jueves, 31 de agosto de 2023


TEMA  :     “LA FAMILIA COMO SACRARIUM TRINITATIS”.

FECHA:  HOMILÍA CATEDRAL SAN AMBROSIO AGOSTO 2023.

Queridos novios: Con gran alegría nos reunimos en esta iglesia Catedral de Linares, dedicada a San Ambrosio, para celebrar la Santa Misa en medio de la cual recibirán el sacramento del matrimonio, quedando vuestras almas unidas por la gracia de Dios.

La genialidad del recordado Papa Benedicto XVI recordaba en un encuentro con las familias de Milán que eran un “sacrarium Trinitartis” en palabras del  San Ambrosio. En este sentido, como analogía referida a Dios,  limitada por cierto, un teólogo medieval llama a la familia como “la Trinidad en la tierra”, lo que conlleva a destacar en toda su amplitud la grandeza del don recibido por estos novios en este día no exento de una responsabilidad sin fecha de vencimiento.

Son pocas las veces que en la cultura de la volatilidad que vivimos, donde estamos habituados a tomar, usar y desechar, constatamos que el entorno sobre el cual se alzan nuestras relaciones y posesiones es de carácter transitorio, acostumbrándonos con ello a permear los afectos y sentimientos.

Por ello, resultan menguados los momentos y actos que tenemos que son trascendentes e irrevocables, tal como acontece en medio de un juramento, como lo hace un soldado de sacrificarse “hasta dar  vida si fuese necesario”; o el medico a la hora de proclamar el denominado juramento hipocrático “si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los frutos de la vida y el arte sean míos, que sea siempre honrado por todos los hombres y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro”. De modo similar, el que opta por la consagración a Dios hace un juramento en orden a llevar una conducta determinada “para toda la vida”, teniendo un carácter irrevocable.

Lo que estos novios dirán escuetamente en dos palabras  en unos momentos, tendrá un eco para siempre, por lo que el mutuo consentimiento dado es, porque Dios así lo ha establecido desde el inicio de la vida humana, una realidad permanente para toda la vida.

Así leemos en el libro del Génesis que “Dios creó al hombre y la mujer a su imagen y semejanza”, como seres complementarios, que se necesitan el uno al otro en orden no sólo al crecimiento como familia sino para el armónico desarrollo personal.

¡Hombre y mujer los creó!, diciéndoles: “creced, multiplicaos y poblad  la tierra y dominadla”. Toda una misión, una vocación que Dios confiere y que tiene un carácter irrevocable,  que nada puede unilateralmente borrar, pues lo que el Señor escribe nadie lo borra. Por ello, en la plenitud de los tiempos, con ocasión de la máxima revelación de Dios en la persona de Jesucristo, ante una pregunta hecha, respondió de modo taxativo: “Habéis oído que se dijo: dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, de manera que lo que Dios ha unido no lo separe el hombre”.

El Evangelio de este día, donde celebramos la Santa Misa de precepto de la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen, nos nuestra que a paso presuroso la Madre de Dios partió de Nazaret a la localidad de Ain Karen distante unos 145  kilómetros –como ir de Valparaíso a la parte alta de Santiago- Sin duda, Ella ya estando embarazada, por camino en pendiente, polvoriento, oscuro, con temperaturas altas durante el día, fue en pronto auxilio de aquellos

No era una simple visita de cortesía: Al ser informada por el Arcángel Gabriel la Virgen cumple una misión, donde el centro es el Verbo Encarnado que lleva en su vientre, y quien es la  causa de su diligencia, atención, y alegría. El Evangelio dice que “entró en aquella casa” y culmina recordando que “se quedó allí tres meses”.

En este día, donde reciben el santo matrimonio, la presencia de Jesús no es algo pasajero, como de una visita que  permanece por un momento, sino que el Señor viene  para quedarse a lo largo de toda vuestra vida futura, de tal manera que así como pueden saberse bendecidos por Dios en todo momento, igualmente, han de saberse responsables de las gracias recibidas permanentemente. Recuerden a este respecto que es el hombre que se puede olvidar de Dios pero el Señor nunca se olvida de nosotros. ¡Viene Jesús para quedarse en vuestra vida! ¡Viene para quedarse en vuestro matrimonio! ¡Viene el Señor para quedarse en vuestra familia que hoy inician!

Si algo destaca a lo largo de todo el relato del Evangelio que hemos escuchado es la presencia de Jesús en el corazón tanto de la Virgen, como de los esposos que la reciben en su hogar, lo cual,  es causa de una verdadera alegría. Estamos habituados a quedarnos con los entusiasmos y gozos de este mundo que culminan ante la primera adversidad, y en ocasiones, se quedan en reírse de otros y no reír con otros. Allí, en la pequeña casa de Zacarías e Isabel reinó la verdadera alegría, la que nace del amor de Dios y del amor a Dios.

Cuánta falta hace hoy al interior de la familia, y en la vida conyugal, la alegría de tener a Jesús que haga nuevamente  “saltar de gozo” a cada miembro del hogar con la certeza de contar con el amor de Dios en su interior, el cual es capaz de transformar cualquier realidad, capaz de cambiar cualquier ambiente marcado por la tibieza, por la costumbre, y por el hastío. La alegría en Cristo es como el agua pura que purifica y vivifica todo a su alrededor, en tanto que la alegría mundana es similar al agua estacada que putrefacta contamina todo en su entorno.

