miércoles, 20 de diciembre de 2023

 

TEMA  :  “EN LA VIRGEN JUSTICIA Y MISERICORDIA SE DAN LA MANO”.,

FECHA: MES DE MARÍA / DÉCIMO CUARTO DIA / MADRE CLEMENTÍSIMA.

La virtud de la clemencia es la virtud que modera (templa) la debida justicia con la misericordia. Cuando se hace objetivamente algo malo que merece un castigo justo, está esta virtud que permite disminuir el castigo, merecido. Por ejemplo, una persona anciana que ha sido condenada a cadena perpetua y en virtud de una enfermedad terminal y edad avanzada se le permite seguir  el tratamiento en su casa…El  alumno que no pudo estudiar y se sacó una calificación en rojo y se le da una nueva oportunidad para subir esa nota….el hombre que tiene una deuda al no poder cancelarla plenamente  y se le condona o rebaja  lo adeudado.

La virtud de la clemencia suele ser característica entre quienes son madres, porque poseen una sabiduría especial a la hora de administrar justicia y dar lo que corresponde a cada uno de sus hijos sin caer en la “manga ancha consentidora” ni en un “rigor exasperante”. En cualquiera de los dos casos los hijos suelen tener una conducta futura no deseada pero si inducida a causa de o haber –siempre- permitido de todo o haber –permanentemente- encapsulado sus iniciativas. Salvando las proporciones, y teniendo presente que toda comparación es siempre limitada, podemos decir que la virtud de la clemencia es similar a una olla a presión que cada cierto tiempo se destapa: la justicia aplicada con misericordia siempre requiere de una dosis de clemencia, por lo tanto es una virtud que ha de estar presente en la relación de las personas de modo permanente.

Sin duda, el origen de la virtud de clemencia surge del amor, por lo que entendemos que si una madre quiere a sus hijos nunca dejará de ser clemente con ellos, especialmente con los que son más díscolos y desordenados. Por tanto cuando el perdón total y la disminución del castigo que corresponde son compatibles con el bien verdadero, surge la clemencia.

Ahora bien, desde que el hombre se rebeló contra Dios al cometer el pecado original, la humanidad está en deuda con Dios a causa de ese  pecado, por lo que la Virgen como Madre Clementísima está siempre intercediendo para que sea aplacada la justicia divina. El clamor de la Madre de Dios es mayor que nuestros pecados, por esto, debemos tener confianza no sólo en su poder de intercesión sino en su clemencia nacida del amor.

 

Nadie nos ama más que la Virgen María, porque Ella como nadie ama a Dios sobre todas las cosas, sin macha de pecado alguno. Al haber sido constituida por Dios como “llena de gracia”,  su corazón en toda circunstancia tuvo a Dios en su centro, como lo más importante, deseable y amable.

Sabemos que al partir de este mundo, acontecida la muerte, sucederá de inmediato el juicio particular, donde por un instante veremos cada una de nuestras acciones y recordaremos cada uno de nuestros sentimientos, asumiendo conscientemente lo que hicimos y pensamos, tal como dice la Escritura Santa: “Dios pagará a cada uno conforme a sus obras” (Romanos II, 6).

Es en ese momento decisivo donde imploraremos de manera especial la intercesión y ayuda de la Virgen Clementísima. En ese instante, ya no abra ocasión para el arrepentimiento, la hora del mérito ya no existe, sino que sólo brilla la justicia divina que al momento de su mayor resplandor hace notar la figura de la Virgen María que como las Madre llena de clemencia intercede por su hijo presentando todo lo de bien realizado a lo largo de la vida.

La misericordia ayuda en las necesidades de los demás con múltiples beneficios (obras de caridad); la mansedumbre modera la ira y evita la venganza; en tanto, la clemencia rebaja un castigo merecido por la bondad. Por esto, recordando que la “clemencia” significa perdonar y ser compasivo, tenemos presente lo dicho por el Profeta Joel: “Dios es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en clemencia, y se conmueve ante la desgracia” (II, 13).

