Actividades Febrero 2021
miércoles, 17 de febrero de 2021
domingo, 31 de enero de 2021
TEMA : “AL
SERVICIO HUMILDE DEL DIOS VERDADERO”.
FECHA: HOMILÍA CUARTO DOMINGO / TIEMPO ORDINARIO 2021
Queridos hermanos:
llegamos a la cuarta semana del tiempo ordinario de nuestro Año Litúrgico.
Hemos visto los primeros convocados al seguimiento como discípulos que hizo
nuestro Señor. Luego de una oración, Jesús va llamando a cada uno por su
nombre, y en algunos casos, por medio del testimonio y gozo contagioso de los
propios hermanos, como es el caso de los hermanos: Simón (Pedro) y Andrés, como
de Santiago y Juan. A pesar de estar inmersos en sus trabajos y acompañando a
los suyos, asumieron de inmediato como prioridad dar respuesta favorable a la
invitación de Jesús por lo que “dejándolo
todo fueron tras Él”.
Esta semana el Santo
Evangelio nos lleva nuevamente a las orillas de un lago.
La ciudad de Cafarnaúm
era, por aquellos años, un lugar donde Jesús se instalará luego de dejar la
localidad de Nazaret donde vivió treinta años junto a su padre y su madre. Era un poblado ubicado a orillas del Mar de Galilea, próspera –los
exégetas lo señalan como de “clase media”-
donde residían varios de los primeros Apóstoles, cuyo oficio de pescador era el
común denominador de la mayoría de ellos.
No era inhabitual que
Jesús ingresara a una sinagoga, toda vez que varios episodios del relato de su
vida en los evangelios acontecen en su interior y alrededores. En algunos casos
realizó notables milagros, tal como es el que acabamos de escuchar donde libera
a un poseso de las amarras de Satanás, aun que en otras ocasiones, sirva ello
de advertencia clara para nosotros, el
mismo Jesucristo no hizo nada a causa de la falta de fe de ellos, tal como
aconteció en la Sinagoga de Nazaret (San Marcos VI, 1-6).
Los fariseos considerarían
a Jesús como la “encarnación” de un sacrilegio
por oponerse a sus modos, a sus creencias y a sus costumbres. Son muchos los
ejemplos del enfrentamiento que hubo, el cual,
sólo terminó en el signo elocuente del
castigo y la muerte que se transforma, desde el sacrificio
voluntariamente asumido por Cristo, en
señal de mérito y vida…

Capellán Jaime Herrera González 2021
La novedad de Jesús es
que enseña con una autoridad propia
emanada de su divina condición, tal como quedó ratificado el día del bautismo
en las riberas del Jordán, cuando Dios se dirige a su Hijo diciendo: “Este es mi Hijo amado”, con lo cual la
grandeza de toda persona, y la vocación de todo bautizado consistirá en crecer o “madurar”
en esa condición recibida, por lo que somos
“hijos en el Hijo”.
Quienes acudían a las
sinagogas y explicaban las Sagradas Escrituras solían hacerlo citando a “otros”, por lo que al momento de reconocer que Jesús “enseña con autoridad”, lo hacen destacando que es no sólo algo
distinto, y novedoso, sino especifico y propio. Ya no se trataba de la
habilidad de citar a otros diciendo: “como
dijo aquel”, ni de credenciales recibidas por otros: La autoridad con la
que Jesús hablaba venia de su condición divina, y era evidente que en nuestro
Señor “salía por los poros”.
La incuestionable existencia del demonio aparece
en el texto de San Marcos con toda su crudeza al no hacer mayor distinción
entre espíritu inmundo y demonio. Algunos biblistas
modernos hijos del liberalismo –y
algunos del libertinaje- suelen colocar al endemoniado del relato que hemos
escuchado como sujeto de una enfermedad física,
otros lo mencionan como una persona que actúa violentamente porque recibió una
formación traumática que le hace responder de esa manera, o a un simple
desorden químico.
A muchos católicos les
incomoda hablar de vida espiritual, de alma, de demonio, de ángeles, porque
están amarrados a la herejía naturalista, que les resulta atractiva porque la
solución en todo depende de cada uno y nada de Dios, que en el mejor de los
casos, ocupa un lugar “cosmético”, de “adorno”
en la vida del creyente (que en este caso no lo es tal).
