sábado, 1 de junio de 2019


TEMA   : “ARTURO PRAT UN EJEMPLO DE VIDA Y EDUCACIÓN”.
FECHA :  RESPONSO POR CAPITÁN ARTURO PRAT /  MAYO DEL 2019
1.      “La gloria de mi Padre está en que deis muchos frutos, y seáis mis discípulos”.
No puede ser de otra manera más que procurar retribuir con amor cristiano a quien en estos días hemos recordado por su acrecentado espíritu de sacrificio en bien de los demás, erigiéndose como ícono de un adulto en la fe: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los suyos”.
Sin duda, la figura del Capitán Arturo Prat Chacón está inscrita en el corazón de nuestra Patria y permanece vigente en  los relatos más serios de los que se ha vivido en “este mar que tranquilo nos baña” como reza parte de  nuestro himno nacional.
El Colegio Guardiamarina Riquelme fundado hace años ha contado en su lema institucional con tres elementos tan propios de la marina de guerra de nuestra Patria: “Dios, Patria y Familia”, lo cual constituye un verdadero programa de vida y por qué no decirlo de una carta de navegación educativa,  tan necesaria para los tiempos que vivimos.
En efecto, la jerarquización de prioridades es una realidad qne nos acompañará toda nuestra vida,  donde a medida que vamos madurando descubrimos la necesidad de distinguir más adecuadamente entre lo necesario de lo superfluo, lo urgente de lo principal, lo que permanece de lo que es transitorio, y lo que nos gusta de lo que realmente necesitamos.
Ciertamente,  esto nace desde una mirada integral de la grandeza que cada uno tiene desde el instante mismo que Dios nos ha creado y conferido un alma única, inmortal e irrepetible, llamado a un camino propio que cada uno ha de recorrer del cual daremos cuenta al fin de nuestra carrera,  de cada uno de los pasos e intenciones que hemos tenido.
Entendemos por tanto que la vida no puede ser un despliegue de improvisaciones, sino que el camino a seguir ha de estar iluminado por lo que  creemos y por las convicciones que muevan nuestra alma. Así, una vida ordenada que coloque a Dios en la cima de las prioridades nos permitirá enfrentar cada acontecimiento, por inesperado que sea, desde la seguridad de estar cumpliendo un programa de vida donde la voluntad de Dios sea lo más importante y lo que termine identificándonos en relación a quienes están a nuestro lado cotidianamente.

PATRONA DE VALPARAÍSO


Por tanto: “Amigos del mundo,  enemigo de Dios” (Santiago IV, 4). Los criterios con que los mundanos miran la realidad no puede ser compatible con la mirada que tiene el que cree en Dios, por eso la identificación como alumno de este Colegio no ha de ser sólo porque las personas vean un uniforme determinado, o que tenga una carga académica característica,  sino porque los que vean que actúan en todo lugar como quien tiene a si Dios como prioridad.
Sin duda, el ejemplo dado por un conjunto de hombres en la rada de Iquique hace 140 años, constituye una lección para dar a Dios el honor que le corresponde por ser quien es Él. Por esto entre las pertenencias que el Almirante Grau devuelve a la viuda de Prat estaban el escapulario de la Virgen del Carmen y la Medalla de la Milagrosa evocadora de la aparición de la Virgen en Paris en 1830 a Santa Catalina Labouré prometiendo que “todas las personas que la lleven sentirán la protección de la Virgen”.
Estamos seguros que el acto de suprema entrega de nuestros héroes no respondió a un sentimiento pasajero sino que fue la respuesta a la consecuencia de una vida que estuvo jalonada por la piedad, por la devoción, por una vida consecuentemente religiosa que sólo podía manifestar el amor de benevolencia a imagen de lo que Cristo hizo por cada uno de nosotros. El hecho de no solo claudicar en el cumplimiento del deber sino de llevarlo a su mayor expresión sólo puede tener explicación por el amor dado a Dios en su origen como a tenerlo  como objeto primario de todo afecto y acción como su fin. El mundo de la educación sólo puede verse fortalecido si la piedad ocupa un espacio prioritario, de lo cual nuestro héroe Arturo Prat Chacón lo aprendió y enseñó en primera persona.
2.      “Si permanecéis en mí, y mis palabras  permanecen en vosotros,  pedid lo que queráis y lo obtendréis” (San Juan XV, 7).
La bondad de Dios nos ha dado los mandamientos para poder cumplir más fielmente su voluntad, teniendo presente que entre los primeros preceptos está el de honrar al padre y la madre, del cual como leemos en el Catecismo de la Iglesia (n2339)  deviene el deber de honrar a nuestra Patria que es no sólo la tierra sino –también-  vida integral que sobre ella se ha desarrollado. Por esto, quien ama a Dios no olvidara de amar a la Patria, y quien sirve a Dios no dejará de servir a su Patria, pues como ícono de nuestros padres vemos en Ella a ellos: “El amor y servicio de la Patria forman parte del deber de gratitud y del orden de la caridad”.
Por esto,  todo ámbito educativo, que verdaderamente quiera formar a las nuevas generaciones debe incluir cotidianamente el amor a la Patria como un signo distintivo e impostergable, pues sólo se puede crecer en la medida que se es capaz de amar y servir a quienes estar a nuestro lado.
3.      “Yo soy la Vid Verdadera y mi Padre es el viñador” (San Juan XV, 1).
Finalmente, nos detenemos en el tercer aspecto de vuestro lema institucional. El papel fundamental de la familia en el mundo de la educación. Nunca parecerá ser suficiente destacar que los primeros educadores de los hijos son los padres, que el vivero de cada ciudad donde hidrata su viuda misma es la vivencia del espíritu familiar que hoy parece tan necesario destacar, visto el ejemplo del Gran Capital Arturo Prat Chacón, quien a lo largo de toda su vida dedicó sus mejores acciones y más bellas palabras para honrar la vida al interior de su hogar.
¡Cuánta delicadeza y respeto al momento de denominar a su esposa! ¡Cuánta ternura al referirse a sus descendientes! En cada una de las cartas que escribió, dejaba ver la importancia que le daba a la familia, lo cual no puede sino hacernos recordar por que el Sucesor de Pedro, el Papa Juan Pablo II cuando visito nuestra ciudad de Valparaíso el 2 de Abril de 1987 dijo que:  “El futuro del mundo se fragua en la familia”.
 El mayor legado de Arturo Prat sin duda anida en fortalecer el alma, constituyendo un ejemplo actual de vida creyente en las realidades temporales, en descubrir el valor del trabajo bien hecho y llevado hasta el extremo por medio del sacrificio asumido en toda su realidad.
Es probable que las mañosas maniobras de reescribir la historia que suele imperar en la actualidad puedan producir cierto ruido pero, estamos ciertos de que  nunca serán capaces de silenciar la elocuencia del acto sublime de quien colocando ordenadamente las prioridades en su vida, supo estar a la atura de las exigencias que su Dios, su Patria y su familia imploraban,  para cambiar lo que para unos sería la mayor derrota en el germen de la más importante de las victorias, realidad que asumió desde pequeño y  que podemos hoy sintetizar en un par de palabras: “Cielo perdido, todo perdido; Cielo ganado, todo ganado”.
Oremos por el descanso eterno de Arturo Prat y de quienes siguieron su ejemplo en aquel 21 de Mayo de hace 140 años. Que sus almas descansen en paz. 
¡Que Viva Cristo Rey!