El hecho de tener esa alegría en corazón es un eco de la participación de la vida divinas por medio de la gracia, tal como acontece en el sacramento del matrimonio donde Dios hace morada en el alma, que a partir del mutuo consentimiento dado serán bendecidos como “uno solo”, procurando tener un mismo pensar, un mismo sentir y un mismo creer.

Las palabras pronunciadas por Santa Isabel primero y Nuestra Madre Santísima después, hacen referencia prioritaria de la obra de Dios en sus vidas, de cómo ha puesto su mirada y ha intervenido en su caminar de modo permanente, lo que ambas asumen y por tanto, agradecen y alaban a Dios. Es una oración que nace de lo que han vivido: “Bienaventurada la que ha creído que se cumplirán las cosas  que te fueron dichas de parte de Dios”…”Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque ha hecho en mí maravillas, Santo es su nombre”.

Queridos novios: A lo largo de los años transcurridos ambos han experimentado cómo el Señor les ha dado su bendición, también en momentos de prueba y dolor, donde la incertidumbre fue vencida por la fuerza de la fe. Por ello, verifican que lo que celebramos hoy no es sólo producto de lo que han decidido autónomamente, sino que es fruto del querer de Dios, cuya voluntad un Dios los creó por amor gratuito, e hizo que se conocieran y optaran para vivir permanentemente unidos en el amor de Dios.

Sin duda, es una gracia especial el poder hacerlo en esta hermosa catedral, y sobre todo,  en medio de la celebración de la Santa Misa en las Vísperas de la Solemnidad de la Asunción. Aquí en este altar, Nuestro Señor se hace presente total y realmente, en su Cuerpo y Sangre, humanidad y divinidad,  para que tengan en El las gracias necesarias en orden a llevar un matrimonio por el camino de la mutua santidad. Digámoslo con fuerza: Si se casan es para ser santos, esa es la vocación y meta de vuestro mutuo y libre consentimiento.

Recordamos, que Nuestra Madre del Cielo se hace presente en el hogar de Ain Karem constituido por los esposos Zacarías e Isabel; se hace presente en medio de la celebración esponsal de los novios en Caná de Galilea, donde Jesús realizó su primer milagro, se hace presente en medio de la familia y  hogar de Juan Apóstol, que “la recibió  en su casa” luego del drama del Calvario. Siempre presente, en medio de la familia, particularmente en los momentos de mayor dificultad, por lo que –en toda circunstancia-  podrán recurrir a la Virgen, como Madre que apaña y Maestra que corrige.

Permítanme recordar tres consejos, resumidos en tres palabras,  que el actual Sumo Pontífice dijo a un grupo de novios hace varios años atrás:

Primero, Perdón: Sólo la Virgen María ha carecido de pecados por ser constituida “llena de gracia”, por lo que en muchas ocasiones, a lo largo de la vida, deberemos reconocer que nuestros actos cotidianos, en la vida familiar y social “no dan el ancho” en ese camino de perfección que recorremos, por lo que con prontitud pediremos perdón a Dios y al prójimo por el mal hecho.

Segundo, ¿Puedo?: Es una pregunta que nace de la humildad, y que implica respetar los intereses y deseos con aquel que se vive, con quien se trabaja y con aquel que se estudia. Muchas veces actuamos de manera avasalladora, sin preguntar y sólo imponiendo lo que para uno es prioritario. Algo tan simple como el uso de un control remoto o la utilización  de una tarjeta comercial puede desencadenar en un innecesario problema con la sólo pregunta “¿puedo?”.

Tercero: ¡Gracias! Es una palabra que despierta y abre puertas, a la vez que destaca el esfuerzo y dedicación que las personas tienen hacia cada uno. Muchas veces damos por supuesto que las cosas se hacen solas, como si un espíritu angelical obrase en la preparación de un almuerzo, del aseo del hogar, y de un sinfín de actividades en la vida familiar. La gratitud tiene la fuerza de hacer que el esfuerzo y sacrificios hechos pasen casi a un segundo plano, por ello, como esposos constantemente procurarán que esta palabra “gracias” aflore siempre en el hogar.

Nuestra mirada se dirige ahora, hacia nuestra Madre Santísima para implorar que como en Cana de Galilea obtenga el milagro de permitir la felicidad de unos novios que al  momento de implorar la bendición del Señor, escuchan las palabras de la Virgen que repite incesantemente: “!Hagan todo lo que Él les diga!” ¡Que Viva Cristo Rey! 







 

TEMA  : “EDUCADOS PARA LA VIVENCIA DE LA CARIDAD”.

FECHA: HOMILÍA DÍA DE  CARIDAD FRATERNA AGOSTO 2023

1.    “La fe si no va acompañada con obras está completamente muerta”.

Queridos hermanos y hermanas, queridos jóvenes y niños: Hoy nos reunimos en este templo para celebrar el septuagésimo aniversario de fundación del Colegio Alberto Hurtado, lo cual,  han querido hacerlo con el mas sublime de los actos como es la celebración de la Santa Misa,   en la cual,  se hace presente Jesús, no de modo figurado, ni simbólico, sino real y sustancialmente, por lo que no hay momento de mayor cercanía con Dios en este mundo como lo es participar en la Eucaristía establecida por el Señor como puente que une eficazmente desde el Cielo a la tierra y desde la tierra hasta el Cielo,

A lo largo de la vida de nuestro Patrono, verificamos que realizó múltiples actividades, al punto que uno de sus mayores gestos destacados es verlo con una pala trabajando. Mas, ello no destaca debidamente el que cada jornada que iniciaba lo hacía a los pies del altar con la celebración de la Santa Misa en latín, y luego, dedicaba  un largo momento de oración privada que culminaba con un generoso tiempo sentado en el confesionario de la Iglesia.