La ciencia médica no
responde a los problemas del mal. No es problema médico ni es tema del pasado
es tema espiritual y, a ello debe apuntar la búsqueda de una solución a la
medida y realidad del problema. Recordemos siempre que “a
tales males, tales remedios”. Por
ello, el demonio no se doblega con pastillas ni vacunas, sólo se vence con el
poder de Dios tal como acontece en el episodio descrito: “El espíritu inmundo se puso a gritar ¿qué tenemos nosotros que ver
contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? ¡Sé quién eres Tú: El
Santo de Dios!”.
Algo de esto hemos
visto cuando hace unos días un obispo de sur de nuestra Patria hizo, lo que denominó un “exorcismo” sobrevolando una ciudad y, la reacción de la prensa y de la gran mayoría
de las personas entrevistadas fue muy adversa, ridiculizando la acción como
algo perteneciente al pasado, indicando que era propio de una caricatura
mitológica. Mas, la persona del Maligno como ser angelical, de naturaleza espiritual
es real, y es el que en nuestro tiempo busca hacer lo mismo que hizo en el Paraíso
hacia nuestros primeros padres Adán y Eva, y ha hecho desde entonces: contagiar
su vida odiosa, lo cual, entre otras señales se experimenta en nuestros días,
de manera diversa pero elocuente y persistente, tanto en la vida personal como
en la vida de nuestra sociedad.
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| Obispado Valparaíso Pbro. Jaime Herrera |
Adoración al exitismo: Para obtenerlo se sacrifica tiempo, vocaciones,
principios, y afectos. Todo parece valer cuando algo se asume con un valor
supremo que “todos” desean alcanzar.
El éxito no se concibe como el desarrollo de lo que buenamente podemos alcanzar
sino que se mide por cuantos van quedando atrás y bajo nuestro. El humo
aromático de la santidad se consume ante la tentación de lograr posesionarse
sobre todos los demás, olvidando que no
es sinónimo de ser número uno que ser el mejor. La cualidad no se mide con una
regla, por lo que el éxito no es subir una escala sino que es la consecuencia del mejor esfuerzo seguido
por el mejor camino. La adoración del “éxito” es una característica en nuestra
sociedad del siglo veintiuno, y en su pretendida búsqueda se entrelazan
sinnúmero de envidias y orgullos malsanos emanados de quiméricas comparaciones
inconducentes para un creyente. Nuestro consejo es simple: Haz lo que debes
(con Dios), y vive en paz.
Culto al individualismo: En este tiempo de pandemia como nunca antes ha
tenido un crecimiento exponencial el individualismo que constituye una fantasía
que busca prescindir de la vida en sociedad. Con un móvil (celular) inteligente, con aplicaciones que ni siquiera
se usan, con una accesibilidad a información que llevaría varios siglos poder
conocer una mínima parte, el hombre actual sigue las incidías del demonio por
el camino de una autonomía que parece olvidar que aquel que hoy cree no
necesitar de nadie, nadie necesitará de él mañana.
El culto al
individualismo lleva necesariamente a una vida solitaria, que vivirá
rivalizando a Dios y buscará con denuedo destruir la base de la sociedad como
es la familia, distorsionando su origen, finalidad y composición: es decir, no se reconoce como obra maestra de Dios, no
se busca la perfección y santidad de cada uno de sus miembros a imagen de la Santísima
Trinidad, y no teniendo claro de dónde viene y a dónde va, prostituye y
banaliza quienes la componen, al extremo que estamos a un punto de permitir
llamar “familia” a personas y animales. No faltará un “pobrecito mortal” que desde el parlamento promueva el reconociendo
de mascotas como parte de una familia. ¡Bien
saben quiénes me conocen lo que cuido a la mascota de nuestra parroquia, pero
nunca la equipararía a un solo miembro de mi familia! El quiebre de la vida en
sociedad es consecuencia de un individualismo salvaje donde la relación con
Dios ha diluido la dimensión comunitaria
de nuestra fe.
Reverencia a la masividad: Para muchas personas nacidas en
las últimas décadas, la vida fuera de las Redes Sociales no existe. Si se
carece de vida “redal” (Redes
Sociales) no se tiene vida social.
Subyace en nuestra cultura una suerte de idolatría hacia lo que la mayoría
estima, tiene y utiliza. Esto que suele ser una característica en acotadas
etapas de nuestra vida nos hace descubrir actualmente una adolescencia
extendida de manera impropia en virtud de las redes sociales, En estas, el valor de lo “conocido” suele ser sinónimo de veracidad. La verdad está
esclavizada a su masivo reconocimiento, por ello, es bueno recordar que la mentira es mentira
incluso si todos lo creen, en tanto que la verdad, es verdad aunque nadie la
crea.
