Actividades Diciembre 2020
jueves, 24 de diciembre de 2020
martes, 22 de diciembre de 2020
TEMA : “GOD IS
WITH ME” (Beato Joan Roig Diggle).
FECHA:
HOMILÍA PRIMERA COMUNIÓN ST.PETER’S SCHOOL
/ 2020
El
celebrar la Santa Misa en el patio de
formación de nuestro Colegio, obedece al hecho de estar inmersos en la batalla contra la mayor pandemia de los
tiempos modernos. Sin duda, reconocemos que esta Misa tiene un carácter “excepcional”
si consideramos el lugar, día, asistentes y preparación. Todo se presenta como
diferente, donde lo único que parece no cambiar l el tiempo que inexorablemente
avanza.
El
insigne escritor inglés Shakespeare, en una de sus obras, relata parte de la
arenga hecha por el Rey Enrique V a las tropas antes de ir al combate Azincourt (1415): “Nos
pocos, nos felices pocos, nos banda de hermanos, porque aquel que hoy vierta su
sangre conmigo será mii hermano, por muy vil que sea. Este día ennoblece su
condición. Y los caballeros ahora en sus lechos de Inglaterra se consideraran
desdichados por no haber estado aquí, y tendrán su hombría en poca estima
cuando oigan hablar a aquel que luchará con nosotros en este día”.

Primera Comunión Saint Peter's Viña 2020
Nadie
duda que esta Misa de Primera Comunión en su carácter de excepción en relación
a similares realidades eclesiales y educativas que han suprimido o postergado la preparación en orden a
recibir a Jesús Sacramentado, implica una gracia de predilección que conlleva
un mayor y permanente compromiso con Jesús que los llamó con el fin que permanezcan
unidos a Él.
Ninguna
gracia, ninguna realidad, ninguna alegría es comparable a la que hoy recibirán
por primera vez en la persona de Jesús sacramentado, toda vez que nada hay más
necesario, bello y que colme de gozo nuestra alma como lo es, estar junto al Señor:
“Llevaré una ofrenda de acción de gracias
y oraré en tu nombre Señor” (Salmo CXVI,17).
Entonces,
nos preguntamos ¿qué implica estar con
Dios?
Estar
con una persona es más que recordarla. Aunque tengamos presente todos los días
y todo el día –si ello fuera posible- a un ser querido, nuestra mente no pude
hacer que ese aquél esté a nuestro lado de manera real y palpable. En la Misa
no recordamos sino que asistimos de manera presencial al momento donde Jesús
ofreció su vida por nosotros por medio de una cruz.
Estar
con alguien entraña algo mayor que estimarla: Aquel sentimiento por diáfano que
sea, en modo alguno, podrá tener la
capacidad de una entrega y comunión como la que si se realiza en cada
Eucaristía. Con entusiasmo se corre un instante, con la amistad de Jesús en la
Santa Misa se avanza toda una vida.
Estar
con alguien implica una entrega reciproca: A la celebración de la Misa se le
llama el “Sacramento del Amor”, pues en el Jesús se ofrece al Padre eterno como
víctima eficaz para restablecer la amistad del cielo con la tierra. Por ello,
recordamos que cuando alguien toma la cruz algo de ella queda y, en ella, algo de cada uno permanece. ¡Lo mismo acontece
con la hostia santa que vamos a recibir! Algo de Dios viene y algo a Dios va.
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| Junto a Jesús siempre |
Los
lazos de pertenencia se estrechan cuando juntos somos capaces de enfrentar las adversidades.
Al arreciar las dificultades constatamos que lo que para unos puede ser motivo
de distanciamiento, para el creyente, que descubre que Dios guía cada uno de
sus pasos, es ocasión de estrechar el vínculo con el Señor. Por ello, asumiendo
lo recio de los tiempos que vivimos, somos capaces percibir que las
dificultades son más llevaderas si acaso nos reconocemos como peregrinos hacia
una meta común.
Tal
como aconteció al caer el día de la resurrección de Jesús, el evangelista que
relata el episodio en todo momento habla
en plural. No es un acontecimiento que se vive solo, sino que aquellos jóvenes
peregrinos de Emaús, que habían puesto juntos la esperanza en el Señor (por lo
fueron a Jerusalén a verle), que vivieron unidos lo que para muchos se
sobrevino como un desastre, ahora, -a tres días de la muerte de Jesús- de
regreso a su pueblo, a su familia, a los suyos, son testigos que su mutuo
caminar se transforma en el más feliz de los encuentros cuando Jesucristo se aparece
ante ellos y camina con ambos, Sólo
balbucean unas pocas palabras diciendo luego: ¿No ardía nuestro corazón mientras nos explicaba las escrituras y
estaba junto a nosotros?
Como
en aquella tarde, donde dos jóvenes vieron a Jesús, lo reconocieron y cenaron
con El, hoy ustedes –queridos niños- van a participar de la verdadera alegría
que nace del hecho de estar con Jesús en el corazón, van a tener la certeza que
emerge de una fe que busca cumplir la voluntad de Dios como un imperativo que
marcará un sentido para toda la vida.
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| Alumnos Colegio Saint Peter's Viña 2020 |
En
efecto, una vez que encontramos a Jesucristo resulta imposible desentenderse de
su persona, porque –Dios no lo permita- podemos olvidarlo un día, hasta quizás
renegar de sus palabras, pero en ningún momento, Él
dejará de esperar y encaminar sus pasos hacia el lugar donde estemos, por lo
que tendremos siempre la posibilidad de elevar la mirada, de regresar a la casa
del alma como es la Iglesia, de encaminar nuestros pasos a una conversión tal como lo experimentaron los jóvenes
peregrinos de Emaús, cuando vieron al Señor.