Mostrar clemencia no es signo de debilidad sino que muestra fortaleza El perdón es el adorno de un guerrero se suele afirmar. Entonces, el primero en pedir disculpas es el más valiente, el primero en perdonar es el más fuerte, y el primero en olvidar es el más feliz. Así lo hizo el Papa Juan Pablo II cuando visitó a quien le disparo el 13 de Mayo de 1980 en la Plaza Vaticano: Fue y lo perdonó más la sanción de cárcel debió cumplir por un cuarto de siglo hasta que salió en libertad. La clemencia es cuando “justicia y misericordia se dan la mano”

¡Oh Virgen clemente, que siempre has abierto tu corazón maternal a las invocaciones de la humanidad, a veces lacerada por el desamor y hasta desgraciadamente, por el odio y la guerra, enséñanos a crecer, todos juntos, según las enseñanzas de tu Hijo, en la unidad y en la paz, para ser dignos hijos del ´púnico Padre celestial Amén ¡Que Viva Cristo Rey!

martes, 19 de diciembre de 2023

 

TEMA  :  “MARÍA, MADRE DEL BUEN CONSEJO”.

FECHA:   MES DE MARÍA / SEXTO DIA / AÑO 2023

Hoy celebramos el sexto dia del Mes de María. Como todos los días, recordamos una de las letanías lauretanas que son un “piropo” o reconocimiento que hacemos la Virgen María por medio de una expresión, que en este dia es “María, Madre del Buen Consejo”.

Es uno de los nombres más antiguos con que se honra a la Madre de Dios, pues el primer templo en Roma, luego de  la conversión del imperio al cristianismo, fue dedicado bajo el título de la Madre  del Buen Consejo, lo que demuestra el cariño especial que había entre los primeros creyentes hacia la Virgen y el verla como quien puede –efectivamente-  aconsejar con seguridad. En efecto, si algo precisamos de quien esperamos nos ayude con sus palabras y consejos es que sea alguien que nos da la seguridad.

María obra del Eterno Consejo: El Padre Eterno predestino a la Virgen para ser la Madre de Jesús por lo cual es la obra maestra en la creación. La Biblia enseña que los pensamientos de Dios son eternos y perfectos, por ello cuando pensó en el alma de María Santísima la revistió de toda perfección, por eso el Arcángel la denominó: “Eres la llena de gracia”. Sin duda, la Virgen es parte de los designios de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, por lo que es objeto de la directa “deliberación” (si es posible usar esta expresión) de la Trinidad.

María fue llena del don de Consejo: Los dones del Espíritu Santo son siete: Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y santo Temor de Dios, todos los cuales sostienen nuestra vida moral y nos hacen obediente a la voluntad de Dios. Cada uno de estos dones permiten algo especial, dado por Dios, que en el caso del don de consejo recibimos una luz que nos permite conocer y escoger siempre lo que mejor sirve para dar gloria a Dios y buscar –con ello- el bien de nuestra salvación. El dia de la confirmación recibimos tales dones, y vemos que muchas almas de los santos se vieron potenciadas para poder alcanzar las más altas cumbres de la perfección, por lo que sus vidas son dignas de ser imitadas. Había hace décadas atrás una serie muy leída por nuestros antepasados que se llamaba “Vidas Ejemplares”, y era la vida de los santos que se editaba semanalmente y era buscada con avidez por los niños y jóvenes.

Pues bien, si lo hecho por un santo a lo largo de su vida  es imitable, cuanto no ha de serlo la vida de la Virgen, que como Madre del Buen Consejo nos invita a la santidad y a ser parte  de la primera línea de los mejores hijos de la Iglesia, y por lo tanto,  los primeros en el servicio hacia quienes más lo necesitan. 