IGLESIA CERRO TORO 2019






TEMA :  “AMAR AL PRÓJIMO COMO CRISTO”.
FECHA: HOMILÍA QUINTO DOMINGO / PASCUA  RESURRECCIÓN
En la primera lectura hemos conocido el testimonio que dan los apóstoles una vez que el Señor ha ascendido a los cielos y les ha enviado a enseñar “todo lo que ello vieron”, a “todo el mundo”. Ellos durante tres años estuvieron con Jesús: compartieron un estilo de vida y asumieron intelectualmente una doctrina que Cristo les enseñó, lo que fortaleció su fe,  la cual encaminó finalmente los diversos actos de su voluntad. Por ello, la fe no emerge de un sentimiento, que un  día está y al día siguiente ya se evaporó, sino que es parte de una convicción “capaz de mover montañas” porque es un don de Dios que ha sido implorado “desde aquí” y concedido “desde allá”.
Esto hizo que hayan evangelizado una ciudad y conseguido bastantes fieles, no desde una exclusiva actitud proselitista que tiende a arrastrar y juntar sino desde el hecho de estar anclados en la persona de cristo que libre y conscientemente lleva a una forma de vida capaz de incluir los mayores sacrificios y obtener las mejores bondades. Unido a la vid…enraizados a Cristo su vida tuvo sentido, porque sólo Él es capaz de dar respuesta a todas las interrogantes, sueños y vocación.
Entonces, tempranamente comprendieron que lo que para ellos fue esencial y bueno, igualmente lo seria para los demás: Apuntando a fortalecer un estilo de vida en todo momento “buscaron fortalecer en la fe” plenamente  convencidos para convencer.
Asumieron que su misión era dar a conocer a Cristo:
Entendieron que era llamados a evangelizar: Sin lugar a dudas los tiempos recios no son exclusivos de una época determinada, toda vez que en la vida de la Iglesia han arreciado con fuerza herejías y persecuciones que han sido capaces de zarandear la navegación de la barca de pedro, hasta el extremo de acercarse al colapso, más la promesa que “las fuerzas del mal no prevalecerán” se ha cumplido a cabalidad porque es el mismo Señor quien dio su palabra.


      IGLESIA DE PUERTO CLARO 2019



Miremos rápidamente parte de nuestra historia familiar como creyentes: durante la pasión y crucifixión  de los doce apóstoles sólo uno permaneció de pie; en el siglo IV el 75% del episcopado siguió el arrianismo, un obispo santo se mantuvo fiel a pesar del desprecio y persecución; durante la crisis de relajación  de la vida moral que dio paso a hondas herejías, el testimonio de Teresa de Ávila, de San Juan de la Cruz, lograron reformar añosas costumbres de congregaciones que lograron rejuvenecer con el frescor de una fe más consecuente no más acomodada.
En la actualidad, desde la fe podemos decir que nunca antes los tiempos han sido más adversos, ni mayor en el pasado ha sido la extensión de los males. Bastaría recordar que hace solo unos días recordábamos las palabras que la Virgen María dirigió a los tres pequeños pastores de Fátima: “Son muchas las almas que se van al infierno porque no hay quien rece y se sacrifique por ellas” (19 de agosto de 1917) y “No ofendan más a nuestro Señor que está ya muy ofendido” (13 de octubre 1917).
Lo anterior se comprende -aun mejor- si vemos el estado deplorable en que se encuentra la institución  de la familia en la actualidad,  zarandeada por diversas ideologías y legislaciones que han procurado mutilarla por todos los medios: Creó Dios al hombre y la mujer y les bendijo…ahora se propone que cualquier “ente” o “res”  sea sujeto de matrimonio…una mascota, un buen material; luego Dios les dio al hombre y la mujer el mandato de “crecer y multiplicarse”…por diversas leyes se autoriza el imperialismo del antinatalismo proponiendo incluso el crimen del aborto para regular los nacimientos; Dijo el Señor: “lo que Dios unió no lo separe el hombre”…ahora como antes cualquier razón es causa válida legalmente para el divorcio.
Por esto, a la luz del mansaje de Fátima la batalla al fin de los tiempos será en el campo de la vida familiar, no esperando la gratitud  ni la aceptación del mundo que necesariamente estará en contra de lo que la fe dictamine. Sin duda, la defensa de la vida familiar constituye un imperativo pastoral impostergable, que no admite ambigüedad alguna en la actualidad pues el futuro del mundo…y la santidad de las almas se fragua en lo que ella sea en la vida presente, procurando que cada miembro de la familia se esfuerce por vivir bajo Dios y con Dios.