Nuestro Señor nos
invita a amar apasionadamente la verdad, más allá de lo que el mundo, las Redes
Sociales (Facebook y Twitter) –que develaron su voraz y mortal talón de Aquiles
al censurar burdamente las opiniones
publicadas por un mandatario hace unas semanas- los diversos Medios de
Comunicación (Mass Media) sujetos a
intereses ideológicos y económicos, puedan promover en medio nuestro. La verdad
de Dios no necesita de propaganda como sí lo hacen las Redes Sociales que viven
de ello y viven para ello. Recordemos lo que nos dice la Santa Biblia: “! La Verdad os hará libres!”.
Debemos pedir al Señor
en este día domingo que nos libere de las amarras de la masividad, que no
cedamos ante el error de muchos ni que los respectivos humanos cohíban en modo
alguno a ser testigos valientes, de primera
línea , de lo que Nuestro Señor Jesús hoy quiere decir al mundo
entero.
¡Que Viva Cristo Rey! Amén.
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| Padre Jaime Herrera Chile 2021 |
sábado, 16 de enero de 2021
TEMA : “IMITAR
JUNTOS EL AMOR DE CRISTO POR SU IGLESIA”.
FECHA: HOMILÍA MATRIMONIO GASTÓ & CARRASCO / ENERO DEL 2021
Queridos novios: Raimundo y Cecilia. Padrinos y madrinas:
Con inmensa alegría nos hemos reunidos en esta mañana para celebrar
la Santa Misa en la cual estos jóvenes recibirán el sacramento del santo matrimonio,
en la Sede Parroquial que está bajo el patronazgo espiritual de Nuestra Señora
de las Mercedes, advocación que evoca el poder de intercesión de la Virgen María,
y que lo ha ejercido permanentemente en la vida de la Iglesia, y por cierto, en
cada uno de nosotros.
Sin duda, el relato del primer milagro realizado por Jesús
encierra dos grandes lecciones: Un Hijo que nada niega a su madre, y una madre
que todo lo hace por sus hijos. Ambas son realidades que se complementan, y se
exigen mutuamente, toda vez que la grandeza recibida por la Virgen, al ser
alzada como Madre de Dios, Madre del Verbo que asumió la humanidad en el ADN
corporal y espiritual de la Virgen, nada dejará de lado con el fin de consentir
sus requerimientos, por lo que, una vez más
recordamos la oración compuesta por San Bernardo de Claraval en la tradicional
plegaria: “Acordaos, oh piadosa Virgen
María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Vos,
implorando tu asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de
Vos”.
Ambos han debido sortear múltiples “novedades” para poder llegar
a las gradas de este altar, sorteando imprevistos producto de una realidad que
parece haberse enseñoreado en muchas naciones, de la cual, nuestra Patria no ha
estado exenta. Si reconocible ha sido vuestra humildad y perseverancia para
esperar este tiempo de gracia como es el que vivimos en esta Santa Misa, loable
y venerable es la acción intercesora de la Virgen María que a velado por ambos
para que nada impidiera que en el ámbito íntimo de la presencia de vuestros
padres, pudiesen hoy sellar la certeza anidada en el alma: Pasar el resto de
los días que el Señor les conceda siendo signos visibles e indeleble del amor de Dios.
Lo anterior, sólo ha sido posible porque el Señor fue quien les indicó el camino a
seguir. Recuerden siempre que sobre los deseos y razones, está aquella llamada
inicial trazada en vistas a una real participación de la vida divina que ya en
este mundo podemos “saborear” anticipadamente
cada vez que comulgamos y llevamos a la practica el Mandato de la Caridad.
San Pablo, al referirse al sacramento que ambos reciben en este día
dijo: “Gran misterio es este que yo lo
refiero al amor de Cristo por su Iglesia”, según lo cual, vemos que el
fundamento del amor conyugal nace y converge desde y hacia el amor de Dios, sin
cuya gracia no es posible el mérito, la
santidad y la virtud. Más, por medio de esa gracia el corazón de los esposos –benditos
en el sacramento del matrimonio- está
dispuesto, como preparado, en orden a implementar la nueva realidad de “ser uno sólo” viviendo juntos para
siempre.

SANTA MISA DE MATRIMONIO ENERO 2021
¿Por qué decimos para siempre? Porque el amor verdadero así lo
exige, toda vez que Jesús no se entregó sólo por un tiempo; porque Jesús no
exigió más allá de lo que previamente el asumió, y –en tercer lugar- porque dijo el Señor: “Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre”, según lo cual, el
acto libre de los novios se ve aceptado por el mismo que Dios que lo ratifica.
¡Esto no es entre dos, es entre tres: el esposo, la esposa y Dios!