María fuente del Buen Consejo: En todo momento debemos ir a la virgen para recibir el don de consejo, con el fin de conocer , escoger y realizar en todo momento lo mejor para tributar gloria a Dios y el bien de alma, que siempre será obtenido por el camino de la conversión y de una vida coherente al Evangelio. El don de consejo nos permite salir en defensa de nuestra fe ante el espíuritu de indolencia reinante en muchas almas,  y evitar los ambientes desfavorables para el cultivo de las virtudes cristianas. A toda madre le interesa dar los mejores consejos a sus  hijos, pues porque lo ama quiere lo mejor para él, en tanto que nuestras madres siempre desean que sus hijos permanezcan alejados de los peligros, las crisis, los conflictos, los ambientes y personas.

Para nadie es desconocido que estamos en tiempos  donde la fe se ve fuertemente cuestionada. Recordamos a la Virgen que interviene con meriada claridad en medio de la realización de las Bodas de Cana de Galilea, dando cono único consejo: “! Hagan todo lo que el Señor les diga!” (San Juan II, 1).

La experiencia nos enseña que un hijo siempre acude a su madre porque sabe que obtendrá respuesta y ayuda de parte de ella, que está lista para servir a los suyos, por eso,  podemos acudir siempre al auxilio de la Virgen que,  como buena madre,  nos dará un  buen consejo.

El Papa San Pío V envió un corazón de oro para ser puesto ante la imagen del Buen Consejo. Esto nos recuerda que cuando valoramos a una persona no sólo es porque nos ha dado algo, sino sobre todo porque nos ha dado un buen consejo, por lo que decimos “tiene un corazón de oro”. Aquí en el Colegio tenemos la oportunidad de ayudar a nuestros amigos de curso que -en ocasiones- pueden haberse equivocado en alguna acción o en algina juicio emitido que exige de la ayuda eficaz de un buen consejo. Para esto, el Señor permite que podamos ser útiles con el consejo oportuno, claro, lleno del amor de Dios, tal como la Virgen lo hace con cada uno de nosotros. Entendamos con claridad, que no son sólo nuestras ideas, ni nuestro consejo el que damos, sino que estamos llamados a ser instrumentos de su sabiduría y bondad en dichos consejos.  ¡Mater Bone Consilii, Ora Pro Nobis! ¡Que Viva Cristo Rey!

 

ORACIÓN A LA VIRGEN DEL BUEN CONSEJO (PAPA PÍO XII):

Virgen Santa: Movidos por la dolorosa incertidumbre que experimentamos en la búsqueda y adquisición de la verdad y el bien, nos arrojamos a tus pies y te invocamos bajo el dulce título de Madre del Buen Consejo.

Te imploramos: Ven en nuestro auxilio, durante nuestra estancia terrenal, en estos momentos en que la unión de la oscuridad del error y el mal trazan nuestra ruina descarriando las mentes y corazones.

Trono de Sabiduría y Estrella del Mar, ilumina a las víctimas de la duda y del error de modo que no puedan ser seducidas por el mal que se disfraza como bueno; fortalécelas contra la hostilidad y las fuerzas de corrupción de la pasión y del pecado.

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Madre del Buen Consejo,
obténnos de tu Divino Hijo el amor a la virtud y la fuerza para elegir,
en situaciones dudosas y difíciles,
el camino acorde a nuestra salvación.

Sostenidos por tu mano haremos este viaje de tránsito terrenal sin daño
a lo largo del sendero enseñado por la palabra y el ejemplo de Jesús nuestro Salvador, tras el Sol de la Verdad y la Justicia en libertad y seguridad
a través del campo de batalla de la vida
bajo la dirección de tu maternal Estrella,
hasta que finalmente lleguemos al puerto de salvación
para disfrutar contigo la paz eterna y pura.

Amén.

 

 

TEMA  : “DULCE NOMBRE DE MARIA”.