Llevar el Santo Evangelio a nuestra sociedad es un verdadero desafío, que exige permanecer  unidos a Cristo por medio de los sacramentos, de la oración y del seguimiento a cada uno de los mandamientos, uno de los cuales hoy hemos escuchado en el Santo Evangelio: “Amaos unos a otros como yo os he amado”.
En dos aspectos nos podemos detener: La novedad que encierra la invitación de Jesús quien habla un precepto “nuevo”, lo cual implica algo distinto a lo que hubo y que viene a revitalizar la vida de manera permanente. Quien vive este precepto vive una novedad siempre actual. El amor que proviene de Dios es siempre creativo, no se aburre, y no se cansa. Lo vemos cuando uno es capaz de sobreponerse a enormes sacrificios que parecen ir mas lejos que las solas fuerzas humanas, como si algo impulsase a la voluntad tan fuera como dentro de sí. Sin duda, la gracia que viene de lo alto, que Dios concede, opera en nosotros y con nosotros, evidenciando la enseñanza que tantas veces hemos reiterado citando a San Agustín de Hipona: “Quien te creo sin ti, no te salvará sin ti”.
El segundo aspecto, es la necesidad de la gracia para amar de verdad. Sin Cristo no se puede, y esto lo experimenta el mundo desde el instante mismo que nuestros primeros padres rivalizaron contra Dios alzando su humana voluntad contra la de Dios. El postergar al Señor nuestro Dios de la vida cotidiana, tal  como ocurre en nuestro tiempo, el hombre, la familia y la sociedad experimentan al unísono  una verdadera babelización permanente, según la cual todo lo que no es amor prima e importa.
El auge de todo sortilegio propio del ocultismo y la moda de las películas de terror, sumado a infinitud en las redes sociales de videos truculentos y que escarban en la muerte, son sin duda un signo de estos tiempos, que bien podría señalar como parte de la recta final…de los últimos cien metros en la carrera de la historia.
Sabemos que lo propio del amor es acoger, cobijar y dar seguridad, tal como lo hace el padre hacia su familia, la madre hacia sus hijos, y los mayores hacia los menores. Eso es lo especifico, lo  que buenamente debería hacerse normalmente”, pero como estamos insertos en una cultura renuente a Cristo entonces,  todo se encuentra trastrocado por lo que el bien se presenta como mal; y el mal se viste de bien…la pureza se presenta como desconfiable y el desenfreno como deseable; la fidelidad no parece tener lugar en medio de una sociedad que presenta el amor como una baraja de naipes.
Hasta aquellos colegios emblemáticos por su buen desempeño académico, al interior de los cuales  se formaba lo más preciado de la intelectualidad local se han transformado en trincheras donde la violencia es el pan de cada día experimentando de manera germinal que allí donde todos mandan ninguno obedece lo cual,  es el caldo de cultivo más apto para la dispersión social.
¿De dónde proviene todo esto?  Sin duda la respuesta está a flor de labios. De sepultar las palabras de Jesús dejándolas como una simple opción entre otras, lo cual se ve en un sincretismo religioso que atenta con el primer mandamiento de Dios: ¡Sólo a Dios amarás! …En olvidar que el Señor es un Dios fiel y custodio de nuestro amor, al que se le debe respeto y adoración, por medio de la liturgia reconocemos con gestos y palabras que  ¡Sólo Dios es adorable!
Entonces, cuando el Señor nos pide amar al prójimo tal como Él, debemos tener presente que nadie amo más perfectamente que Jesús, el cual obediente en todo a su Padre, vivió cumpliendo su voluntad, y entregándose a cada uno de sus designios, por tanto,  no se puede amar de verdad al prójimo si acaso no se da antes a Dios le que le corresponde por ser el único Dios. Nuestro verdadero amor al prójimo es consecuencia del amor a Dios, y rodo acto de caridad que tiene a Dios como su fuente no dejará de servir en todo a los demás como su fin.
En nuestro tiempo tenemos un verdadero icono de la caridad como fue Madre Teresa de Calcuta. ¡Quién más que ella atenta a las cosas de Dios! ¡Quién más que ella atenta a las cosas de los hombres! Desde temprana edad sus opciones de vida fueron claras: Si acaso sirvo a Dios,  sirvo a toda su obra, si amo a Dios de verdad  debo hacerlo con todo lo que Dios ama.
¡Que Viva Cristo Rey!


PARROQUIA PUERTO CLARO


sábado, 4 de mayo de 2019


TEMA  : TESTIMONIO VIVENCIA SACERDOTAL SEMANA SANTA
FECHA: REUNIÓN DEL CLERO DIÓCESIS DE VALPARAÍSO ABRIL
El Señor Obispo me ha pedido dar un testimonio de la vivencia de Semana Santa. Agradezco la oportunidad de compartir en voz alta lo que he vivido en voz baja.
Quiero detenerme en tres líneas principales.
Primero. Lo vivido en estos días no responde a un hecho del momento sino que es parte constitutiva de un caminar, de una peregrinación iniciada hace ya cuatro décadas. En este sentido no puedo analizar el aquí y ahora sin considerarlo desde una perspectiva más “amplia”, que hunda su raíz desde lo que denomino el primer “sentir vocacional”, en el cual la figura de Juan Pablo II constituye algo basilar. Recordemos que fue electo como Pontífice  en Octubre de 1978, el año de tres Papas: Montini, Luciani y Wojtyla, este último recibió a los Obispos de Chile en visita ad limina (13 Octubre 1979) y les encomendó m  dos tareas: Una evangelización de la primacía de Cristo diciendo que “no hay verdadera evangelización mientras  no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios”, a la vez que pidió impulsar una audaz promoción vocacional, lo cual el recordado Arzobispo Emilio Tagle Covarrubias implementó con la celebración de un Año del Sacerdocio (1981) el que fue precedido por el Congreso Eucarístico Nacional
Por entonces, se hablaba del sacerdocio en todas partes: templos, colegios, grupos eclesiales, catequesis. Era normal escuchar que todo bautizado varón al menos una  vez en la vida debía preguntarse si Dios lo  llamaba a ser sacerdote.
Durante mi vida “consagrada” que suelo incluir desde que ingresé al pre-seminario (17 de Diciembre de 1981), he tenido la posibilidad de tener múltiples “formas” de estar en Semana Santa. Primero con la vivencia al interior del Seminario, con toda su riqueza y rigor litúrgico. Allí estaban los oficios completos, la celebración de todas las misas, incluida las novedades del encuentro de Jesús y la Virgen dolorosa; y de los primeros manuales para el rezo del Vía Lucis. Los himnos y melodías rigurosamente enseñados por el Hermano Antonio Muguerza y el organista Mauricio Perguelier, hoy oficiando de maestro en una iglesia en una parroquia de Austria.
CONVIVENCIA CLERO DE VALPARAÍSO 2019