Para muchos sólo existe un Padre Alberto Hurtado “hacedor de cosas”, pero ello,  es como ver los frutos de un árbol olvidando que existe un tronco unido a las profundas raíces que le dan vida. Un fruto sin raíz prontamente se descompone, algo similar enseña nuestro Santo Patrono respecto a las obras: “Una acción llega a ser dañina cuando rompe su unión con Dios”.

En efecto, fue esa intimidad con Dios nutrida con la Acción de Gracias en la Misa, sumada a una frecuente vida de oración personal, la que le dio luces para descubrir horizontes que hasta entonces permanecían cubiertos por el desconocimiento, la avaricia, la superficialidad, o el egoísmo. Lo cierto es que como acontece en aquella parábola enseñada por el Señor  llamada “El Buen Samaritano”, muchos ante las necesidades de una empobrecida sociedad no veían, no acogían, a los más pequeños que pernoctaban en las riberas del Río Mapocho. De algún modo, ello estaba aceptado y no era motivo de escándalo como sí  lo sería –probablemente-  en nuestros días.

 

 

Transcurridos setenta años debemos situar la fundación del Colegio como una verdadera “inspiración de Dios” hecha a su fundadora Señorita Clara Luz Meneses Gamboa, la cual,  solía recordar que habiendo asistido a una conferencia donde el protagonista principal fue San Alberto Hurtado, vio con claridad el que Dios la llamaba a fundar el Colegio para recibir a los niños y jóvenes de los cerros vecinos: Cerro  Mesilla, Cerro  Perdices,  Cerro Toro, Cerro Santo Domingo, y Playa Ancha.

¿Cómo era la sociedad de entonces? ¿Cómo vivían las familias de nuestro sector hace siete décadas? Aunque ya mayores un día fuimos jóvenes, y conocemos cómo ha progresado en algunos puntos la vida de ayer a hoy. Conviene  recordar que en el año 1971 nuestra Patria estaba ubicada entre las dos naciones más pobres de toda América junto con Haití. El cineasta Joris Ivens en 1961 hizo un icónico film donde dice respecto de Valparaíso que  “La miseria no se ve bajo el sol, ni tampoco los ascensores”. Calles polvorientas, con escasa iluminación, y una casi inexistente locomoción.

Es en esa realidad donde fue fundado nuestro Colegio, no esperó un cambio del modelo de la sociedad ni momentos más favorable, para abrir sus puertas a las familias que deseaban libremente  educar a sus hijos bajo la inspiración de San Alberto Hurtado. Con diligencia  procuró que la caridad fraterna fuese la columna vertebral de la educación impartida –inicialmente- en un par de salas, que albergaron a los abuelos y padres de muchos de los alumnos que hoy asisten.

Nuestro Señor nos pide que a lo largo de nuestra vida procuremos hacer que las acciones y la fe caminen por la misma senda, evitando la dicotomía que da origen al libertinaje conducente a una doble vida y a una fantasía que parece por fuera lo que no es por dentro, transformándose en una pesadilla.

La base formativa dada por la fundadora en todo momento procuró ceñirse a las enseñanzas dadas por  San Alberto Hurtado, cuya vida hoy se alza no sólo como un modelo ejemplar de vida cristiana aplicable a nuestra época, sino que además, como Santo canonizado por la Iglesia,  es fuente de múltiples gracias como intercesor nuestro. A Él hemos de recurrir pues tiene la “experticia” que lo que ya hizo aquí, desde el Cielo hoy lo puede multiplicar. ¡Si hizo bien aquí, más puede desde Allá!

 

Lo anterior se logra priorizando la vida espiritual en el camino de la formación. Este Colegio ha sido obra de mucho esfuerzo, de mucha dedicación, pero –también- es fruto de una fe convencida y convincente, tanto de su Santo  Patrono al que honramos en este día de la Caridad Fraterna en Chile, como lo fue de nuestra recordada fundadora. Ella hoy, como San Pablo podría repetir aquellas palabras que escuchamos en la Primera Lectura: “Yo por medio de las obras te mostraré mi fe”.

2.    “Feliz el hombre que teme al Señor y se complace en sus mandamientos”

Queridos alumnos: Nada en la vida que tenga algún valor es fácil de alcanzar, siempre las realidades más sublimes suelen ser más escasas y difíciles de conseguir, por lo que han de esforzarse y pedir a Dios que les conceda la gracia necesaria para no dejarse abatir en la búsqueda de la perfección y de los sueños por obtener un mundo mejor que necesariamente pasa porque Dios sea respetado y honrado. Por ello, el Salmo Responsorial nos dijo: “¡Feliz el hombre que teme al Señor y se complace en sus mandamientos!”.