FECHA: MES DE MARIA / DIA PRIMERO / AÑO 2023

Una vez más nos reunimos para celebrar a la Virgen María. Durante un mes completo –diariamente- iremos recorriendo las denominadas “letanías lauretanas”, que son “súplicas” o “rogativas” hechas con una denominación o advocación dada a la Madre de Dios. L a Iglesia ha definido las letanías como “forma de oración a  la virgen, recomendada por el Magisterio, que consiste en una prolongada serie de invocaciones dirigidas a la Virgen, que al sucederse una a otra de manera uniforme, crean un flujo de oración caracterizado por una insistente alanza y súplica” (Sagrada Congregación Culto Divino, año 2002).

El Mes de María es celebrado en todo el orbe católico en diferentes épocas: en España, Alemania y Francia se hace durante los meses de mayo y octubre, en tanto que en Chile se inició como una práctica  de piedad al interior del Pontificio Seminario para lo cual,  un sacerdote (Rodolfo Vergara Antúnez)  compuso dos oraciones que son las que proclamamos hasta nuestros días, memorizadas por nuestros antepasados y probamente las recitarán las generaciones futuras. Hacerlo de manera sistemática durante un mes, encierra la riqueza que tiene un verdadero ejercicio espiritual mariano inserto en medio de la vorágine de la última parte del año, marcada por el cansancio y la  monotonía, que pueden afectar la relación y vida cotidiana en el hogar, el trabajo y el Colegio.

Por eso, miramos a la Virgen María e invocamos su dulce y santo  nombre que un día fue pronunciado por el mismo Jesús, que los ángeles se arrodillan al sólo oírlo, y el mundo creyente venera con oraciones, procesiones y cantos. Más de alguien podrá preguntarse ¿será casualidad que sea el nombre más usado en todo el mundo para nombrar a una mujer?

Sin duda, fueron los padres de la Virgen –San Joaquín y Santa Ana- quienes luego de su nacimiento le llevaron al templo a cuatro días de nacida y pusieron el nombre de “María”, por una especial inspiración recibida del Espíritu de Dios. Porque el Señor todo lo hace bien, escogió entre todas las mujeres del mundo a la Virgen para ser su madre, cautivado por su pureza y confianza, más sobre todo por su humildad, por lo que tampoco fue casualidad el nombre que la Madre del Salvador recibiría.

 

El nombre de “María” significa: “Señora”, lo que implica la participación en el señorío del mismo Dios quien le confiere la misión de ser intercesora de todas las gracias que nos confiere, por ello, la Virgen  participa de modo singular –como nadie más- del poder de Dios hecho servicio hacia  quien lo implora y necesita.

El poder de la Virgen que proviene del que le ha sido conferido por Dios, no es por imposición, ni se apoya en la fuerza, sino que tiene su eficacia por la generosidad, el amor y el buscar a quien más lo necesita…su poder es un servicio que se nutre con el acto de ayudar a los demás, en cada una de las necesidades, especialmente,  en todo lo que se refiere a la  búsqueda, encuentro y vivencia con su Hijo y Dios.

Recordemos que no hay mayor carencia ni pobreza que aquella que nace de alejarse de Dios por el pecado, lo que constituye la raíz de toda otra pobreza, por lo que el primer interés de la Virgen Santa, más que ser sólo una “solucionadora de problemas materiales” es  facilitar el reencuentro de los hijos con Dios.

En la lengua egipcia el nombre de la Virgen significa “la preferida de Dios”, lo que evoca su condición y vocación única de ser la Madre del Mesías. ¡Nadie más ha recibido esa misión! Sin duda, podemos pensar en cómo Dios estará atento a las peticiones de la Virgen tal como Jesús estuvo presto a obedecer las súplicas hechas por su madre en Caná de Galilea, donde unos novios atribulados fueron testigos del poder de intercesión de la Madre de Jesús. Como entonces, el señorío de la Virgen se manifiesta –ahora- en un servicio diligente y humilde, por lo que, podemos confiar plenamente en la eficacia de auxilio. Habitualmente, con la Virgen María, y con Dios caemos en la tentación de tener una piedad interesada, incluso de hacer del Señor Jesús y su Madre como obligados proveedores de nuestro requerimientos, al punto que obtenido lo implorado olvidamos el necesario acto de gratitud.