Todo funcionaba a la perfección porque el clima era favorable para la oración, la penitencia y  la lectura de obras clásicas: Recuerdo haber leído La Pasión del Padre La Puente, algo de San Alfonso María de Ligorio, y soto voce algunos escritos del Padre Pio de Pietralccina, que por esos años estaba algo vedada su lectura. Por cierto, bajo la guía del Director Espiritual tenía otros textos: Los sermones de San Juan María Vianney, el Cura de Ars,  los cuales son muy extensos e intensos en su lenguaje. Así como todos los años por televisión se suelen ver las mismas películas: Manto Sagrado, Quo Vadis, Los Diez Mandamientos, y el súper bet seller… Jesús de Nazaret que  se da en TV abierta hace 37 años y es lo más visto hasta este año incluido (2019), tengo la sana costumbre de retornar la misma literatura espiritual que hace muy bien.
Cobijo gratitud por aquellas meditaciones, y el salir a rezar –particularmente- el jueves y viernes santo,  donde la luna solía iluminar el frio propio de Lo Vásquez,  con la certeza que aquello que de manera micro celebramos en un punto del mundo sí tenía incidencia en el universo entero, pues lo que se pedía en algún lugar del mundo se cumplía; lo que ofrecía no caía en el vacío porque la misericordia de Dios jamás haría infecunda la sangre del Cristo. Aprendí que su tiempo podía avanzar a un tranco distinto al que deseaba,  pero siempre Dios era cumplidor. Como el nombre de Jaime proviene de Jacobo que castellanizado es Santiago, me suelo identificar en algunos aspectos a mi Santo Patrono, y en ocasiones le imploraba al Señor lo que él y San Juan preguntaron a Jesús: “¿Quieres que mandemos que descienda fuego sobre ellos?” (San Lucas IX, 54). “Hazme justicia y defiende mi causa”, pero inalterablemente volvía al relato del patriarca Abraham (Génesis XVIII, 16-33) quien a los pies de Dios suplicaba: Si en la ciudad se encuentran sólo 50, 45, 40,30, 20, 10  justos, Él actuaria tan justa como misericordiosamente. 
Por eso Semana Santa permitía avanzar en confianza y esperanza, aun en circunstancias históricas de un mundo tan cambiante entonces como ahora. Otra historia, el mismo Dios a quien podía acudir a toda hora, en cualquier circunstancia, y con toda necesidad.
Sin duda la realidad “reparadora”, de acompañar a Jesús en las horas del Huerto, y en la soledad del sagrario como que calaba hondamente en los días santos del Triduo, solía decir al Señor donde estés solo, donde nadie te busque, donde nadie te quiera, allí estaré como consagrado, como sacerdote. Lo que decía Juan de Ávila: “Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor(San Juan de la Cruz, 6 de Julio 1591)
Luego,  en algunos años, hubo ocasiones donde se creaba un equipo de ministros para acompañar en los oficios del Triduo Santo que iba celebrando el Señor Arzobispo Valenzuela Ríos. Se implementó que el Obispo celebrase en distintos decanatos para lo cual “salíamos del Seminario” para ejercer un servicio que implicaba una responsabilidad distinta: Ya no había campana para los oficios ni una estructura que ordenara lo que debía hacer, sino que era  de exclusiva responsabilidad de cada uno vincular estos tres días con el sentido de recogimiento y piedad propio de Semana Santa.
Aquí ya comenzaba a perfilarse el contacto espiritual y pastoral con quienes al interior del Seminario rezábamos desde ya: Imploraba que el Señor por medio de su Espíritu abriera el corazón, iluminara la mente y fortaleciera la voluntad para una vivencia cada vez más honda de lo que Jesús había hecho por cada uno y por toda su Iglesia.
Siempre me vuelven a la memoria las palabras del apóstol San Pablo: “La vida que vivo ahora en la carne la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas II, 20).  Pensar en quién soy y en quién es Él; en lo que hago y en lo que Él hace, todo ello me hace estar endeudado con su misericordia, asumiendo como una realidad personal lo que el actual Romano Pontífice suele señalar: “Dios no se cansa en perdonar, somos nosotros lo que nos cansamos de pedirle perdón” (19 de Marzo del 2013).
Un segundo aspecto es que asumo que no soy activista de la fe sino un creyente que procurar vivir un don inmerecidamente recibido.
Sin duda, constatar cómo en cada parroquia se iba celebrando el triduo con sus tiempos, modos, fieles, sacerdotes y lugares sacros muy diversos. Comunidades en las cuales todo funcionaba a la perfección y otras donde percibíamos que había mucho por hacer, todo lo cual daba una nueva “motivación” para prepáranos mejor para llegar  vivir el futuro sacerdocio.
Personalmente hubo momentos donde aroma de Cristo que se percibe  en cada celebración quedaba disminuido por la inventiva personal, por la aparente espontaneidad, y por el afán de sobresalir del que no estaba ajeno ningún feligrés que participara: sacerdote, seminarista, coro, fieles laicos, acólitos.