Queridos
niños: Nadie duda que el momento en que ustedes reciben a Jesucristo en su
Primera Comunión es especial. Y este año aunque ha presentado muchas
limitaciones también nos ha permitido descubrir tesoros que quizás permanecían
ocultos ante la vorágine de actividades que cotidianamente realizábamos hasta
hace casi nueve meses: La convivencia al
interior del hogar, la profundización en determinadas materias, una mayor
capacidad para “masticar” intelectualmente la realidad, pensando los
acontecimientos, poder disponer de mayor tiempo de uso personal –perdido en
interminables traslados de un lugar a otro- que en ocasiones ha permitido a las
familias valorar simplemente el estar juntos y orar haciendo realidad las
enseñanzas de un viejo sacerdote irlandés (Patrick Peyton), promotor del Santo
Rosario: “Familia que reza unida,
permanece unida”.
Como Dios no improvisa al momento de acercarse a nosotros, este tiempo de pandemia más que una oportunidad ha sido ocasión privilegiada para que como creyentes procurásemos estar del lado de la balanza en la virtud y no en el vicio, lo que encierra la clave en la vida espiritual de los mejores hijos de nuestra Iglesia que son los Santos, los cuales, poderosamente interceden en el Cielo con mayor incidencia con que lo hicieron en este mundo, a la vez que constituyen un modelo a imitar en virtud de la sintonía que tienen en relación a lo que cada uno vive día a día.
Como
el Dios Eucarístico no deja de hacernos múltiples gestos de benevolencia a lo
largo de toda nuestra vida, es particularmente en la infancia y la juventud
donde vemos su mano providente que actúa con evidente delicadeza y
habitualidad. Por eso dijo: “Dejad que
los niños vengan a Mí y no se impidáis,
porque de los que son como ellos es el Reino de los Cielos”, alzando
como ejemplo de vida cristiana las características propias de una verdadera
infancia: espontaneidad, rectitud de intención, pureza de las costumbres,
confianza en Dios y sus padres, sentido religioso de la vida, y probada
fidelidad hacia los amigos.
Providencialmente
los santos más jóvenes elevados a los altares como beatos este año en curso (el
año que vivimos en peligro) han sido dos hijos nacidos en la denominada “Isla de los Santos” como es Inglaterra.
Ciertamente, en el pasado y presente, desde aquella región la virtud y santidad, no exenta
del martirio, nunca han dejado de sobresalir para bien de toda nuestra Iglesia
con nuevos santos y beatos, como es el caso de un joven de quince y otro de
diecinueve años.
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| Capellán Colegio Pbro. Jaime Herrera González |
Además,
los dos beatos son jóvenes que amaron la presencia eucarística de Jesús,
tomando muy en serio su compromiso de estar con Él desde su primera comunión,
dedicando el “tiempo premium” de cada
jornada y no el “tiempo sobrante”. A
temprana edad descubrieron que desde el sacrificio realizado por Jesús en la
cruz por cada uno de nosotros, la vida de cada uno adquiere sentido si acaso se
emplea en bien de los demás pues, “quien
vive para servir, sirve para vivir”.
Este
lema es el que vivieron el joven Carlo Acutis Salzano, nacido en Londres en
1991 y que murió el 2006 a los quince años. Desde pequeño iba siempre a la Misa
dominical, ayudando en ella como acólito –como los dos exalumnos que hoy nos
ayudan- , luego participaba en la adoración al santísimo sacramento y organizó
una exposición virtual de milagros eucarísticos para los niños y adolescentes
que se preparaban a la Primera Comunión. Con sólo doce años ya tenía la “película
clara” de su vida, distinguiendo entre lo importante y lo principal, entre lo
que me sirve y lo que me aleja de amar a Dios sobre todas las cosas, en colocar
en su escala de valores procurar ser más sobre tener más.
El
segundo beato anglosajón de este año de pandemia, tiene a su madre nacida en la
Isla de los Santos, se llamó Joan Roig Diggle quien dio su vida por amor a Jesús
en la Eucaristía a la edad de diecinueve años. Como el nuevo “Tarsicio” de este
milenio, su misión como joven católico en tiempo de persecución fue llevar la
comunión a las casas, a quienes no podían recibirlo por largo tiempo Era tal su
amor por la Santa Misa que dijo a su confesor que iría a Francia a buscar un
lugar donde ir a comulgar aunque ello era de mucho riesgo para su vida.
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| First Communion Chile |
Al
despedirse de su madre le dijo: “God is
with me” (Dios está conmigo). Sus últimas palabras fueron dirigidas a
quienes lo iban a fusilar: “que Dios os
perdone como yo les he perdonado”. El Obispo de Roma actual le denominó
como: “testigo de Jesús en el lugar de
trabajo”.
Este
último punto es fundamental: El trabajo de ustedes niños es recrear este tiempo
de estudio desde la perspectiva de la presencia eucaristía del Señor. ¿Acaso
podemos ocultar a los demás el gozo de estar unidos a
Jesucristo? Si de verdad estamos
con El, asumimos sus enseñanzas y nos llenamos de su gracia, entonces
constituye un imperativo darlo a conocer a los que están junto a nosotros todos
los días, especialmente en el Colegio, donde pasamos tanto tiempo cada día.
¡Se
tiene que notar que somos del equipo de Jesús!
Para
ello, contamos con la cercanía maternal de la Virgen María que en todo momento
vela por nosotros. Si en toda mujer y madre podemos develar aquel ser “que tiene algo de Dios por la inmensidad de
su amor”, ¿qué no podríamos añadir al hablar sobre aquella que el mismo
Señor preparó en virtud que sería la Madre del Divino Redentor?
Su
poder de intercesión no tiene otro limite que lo que Dios dispone por amor:
llena de fe al enfrentar todo
peligro y persecución, llena de esperanza
cuanto todos parecieron vacilar; llena de una caridad diligente que buscó satisfacer toda necesidad,
especialmente de las almas desnutridas e inmersas en la mayor de las pandemias
espirituales que suelen asfixiar cualquier iniciativa.
¡Que
Viva Cristo Rey!
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| Cristo Vivo en pandemia |
miércoles, 18 de noviembre de 2020
TEMA : “TALENTOS DE DIOS EN NUESTRO TIEMPO”.