En pedagogía sucede algo semejante a lo que acontece en la vida espiritual lo que importa no es saber demasiado, sino gozar interiormente. Este conocimiento vivo, sentido en forma casi connatural, desemboca en la acción. “Los santos, los grandes pedagogos, son hombres que han realizado una idea”. Si, hoy verificamos que tanto nuestro Santo  Patrono como la Fundadora del Colegio no se quedaron estáticos ante las dificultades, no guardaron silencio ante las persecuciones, por el contrario, apoyados en el amor de Dios pregonaron por una cultura basada en el amor a Dios, especialmente, entre las generaciones más jóvenes.

Son muchas las generaciones de nuestro sector que aprendieron las primeras lecciones en las aulas de San Alberto Hurtado, y hoy pedimos por intercesión de la Virgen Santísima, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Mercedes de Puerto Claro que ilumine a los maestros y proteja a los jóvenes y niños recordando que son los que quiere el Señor sean preservados de toda corrupción y abuso, tal como ha dicho el Evangelio: “Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”.

Por ello, la caridad fraterna consiste en extender el amor del Corazón de Jesús hacia cuantos no sólo más carencias tienen sino a quienes más aman a Dios y son amados por Dios.  ¡Que Viva Cristo Rey!






ACTIVIDADES PARROQUIALES AGOSTO 2023

 













 










martes, 18 de julio de 2023

 TEMA  :  “LA FE ES EL MOTOR DE LA MISIÓN”.

FECHA: HOMILÍA MISA DE LA VIRGEN DEL CARMEN JULIO 2023

En las vísperas de la solemnidad de la Virgen del Carmen, Reina y Patrona de Chile, nos reunimos para celebrar la Santa misa, para dar gracias a Dios e implorar su gracia sobre nuestro hermano Philip María Graf Von Spee, quien ha servido como misionero en este lugar, conocido como Punto Corazón. En lo más alto de Valparaíso, donde la ciudad parece transformarse como un balcón natural frente un mar que hace perder nuestra en un horizonte esquivo a lo finito, se alza esta casa a cuyo interior se realiza una de las obras de mayor trascendencia en el mundo del apostolado.

La vivencia de la fe en la persona de Jesucristo sólo puede tener fuerza de contagio si acaso hunde su raíz sólida en la amistad con Jesucristo, quien finalmente es el que está al inicio y fin de toda obra de apostolado. Esta vivencia, hecha certeza, nos revela que la misión querida por Dios para todo creyente, pasa por saberse enviado a cumplir una determinada tarea de la cual el Señor espera nuestra respuesta fiel.

Las grandes persecuciones regadas muchas veces por la sangre de los mártires, que fue en las primeras horas de la Iglesia “semilla de nuevos cristianos”, parece haber dado paso a una nueva forma martirial que pasa por la acción de la cancelación donde ya no se combate a Dios, ni a su obra que es la iglesia y discípulos, sino que se promueve la indiferencia que invisibiliza...Una forma moderna usada por el Maligno para destruir la obra de Dios en el mundo, pues ha tomado nota que lo único que puede obtener al hacer nuevos mártires es mayor número de fieles para Dios, en cambio, por medio de la soterrada corrupción,  que pasa por la tibieza espiritual y mediocridad valórica, los que están llamados a ser centinelas padecen una verdadera anemia en el alma.

En efecto, el anuncio de un evangelio diluido, con un apostolado que presente la verdad revelada plenamente por Jesús como una simple opción puesta en el anaquel de los gustos y aprobaciones siempre terminará siendo estéril.

La misión que se hace desde este centro de vida cristiana encierra lo más valioso del mandato de Jesús proclamado en lo alto del Monte Tabor el día de su Ascensión: “Vayan a todo el mundo, enseñando a obedecer todo lo que Yo les he enseñado, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

Por ello, es un imperativo en el mundo de toda acción misionera procurar por medio de un anuncio pro activo, conducir a la conversión hacia Jesucristo de quienes están llamados a buscarlo, a seguirlo y escucharlo.  Recordemos que nuestra Iglesia define, en palabras de San Agustín, al hombre como un “ser religioso”, cuya esencia proviene y se encamina desde y hacia el Señor, quien se ha manifestado como creador providente y un Dios cuyo nombre es Padre.

El libro Primero de Reyes nos relata que “el profeta Elías subió  a  la cumbre del Monte Carmelo. Allí se postró en tierra, con el rostro, entre las rodillas y dijo a su servidor: ¡Sube y mira hacia el mar!” (XVIII, 43). Un pequeño texto que nos muestra dos actos que apuntan hacia la contemplación de un misterio que nos trasciende.  Una cumbre por alcanzar: ¡Tantas veces leemos que Dios se dio a conocer en lo alto de una montaña! ¡Tantas veces los patriarcas y profetas buscaron a Dios en esas alturas! Casi como que Dios hizo de las cumbres el lugar propicio para que el hombre le descubriese.

Este centro está ubicado en la parte alta de nuestra ciudad, en él los jóvenes misioneros católicos de la Organización Internacional Punto Corazón,  insertos como uno más entre quienes lo habitan, transitan a rostro descubierto por sus calles, replicando como altavoces del Evangelio, lo que el Señor Jesús les ha dictado en el interior de sus corazones por medio de la oración.

Si, se equivocan quienes puedan ver a este movimiento de jóvenes como una simple organización más, y yerran cuantos pretenden vestirla de sincretismo, puesto que,  sus bases son muy precisas y sus pasos firmes a la hora de saber dónde encontrar la fuente desde la cual brote el manantial de gracia que conceda frescor, generosidad,  ánimo vigoroso y sana alegría a la hora de la vida misionera. ¡Cuánto entusiasmo hemos visto en cada uno de estos jóvenes, provenientes de las naciones  más lejanas!  