Vuestra condición de creyentes, que han recibido los sacramentos
a lo largo de la vida, les ha permitido priorizar lo esencial, distinguiendo entre lo que es necesario e importante: “Una cosa es necesario y han elegido –como
María de Betania- la mejor parte”, lo que tiene un valor digno de destacar
–particularmente- en este tiempo de tanto temor, incertidumbre y menosprecio
hacia todo lo que encierra Dios, su Iglesia y la fe. Prueba de ello, es que hoy
hacen realidad el antiguo refrán: “El que
la sigue la consigue”, lo que para un hombre de fe lleva a tener presente
la parábola del “Tesoro encontrado”: “Allí
donde está tu tesoro, ahí estará –también- tú corazón” (San Mateo VI, 23). A este respecto un gran
monje benedictino irlandés, Dom Columba Marmion -del siglo pasado- decía que “el hombre vale lo que busca, a lo que él se
vincula”.
Entonces, si somos lo que buscamos asumimos –como estos novios lo
han hecho- que dar prioridad a Dios al inicio de su caminar juntos como familia
implica una opción por la cual, cualquier sacrificio se justifica en vistas a
lo que se busca, no como una oportunidad novedosa ni como una aventura incierta, sino como una “página en blanco”
donde es Dios quien quiere escribir su voluntad por medio de vuestra vida en
común, y que responde a una fe en común.
La sociedad en la cual Raimundo y Cecilia inician su caminar como familia está
erosionada, donde lo malo se presenta como bueno y lo bueno como malo,
evidenciándose en una interminable lista de falta de criterio y de consecuencia
lo que será un desafío para ambos a la hora de avanzar como creyentes en medio
de un oleaje adverso a un proyecto de vida que incluye casarse por la Iglesia y
ser creyentes. Estamos en un país donde las mascotas tienen más derecho que un
niño en un vientre materno; donde esta pandemia hoy permite que en un bus local
puedan ir cincuenta personas en pocos
metros cuadrados y, en este templo, sólo pueden asistir diez personas en un
matrimonio. A unos metros de este lugar podemos consumir algún producto del mar
mirando “este mar que tranquilo nos baña”
pero, en esta misma ciudad, en su mayor
camposanto a la hora de orar por quien ha partido de este mundo está
prohibido celebrar la Santa Misa y hasta comulgar ¿Tiene sentido todo esto?
Queridos novios: Hay una certeza que deben recordar en cada
jornada que viene, en este caminar nunca estarán solos si dejan que Jesucristo
guie sus pasos y el ritmo de su avance, toda vez que, puestos en las manos del Señor, las metas por
conseguir y el tiempo en lograrlas dependerán de Quien dijo de sí mismo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.
Esto es lo que hicieron aquellos novios en Cana de Galilea,
donde Jesús eligió celebrar su primer milagro, que está llano a repetir cada
vez que ustedes den lugar para el Señor en vuestra vida familiar y conyugal, de
tal manera que, no lo traten como un desconocido como lo hicieron en aquella
pequeña localidad betlemita donde no otro hubo lugar para Él más que un establo
–como revivimos hace tres semanas-.
Tampoco, traten al Señor como un forastero que viene por un momento y al que soliciten partir del
hogar como lo hicieron en un pueblo de Samaría, sino que procuren tratar a
Jesús como el que toma morada en medio vuestro. ¡Que nunca Cristo sea visita
sino que siempre sea local al interior de la familia y de vuestro corazón!
La segunda lectura que hemos tomado en esta mañana es el Himno
de la Caridad, que constituye un verdadero programa de vida para estos novios, como lo es
para todo bautizado por cierto, donde la perspectiva está marcada por el amor
de Dios, que amerita un estilo de vida acorde al modo como han sido tratados
por el Señor: El amor verdadero se aprende de quien lo es de verdad y
eternamente, por lo que junto a procurar imitarle como inspiración debemos
abandonarnos como a la fuente de donde brota todo:
Ser comprensivos: Tal como Dios lo es con nosotros, al interior de la vida como
esposos se dan múltiples oportunidades de mutuo crecimiento que pasa por el
cedazo de asumir que están en camino de la santidad, por lo que es necesario
entender que dicha perfección sólo se alcanzará terminado nuestro caminar.
Ser serviciales: En una sociedad tan individualista, en la cual la convivencia
se ve ampliamente superada por la competencia, las vocaciones de ayudar y
servir se han visto jibarizadas. Se
ha olvidado que Jesús dijo: “El Hijo de Dios no vino para ser servido sino para
servir”. Se aplica a cabalidad en lo que se refiere al santo matrimonio que “quien vive para servir sirve para vivir”.