FECHA: HOMILÍA DOMINGO XXXIII° TIEMPO
COMÚN AÑO 2020
El
actual obispo de Roma ha enviado una hermosa carta al Obispo de Punta Arenas,
con motivo de la conmemoración de los 500 años de la Primera Msa en Chile. Sin
duda, un acontecimiento de real magnitud que para los creyentes marca un antes
y después en la vida de esta Patria que nace a los pies de una cruz y al sonido
de la recitación de las oraciones de la Santa Misa. Hoy como ayer, en la voz de
nuestra Iglesia, celebramos la Eucaristía en el Rito Extraordinario al que Su Santidad
Benedicto XVI nos invitó a descubrir hace unos años atrás, y que desde hace una
década celebramos ininterrumpidamente en nuestra Sede Parroquial, erigiéndonos
actualmente como la única comunidad parroquial de la Diócesis donde cobijamos
de modo ininterrumpido el don inestimable de la denominada “Misa en Latín”, lo
cual, evidentemente entraña una gran
responsabilidad y misión.
La
evidente carencia de una debida y deseable comprensión lectora en las noveles
generación nos hace intuir lo que ya se presenta como parte del presente: ser
incapaz de pensar por si mismo y razonar, refugiando todo pensamiento racional
y discursivo en la mera repetición de lo que los medios de (des) información y
de (in) comunicación anuncian.
La
docilidad de la cultura actual ante los dictámenes de tales medios resulta repulsiva
para cualquier fiel que medianamente reconozca su condición católica: Para
muchos lo que dice la Santa Biblia, lo que leemos en el Orden Natural inscrito
por Dios, lo que dictamina el sano Sensus Fidelium del verdadero Pueblo (santo)
de Dios, lo que unánimemente enseñan los santos y mártires por medio de sus vidas, parece desplomarse ante aquella
reverencia instantánea con la que se asumen como verdad lo leído
superficialmente en las redes sociales y en la prensa masiva.
Parece
que para el “catolicismo del libertinaje”
resulta más convincente el mundo y sus dictámenes que los de Dios. Eso “otro”
elegido por Adán y Eva, ese “otro” que clamaron en el litóstropos de Jerusalén en Viernes Santo, se renueva hoy en medio
nuestro: Respecto de nuestra confianza….¿Es mayor a Dios o es mayor a la prensa
e Internet? En ocasiones parece que prestamos más diligencia, atención, y
seguridad a una página de internet, a una encuesta de las redes sociales, que a
lo que el Señor nos refiere en la oración. Simple: ¿Cuánto tiempo de dicamos a
uno y lo otro? Esa es la respuesta…
La
presencia de Satanás hoy en el mundo aparentemente es de bajo perfil más ello no
significa que sea de poca incidencia, toda vez que, es evidente el debilitamiento de la vida de fe
al interior del mundo católico, el cual, no dice relación tanto como los que se
incorporan bautismalmente –número de sube por cierto- cuanto permean todas sus
acciones, pensamientos y proyectos desde la lógica de Dios, procurando cumplir
lo más fielmente su voluntad. ¡Si lo quiere Dios, lo quiero yo! Una vez más el
problema no es la cantidad sino la cualidad.
La
obra de Dios ha querido que la vida del mundo dependa como una sinfonía lo hace
de cada nota o sonido, del talento recibido por gracia: una nota que se reste
de la sinfonía produce una merma que se percibe como una grave desafinación.
De
modo similar, acontece si uno sólo
oculta sus talentos por falsos temores, respetos humanos, cobardías,
estrategias autónomas, pactos con lo que objetivamente encierra males, hace que
se vea afectada toda la vida de la Iglesia. Nada de lo que hagamos bien o mal,
o dejemos de hacer, dejara de tener eco en la vida de los que están a nuestro
alrededor y forman parte de los “prójimos”
a los que el Señor ha puesto en nuestro camino para evangelizar hoy.
El
Santo Evangelio nos dice que el dueño
del campo entregó –por libre iniciativa- cinco,
dos y, un talento a cada uno de
sus trabajadores, lo que es una cifra generosa que permite vivir ordenadamente.
Recordemos que en tiempo de Jesús el talento no era una capacidad sino una
medida cuyo valor actual indicaría unos tres millones de pesos. Por lo que en
lenguaje económico: tres, seis y quince.
Como
no sabemos cuánto tiempo trascurrió hasta el regreso del dueño del campo, podemos suponer que esa cifra serviría
para gestionar un “emprendimiento” que produciría no sólo para la supervivencia
del que lo recibió sino para devolver a quien se lo entregó. No cuesta imaginar
que si vamos por la calle y damos cifras similares a tres personas distintas
habrá unos que lo aprovecharán y otros que lo derrocharán.
a). El Señor toma la iniciativa:
Nada y nadie lo obliga a entregar parte de lo suyo, sino que con plena libertad
atendiendo las capacidades y necesidades de cada uno, coloca en sus manos
diversos talentos (bienes) con el fin que los administren adecuadamente.
b). No entrega indicaciones a ninguno:
Porque ha querido confiar en cada uno de sus siervos evitando un seguimiento
inmaduro e infecundo. En efecto, recordando las palabras de San Agustín de
Hipona: “Aquel que te creó sin ti, no te
salvará sin ti”, asumimos que coloca dichos talentos al libre arbitrio de
cada uno porque “confía” en su buen desempeño, esperando de cada uno sólo en la medida de los bienes que le ha
confiado. Como conoce las capacidades y disposiciones de cada uno “espera” que
la respuesta provenga oportunamente en la medida de lo que se les ha confiado.