Porque un día encontraron a Cristo descubrieron que sus vidas tienen pleno sentido, resultándoles incomprensible trazar acciones en las cuales la voz y designios de Dios puedan quedar al margen de su quehacer cotidiano. Los gastados libros de la Oración de la Iglesia que llamamos breviario, que eleva la plegaria incesante al amanecer con laudes, al atardecer con vísperas y al anochecer con completas, dan cuenta que este grupo de jóvenes de hoy, hace del medio de la oración  el camino precioso para unirse a Jesucristo, y por ello, pueden darlo a conocer sin el disfraz fantasioso del secularismo.

 

Para el profeta Elías en este día le fue suficiente ver “una pequeña nube que se eleva del mar, pequeña como la palma de la mano”, lo cual desde los  primeros tiempos de la era cristiana ha sido  anunciado como la particular presencia de la Virgen María en la vida de la Iglesia.

Por ello, aquel Monte Carmelo (Viñedo de Dios)  en Israel cobijó antes y después de Jesús a numerosos hombres que por medio de una vida de austeridad, penitencia y oración hicieron de la plegaria un verdadero modo de vida.

 Muchas veces podemos centrar nuestra mirada sólo en lo que está visibilizado, pero hay realidades verdaderamente sublimes que escapan a una simple ojeada: Esas veladas de oración nocturnas por turnos que suelen realizar. Recuerdo en el Seminario Mayor  de Lo Vásquez, d haberlas hecho muchas veces con intenciones muy especiales, cómo el alma se sentía alimentada con la gracia en esos encuentros cara a cara con Jesucristo, y cómo la certeza de ser un centinela de lo sagrado daba fortaleza y convicción a nuestras acciones, a la vez  depuraba la rectitud de intención.  

El tiempo dedicado a la oración en cada una de sus formas siempre será la mejor inversión con la más alta rentabilidad en el plano espiritual. De modo especial, cada jornada ha de estar normada por el horario en que vamos a la Santa  Misa, donde realmente está presente Jesús en su cuerpo, alma y divinidad, no de modo aparente ni simbólico, sino “real y sustancialmente” como alimento del alma.

En el Salmo Responsorial recordamos: “Mi alma espera  en el Señor, más  que el centinela la aurora(Salmo CXXIX, 6).

Desde este lugar, muchas veces han visto ese mar que se muestra a la distancia tan pacífico como es el nombre que recibe, aunque,  en ocasiones,  no oculte el ímpetu tempestuoso que le caracteriza. Nuestra Santa Teresa de los Andes escribía al mirar extasiada la belleza de un atardecer frente al mar: “¡Todo lo que veo me lleva a Dios!”. 

Esto nos permite recordar que cuando el profeta “miró hacia el mar” vio finalmente la mano providente de Dios, y  descubrió la misericordia del Señor que se apiadó de su pueblo luego de una época de sequía feroz.

 

Esas múltiples caminatas junto al mar, han de haber despertado el ímpetu de vigilancia propio de los centinelas que custodian un tesoro. Los jóvenes misioneros están llamados a ser los guardianes de la fe de quienes están junto a ellos, procurando con la oración y la acción,  dar aquella seguridad que han descubierto a lo largo de tantas jornadas donde Dios les ha mostrado que es Él quien siempre tiene la última palabra.

Eso es fe. Es el núcleo de vuestra misión. Si falta la fe todo naufraga. Por tanto, estando en los tiempos recios a la fe, donde la incredulidad e indiferentismo son cosa de todos los días y, por desgracia de todos los lugares, es el momento proclive para los corazones que tienen su centro en Jesús. Es tiempo de grandezas y no de mezquindades; época de esperanza no de nostalgias; y de momentos de fortalezas no de debilidades.

Proveniente de la Nación de la cual nació el gran pontífice Benedicto XVI, hoy rezamos por nuestro hermano Philip Graf Von Spee, recordando las palabras relativas a la Virgen del Carmen pronunciadas en el Valle de Combes (Italia): “María fue la primera que creyó y experimentó, de modo insuperable, que Jesús, Verbo Encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios” (16 de Julio 2006).

A su regreso a casa tendrá la convicción que este tiempo vivido al sur del mundo no ha sido dado sino compartido con el mismo Señor quien,  de múltiples maneras,  se ha dado a conocer por medio de la vida misionera, de modo privilegiado con la visita a las casas, acompañando y sirviendo a quienes, por razón de una edad avanzada, o de una enfermedad galopante, suelen permanecer relegados, no obstante lo cual, de manera sistemática reciben la sonrisa, el buen humor, el nombre de “mis amigos”, de estos jóvenes misioneros católicos.

Hoy, en la Solemnidad de la Virgen del Carmen rezamos especialmente por las necesidades, primero espirituales y luego materiales de nuestra Patria. Sabemos que bajo la protección de la Virgen nada malo puede anteponerse a la protección del Señor, por lo que aquella que fue reconocida como Madre desde lo alto de la cruz, hoy es recibida en nuestros corazones tan agradecidos como necesitados. ¡Möge Gott Sie bei Ihrer Rückkehr nach Hause segnen! (Que Dios bendiga tu regreso a casa).

¡Que Viva Cristo Rey!