Si en el Cielo los ángeles y Jesús mismo honran a la Virgen Madre, ¡cómo no hemos de hacerlo nosotros, simples creaturas necesitadas de su gracia! Por ello, la gratitud nunca debe faltar al momento de rezar ante la imagen de Nuestra Madre, cuyo nombre –Dulce y Santo- es “María”, en virtud de su permanente ayuda en bien de nuestras almas y santidad. ¡Que Viva Cristo Rey!

 

¡ENSEÑANZA DE LOS SANTOS SOBRE EL NOMBRE DE MARÏA!

BEATO RAIMUNDO JORDANO: “No importa lo endurecido y falto de confianza que pueda estar un corazón, el nombre de esta Virgen Bendita tiene tanta eficacia que con sólo pronunciarlo ese corazón se ablandará maravillosamente”.

SAN METODIO: “”Tu nombre, Oh Madre de Dios, está lleno de gracias y bendiciones divinas”.

SAN BUENAVENTURA: “Que tu nombre, Oh María no puede pronunciarse sin traer alguna gracia a aquel que lo hace con devoción. Permítenos, oh Señora, que a menudo podamos acordarnos de nombrarte con amor y confianza, ya que esta práctica muestra la posesión de la gracia divina, o bien es una petición para que la recobremos pronto”.

TOMÁS DE KEMPIS: “Los demonios temen a la Reina del Cielo a tal punto que sólo con oír pronunciar su gran nombre, huyen de la persona que lo dice como si se tratara de fuego ardiente”.

SANTA BRÍGIDA: “No hay pecador en la tierra, por más apartado que pueda estar del amor de Dios, del cual el demonio no esté inmediatamente obligado a huir, si se invoca su sagrado nombre con la determinación de arrepentirse”.

SAN EFRÉN: “El nombre de María es la llave de las puertas del Cielo”.

SAN GERMANO: “Que el último movimiento de mi lengua sea para pronunciar el nombre de la Madre de Dios, qué dulce, qué segura es aquella muerte que está acompañada y protegida por la pronunciación de este nombre, ya que Dios sólo concede la gracia de invocarlo a aquellos a quienes Él estás por salvar”.



lunes, 18 de diciembre de 2023

 

TEMA   :        “NAVEGA MAR ADENTRO”

FECHA : BENDICIÓN EMBARCACIÓN EMPRESAS TAYLOR OCTUBRE 2023

“Sólo son grandes ante Dios los que se tienen por pequeños” (San Francisco de Borja).

El relato de la tempestad calmada lo encontramos  señalado por los evangelistas San Marcos, San mateo y San Lucas. Leemos que Jesús en medio del mar tempestuoso con su voz apacigua el mar de Galilea, un milagro profusamente relatado, y que nos invita a confiar  en el poder de Dios en toda circunstancia.

Cuatro factores hacían presagiar aquel día lo peor a los Apóstoles: Era de noche, había viento huracanado, estaban mar adentro –en aguas profundas- , y arreciaba la fuerza de las olas.

La embarcación en que estaban los Apóstoles solían tener unos doce metros de largo, y enfrentaron un gran “tormenta”, palabra que en griego es “seísmos”, lo cual significa un movimiento fuerte e inesperado, que dio origen a la expresión técnica de “sismos”, por lo que “seísmos” implica la violencia de la tormenta de viento que sacudió el mar originando olas que cubrían casi la totalidad de la embarcación.

Nuestro Señor con una palabra calma totalmente el mar, a la vez que llena a sus discípulos de una paz nacida de la confianza depositada  en Él.