El
hecho de carecer de un manual de uso, antaño dicho como un “Manual de cortapalos”. (Éste era el manual organizacional que dio
origen el año 1908 donde se incluía las
obligaciones y derechos de los scouts), implica que uno asume la confianza
depositada como una seria responsabilidad, donde cada uno está llamado a
aplicar de manera generosa y oportuna
aquellas capacidades que hagan multiplicar cada uno de los dones
recibidos.
c). Todo don recibido tiene un beneficio a la
comunidad: La repetida frase que “nadie se salva
solo” conlleva a la vez, que debemos
procurar salvarnos con otros, lo que exige necesariamente un apostolado de
iniciativa no de respuesta, de acción no de reacción, de delantera no de
defensa. Tal como lo vivieron los Apósteles que fueron por el mundo entero
predicando el don de una fe recibida: San Pedro
crucificado boca abajo en una cruz en Roma; San Andrés murió dejado en una cruz en Patras, ciudad en Grecia, San
Juan Evangelista murió en la Isla de Patmos; Santiago el Mayor murió en Jerusalén degollado por Herodes (Hechos
XII, 1-2); San Bartolomé fue desollado vivo en Israel; San Tomás murió en la India; San Mateo murió lapidado en la ciudad de
Nadabao en Etiopía; Santiago el Menor
murió crucificado en Egipto; San Judas
Tadeo murió lacerado (flechas) en Armenia; San Simón murió crucificado en
Inglaterra; Marcos murió arrastrado
por carro en Alejandría, San Felipe
murió por azotes en Asia Menor.
Para
cada uno de ellos ser fieles a lo dicho por Jesús constituyó el horizonte de
sus prioridades, por lo que ningún respeto humano, les hizo modificar lo que
Jesús les enseñó y lo que llevaban en su mente y corazón. ¡Morir antes que
renegar! Prueba de ello es que todos fueron martirizados en lugares muy
diversos, porque en cada uno de esos lugares buscaron convertir a quienes no
conocían aun a Jesucristo. No enterraron su fe como lo hizo aquel temeroso y
negligente siervo que recibió solo un talento. Ni él lo uso ni sirvió en beneficio
de otros: se limitó sepultar los bienes recibidos, recibiendo un grave castigo.
d). El siervo que recibió cinco talentos actúa de
inmediato: Esto le redundó en un beneficio
inmediato, porque aquello que nace bien, culmina mejor, por lo que el hecho de asumir
que aquellas gracias recibidas vienen de Dios, dispone de inmediato al obrar
bien aunque ello no esté de moda: el mal aunque todo lo hagan sigue siendo
malo; el bien aunque nadie lo haga sigue siendo bueno.
Lo
bueno cuanto antes mejor: Parte del refranero popular nos recuerda que, sin
detenernos en otra consideración que la confianza depositada en nosotros hemos
de emprender la misión encomendada por el Señor, tal como el primero de los siervos
de “inmediato” se puso manos a la obra. La innecesaria dilación implica una
falta de consideración hacia quien nos ha invitado a compartir su obra, no como
un desconocido sino como quien es parte de su vida misma. Realmente, somos “colaboradores de Dios”, por esto, nuestro
apostolado requiere de diligencia.
Quien
recibió un talento sólo optó por detenerse en innumerables consideraciones:
exigencias, problemas, tiempo, organizaciones, protocolos, y recursos, todo lo
cual, nos hace descubrir que cuando uno no se apoya en el
Señor Jesús, lo más insignificante se presentará como insalvable y lo más
secundario se alzará como una urgencia casi enfermiza. Cuando el señorío de
Dios se trivializa entonces cualquier cosa se alzará como opción, corroborando
lo anunciado por San Juan María Vianey, Patrono del Clero: “Quitadle a Dios a los pueblos y terminarán adorando a las bestias”. Nos
preguntamos: ¿No es esto lo que pasa en el mundo actual? Sin duda, añadiremos
que nuestra Iglesia no está al margen de ello, por el contrario, tiene gran
responsabilidad en lo que pasa.
Consideremos
que una empresa tiene un producto para ofrecer, para ello, cuenta con que uno
de cada seis vecinos lo consumen. Cualquier publicista y encargado de marketing
estaría feliz de partir de una base tan potente, más reconociendo que toda
analogía aplicada respecto de las cosas de Dios y su obra siempre son
insuficientes, no podríamos siquiera decir respecto del anhelo porque el apostolado
en nuestra Iglesia católica considerase que cada creyente asumiera ir en la
búsqueda de los que aún no conocen a Cristo, y de cuantos habiéndolo conocido,
reniegan obstinadamente de Él. La Evangelización exige que la “cerca” que separa a creyentes y a
quienes están llamado a serlo, se mueva para que los incrédulos sean creyentes
y no los creyentes se transformen en incrédulos, tal como acontece en no pocos
ambientes de antigua raigambre católica.
La
tentación de evitar riesgos y hacer el más mínimo esfuerzo por lograr que el
talento produzca frutos nace de una falta de fe, de no considerar la gratuidad
y la libertad puesta en nuestras manos por medio de los talentos recibidos. La
gracia empleada fructifica, en cambio, la gracia enterrada es siempre estéril.
El
ejemplo de diligencia efectiva lo leemos
en el episodio de la Visitación de nuestra Madre Santísima a su prima Isabel de
Ain Karim, toda vez que tan pronto asumió su realidad de ser llena de gracia y
portadora en su vientre del autor de toda gracia, no vaciló ni urdió más razón
para emprender el viaje desde su hogar hacia el de aquella que llevaba seis
meses de embarazo y “era considerada como
estéril”.
Esa
prontitud que destaca el evangelista San Lucas no respondió a un entusiasmo
fugaz ni tampoco dice relación a un sentimiento que como la hierba un día
aparece y otro día ya no está. Sin duda, uno de los mayores desafíos que
entraña la vida espiritual en nuestra Patria es fortalecer la voluntad por
medio de la docilidad a la gracia, cuyos canales más fructíferos son procurar permanecer
en estado de gracia, comulgar lo más frecuentemente que sea posible, confesarse
con regularidad, tener devoción al Sagrado Corazón de Jesús por medio de la práctica
de los Primeros Viernes de Mes, la manifestación de amor hacia nuestra Madre
del Cielo. Siempre tengamos presente que tanto la voluntad como la conciencia
se forman a los pies del Señor.
En
efecto, si tenemos tales “remedios”
¿qué enfermedad nos puede avasallar? Aún más, la diligencia en responder al
amor de Dios nos permite multiplicar las gracias y ser “eficaces” en virtud de los
méritos del Señor, lo que lejos de llenar al alma de insano amor propio
nos permite ser agradecidos de la bondad
de Señor que nunca defrauda y siempre satisface.