PÁRROCO DE PUERTO CLARO


Cada uno como que en ciertas ocasiones rivalizaba por alcanzar algún protagonismo, olvidando que el único protagonista principal era Jesucristo. Como la túnica de Jesús fue divida en tres partes, cada uno deseaba ser actor principal olvidando que al que se debía procurar servir era a Jesucristo: en su Cuerpo, en  su Palabra, y en su vida palpitante en los más necesitados, en sus cuerpos y en sus almas.
Por aquellos años, daba una material importancia a los gestos, actos, y oraciones litúrgicas, las cuales anhelaba fueran lo más ceñidas al ritual. Realidad que es deseable por cierto, pero he de reconocer que no siempre lo hacía para que Jesús fuese más amado y honrado, sino para que se cumpliese lo establecido. Sin duda, esto fue cambiando y las formas cultuales fueron siendo creciente respuesta a lo que profesábamos, de tal manera que se tendía  a una liturgia en cuanta genuina vivencia de la fe.
!Tratamos con Dios! y ¡Rozamos con lo eterno!. Sin duda muchos hemos leído en el tiempo de formación en el seminario el libro titulado “El Peregrino Ruso”. De autor anónimo de a mediados del siglo XIX. En parte del texto se relata que un hombre de Occidente llega a un antiguo y solitario convento donde un austero monje tarda horas en la celebración de la Santa Misa, la visita se acerca a preguntar por curiosidad por qué razón tarda tanto, recibiendo como respuesta: En la consagración, cuando Dios viene al altar, el tiempo se detiene porque la eternidad llega. En igual sentido,  ocho décadas después San José María Escrivá dice: “La Misa  es larga, dices, y añado yo: porque tu corazón es corto” ( Camino N°529).
Como en una espiral he experimentado que Dios, en su bondad y gratuidad,  me ha dado una profunda fe en la cual me esfuerzo porque la trascendencia del misterio no se pierda en una inmanencia que me lleve a olvidar que Dios ha de estar en todo y sobre todo.
Y, es aquí donde  llegamos al tercer aspecto. De un reciente escrito del Papa Emérito, dice: “nuevamente comencemos a vivir por Dios y bajo Él”.
Esta Semana Santa pudimos colocar la imagen Patronal de nuestra Parroquia en un lugar muy digno y apto para colocar cirios y floreros. Me parecía más hermosa la imagen de la Virgen de las Mercedes de Puerto Claro … ¿Será la luz nueva? ¿Será su nuevo altar? Es que ella está más cerca del sagrario, más cerca del imponente crucifijo, más cerca de Jesús en quien subyace su razón de vivir.
Y esto me ha dado vueltas en esta Semana Santa. ¿Es Jesús Sacerdote mi razón de vivir? ¿Es su vida como Sumo y Eterno Sacerdote lo que mueve mi todo mi ser? ¿Todo?
El haber tenido la oportunidad de dar testimonio público de nuestra fe y compromiso con Jesús, renovando las promesas sacerdotales en circunstancias que para el mundo  pueden ser las menos favorables, es algo que fortalece mi anhelo de ser fiel a Dios, lo que implica primero asumir que somos creyentes, donde seguimos no una opción, una opinión sino a Quien es “el Camino, la Verdad y Vida” (San Juan XIV, 6).
Lo pronunciado un día 17 de diciembre de 1981, al recibir una simple cruz de madera en el ingreso al preseminario resonaba de algún modo el pasado miércoles 17 en la Iglesia Catedral:
Al tercer día, Nuestro Señor resucitó. Muy temprano, por la diferencia horaria, veía con dolor las noticias internacionales provenientes de Sri Lanka. Más de 300 muertos. La parroquia de San Sebastián en la ciudad de Kutuwapitiya totalmente destruida. Les confieso que la imagen de la Catedral de Notre Dame ardiendo, sabiendo que el Santísimo Sacramento y demás reliquias fueron salvadas oportunamente, no tiene comparación alguna con lo sucedido en aquel templo católico en Oriente.
El Viernes Santo desde el Corazón de Jesús salió sangre y agua. Su sangre vertió eficazmente como realidad de salvación. La imagen del Sagrado Corazón de aquella Iglesia quedo salpicada de la sangre de estos mártires de Sri Lanka. Toda una lección para nosotros sacerdotes que hemos sido “lavados con la Sangre de Cristo” (Apocalipsis VII, 14), que hemos recibido la unción para ser pertenencia exclusiva del Señor, y hemos sido puestos para traer a Cristo y llevar a Cristo a nuestros hermanos.
En las actuales circunstancias  en esta semana santa, procure tener presente lo dicho por San Pablo: “Estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,  ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es Cristo Jesús Señor Nuestro” (Romanos VIII, 38-39) a Quien cada día tenemos en nuestras manos y corazón. ¡Que Viva Cristo Rey!


SACERDOTE VALPARAÍSO



TEMA  : “EN LA FUERZA DEL CRUCIFICADO”.
FECHA: HOMILÍA CELEBRACIÓN DE LA PASION / ABRIL / 2019
Estamos en la hora decisiva. Aquel, cuyo nacimiento marca un antes y después en la historia humana, voluntariamente asume el camino propuesto por el Padre Eterno. En las horas previas, inserto en un dialogo orante de íntima y plena comunión, imploraba diciendo: “Padre, si es posible que pase de Mi este cáliz, pero no se cumpla mi voluntad sino la vuestra(San Lucas XXII, 42). Con ello, nos invita Jesús, desde su condición de perfecto Dios y hombre a la vez, a seguir el itinerario dictaminado por el Señor para nuestra vida, asumiendo que no somos producto del azar sino de un acto de predilección del amor de Dios que nos ama entrañablemente, por medio del cual nos llamo un día a la existencia y nos encamina en todo momento a estar con Él un día en Cielo, destino final de nuestro hacer y querer.
Al mirar a Cristo en la Cruz descubrimos el sentido de todo sufrimiento humano pues en la persona de Jesús se encuentra la respuesta definitiva dada por Dios Padre a cada misterio de nuestra vida, incluido el de padecer.
La historia personal y social nos entrega innumerables páginas en las cuales, como cuando pequeños leímos un libro de algebra sin comprender nada, quedamos sin respuesta ante la razón de tanto sufrimiento manifestado en guerras, abusos, persecuciones, infidelidades, por una parte,  y enfermedades y desprecios por otra, todas las cuales no parecen tener respuesta convincente en nuestra sociedad actual y en nuestra vida, en ocasiones alejada de Dios.
¿Por qué un niño padece tal o cual enfermedad? ¿Para qué tanto tiempo postrado con una enfermedad? ¿Cómo ver que muere gente de hambre en una cultura que con la tecnología actual podría alimentar al doble de la población? ¿Cómo tantas personas subyacen esclavos bajo la idolatría de las drogas? ¿Cómo tanto tiempo permanece el dominio de las ideologías y la herejía, como caldos de cultivo para un mal vivir?
La lista de preguntas puede resultar interminable e infructuosa a la vez si acaso nuestra mirada evita detenerse en Quien es crucificado en este día. En caso contrario, cederemos a la tentación de las ideologías fundamentadas en el utilitarismo y el pragmatismo por medio de las cuales sólo resulta bueno aquello que es considerado arbitraria y consensuadamente como  beneficioso y útil.
VIA CRUCIS PUERTO  CLARO 2019