En este día junto con agradecer los dones recibidos, imploramos especialmente por quienes harán uso de esta embarcación, para que responda adecuadamente a los requerimientos para la que fue construida, en tanto que quienes son transportados y cumplan su trabaja en ella, sean preservados  de todo peligro.

 

 

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos IV, 35-41.

Aquel día, llegada la tarde, les dice: Crucemos a la otra orilla. Y, despidiendo a la muchedumbre, le llevaron en la barca tal como estaba. Y le acompañaban otras barcas.

Y se levantó una gran tempestad de viento, y las olas se echaban encima de la barca, hasta el punto de que la barca ya se inundaba. Él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal.

Entonces le despiertan, y le dicen: —Maestro, ¿no te importa que perezcamos? Y, puesto en pie, increpó al viento y dijo al mar: ¡Calla, enmudece! Y se calmó el viento y sobrevino una gran calma.

Entonces les dijo: ¿Por qué os asustáis? ¿Todavía no tenéis fe? Y se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?  ¡Palabra del Señor!


Oremos: Atiende, Señor, nuestras súplicas, con las que imploramos tu clemencia, para que alejes de esta barca todo vendaval adverso y domines con tu poder la turbulencia de las olas ;así, los que en ella naveguen, salvaguardados con tu protección, podrán ver realizados sus deseos y llegar salvos al puerto anhelado .Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

 

S. Adiutorium nostrum in nomini Domini: F. Qui fecit caelum et terram.

Sacrificent sacrificium laudis, et annuncient opera eius in exultacione.  Qui descendunt mare in navibus facientes operationem in aquis multis. Ipsi viderunt opera Domini et mirabilia eius in profundo. Dixit, et stétit ipsus procellae et exaltati sunt fluctus eius. Ascendunt usque ad caelum, et descendunt usque ab abyssos anima eorum in malis tabescerat, turbati sunt et moti sunt sicut ebrius et omnis sapientia eorum devorata est. Exclamaverunt ad Dominum cum tribularent et de necessitatibus eorum eduxit eos.Et statuit procellam eis in auram et siluerunt fluctum eius. Et laetati sunt quare siluerunt et deduxit eos in portum voluntatis eorum. Confiteant Domino misericordiae eius et mirabilia eius filiis hominum. Et exaltent eum in ecclesia plebis et in cathedra seniorum laudent eum.

S. Dominus Vobiscum:

 

R. Et cum spiritu tuo.

 

S. Benedictio Dei omnipotentis, Patris(+), et Filii (+) et Spiritus Sancti (+) descendant super hanc navim et navegantes in ea, et maneat semper.

 

R. Amen.

BENEDICTIO NAVIS NOVAE

TAYLOR FAILAWEN



OCTUBRE

2023


 

 

 


domingo, 17 de diciembre de 2023

 

TEMA  : “EL VALOR DE LA ORACIÓN HECHA EN COMUNIDAD”

FECHA: HOMILÍA   /   DOMINGO  VIGÉSIMO  TERCERO   /   2023

1.    “YO TE HE HECHO CENTINELA DE LA CASA DE ISRAEL”  (Ezequiel XXXIII, 7).

El Señor en esta semana nos invita a asumir la misión que nos ha encomendado: “ser centinelas” lo que implica una elección de su parte, y una confianza puesta en la respuesta que daremos al advertir a quien se aleja de Dios que enmiende su camino de lo contrario daremos cuenta de su sangre dice el Señor. Por eso decimos que en la Iglesia no hay espacio para los espectadores, sino sólo para los testigos que acogidos a la misericordia “han salvado su vida”.

Quizás, un versículo que puede pasar desapercibido es el que acabamos de citar, pero en él se destaca la importancia de la respuesta del hombre creyente y converso que tiene como consecuencia o salvarse o condenarse para siempre. ¿De qué depende ello? De haber advertido a quien ha desoído a Dios. Por ello, nuevamente hablamos de la necesidad de la conversión, del cambio de vida, de la transformación de nuestra manera de pensar y de vivir.