Imploremos
a Nuestra Madre Santísima, para tener a lo largo de esta semana la diligencia
de quien se puso “manos a la obra” al
recibir los cinco talentos como garantía de la predilección, cercanía y
confianza que Dios tiene en cada uno de nosotros.
¡Que
Viva Cristo Rey!
miércoles, 4 de noviembre de 2020
TEMA : “SANTIDAD EN MEDIO DE UNA GRAN TRIBULACIÓN”
FECHA: HOMILÍA
FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS / 2020.
“Estos son los que vienen en de la gran tribulación, han lavado sus
vestimentas, y las han blanqueado con la sangre del Cordero”. Aquella fidelidad
nutrida del amor del Dios revelado como fiel, tiene como premio la eterna
bienaventuranza, la cual, no se obtiene sin antes haber avanzado por aquella
tribulación (thlipsis) de la que cada momento de prueba, persecución, y
dolor asociado a los “sufrimientos de Cristo en la Cruz”, forman esta cadena
interrumpida que constituye la “madre de
las tormentas del alma” señalada por el Evangelista San Juan en el
Apocalipsis (VII, 14).
Sin duda, ningún padecimiento
actual será comparable con los que sobrevendrán al fin de los tiempos, donde el
verdadero sentido de fe del pueblo santo de Dios, no guardará silencio para
prevenir a quienes se han esmerado y han procurado ser fieles a Dios que no
olvida ni abandona en momento alguno a los que Él acogió como hijos por medio
del bautismo.
La prueba descrita
implica “peligro” y “aflicción”, es decir, un sufrimiento
asumido como angustia ante la incertidumbre de lo que sobreviene y se hace
humanamente incontrolable. Sea un infante o un anciano aquello que no puede
dominar, que es inesperado, y es desconocido siempre causa mayor temor, lo que
para quien carece de una fe sólida ocasiona en el alma lo que en un cuerpo
anémico afecta un virus.
Tal como dice la
escritura: “Será la hora de la tentación
que ha de venir en todo el mundo, para
probar a los que moran en la tierra” (Apocalipsis III, 11). La comunidad aducida
vivía en una localidad situada en una placa tectónica, por lo que vivían en
medio de temblores y terremotos, uno de los cuales destruyó por completo la
ciudad el año 17 d.C, siendo reconstruida por Tiberio, quien pudo alzar nuevas
viviendas pero en modo alguno alejar el temor e incertidumbre de sus escasos
habitantes. Resulta imposible no vincular nuestra vida con la de aquellos
creyentes descritos en el último de los libros de la Santa Biblia, no sólo por
el ambiente sísmico de su geografía sino por el miedo e incertidumbre reinante
que ha rivalizado con la fe y esperanza de esa comunidad, tentada como todo el
mundo, tal como en la actualidad, la pandemia ha hecho dudar, olvidar, y
perseguir la fe que un día se recibió y hasta vivió en su infancia y juventud.
Tardó siglos el
Demonio en asumir que las crueles persecuciones físicas hacia los creyentes, sólo
terminaba haciendo crecer la Iglesia pues, como dijo Tertuliano (+225): “La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”. Por
tanto, la gran tribulación va de la mano con la verificación de una corrupción
generalizada en la vida del hombre y de las naciones, lo cual no es patrimonio
exclusivo de organizaciones, agrupaciones o sistemas, sino consecuencia de una
naturaleza debilitada a causa del pecado original que en toda hora busca
mostrar su poder.
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| ALTAR CONSAGRADO A DIOS |
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| ¡AQUÍ ESTÁ JESUCRISTO! |
En efecto, ninguna
persecución hecha a nuestra Iglesia resulta tan manifiesta como lo
es la que se da en la actualidad. Antaño hubo imperios, naciones y personas que
se esmeraron en hacer infiel a la única Iglesia verdadera fundada por Cristo, más
en todo momento, estuvo ello situado por
tiempo y lugar, muy distinto a la “holística” realidad que vemos hoy donde no
parece haber nación donde no se de la persecución por medio del incentivo de la
corrupción. Así no sólo el Demonio “se pasea como león rugiente sobre los
tejados” –en expresión apostólica- , sino que “humeante entra por ventanas” –en expresión pontificia- y “por las puertas” –en expresión mía- de
los espacios llamados a cultivar la santidad y amistad con Cristo hecho Eucaristía.
Si bien en el Padre
Nuestro el Señor nos enseñó cómo debemos orar, implorando que “no nos dejes caer en tentación y libéranos
del mal”, Dios puede permitir como de hecho lo hizo con su propio Hijo en
medio del desierto, que padezcamos esta “gran
tribulación” como una oportunidad para corroborar la fidelidad, semejante a
cómo el fuego separa un metal noble de la escoria. Por esto, la hora presente
–decisiva por cierto- nos invita a responder respecto de nuestra posición ante
Cristo, tal como lo hizo en Cafarnaúm, de palabra, ahora lo hace “con la vida
misma”.
La lectura del Apocalipsis nos permite vincular de modo necesario el procurar alcanzar la santidad y la piedad eucarística, lo que en la fiesta de Todos los santos nos recuerda que al unísono el testimonio de los mejores hijos de la Iglesia enseñan que “lavaron sus vidas en la sangre del Cordero de Dios”, presente de manera tan real como substancial en cada santa Misa.
Entendámoslo
claramente: ¡No se llega al Cielo depreciando a Jesucristo en la Eucaristía! Es
inimaginable pensar que cualquiera de
los 365 santos que celebra oficialmente la Iglesia cada día del año, sumando
un total aproximado a diez mil canonizados en toda la historia, no haya sido
piadoso, perseverante, respetuoso –tratando con una delicadeza incomparable
hacia cualquier otra persona y realidad de este mundo- con Jesús hecho
Eucaristía.