Gozar en la verdad: En el camino a la santidad que implica el matrimonio se
experimenta que la mentira al tener pasos cortos prontamente es descubierta y
que la verdad permite avanzar en seguridad y diligencia. Sabiendo que son uno
solo se esforzarán por mantener una comunicación donde la verdad sea la que
ilumine toda decisión.
Estar llanos a perdonar ilimitadamente: Cuando el Señor enseñó a orar a sus apóstoles del dijo: “Perdona nuestras ofensas como nosotros
perdonamos a quienes nos ofenden”, a la vez que conocedor a la perfección
respecto de cuál es nuestra naturaleza,
al ser consultado respecto de cuántas veces hemos de perdonar al que nos
ha ofendido señaló: “Hasta setenta veces
siete”, lo cual, no es una cifra sino una disposición permanente en nuestra
vida.
Imploremos a la Virgen, bajo la advocación de Nuestra Señora de
las Mercedes que en todo momento proteja a estos novios que hoy –ante este
altar y ante Jesús Sacramentado- sellan indeleblemente sus vidas asimiento la
invitación que repite una vez más como entonces en Caná: “Haced todo lo que Jesús os diga” . Amén.
¡Que Viva Cristo Rey!
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| ¡NADA NOS SEPARA DEL AMOR DE DIOS! |
jueves, 7 de enero de 2021
ANUARIO FOTOGRÁFICO PÁRROCO PUERTO
CLARO 2021
En el año que la violencia delictual
abrió los primeros meses, donde el virus Corvid-19 se desató con fuerza a
partir de marzo hasta los últimos días del año, donde la masiva vacunación se
avizora ser mayoritariamente implementada
para mediados del año iniciado, puestos en las manos del Señor, en este
tiempo hemos aprendido que en esta batalla por la fe la tregua no ha sido
opción, por lo que pudimos cumplir con la celebración diaria de la Santa Misa
como centro de nuestra vida parroquial,
a la vez que, las puertas de los hogares
no han dejado de recibir la visita de Jesús como salud de los enfermos, los
niños, cuyos padres los han preparado con modalidad on line han podido acercarse a los sacramentos de iniciación de la
fe como son el Bautismo y la Primera Comunión, previo acceso a la confesión
sacramental presencial, que se ha multiplicado en todos estos meses.
A la hora que el sufrimiento, la
necesidad material, y la inexorable visita de la muerte ha golpeado las
familias, nuestra Parroquia ha mantenido
sus puertas abiertas procurando que la Misa de Exequias fuese aplicada por cada difunto, entre los
cuales, hemos visto partir a la Casa de
Dios a queridos feligreses que durante décadas colaboraron y participaron en
nuestra Parroquia de Puerto Claro.
Cada día el sonido pregrabado de nuestras
campanas ha llegado a los rincones más lejanos de nuestro templo, para
acompañar como una invitación a la esperanza especialmente en momentos en que
la violencia se apoderaba de las calles una ciudad que indefensa era doblegada
por la ciega dictadura despótica de un mundo erigido sin Dios desde hace tres
décadas en nuestra Patria.
La Divina Providencia ha permitido que
miremos el tiempo que se avecina con la esperanza que encierra la promesa de
Jesús, el Amigo fiel que nunca falla: “Yo
estaré con vosotros todos días hasta el
final de los tiempos”, en tanto que, la generosidad de aquellos que han
llegado a golpear las puertas de nuestra comunidad con el fin de acceder a la
vida sacramental han asumido que aquel que vive para servir , sirve para
vivir, colaborando con una generosidad
abierta –especialmente- a quien más
urgentemente lo necesita.
Ante quien busca, encuentra y procura
vivir como creyente, no reconocemos extranjeros en nuestra comunidad,
pues, todos son parte de ella desde la
recepción de sacramento de bautismo, y con igual dignidad y diligencia son
atendidos: En fútbol hay primera A y Primera B, en avión hay modalidad de
primera y turismo: En nuestra Parroquia
todos son de primera, y procuramos que reciban en su máxima amplitud el
mayor bien que poseemos que es la persona de Jesucristo que nos da “vida en abundancia” por medio de la
vida sacramental, la oración, y la vivencia de la caridad fraterna.
Pbro. Jaime Herrera
González
Cura Párroco de Puerto Claro
1995-2020

























