 










 

TEMA  :   “NUESTRO TRABAJO AL SERVICIO DE LA VERDAD”

FECHA: HOMILIA MISA  105 ANIVERSARIO  SAINT PETERS 2023

Queridos alumnos nos reunimos para celebrar esta Santa Misa en la cual, daremos gracias a Dios por el Aniversario Centésimo Quinto de la fundación de nuestro Colegio, lo que encierra una gracia del Señor quien ha cuidado de nuestro establecimiento con su Divina  Providencia en estos largos años. Como todo regalo recibido implica una misión, una tarea que nos encomienda a cada uno: directivos, funcionarios, auxiliares, padres y alumnos.

Leemos en el primer capítulo de la Biblia, esta hermosa y extensa carta que Dios nos ha escrito, que al inicio creó Dios el cielo y la tierra, y al hombre y la mujer a su imagen y semejanza, confiriéndoles a ambos la misión de “poblad la tierra” y “dominadla”, lo que más tarde hará el hombre con su trabajo cotidiano.

La Biblia se limita a enunciar que esa labor que hace el hombre se realiza con esfuerzo, por lo que implica espíritu de sacrificio, fortaleza y perseverancia. La expresión “con el sudor de tu frente” nos recuerda en el plano del deporte, que un jugador que no transpira es alguien que no ha corrido suficiente, en cambio, quien –por ejemplo- está un partido de paddle o de rugby o de futbol o de hockey si acaso de esfuerza bajando a defender y subiendo a atacar, evidenciara su dedicación por medio del sudor como dice la Sagrada Escritura respecto al trabajo humano luego del pecado original.

Tan pronto como conocemos el designio dado a Adán y Eva, nos encontramos con el drama descrito de la relación de sus descendientes Caín y Abel. El primero, negligente, abúlico, mezquino, al presentar sus oraciones y ofrendas a Dios llevaba lo que encontraba caído en el suelo. Aquellas frutas maduras y algo podridas las colocaba en un cesto con tributo a Dios.

Los restos, lo sobrante de su tiempo, lo que ni los animales habían buscado era parte del trabajo de Caín. ¡Cero esfuerzo y dedicación! Esto lo hizo olvidar a Dios como prioridad y le condujo a la envidia de compararse con lo que hacía su hermano Abel.

 

 

 

En efecto, Abel daba lo mejor y primero para Dios. Para esto, con entusiasmo y perseverancia subía a los árboles, recorría los campos por largas horas, preparaba el terreno para producir los buenos frutos, buscando como honrar a Dios con las primicias recolectadas. Siempre confiaba en Dios, como en su hermano por lo que no vio venir de él la agresión mortal de la que fue objeto.

¡Qué distinto el trabajo de dos hermanos! Ambos tuvieron igual formación, provenían de Adán y Eva, fueron formados en el santo respeto al Dios que en el paraíso terrenal postergaron por una simple manzana, vivían bajo un mismo techo. Tantas similitudes en el origen y tantas diferencias en forma posterior ¿Qué ocasionó lo segundo?

“El trabajo lleva una marca especial del hombre” (Cardenal Stefan Wyszinsky), por ello, esa labor nunca puede separarse de quien lo ejecuta. El trabajo es fruto del hombre…no el hombre fruto del trabajo, por tanto es un medio de perfección precioso que Dios ha dispuesto para nosotros por el cual, podemos crecer en virtudes y en gracia a los ojos de Dios.

+ Se trata de algo importante: El trabajo ocupa habitualmente un tiempo amplio de lo que es nuestra jornada diaria. Desde que salimos y cuando regresamos a trabajar pasan largas horas en las cuales se juega algo decisivo para lo que debemos prepararnos. A lo que nos dedicaremos en nuestra vida no admite improvisación.

+ El buen trabajador se prepara: La vida en el Colegio nos ofrece la oportunidad de poder conocer y participar de las mejores herramientas para formarnos  adecuadamente en los diversos aspectos de nuestra vida: en el ámbito intelectual, deportivo, afectivo, espiritual, recordando siempre que es la educación del alma el alma de toda educación.

Como las piezas de un reloj se complementan y dan un perfecto andar, así daremos a la etapa del Colegio la importancia para que en nuestra vida todo funcione con la precisión querida por Dios.

Tiene tanto sentido pasarlo muy bien en el recreo como estar atento a cada una de las clases; tanto sentido tiene participar en las actividades deportivas como en las que el arte, y tanto sentido descubrir el mundo exacto de los números como abrir la inteligencia a las nociones exactas del universo  del conocimiento.

 

Es verdad que cada uno posee una determinada vocación dada por Dios, y que hace poseedor de determinados dones y talentos, por lo que siempre rubricaremos algún ramo de manera preferencial, pero en modo alguno el tener una asignatura del mayor interés nos hará menospreciar el resto,  aconteciendo con ello algo semejante al que sabiéndose enamorado es capaz no de menospreciar al resto de su entorno, sino por el contrario, es aquel amor el que le lleva a prestar atención al resto de quienes le circundan, de los que están a su lado.

+ Crecer de manera integral: La primacía de la formación espiritual y valórica conlleva a dar a las demás disciplinas o ramos, durante toda nuestra etapa escolar, la necesaria armonía pues,  es signo de madurez saber que dar prioridad a los valores, principios y fe no nos hace menospreciar las demás disciplinas formativas sino –por el contrario- nos lleva a darles la mayor importancia pues todas ellas están  ordenadas desde y hacia procurar cumplir la voluntad de Dios.

