: “nuevamente comencemos a vivir
por Dios y bajo Él”.
Esta
Semana Santa pudimos colocar la imagen Patronal de nuestra Parroquia en un
lugar muy digno y apto para colocar cirios y floreros. Me parecía más hermosa
la imagen de la Virgen de las Mercedes de Puerto Claro … ¿Será la luz nueva?
¿Será su nuevo altar? Es que ella está más cerca del sagrario, más cerca del
imponente crucifijo, más cerca de Jesús en quien subyace su razón de vivir.
Y
esto me ha dado vueltas en esta Semana Santa. ¿Es Jesús Sacerdote mi razón de
vivir? ¿Es su vida como Sumo y Eterno Sacerdote lo que mueve mi todo mi ser?
¿Todo?
El
haber tenido la oportunidad de dar testimonio público de nuestra fe y
compromiso con Jesús, renovando las promesas sacerdotales en circunstancias que
para el mundo pueden ser las menos
favorables, es algo que fortalece mi anhelo de ser fiel a Dios, lo que implica
primero asumir que somos creyentes, donde seguimos no una opción, una opinión sino
a Quien es “el Camino, la Verdad y Vida” (San
Juan XIV, 6).
Lo
pronunciado un día 17 de diciembre de 1981, al recibir una simple cruz de
madera en el ingreso al preseminario resonaba de algún modo el pasado miércoles
17 en la Iglesia Catedral:
Al
tercer día, Nuestro Señor resucitó. Muy temprano, por la diferencia horaria,
veía con dolor las noticias internacionales provenientes de Sri Lanka. Más de
300 muertos. La parroquia de San Sebastián en la ciudad de Kutuwapitiya
totalmente destruida. Les confieso que la imagen de la Catedral de Notre Dame
ardiendo, sabiendo que el Santísimo Sacramento y demás reliquias fueron
salvadas oportunamente, no tiene comparación alguna con lo sucedido en aquel
templo católico en Oriente.
El
Viernes Santo desde el Corazón de Jesús salió sangre y agua. Su sangre vertió
eficazmente como realidad de salvación. La imagen del Sagrado Corazón de
aquella Iglesia quedo salpicada de la sangre de estos mártires de Sri Lanka.
Toda una lección para nosotros sacerdotes que hemos sido “lavados con la Sangre de Cristo” (Apocalipsis
VII, 14), que hemos recibido la unción para ser
pertenencia exclusiva del Señor, y hemos sido puestos para traer a Cristo y
llevar a Cristo a nuestros hermanos.
En
las actuales circunstancias en esta
semana santa, procure tener presente lo dicho por San Pablo: “Estoy seguro de que ni la muerte, ni la
vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por
venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna
otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es Cristo Jesús Señor
Nuestro” (Romanos VIII, 38-39) a
Quien cada día tenemos en nuestras manos y corazón. ¡Que Viva Cristo Rey!
SACERDOTE VALPARAÍSO
TEMA : “EN LA FUERZA DEL CRUCIFICADO”.
FECHA:
HOMILÍA CELEBRACIÓN DE LA PASION / ABRIL / 2019
Estamos
en la hora decisiva. Aquel, cuyo nacimiento marca un antes y después en la
historia humana, voluntariamente asume el camino propuesto por el Padre Eterno.
En las horas previas, inserto en un dialogo orante de íntima y plena comunión,
imploraba diciendo: “Padre, si es posible
que pase de Mi este cáliz, pero no se cumpla mi voluntad sino la vuestra” (San
Lucas XXII, 42). Con ello, nos invita Jesús, desde su
condición de perfecto Dios y hombre a la vez, a seguir el itinerario
dictaminado por el Señor para nuestra vida, asumiendo que no somos producto del
azar sino de un acto de predilección del amor de Dios que nos ama
entrañablemente, por medio del cual nos llamo un día a la existencia y nos
encamina en todo momento a estar con Él un día en Cielo, destino final de nuestro hacer y querer.
Al
mirar a Cristo en la Cruz descubrimos el sentido de todo sufrimiento humano
pues en la persona de Jesús se encuentra la respuesta definitiva dada por Dios
Padre a cada misterio de nuestra vida, incluido el de padecer.
La
historia personal y social nos entrega innumerables páginas en las cuales, como
cuando pequeños leímos un libro de algebra sin comprender nada, quedamos sin
respuesta ante la razón de tanto sufrimiento manifestado en guerras, abusos,
persecuciones, infidelidades, por una parte, y enfermedades y desprecios por otra, todas
las cuales no parecen tener respuesta convincente en nuestra sociedad actual y
en nuestra vida, en ocasiones alejada de Dios.
¿Por
qué un niño padece tal o cual enfermedad? ¿Para qué tanto tiempo postrado con
una enfermedad? ¿Cómo ver que muere gente de hambre en una cultura que con la
tecnología actual podría alimentar al doble de la población? ¿Cómo tantas
personas subyacen esclavos bajo la idolatría de las drogas? ¿Cómo tanto tiempo
permanece el dominio de las ideologías y la herejía, como caldos de cultivo para un mal vivir?
La
lista de preguntas puede resultar interminable e infructuosa a la vez si acaso
nuestra mirada evita detenerse en Quien es crucificado en este día. En caso contrario,
cederemos a la tentación de las ideologías fundamentadas en el utilitarismo y
el pragmatismo por medio de las cuales sólo resulta bueno aquello que es
considerado arbitraria y consensuadamente como beneficioso y útil.
