jueves, 7 de enero de 2021

 

ANUARIO FOTOGRÁFICO PÁRROCO PUERTO CLARO 2021

En el año que la violencia delictual abrió los primeros meses, donde el virus Corvid-19 se desató con fuerza a partir de marzo hasta los últimos días del año, donde la masiva vacunación se avizora ser mayoritariamente implementada  para mediados del año iniciado, puestos en las manos del Señor, en este tiempo hemos aprendido que en esta batalla por la fe la tregua no ha sido opción, por lo que pudimos cumplir con la celebración diaria de la Santa Misa como centro  de nuestra vida parroquial, a la vez que,  las puertas de los hogares no han dejado de recibir la visita de Jesús como salud de los enfermos, los niños, cuyos padres los han preparado con modalidad on line han podido acercarse a los sacramentos de iniciación de la fe como son el Bautismo y la Primera Comunión, previo acceso a la confesión sacramental presencial, que se ha multiplicado en todos estos meses.

A la hora que el sufrimiento, la necesidad material, y la inexorable visita de la muerte ha golpeado las familias,  nuestra Parroquia ha mantenido sus puertas abiertas procurando que la Misa de Exequias  fuese aplicada por cada difunto, entre los cuales,  hemos visto partir a la Casa de Dios a queridos feligreses que durante décadas colaboraron y participaron en nuestra  Parroquia de Puerto Claro.

Cada día el sonido pregrabado  de nuestras  campanas ha llegado a los rincones más lejanos de nuestro templo, para acompañar como una invitación a la esperanza especialmente en momentos en que la violencia se apoderaba de las calles una ciudad que indefensa era doblegada por la ciega dictadura despótica de un mundo erigido sin Dios desde hace tres décadas en nuestra Patria.

La Divina Providencia ha permitido que miremos el tiempo que se avecina con la esperanza que encierra la promesa de Jesús, el Amigo fiel que nunca falla: “Yo estaré con  vosotros todos días hasta el final de los tiempos”, en tanto que, la generosidad de aquellos que han llegado a golpear las puertas de nuestra comunidad con el fin de acceder a la vida sacramental han asumido que aquel que vive para servir , sirve para vivir,  colaborando con una generosidad abierta –especialmente-  a quien más urgentemente lo necesita.

Ante quien busca, encuentra y procura vivir como creyente, no reconocemos extranjeros en nuestra comunidad, pues,  todos son parte de ella desde la recepción de sacramento de bautismo, y con igual dignidad y diligencia son atendidos: En fútbol hay primera A y Primera B, en avión hay modalidad de primera y turismo: En nuestra Parroquia  todos son de primera, y procuramos que reciban en su máxima amplitud el mayor bien que poseemos que es la persona de Jesucristo que nos da “vida en abundancia” por medio de la vida sacramental, la oración, y la vivencia de la caridad fraterna.

                                                                         Pbro. Jaime Herrera González

                                                                        Cura Párroco de Puerto Claro










































                                                                        1995-2020

 

PROCLAMACIÓN EN EL 850 ANIVERSARIO MARTIRIO DE SANTO TOMÁS BECKET

Hoy se cumplen 850 años del martirio de Santo Tomás Becket el 29 de Diciembre de 1170. Thomas Becket era un estadista, un erudito, un canciller, un sacerdote, un arzobispo y un león de la libertad religiosa.

Antes de que se redactara la Carta Magna (1215), antes de que el derecho al libre ejercicio de la religión fuera consagrada como la primera libertad de Estados Unidos en nuestra gloriosa constitución, Thomas dio su vida para que, como él dijo: “la Iglesia alcanzara la libertad y la paz”.