Sin duda, una persona que sufre, que no puede y no tiene ante la mirada del “mileniarismo  social”, y por qué no decirlo, religioso –también- pareciera no tener cabida en su ámbito de aceptación. No ocupan lugar en sus vidas, no tienen importancia siendo sacados fácilmente del espectro (ámbito)  de interés.
Ahí están los no nacidos, los que son inviables, los que no han sido deseados, los que ameritan mucho gasto y deben ser eliminados…Los que no están acordes con los criterios de la modernidad, los que se oponen a construir un mundo secularizado, los que hablan de la riqueza de las virtudes y de la fe como anteriores a los bienes que se oxidan,  se hurtan o son tenidos como obsoletos por las modas.
En realidad…nada importa en sus partes si acaso el todo no es aceptado, lo cual nos hace comprender que allí donde Dios Creador y Redentor es excluido del horizonte de nuestras vidas se terminará inevitablemente trivializando toda vida que sea considerada como “improductiva”.
Esto hace que el conjunto de leyes impulsadas por el progresismo, cuyo origen emerge de una manifiesta marginación  de Dios permita que los niños vivos en el vientre materno y que no son deseados o considerados carentes de salud, sean por una decisión personal eliminados del banquete de la vida llegando al extremo de facilitar más hoy la vida de una foca que la de un niño que está camino a nacer; ese mismo espíritu liberal  propicia que  los niños nacidos no coman un “superocho” pero si se permite que consuman vicios indescriptibles por medio de un desenfreno que no tiene limite; son los mismos progresistas religiosos que han permitido el debilitamiento de la familia como genuina célula de la sociedad promoviendo –incluso-  uniones que pretenden legitimar lo que a los ojos de Dios es algo aberrante.. !Dios castigó a Sodoma no lo bendijo!
En la hora de nuestra salvación, como creyentes,  asumimos que estamos insertos en el tiempo más favorable para “tomar en serio” el precio de nuestra salvación que ha sido saldado por Jesús en lo alto de una Cruz. Es la hora donde la contemplación de paso a la imitación; la admiración ceda espacio al seguimiento, pues si no hacemos parte decisiva de nuestra vida aquello que profesamos terminamos por permitir que la sangre derramada caiga al suelo frío de la indiferencia.
IGLESIA PUERTO CLARO 



La envolvente espiral del proceso secularizador del que somos testigos encuentra su espíritu unificador en la actitud de quienes intervinieron para que Jesús fuese crucificado: Poncio Pilato con su desidia (pereza) por la verdad se lava las manos para desentenderse de lo que percibía como grave injusticia; Judas Iscariote que por la enfermiza inclinación (codicia)  al poder y el dinero vende la amistad y cercanía que durante tres años cultivó junto al Señor; Herodes que deseaba por curiosidad ver al Señor y conocer alguno de los milagros que hizo Jesús, habiendo exterminado a los santos inocentes (soberbia)  se hace cómplice activo de la muerte de quien la Bondad; los discípulos, amigos del Jesús que toman “palco” como espectadores (pereza)  observando todo a la distancia; Simón Pedro habiendo sido alzado para confirmar en la fe a la Iglesia naciente, niega en tres ocasiones haber conocido al Señor.
SACERDOTE JAIME HERRERA CHILE

Ciertamente, podríamos extender esta lista, y ser más acuciosos en el rol cumplido por cada uno, mas ¿Dónde habría estado cada uno de nosotros hace dos milenios atrás? ¿Cuál habría sido nuestra respuesta puestos en iguales circunstancias?
¿Venderlo? ¿Desconocerlo? ¿Abandonarlo? ¿Menospreciarlo? ¿Insultarlo? Sin duda, a lo largo de nuestra vida muchas de estas cosas realmente las hemos hecho a Cristo más de una vez, más por la superficialidad en nuestra vida espiritual no somos capaces de sopesar realmente que el Señor hoy ha muerto por obtener nuestra salvación eterna, por lo que tiene gran provecho espiritual el considerar que por la Padeció Jesús es el camino salvación a la vez que la aceptación y comprensión del sufrimiento como parte de nuestra vida, desde la Pasión de Cristo purifica nuestro amor a Dios y al prójimo, extendiendo su ámbito,
El antiguo  refrán indica que “amor con amor se paga”, y viene a la memoria al contemplar el rostro silente de Jesús silente a esta hora, donde la expectación del mundo comienza a esperar el cumplimiento de los anuncios hechos por Jesús: “Destruyan el templo, y en tres días lo reconstituiré” (San Juan II, 19).
Junto a la Virgen María, en esta tarde de Viernes Santo guardaremos en nuestro corazón  todo lo que hemos visto hoy con el alma llena de una esperanza que se alza contra toda persecución, contra toda duda, y contra toda tristeza pues Cristo se alzará triunfante en unas horas. De esto somos testigos. ¡Que Viva Cristo Rey!
ALTAR DE LA VIRGEN DEL PUERTO CLARO