VIA CRUCIS PUERTO CLARO 2019
Sin
duda, una persona que sufre, que no puede y no tiene ante la mirada del “mileniarismo social”, y por qué no decirlo, religioso
–también- pareciera no tener cabida en su ámbito de aceptación. No ocupan lugar
en sus vidas, no tienen importancia siendo sacados fácilmente del espectro
(ámbito) de interés.
Ahí
están los no nacidos, los que son inviables, los que no han sido deseados, los
que ameritan mucho gasto y deben ser eliminados…Los que no están acordes con
los criterios de la modernidad, los que se oponen a construir un mundo
secularizado, los que hablan de la riqueza de las virtudes y de la fe como
anteriores a los bienes que se oxidan,
se hurtan o son tenidos como obsoletos por las modas.
En
realidad…nada importa en sus partes si acaso el todo no es aceptado, lo cual
nos hace comprender que allí donde Dios Creador y Redentor es excluido del
horizonte de nuestras vidas se terminará inevitablemente trivializando toda
vida que sea considerada como “improductiva”.
Esto
hace que el conjunto de leyes impulsadas por el progresismo, cuyo origen emerge
de una manifiesta marginación de Dios
permita que los niños vivos en el vientre materno y que no son deseados o
considerados carentes de salud, sean por una decisión personal eliminados del
banquete de la vida llegando al extremo de facilitar más hoy la vida de una
foca que la de un niño que está camino a nacer; ese mismo espíritu liberal propicia que los niños nacidos no coman un “superocho” pero si se permite que consuman vicios indescriptibles por
medio de un desenfreno que no tiene limite; son los mismos progresistas
religiosos que han permitido el debilitamiento de la familia como genuina
célula de la sociedad promoviendo –incluso- uniones que pretenden legitimar lo que a los
ojos de Dios es algo aberrante.. !Dios castigó a Sodoma no lo bendijo!
En
la hora de nuestra salvación, como creyentes, asumimos que estamos insertos en el tiempo más
favorable para “tomar en serio” el
precio de nuestra salvación que ha sido saldado por Jesús en lo alto de una
Cruz. Es la hora donde la contemplación de paso a la imitación; la admiración
ceda espacio al seguimiento, pues si no hacemos parte decisiva de nuestra vida
aquello que profesamos terminamos por permitir que la sangre derramada caiga al
suelo frío de la indiferencia.
IGLESIA PUERTO CLARO
La
envolvente espiral del proceso secularizador del que somos testigos encuentra
su espíritu unificador en la actitud de quienes intervinieron para que Jesús
fuese crucificado: Poncio Pilato con su desidia (pereza) por la verdad se lava
las manos para desentenderse de lo que percibía como grave injusticia; Judas
Iscariote que por la enfermiza inclinación (codicia) al poder y el dinero vende la amistad y
cercanía que durante tres años cultivó junto al Señor; Herodes que deseaba por
curiosidad ver al Señor y conocer alguno de los milagros que hizo Jesús,
habiendo exterminado a los santos inocentes (soberbia) se hace cómplice activo de la muerte de quien
la Bondad; los discípulos, amigos del Jesús que toman “palco” como espectadores (pereza) observando todo a la distancia; Simón Pedro
habiendo sido alzado para confirmar en la fe a la Iglesia naciente, niega en
tres ocasiones haber conocido al Señor.
SACERDOTE
JAIME HERRERA CHILE
Ciertamente,
podríamos extender esta lista, y ser más acuciosos en el rol cumplido por cada
uno, mas ¿Dónde habría estado cada uno de nosotros hace dos milenios atrás?
¿Cuál habría sido nuestra respuesta puestos en iguales circunstancias?
¿Venderlo?
¿Desconocerlo? ¿Abandonarlo? ¿Menospreciarlo? ¿Insultarlo? Sin duda, a lo largo
de nuestra vida muchas de estas cosas realmente las hemos hecho a Cristo más de
una vez, más por la superficialidad en nuestra vida espiritual no somos capaces
de sopesar realmente que el Señor hoy ha muerto por obtener nuestra salvación
eterna, por lo que tiene gran provecho espiritual el considerar que por la
Padeció Jesús es el camino salvación a la vez que la aceptación y comprensión
del sufrimiento como parte de nuestra vida, desde la Pasión de Cristo purifica
nuestro amor a Dios y al prójimo, extendiendo su ámbito,
El
antiguo refrán indica que “amor con amor se paga”, y viene a la
memoria al contemplar el rostro silente de Jesús silente a esta hora, donde la
expectación del mundo comienza a esperar el cumplimiento de los anuncios hechos
por Jesús: “Destruyan el templo, y en
tres días lo reconstituiré” (San Juan II, 19).
Junto
a la Virgen María, en esta tarde de Viernes Santo guardaremos en nuestro
corazón todo lo que hemos visto hoy con
el alma llena de una esperanza que se alza contra toda persecución, contra toda
duda, y contra toda tristeza pues Cristo se alzará triunfante en unas horas. De
esto somos testigos. ¡Que Viva Cristo Rey!
ALTAR DE LA VIRGEN DEL PUERTO CLARO
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