Hijo de un policía londinense, una vez descrito como “un empleado menor de baja cuna” por  el rey que lo mandó matar, Thomas Becket se convirtió en el líder de la Iglesia en Inglaterra. Cuando la corona intentó invadir los asuntos de la Casa de Dios a través de las Constituciones de Clarendon, Thomas se negó a firmar el documento ofensivo. Cuando el rey furioso Enrique II amenazó con mantenerlo en el desprecio de la autoridad real y cuestionó por qué este sacerdote “pobre y humilde” se atrevía a desafiarlo, el Arzobispo Becket respondió: “Dios es el gobernante supremo, por encima de los reyes”, añadiendo que “debemos obedecer a Dios en lugar de los hombres”.

Debido a que Thomas Becket no aceptaba mantener la Iglesia subordinada al Estado, se vio obligado  a perder todas sus propiedades y huir de su propio país. Años más tarde después de la intervención del Papa, se permitió que Becket regresó, y continuó resistiendo las interferencias opresivas del rey en la vida de la Iglesia. Finalmente, el rey tuvo suficiente de la firme defensa de la fe religiosa de Thomas Becket y, según se informa, exclamó consternado: “Nadie me librará de este sacerdote entrometido?  

VISITA PRESIDENCIAL AL SANTUARIO NACIONAL DE EEUU

Los caballeros del rey respondieron y cabalgaron a la Catedral de Canterbury para entregar un ultimátum a Thomas: ceder a las demandas del rey o morir. La respuesta de Thomas resuena en todo el mundo y a través de los siglos. Sus últimas palabras en esta tierra fueron las siguientes: Por el nombre de Jesús y la protección de la Iglesia, estoy dispuesto a abrazar la muerte”. Vestido con los ornamentos sagrados,  Thomas fue derribado donde estaba dentro de las paredes de su propia iglesia.


Lugar en Londres donde murió santo Tomas Becket 1170, Ornamento que vestía al momento de su martirio

El martirio de Thomas cambió el curso de la historia. Con el tiempo, trajo numerosas limitaciones constitucionales al poder del Estado sobre la Iglesia en todo Occidente. En Inglaterra el asesinato de Becket condujo a la redacción de la Carta Magna cuarenta y cinco años más tarde en orden a que “la Iglesia inglesa será libre y tendrá sus derechos sin disminuir, y sus libertades sin disminuir”.

Cuando el Arzobispo se negó a permitir que el rey interfiriera en los asuntos de la Iglesia, Thomas Becket se encontraba en la intercesión de la Iglesia y el Estado. Esa postura, después de siglos de opresión patrocinada por el Estado y guerras religiosas en toda Europa, condujo finalmente al establecimiento de la libertad religiosa en el Nuevo Mundo.

Es debido a grandes hombres como Thomas Becket que el primer presidente estadounidense George Washington podría proclamar –más de seiscientos años después- que en los Estados Unidos: “Todos poseen por igual libertad de conciencia e inmunidades de ciudadanía” y que “ahora no es más de lo que se habla de tolerancia, como si fuera por la indulgencia de una clase de personas, que otro disfrutaba del ejercicio de sus derechos naturales inherentes”.

La muerte de Thomas Becket sirve como un recordatorio poderoso y atemporal a todos los estadounidenses de que nuestra libertad de profesión religiosa no es en modo alguno un accidente de la historia, sino más bien un elemento esencial de nuestra libertad. Es nuestro tesoro y herencia invaluable, y fue adquirido con la sangre de los mártires.

Como estadounidenses, primero nos unimos por nuestra creencia de que “la rebelión a los tiranos es la obediencia a Dios” y, que defender la libertad es más importante que la vida misma. Si queremos seguir siendo la tierra de los libres, ningún legislador debe poder lo que es ortodoxo en asuntos de religión o exigir a los creyentes religiosos que violen sus conciencias. Ningún derecho es más fundamental para una sociedad pacífica, próspera y virtuosa que el derecho a seguir sus convicciones  religiosas. Como declaré en la Plaza de Varsovia, el seis de junio del 2017: el pueblo de América y la gente del mundo todavía gritan. “! Queremos a Dios!”.

En pleno gobierno comunista, millones de católicos polacos cantaron  por varios minutos la estrofa: “A Dios queremos en nuestras, leyes, en las escuelas y en el hogar” (Visita a Polonia  del Papa Juan Pablo II,  2 de Junio 1979). Esta misma expresión es repetida años después en esta ciudad por el Presidente de los Estados Unidos Donald James Trump.