lunes, 22 de abril de 2019


TEMA  : “TENEMOS A DIOS EN MEDIO DE NUESTRA CIUDAD”.
FECHA: HOMILÍA SANTA MISA DEL  JUEVES SANTO / AÑO 2019
En el corazón de esta Semana Santa, celebramos nuestra Santa Misa vespertina de la Institución de la Eucaristía, en la cual reconocemos la presencia real de Cristo en medio nuestro y el mandamiento de la caridad fraterna, como verdadero ADN de nuestra Iglesia santa. Habiendo acompañado a Jesús entrando en Jerusalén, hoy nos unimos para ver cómo Cristo cumple hasta nuestros días –y el final de los tiempos- la promesa de permanecer junto a nosotros en el que es verdadero milagro de los milagros. 
A Jesús le duele especialmente las ofensas que le son hechas por quienes son parte de su vida. Sus vecinos y  amigos, cercanos de Nazaret e Israel. Hasta el extremo de llorar por ello. Y eso que son los lazos de una historia y vida en común. Imaginemos que en nuestro trabajo, el que sea, los mayores comentarios adversos sean de los vecinos y amigos de la infancia. ¿Nos dolería ello? Obvio, porque el hecho que la aversión llegue de un desconocido puede afectarnos, pero que provenga de un conocido no parece algo menor, por el contrario nos afecta tanto cuanto sea más cercano. Quien ha podido viajar al extranjero ha experimentado la acogida o rechazado o cuestionamiento de quienes visita. Pero ¿se imaginan a un chileno que desconozca y rechazo a un chileno desamparado fuera de su país? Sin duda es un dolor grande.
El dolor de Jesús aumentaba ante la duda y escepticismo de los mismos discípulos, muchos de los cuales le abandonaban y sacaban en alguna oportunidad “de las casillas” como cuando dice: “! Hasta cuando tengo que soportaros!” Si habían sido testigos de los milagros, si fueron instrumentos de la gracia percibiendo “que muchos se convertían” y “expulsaban muchos demonios”, vieron la multiplicación de los panes y peces a quienes hambrientos alimentaron con generosidad. Tantas razones como milagros tuvieron para confiar en el Señor. Pero  la suspicacia parecía ser mayor que la fuerza del amor prodigado por Jesús, y el abandono fue la respuesta mayoritaria que estaba recibiendo.
De igual manera, su familia cercana en una oportunidad lo fue a buscar en medio de la predicación “porque estaba fuera de sí” (San Marcos III, 21), es decir algunos familiares lo tenían por demente, y hemos de reconocer que sus propios padres en un momento “no entendieron lo que les decía”, en aquel episodio de la perdida y hallazgo en medio del templo a los doce años de edad.
Y, todo esto lo hablamos respecto de los cercanos, pues los más “lejanos”, entre los que podemos incluir a fariseos, escribas y saduceos, y a las mismas autoridades romanas lo cuestionaban permanentemente, sin descanso en una acción de verdadera  persecución y entredicho.
Lo más suave que escuchamos es llamarlo “endemoniado” y haber tenido la intención de lanzarlo por un despeñadero en una oportunidad, condena aplicada entonces para reservadas faltas. ¡Que decir cuando insultaron a su madre en medio del cuestionamiento de los fariseos: “no somos hijo de una prostituta”. Ciertamente, esto hirió hondamente al Señor.
Colocarse en ese permanente cuestionamiento a Jesús implica pensar cómo hoy las redes sociales suelen tratar a quien piensa distinto, y en el caso de Nuestro Señor, hay que agregar que sus propios padres en una ocasión “no comprendieron lo que les dijo”, como aconteció en si adolescencia en el templo de Jerusalén.
En su recuerdo como Dios y hombre, estaba presente como una sola imagen cada episodio en esa ciudad, por ello al momento de decir a los discípulos, en medio de la celebración al caer la tarde del día jueves, en una hora semejante a esta: “ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros”, en cada uno  de los cuales estaba como en germen cada miembro de nuestra Iglesia.
Su mirada llena de lágrimas desde lo alto de Jerusalén respondía a lo que anidaba en su corazón  pues ya había anunciado que “cuando sea elevado en lo alto atraeré a todos hacia Mí”, con lo cual señalaba con claridad el modo cómo iba a morir: Pendiente en una cruz, asido a ella por tres clavos, hasta morir desangrado. ¿Con que fin? ¿Para qué tanto sufrimiento?
Sin duda,  para redimir al mundo del pecado, que es la raíz de todo mal pasado, presente y futuro,  por lo que es por medio de su sacrificio, voluntariamente asumido,  que nos viene la salvación a cada uno, del mundo y del universo. La redención es el mayor bien que nos ha dado Cristo, por medio de la cual toda la vida nuestra tiene sentido y adhiere relevancia cada aspecto que la compone por mínimo que nos pueda parecer. Para el creyente que se sabe perdonado por Aquel que murió en la Cruz la vida toma aroma de eternidad, y asume que sólo importa lo que a Dios importa, de tal manera que toda la vida del hombre está llamada a dar razón cierta del amor que ha recibido.
Para ello, la vida del creyente debe ser un eco infaltable de su pertenencia a Dios desde el bautismo, en el bautismo y hacia el bautismo por lo que por medio de la real vivencia de las virtudes teologales de la caridad, de la fe y de la esperanza podemos alcanzar con una vida más plena, más auténtica, y más feliz.
Según esto, nuestra condición bautismal y nuestra identidad plenamente católica siempre es un “plus”, constituye un “más” que hace posible una vida en fe que ilumine y sostenga: nuestras palabras,  nuestras intenciones, nuestros afectos, nuestras acciones, nuestras emociones, con lo cual entendemos aquello  que tantas veces nuestros mayores nos enseñaron respecto de la vivencia de la fe: ¿Esto que diré, que haré, que pienso, que siento? ¿Realmente… lo diría, lo haría, lo pensaría y lo sentiría Jesús?
El solo acto de detenernos en esta (aparentemente) simple consideración,  sin duda,  mutaría muchísimo nuestra vida que debe ser implementada en todo momento “cara a Dios” y no a los “pies del mundo” tal  como lo pregona el liberalismo religioso.
Los niños de Jerusalén fueron los primeros en reconocer la presencia de Jesús como el Mesías ´adveniente, anticipando con ello,  la conversión que un día tendrá mayoritariamente  el pueblo de Israel a la verdad de Jesucristo.
La simpleza propia de los pocos años cumplidos les hizo que liberados de innumerables y falsos respetos humanos, con la creatividad propia de la infancia tomasen en sus manos unas ramas de olivo  y de palmas batientes, con la bulla propia de los niños gritasen: “Hosanna al Hijo de David, Bendito es el que viene en el nombre del Buen Dios” para saludar la llegada del Redentor del Mundo.
¡Somos pertenencia de Dios no del demonio!
Según esto, se debe notar que hemos sido revestidos por el sacrificio de Jesús, muerto y resucitado, el cual,  en cada Santa Misa renueva de manera incruenta y misteriosa el único y perenne sacrifico realizado por el Señor en lo alto del Monte Calvario.
La participación la celebración de la Santísima Eucaristía no puede quedarse en la esterilidad de un acto que se haga de modo  rutinario, como respondiendo exclusivamente a un mandato.