Descubrir que el estudio, entendido como aprendizaje, compartir, divertirse, jugar, forma todo parte de lo que Dios quiere para nosotros hoy, de tal manera que el trabajo del niño y del joven se despliega en sus largos  años vida escolar desde play group hasta cuarto año medio. Crecimiento ininterrumpido… formación y educación permanente.

Nuestro Colegio fue fundado bajo el cuidado y ejemplo de San Pedro Apóstol, en cuya vida encontramos una riqueza fecunda, muy apropiada para descubrir en sus palabras y acciones cómo poder seguir a Jesucristo en nuestros días, dónde el tono está marcado por la creciente incredulidad. Como ayer, hoy repite nuestro patrono: “ámense profundamente los unos a los otros…Practiquen la hospitalidad, ” (1 San Pedro).

+ El estudio es una manera de amar y de servir: San Pedro, al igual que varios otros de los primeros apóstoles era un hombre dedicado a su trabajo. Descubrió a Jesús en medio de sus afanes y labores, del mismo modo hemos de reconocer el querer de Dios hacia nosotros en medio de la aplicación al estudio, que en ocasiones puede parecernos ineficaz y monótono, pero que encierra una riqueza enorme para bien nuestro y de nuestro prójimo.

 

 

El reciente resultado del último Simce nos ha ubicado en el lugar 44 de los colegios en Chile. Un logro por cierto que implica una aún mayor responsabilidad en vistas a dar razón a quienes en el futuro se incorporaran en nuestro Colegio. Sabemos que ser mejor no es tener más años, ni ser más grande, ni más masivo, el valor de la grandeza se mide en este caso por la constancia, la visión, el justo orden que se tiene al momento de impartir educación.

Si acaso unos y otros, formandos y formadores reman a igual ritmo, saben que están en la misma embarcación, colocan su mayor esfuerzo y dedicación, se dejan iluminar en la navegación por aquella verdad que ilumina toda oscuridad, entonces, los resultados siempre serán como una brisa favorable que viene a nuestro auxilio. Bogar con viento a favor hace más fácil el esfuerzo, de modo similar, le pedimos en este día a nuestro Santo Patrono san Pedro que nos obtenga desde lo alto la gracia de ser dóciles buscadores y servidores de la verdad que es Jesucristo.

¡Que Viva Cristo Rey!

San Pedro Apóstol: Por Jesús escogido para ser la roca sobre la que se edificara la verdadera Iglesia, bendice y protege al Papa, a los obispos y a los cristianos de todo el mundo. Concédenos una fe auténtica y un gran amor por la Iglesia.

Oremos:

“Glorioso San Pedro, elegido por Jesús para ser apóstol, su amigo anfitrión en la casa de Cafarnaúm, seguidor privilegiado del maestro, fundamento de la Iglesia, mira con mucho amor al pueblo cristiano, que continúa la obra de evangelización´ iniciada por vosotros. Pedimos  de manera especial por su sucesor, el Romano Pontífice, con su enorme responsabilidad de guiar a la Iglesia. Intercede para que el Espíritu Santo ilumine su santidad, llevándolo siempre a la verdad completa, para que sea un guía seguro del rebaño que se le ha confiado. Por el amor de Dios nuestro señor. Amén”.







ACTIVIDADES PARROQUIALES JULIO 2023































viernes, 16 de junio de 2023

 

TEMA  :  “ PRIORIDAD PATERNA EN ETAPA PRE-ESCOLAR”.

FECHA: CHARLA  CONSEJO  PROFESORES STPETERS JUNIO  2023

Aquello que para nosotros al pasar por la biblioteca es un trozo de pasto sintético y un árbol de cholguan para un niño de pre-básica puede ser un mundo que le invita a la aventura y nuevo aprendizaje. Personalmente, agradezco a mi abuelo que me dejaba usar unos metros del jardín para hacer una ciudad diseñada que varias veces se inundó, podía pasar horas entretenido en ello.

Sin duda, si esos metros cuadrados se comparten con pares de similar edad aquella entretención y aprendizaje tiene un efecto multiplicador, por lo que se aprende mucho mejor e integralmente si subsiste la realidad de la vinculación hacia los demás. Cómo cambia aquel niño que sale de su casa e ingresa al colegio por primera vez. La posibilidad de compartir, jugar, moverse, aprender  idioma, y rezar abre una puerta que permite ampliar más diligentemente el grado de conocimiento y madurez de un niño en etapa preescolar.

Cuando Jesús dice: “Dejad que los niños vengan a mí” se refería a que no sólo lo conocieran y vieran como un personaje conocido de la época, sino fundamentalmente lo hacía para bendecirlos, con lo cual, les daba desde ese momento participación de su gracia, de su vida. Si nos ubicamos en el siglo primero de la era cristiana, en Israel, los niños casi no tenían existencia jurídica, y en muchos lugares del Oriente Antiguo (Babilonia) eran tenidos como “un producto del ámbito de la  esclavitud”, como señala Daniel Justel en su libro “Infancia y legalidad en el próximo Oriente Antiguo durante el bronce (1500-1100 AC)”.