El más reciente ha
sido el joven Carlo Acutis Salzano cuya grandeza y ejemplaridad no está en si
vestía buzo, o usaba zapatillas, sino en que ya a los doce años de edad iba a
Misa diariamente, y adoraba al Santísimo por largas horas, en tanto que puso al
servicio de sus cercanos una catequesis eucarística por internet. No se avergonzaba
de juntar sus manos al momento de rezar, no relegaba a Jesús al capricho de sus
deseos y sentimientos, no hizo del Señor un mendigo de su tiempo e interés, por
el contrario, se esmeró en tratar a Jesús como el Rey de su alma, por quien
cualquier sacrificio se justifica
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| PARROCO PUERTO CLARO |
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| ESTANDARTE SAGRADO CORAZÓN |
Ese contacto personal,
frecuente, hecho “connatural”, con
Jesús colmó sus anhelos de felicidad y e iluminó eficazmente para poder
descubrir las necesidades de los más necesitados con quienes compartía lo que
mejor tenía: su fe, su tiempo, su alegría, en una palabra, su amor a Dios, tal como lo han hecho cada uno
de los Santos que hoy honramos como “los
héroes de la fe”, “los mejores hijos
de la Iglesia”, y los “verdaderos
amigos de Dios”….tal como dijo Jesús: “Ya
no os llamo siervos, sino mis amigos” (San Juan XV, 15).
Sin duda que los
Santos “blanquearon sus vestimentas con
la sangre del Cordero”, por esto, llegaron a la meta comulgando
frecuentemente, lo que les permitió: el mayor ejercicio de las virtudes, la recepción
de los dones del Espíritu Santo (Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Ciencia,
Piedad, Fortaleza y Tenor de Dios), la vivencia de las obras de misericordia
espirituales y corporales, y el fiel cumplimiento de los mandamientos de Dios y de su única
Iglesia.
La cercanía
experimentada en la Santa Misa con la persona de Jesucristo, conduce a una
verdadera amistad que, con el correr de los años, va haciendo realidad una vida en abundancia,
puesto que, teniendo el marco del amor
de Dios ofrecido como sacrificio en cada altar, da una amplitud al corazón de
cada creyente a la hora de buscar apostólicamente atraer a otros hacia aquel
bien que hemos descubierto.
¡Cuánta diligencia
para enviar triviales mensajes de texto y wasap, cuánta lentitud en lo que se
refiere a lo que trasciende! Lo primero a raudales, lo segundo con cuenta
gotas.
Navegamos en medio de
un oleaje donde el secularismo arrecia con fuerza. Es verdad que el Señor no
prometió que estaríamos habituados a las aguas tranquilas, por el contrario,
indicó “rema mar adentro” (San Lucas V, 1)....”he venido a traer fuego a la tierra” (San Lucas XII, 49), más, la abierta exclusión de Dios que percibimos,
con particular crudeza en estos días de pandemia, conlleva necesariamente una visión mutilada de
la persona, sin la cual, el hombre se abroga lo que es pertenencia exclusiva de
Dios y despoja a su prójimo del fundamento de su dignidad.
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| IGLESIA EN VALPARAÍSO 2020 |
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| SACERDOTE VALPARAÍSO CHILE |
Las palabras de Jesús
en el Evangelio constituyen no solo el itinerario de lo que será toda su
enseñanza, sino que son la mejor señalética para alcanzar la bienaventuranza
eterna. A partir de este día, sabemos cuál es nuestra vocación y cómo podemos
alcanzarla…Ese camino tiene un nombre y es la Santidad. Esa es la meta a la que
Dios nos llama desde el momento de nuestro bautismo.
El aire fresco que la
Iglesia necesita en la actualidad no pasa por rendirnos a las modas y avances
del progresismo, sino que va por la necesaria sintonía entre vida eucarística y
perfección, pues “lo santo lleva a lo
santo” –solía repetir el Papa san Pío X. ¡Sancta, sancti! (lo sagrado a los santos y los santos hacia lo
sagrado).
Nada hay en este mundo
más sagrado que a lo que podamos optar como es a recibir a Jesús Sacramentado,
toda vez que aquí no recibimos una gracia, una bendición, ni algo santo, sino a
quien es el autor de toda gracia, el origen de cualquier bendición, y el
fundamento de lo santo: Cristo, camino, verdad y vida.
Imploremos a la Virgen
Santísima, la mujer constituida como la “Llena de gracia” (San Lucas I, 26), cuya santidad,
pureza y piedad, puede ser sujeto de imitación más nunca de igualdad,
pues, el amor de Dios quiso tomar morada
en su alma y gestarse en su vientre inmaculado de modo privilegia y exclusivo,
según lo cual su poder de mediación es tan permanente como pleno, tan cercano
como sublime, tan de Dios como de los hombres. Amén.
¡Que Viva Cristo Rey!
Padre Jaime Herrera
González, Cura Párroco de Parroquia
Nuestra Señora de las Mercedes de Puerto Claro
TEMA : “CHILE CON ¿VOTO
DE POBREZA?
FECHA: TEMA DE FORMACIÓN CATÓLICA / NOVIEMBRE 2020.
Precedido por un proceso irregular en muchos aspectos y en un
acto que, a pesar de los entusiastas organizadores, no logró superar que uno de
cada dos votantes acudiese a emitir su opinión a pesar de ser catalogado como
un acto histórico, una nueva era en el mundo de la vida política, el cierre de
procesos con décadas de implementación, cambios sistémicos, y una casi
interminable lista de adjetivos rimbombantes, donde se debe incluir movilización
gratuita y, la más sorprendente generosidad del virus mortal más agresivo en
siglos, con todo, hubo siete millones de chilenos que no votaron, cambiando la
edad de los votantes pero no la apatía ambiental reinante en las últimas décadas en cada proceso
eleccionario.
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| Ni 30 pesos, ni 30 años ¡Por 30 monedas de plata vendieron a Jesús! |
Durante ocho meses gran parte de los chilenos, de todas las
edades, vimos limitado por razones de salud el ejercicio de reunión y traslado,
pues el poder ejecutivo, asesorado por organismos supuestamente competente, exigió
y propiciaron un confinamiento para evitar contagios. Frecuentemente los
representantes del Colegio Médico Nacional y Regional daban entrevistas en los
Mass Media señalando la gravedad de la pandemia, mas, frente al acto
eleccionario dichos representantes que parecían rivalizar en el número de las apariciones con el primer mandatario y el
ministro de salud, de pronto
desaparecieron, y el virus mortal acogió sus súplicas, y autorizó por un día, con el uso de mascarillas y distancia física
de un metro, poder sufragar con aquella esquiva seguridad que obligó durante meses al más riguroso de los encierros.