SACERDOTE JAIME HERRERA GONZÁLEZ


Es infinitamente más, es la respuesta del Cielo a la necesidad más honda  nuestra, por lo que  el criterio de la celebración no puede quedar reducido a los eventuales gustos o del celebrante o de la comunidad toda vez que la presencia real y sustancial de Cristo en la Santa Misa no es un bien de supermercado…! No es un bien de consumo! Como tampoco ha de ser presentado como oferta modificable a opciones personales que dé pie a graves arbitrariedades durante la celebración de la Santa Misa.
Nuestra liturgia sagrada no está para “gustitos personales”, porque debe responder a fe bimilenaria de la Iglesia en cuya vida se une tanto la revelación como la tradición, por lo que ha de ser expresión de lo que creemos, que a su vez es respuesta a lo que Dios nos ha dado a conocer, por ello modificar antojadizamente el modo cómo celebra la Iglesia en Misterio de la Fe no es algo menor sino que esconde finalmente un acto abusivo: Quien no respeta la liturgia no respeta la fe que recibió.
Tal fe, tal vida:  Es muy importante en nuestro tiempo que la grandeza y certeza de tener a Cristo en medio nuestro nos lleve a procurar ser el mejor conductor, la vía mas expedita, el espejo más visible, el intérprete más preciso, respecto de tener una vida donde la verdad de Dios al mundo expresada en Cristo, llegue hoy, por medio de la vida practica y cotidiana,  a todos los que están a nuestro alrededor, procurando no sólo tener una identidad muy clara respecto al don de la fe sino a buscar que Cristo reine en toda nuestra sociedad.
¡Que Cristo reine! ¡Que Cristo impere! ¡Que Cristo venza! Mas allá de ser el estribillo de una antigua canción latina, es una lema “existencial” que resulta ineludible para quien se sabe amado por Cristo que ha querido quedarse, tan real como misteriosamente, en las especies eucarísticas que son, desde el instante de la consagración, v el verdadero cuerpo y la verdadera sangre del Señor, según lo cual, como acontece con cada uno de nosotros, allí  donde está nuestro cuerpo esta nuestra alma, así acontece con el Señor.
Por tanto,  quede claro que a Cristo Eucarístico se le ha de tratar como al Dios hecho hombre que es, en toda su grandeza y cercanía; en toda su eternidad e inmediatez; en todo su poder y humildad, según lo cual buenamente nos podemos preguntar como leemos en la Sagrada  Escritura: “¿Qué nación grande hay que tenga un Dios tan cerca de ella como está el Señor  de nosotros (Deuteronomio IV, 7).

Lo admirable del misterio y la grandeza del amor que encierra ha de conducirnos a una mayor identificación con la Persona que viene a nosotros, con el fin de implorar su perdón, agradecer sus dones, favorecer su gracia, y reconocer su grandeza. Lo que ni los ángeles de Dios, con toda su grandeza y perfección pueden hacer, no tienen la cercanía que tiene cada bautizado de recibir a Jesús Sacramentado en su vida, realidad donde se hace “corpóreo y consanguíneo de Jesucristo” (San Cirilo de Jerusalén).
Lo anterior nos debe cuestionar respecto del punto central de nuestra existencia, la cual de no estar apoyada y sostenida por Jesucristo suele quedar expuesta a la primera brisa de las modas y vanidades de un mundo que se alza al margen de Dios, y con ello quedar a la deriva de no saber por dónde encaminar los pasos de la vida.
¡Cómo es posible que el absolutismo de quienes quieren dejar las verdades de Dios y su Iglesia hoy parezcan ser más fuertes que la convicción de quienes recibimos a Jesús Sacramentado en cada Santa Misa? ¡Ojala una mínima parte de aquella persistencia fuese imitada por todos los bautizados llamados a llevar la verdad perenne de Dios al mundo entero!
Queridos hermanos: Estos días santos los celebramos con una fe zarandeada por tanta miseria evidenciada al interior de nuestra Iglesia y de nuestra sociedad. En medio del colapso de tantas instituciones en nuestra Patria, y de la desconfianza de todos por todo, es el momento oportuno para delinear nuestra vida futura más cercana a Jesucristo, y mirar una vez más a nuestra Madre del Cielo que, bajo la basilar presencia en nuestra ciudad, y alzada hoy sobre un hermoso altar que bendecimos, en el cual está la imagen Patronal de Valparaíso,  habla una vez más de hacer “todo lo que Jesús nos diga”,
Por esto, asumimos que la mayor novedad de nuestro tiempo es proponer una vida donde la fidelidad a Dios, a nosotros y al prójimo sea la nota distintiva que el mundo tenga para reconocer el amor de Dios: lleno de perdón, lleno de verdad, lleno de esperanza, lleno de fe,  que siempre puede más porque es la misma eternidad. ¡Que Viva Cristo Rey!
 PUERTO CLARO VALPARAÍSO CHILE 2019