Hay una novedad, una originalidad que evidencia lo sublime de la enseñanza de Jesús al momento de invitar a los niños a participar de sus enseñanzas, no dejándolos marginados a una condición de meros espectadores, por el contrario, desde ese momento ocuparán un papel importante que alcanzará su cumbre al momento que el Señor Jesús ingresa a la ciudad de Jerusalén.

Leemos que en ese momento unos niños tomaron la iniciativa de trenzar unas palmas y luego,  lanzaban vivas de reconocimiento hacia Jesús, lo cual hasta ese momento, no lo habían hecho de manera pública los Apóstoles, sino que se habían quedado con el fiel testimonio a orillas del Cafarnaúm en palabras de San Pedro: “Tú eres el Hijo del Dios Vivo”.

Pero, ahora, la característica espontaneidad de los niños sumada a una mayor libertad de algunos falsos respetos humanos, les hizo –por la asistencia del Espíritu Santo- desde aquella bendición hecha por el Señor previamente, dar un público reconocimiento que por entonces requería de un no menor espíritu de fortaleza toda vez que la animadversión del mundo semita farisaico era feroz hacia la persona de Jesús y sus discípulos. Quien se colocaba junto a Cristo podía ser tratado como lo era el Señor.

Las expresiones hechas por los niños de Jerusalén marcan la importancia que ocupan en el plan de salvación de Dios en la persona de Jesucristo, pues la primera de ellas “Hosanna” significa una invocación hecha a la misericordia de Dios que salva, lo cual se describe en el libro del Apocalipsis al recordar que ante la presencia del Señor permanecían los vestidos de blanco que alababan al Cordero. Esto demuestra el lugar de privilegio que tienen los pequeños en el Corazón de Jesús, lo cual ha de reconocerse en el proyecto de la salvación.

Según esto, especial delicadeza ha de colocarse a la hora de formar a los niños, por ello, las palabras, las actividades, y los signos son distintos a medida que van creciendo y madurando.

La Iglesia en toda época ha destacado el papel insustituible de la familia como base de la sociedad y, en consecuencia,  centro de toda la educación, en cada una de sus etapas, puesto que no es el alcanzar una determinada  edad el punto final de la misión de los padres a la hora de educar a sus hijos.

La presencia de los padres en los primeros años de formación resulta aún  decisiva. En una Carta Encíclica muy elocuente escrita para la familia, el Papa Pío  XI señalo: “El bien de la prole no acaba con la procreación; es necesario que a esta deba añadirse un segundo bien, que consiste en la debida educación de la misma. Porque insuficientemente, en verdad, hubiera Dios provisto, sapientísimo, a los hijos, más aun, a todo el género humano, si además no hubiese encomendado el derecho y la obligación de educar a quienes dio el derecho y la potestad  de engendrar. Porque a nadie se le oculta que la prole no se basta ni se puede proveer a sí misma, no ya en las cosas pertenecientes a la vida natural, pero mucho menos en todo cuanto pertenece al orden sobrenatural, sino que durante muchos años, necesita el auxilio de la instrucción y de la educación de los demás.

 

Y está bien claro, según lo exigen Dios y la naturaleza, que este derecho y obligación de educar a la prole pertenece, en primer lugar, a quienes con la generación incoaron la obra de la naturaleza, estándoles prohibido el exponer la obra comenzada a una segura ruina, dejándola imperfecta” (Casti Connubii, 31 Diciembre 1930, número 8).

Nadie puede pretender apoderase del derecho de los  padres de familia de educar a sus hijos,  la sociedad organizada a través del Estado ha de estar al servicio de la familia, al servicio de los padres, y no puede pretender sustituir inconsultamente en materia grave como es la formación valórica, espiritual, moral de los hijos, menos aun con la implementación  de ideologías que promuevan conductas que se oponen a lo que las familias desean para sus hijos, particularmente en la etapa pre-escolar.

El denominado proyecto  ESI (Educación Sexual Integral) olvida que son los padres los que mejor conocen la madurez y afectividad de sus hijos, por lo que un niño necesita en su etapa pre-escolar de la cercanía de sus padres al momento de tratar aquello que se refiere al proyecto que Dios tiene para cada niño. La dimensión “integral” implica incluir la realidad trascendente de la persona, por lo  que incluirá temas como santa pureza, virginidad, complementariedad de un hombre y una  mujer, espíritu de sacrificio, penitencia, vida ascética, y fidelidad.

Sin duda son realidades ajenas a la temática actual de muchas personas, pero son parte determinante en la correcta formación de una persona desde su primera infancia hacía de madurez. Los valores en la formación no pueden ser vasallos de las modas ni las encuestas. Lo que vale,  ¡vale! independiente de cuántos y cuándo están de acuerdo.

Los padres de familia han de invocar al Espíritu Santo que les conceda los dones de consejo y conocimiento al momento de formar a sus hijos. En primer lugar, el don de consejo permite intuir concreta y diligentemente lo que conviene hacer en orden al fin sobrenatural. Si hay un bien deseable para un niño más allá de la salud, más allá del éxito, más allá de lo temporal, es educar el alma para que , busque, encuentra y viva según la voluntad de Dios. ¿Para qué menos si podemos más? En segundo lugar, el don de conocimiento que se concede para que los padres puedan expresar lo que Dios quiere. Los padres con ello pueden encontrar las mejores palabras en el momento más oportuno para tratar aquellos temas que requieren de la fineza y amor que sólo los padres pueden encontrar.

 ¡Pues que Viva Cristo Rey!