En este día celebramos y honramos la postura valiente de Thomas Becket por la libertad religiosa y reafirmamos nuestro llamado a poner fin a la persecución religiosa en todo el mundo. En mi discurso ante las Naciones Unidas el año pasado, dejé claro los Estados Unidos está con los creyentes en todos los países  que sólo piden la libertad de vivir de acuerdo a la fe que está dentro de sus propios corazones.

También, declaré que los burócratas mundialistas  no tienen absolutamente ninguna injerencia para atacar la soberanía de las naciones que desean proteger la vida inocente, reflejando la creencia que tienen los Estados Unidos y muchos otros países de que todo niño –nacido y no nacido- es un don sagrado de Dios.

A principios de este año firmé un Decreto del Ejecutivo  para dar prioridad a la libertad religiosa como dimensión central de la política exterior de los Estados Unidos. Hemos dirigido a todos los embajadores –y a los más de trece mil oficiales y especialistas del Ministerio de Relaciones Exteriores de los EEUU- en más de 195 países que promuevan, defiendan y apoyen la libertad religiosa como pilar central de la diplomacia estadounidense.

Oramos por los creyentes religiosos de todas partes que sufren persecución a causa de su fe. Oramos –especialmente- por sus valientes e inspiradores pastores, como el Cardenal Joseph Zen de Hong Kong y el Pastor Wang Yi de Chengdu, que son testigos incansables de la esperanza.

CARDENAL JOSEPH ZEN ZE-KIUM (Salesiano): ¡FIEL Y VERAZ!

Para honrar la memoria de Thomas Becket, los crímenes contra las personas de fe deben detenerse, los presos de conciencia deben ser liberados, las leyes que restringen  la libertad de religión y de creencia deben ser derogadas, y los vulnerables, los indefensos, y los oprimidos deben ser protegidos. La tiranía y el asesinato que conmocionaron la conciencia de la Edad Media nunca deben permitirse que vuelvan a suceder. Mientras Estados Unidos esté en pie, siempre defenderemos la libertad religiosa.

Una sociedad sin religión no pude prosperar. Una Nación sin fe no puede perdurar, porque la justicia, la bondad y la paz no pueden prevalecer sin la gracia de Dios.

Ahora, por lo tanto, yo Donald James Trump, Presidente de los Estados Unidos de América, en virtud de la autoridad que me confiere la Constitución y las Leyes de los Estados Unidos, proclamo el 29 de diciembre del 2020 como el 850° aniversario del martirio de Santo Thomas Becket. Invito al pueblo de los Estados Unidos a observar el día en las escuelas e iglesias y lugares de encuentro con ceremonias apropiadas en conmemoración  de la vida y el legado de Thomas Becket.

En el mismo, he aquí y he puesto mi mano este vigésimo octavo día de diciembre, en el Año de Nuestro Señor dos mil veinte  y de la Independencia de los Estados Unidos de América los doscientos cuarenta y cinco.

                                                                   Donald James Trump Mc. Leod








 

  BENDICIÓN A CUARTINOS PARA LA P.T.U. 2021

Dios Padre, lleno de misericordia, poder y bondad, hoy imploro tu compañía porque mis conocimientos serán evaluados, te pido que me bendigas para tener concentración y agilidad, que no me traicionen los nervios que obnubilen mi mente, ni la inseguridad me haga dudar de mi, y como hiciste con Moisés coloques respuestas correctas para que sea exitoso en el examen que debo rendir.Señor, eres testigo que me he preparado con dedicación para este desafío, por ello,  imploro tu bendición y tu gracia, para salir bien de esta evaluación por medio de tu auxilio, con el fin de honrar a mis padres y sobre todo a Ti que guías mis pasos e iluminas mi mente. Amén

Bendición Alumnos de Cuarto Año Medio 2021

Actividades Enero 2021