¿Habrá que agradecer a San Corvid que tuvo la gentileza de
permitir que la mitad del país pudiese ir a votar? O más bien, ¿Pondremos
atención al justificado temor de contagio de los adultos que habitualmente
sufragaban y que, en esta oportunidad,
constituyen la mitad renuente a este proceso? No hay que olvidarlo: Sólo
uno de cada dos chilenos acudieron a sufragar en la más importante de las
votaciones. Decir que ello es un éxito es de una mediocridad incuestionable,
toda vez que, esa media verdad es una
total mentira. Los datos son precisos:
El Gobierno Militar llamó a votar en un plebiscito en 1988 y lo hizo el 97.5%, en esta ocasión, sólo
el 50.6%. Contra toda inteligencia se argumenta que fue “histórico” porque
sufragaron más personas. El resultado respecto del porcentaje de participación es simplemente mediocre, y
aplicada a una nota como la recibida por un escolar sería un reprobable 3.6.
Cualquier estudiante que llegase ante sus padres y les informase
que recibió nota de 3.6 en el examen decisivo no creo que esperase ser
felicitado, ni estaría orgulloso de su desempeño, ni fundamentaría la fantasía
de su logro en que nunca antes hubo tantos que diesen la prueba, lo único que
podemos concluir en este aspecto es que se trata de una nota roja…aquí y en la
Quebrada del Ají, donde la gente ya no estará tan feliz.
Respecto del ambiente de incertidumbre, algunos analistas centran su mirada en el desempeño de la Bolsa de
Comercio. Como es algo que suele ser sintomático en 1988 el resultado hizo caer
el IPSA en un 17% en tanto que al día siguiente del denominado “Plebiscito
Constitucional” cayó sólo un 2.7% por lo que se debe considerar el volumen y la
estabilidad de la economía de entonces y de nuestros días, de modo especial
porque estamos inmersos en una inédita tormenta viral cuyos efectos no terminan
de ser descubiertos. Lo cierto es que un caso (1988) se da en medio de una economía de despegue y
la otra (2020) se da en una de aterrizaje, en la cual, los indicadores de crecimiento, empleo, deuda
externa, al unísono pregonan una crisis ineludible.
Sin duda los técnicos en materia económica a esta hora deben
hacen muchos informes donde ninguna variable parece quedar al azar.
Simplemente, me parece importante destacar el temor reinante en amplios
segmentos de la población, que no distingue edades ni grupos sociales ni
sectores, ocasiona un estancamiento de la macro y micro economía, lo cual –como
acontece en el mundo deportivo- lleva a olvidar que “la mejor defensa es el ataque”, que en el mundo financiero implica
asumir que el acto de cuidar los recursos en la mano estancan la inversión, por
lo que, la pobreza no sólo no es
derrotada sino que comienza a expandirse, de tal manera que el amanecer
virtuoso que permitió durante las últimas cuatro décadas subir peldaños se va transformando en un
abrupto descenso vicioso que amplifica la pobreza dura, por lo cual, por
ejemplo, aumenta el comercio ambulante, se expanden las tomas de terrenos,
crecen las personas solas en situación de calle, se desata el desempleo
permanente, y emergen múltiples enfermedades asociadas a todo ello.
Nuestra ciudad de Valparaíso, declarada Patrimonio de la
Humanidad, a la cual, el canto avala que “este
puerto amarra como el hambre no se puede vivir sin conocerlo, y no se puede
dejar sin que nos falte”, presenta un nivel de pobreza evidente, el que se
ha acrecentado en estos últimos años, del cual, algo tiene que ver la Pandemia
y Estallido violento, y mucho la deficiente gestión del actual Alcalde Jorge
Sharp cuya naturaleza política es empobrecedora y mediocre.
En estas alturas de expansión del “decrecimiento ciudadano”, sin duda, resulta irrelevante que pueda
lucir más limpia una ciudad (cosa que no pasa) si acaso los turistas ya no
vienen, los cruceros no arriban, las personas no acuden a los servicios por la
violencia imperante, la familia no encuentra lugares de común esparcimiento,
los cuales o están destruidos por el vandalismo o están “tomados por tomados”. Parece interminable el número de oficinas y
empresas que trasladan sus servicios a
ciudades cercanas, trasformando los patrimoniales sitios eriazos en el
reflejo del obligado exilio en busca de seguridad, limpieza, y
aplicación de normativas municipales ajenas a los consabidos y mezquinos
intereses frenteamplistas de un regente patagón.
Sin duda, muy alejado de la búsqueda de crecimiento interior y
vivencia más exacta de la vida de Jesucristo, que hacen religiosos y religiosas
en la profesión de votos, nuestra ciudad de Valparaíso ha hecho desde hace años
un singular “voto de pobreza”, donde
la privación de bienes propios no es consecuencia de un libre acto de renuncia
y entrega generosa, sino del eventual saqueo producto de una ideología
parasitaria y expoliación de bienes debido a una gestión arbitraria y
derrochadora tal como ha sido la implementada en los últimos tres años en el
otrora primer puerto de Chile.
Como creyentes que nos reconocemos, apoyamos nuestra seguridad
en quien no destiñe, no cambia, y permanece como aliado fiel. Jesús, el Señor,
cuya presencia eucarística sostiene nuestra vida día a día viene a nuestros
altares para que, unido a Él, tengamos aquella “vida en abundancia” que se transforma en el anhelado antídoto
contra el virus del pecado e inmuniza contra la tentación.
Por ello, durante los ocho
meses de Pandemia que llevamos, henos procurado celebrar diariamente la
Santa Misa sabiendo de ella nace y hacia ella converge toda la vida de nuestra
Iglesia, particularmente, en un tiempo
donde la apostasía se ha mostrado con mayor crudeza. Es innegable que la
presencia de Satanás se ha expandido en estos meses, toda vez que limitados de
poder comulgar sacramentalmente, las gracias reservadas por Dios en este medio,
no han sido oportuna ni debidamente recibidas causando una desnutrición
espiritual. Tal como el cuerpo físico se debilita al no alimentarlo con las
proteínas necesarias, lo mismo ha pasado
con la vitamina del alma que es Jesús Sacramentado. Según esto, al estar
con las defensas bajas, nuestra Iglesia
Católica ha constatado la irrupción del Maligno que ha hecho trastabillar y
detener a muchos en el camino de la perfección, santidad y virtud.
Siguiendo con el símil del cuerpo, más grave resulta el pronóstico
cuando más tardíamente se realiza, lo que nos lleva a mirar que durante estos
largos meses no han faltado quienes no han echado de menos para nada la
asistencia a la Santa Misa y la comunión sacramental. Se puede olvidar que es
obligación ir a Misa los domingos y fiestas de guardar, se puede olvidar que Jesús
prometió estar “todos los días junto a
nosotros hasta el fin del mundo”, pero si se recuerda con meridiana
precisión respecto del horario de los partidos de fútbol, tenis, y golf. Leo Messi,
Arturo Vidal, Joaquín Niemann, y Rafael Nadal ocupan más tiempo en nuestras
neuronas que el debido recuerdo de lo que hizo, hace y hará Jesús en nuestra
vida.
Lo más dramático de este
extenso tiempo ha sido el desinterés eucarístico, que es un síntoma preciso del
debilitamiento de la fe al interior de nuestra Patria, sobre la cual, se cierne la mayor de las pobrezas que es la
incontrolada extensión del pecado, que en jerga actual podríamos definir como
una pandemia espiritual.
En la Santa Misa vespertina del día lunes 27 de Octubre, en el
Templo Parroquial tuvimos la presencia de diez fieles. Un matrimonio se ubicó
en el lugar habitual de los reclinatorios que tiene cada uno un cojín, los
cuales movieron de su lugar para instalar un parlante y un atril. Durante todo
el tiempo de la pandemia, nuestra mascota parroquial tomó la “costumbre” de
entrar al templo y ubicarse sobre los cojines mencionados. En medio de la
celebración note la intranquilidad de nuestra mascota porque le habían “usurpado”
su lugar ante lo cual, se ubicó en el
mismo lugar donde antes estaban los reclinatorios pero ahora sobre las baldosas
del suelo.
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| Las migajas que caen de la mesa |
Bastaron unos meses para que nuestra reconocida mascota tomase
el hábito de entrar al templo, ubicarse en un reclinatorio, y salir terminada
la Santa Misa. Como católico hemos
verificado que muchos bautizados –con primera comunión- han “olvidado” casi por completo el hecho de
estar en la Misa con Jesús sacramentado. Siquiera que anhelásemos por costumbre ir a la Eucaristía constituirá
en la hora presente la fuerza emanada de una pequeña llama humeante, más esto, parece ser parte de una ilusión que se diluye
ante el amanecer de la realidad: Cada vez menos se interesan por estar con
Cristo, lo cual, no parte de los fieles
laicos sino que, el drama es que surge por la actitud de quienes debiendo
hacerlo no dan prioridad a la vida
eucarística en el alma y la Iglesia.
Prueba de ello es que con una premura que fue más allá de lo
exigido por la autoridad sanitaria nacional se cerraron los templos -¡casi por
ocho meses!- y, luego, con la implementación de rebuscados protocolos se ha
diferido la apertura de los templos con argumentos que no resisten mayor análisis. Ojala se
sincerasen aquellos que por (de) formación o por descuido en la piedad y devoción, por flojera y comodidad, sostienen que la
vida de la Iglesia no pasa
necesariamente por la Eucaristía, llegando a preguntar ¿Cuántas misas celebró
Jesús en su vida? con el fin de relativizar y depreciar la
necesidad de la centralidad eucarística en nuestra vida espiritual y pastoral actual. Según
esto, nos preguntamos respecto del origen de esta tentación de protestantización de la Iglesia.
Quisiera ver en la “primera línea” de los interesados por la reapertura
de nuestros templos a quien corresponde hacerlo, más constato que se han
adelantado deportistas, artistas, comerciantes, y educadores, como si un bar,
un gimnasio, un motel, o una piscina, fuesen más importante y necesario para
las personas que los templos, relegados “para
el final” porque han sido tenidos, quizás por qué razón, como lugares de
contagio, lo que a todas luces, es falso pues la enfermedad viral se ha
expandido teniendo los templos cerrados al acceso público durante ya varios
meses.
El acto electoral al que acudimos convocó la mitad de los
eventuales ciudadanos con derecho a sufragar. La mesa de votación a la que acudí
a las siete y media de la tarde tenía 324 inscritos y yo fui el número 160.
Pero quien tuvo la gentileza de llevarme hacia el lugar debió hacer una fila para
sufragar de cuatro horas, donde el virus mutó su maldad altamente contagiosa en
bondad inmune. Hoy sigue el toque de queda, y los días domingo permanece
vigente la cuarentena…extraño mal que deja votar y no rezar, extraño mal que
invita votar a los jóvenes y a cuidarse a los adultos, extraño mal que se
expande sólo en los templos y no fuera de ellos; extraño mal que por sólo
veinticuatro horas jugó a las escondidas con el Colegio Médico, los Ciudadanos
Inteligentes y otros.
Como dijo un buen amigo avecindado en el país del Norte: “Chile
hizo voto de pobreza”…y tal como suele repetirse en una broma entre sacerdotes
diocesanos y los miembros de la vida religiosa: “Ellos hacen el voto, y nosotros lo vivimos” ¿Dirán esto las
próximas generaciones por la opción del 39.5% del total de habitantes mayores
de edad con derecho a sufragar?
¡Que Viva Cristo Rey!



