Habitualmente tenemos la tentación de pensar “no es para tanto” y “no es tan urgente”, lo cual,  en uno y otro caso dice relación con la importancia que damos al tema de la necesidad de la conversión. Más, hay gracias que Dios otorga en un momento preciso y no las concede nuevamente. Por lo que se requiere de la virtud de la diligencia que mueva nuestra voluntad a estar despiertos, como un centinela al momento que la gracia pasa en nuestras vidas.

Como el agua corre a raudales y va a dar al mar sin que nada la contenga, muchas bendiciones que Dios otorga pasan sin que las recibamos, simplemente por la inadvertencia nacida de postergar a Dios, por desidia de afanarnos en lo que es perecedero, y en la búsqueda de los placeres como objeto de nuestra existencia. El lamento del Salmista es elocuente: “!Oh, si escuchaseis hoy su voz!” (Salmo XCV, 7).

No pensemos que esto es irreal: Los israelitas fueron testigos de las siete plagas antes de salir de la esclavitud en Egipto; en medio del desierto pasaron a pie por medio del Mar Rojo; ese mismo pueblo vio una nube que los acompañaba y  protegía; comieron del maná cada mañana  y bebieron agua de la roca de Horeb; con todo se hicieron un becerro de oro al que adoraron en vez de honrar a Dios, si nos sorprende, ¿no es acaso lo mismo de nuestras idolatrías modernas?

2.    “LA CARIDAD ES LA LEY EN SU PLENITUD” (Romanos XIII, 8).

Estamos celebrando a lo largo de todo este mes, la bondad de Dios hacia nuestra Patria, por ello,  el último domingo de este Mes de Septiembre honramos de manera pública a la Virgen del Carmen como Patrona y Reina de Chile, acogiéndonos a su protección maternal, especialmente para crear un clima más fraterno lo cual,  pasa necesariamente por el fortalecimiento de la vida espiritual, pues como dice la Escritura Santa: “En vano se cansan los albañiles si el Señor no construye la casa”. Si construir sobre arena es riesgoso, y colocar agua en un saco resulta inoficioso, el cultivar la vida de una comunidad requiere siempre de la ayuda que viene de Dios. No se trata de que unas cosas pasen por nosotros, o por otro y,  otras devengan de Dios, ¡todo lo que de bien nos pasa viene siempre del Señor!

Es por eso que el Santo Evangelio, refiriendo a la corrección fraterna, que es      uno de los medios que más exige de virtud y santidad para su buen ejercicio, de inmediato Jesús nos habla del poder y eficacia de la oración, en dos dimensiones: primero, la confianza puesta en su fuerza que es poderosa. Bastaría recordar aquella expresión: “Dios mueve el mundo y a Dios lo mueve nuestra oración”. Y, en segundo lugar, el valor que tiene la oración comunitaria, pues donde dos o más se reúnen en mi nombre “allí está el Señor en medio de ellos”.

Cada semana acudimos a nuestros templos para escuchar la Palabra de Dios y poder participar del Sacrificio del calvario renovado sobre nuestros altares y, del que recibimos a Jesús sacramentado en la Hostia Santa, asumiendo que como miembros de la Iglesia somos parte del Cuerpo de Cristo y partícipes como verdaderos hijos de Dios…en el Hijo, y hermanos verdaderos signados por la sangre derramada en la cruz. Tal vínculo es más estrecho que los de la familiaridad porque tiene a Cristo como centro.

Es ese el camino usado por Dios para sanar los corazones heridos, también al interior de nuestras comunidades, por esto,  la senda de la corrección fraterna es  tan delicada como frágil, al igual que acontece con un fino cristal que ha de ser cuidado especialmente, el medio de corrección mutua entre los hermanos: debe hacerse pero con esmero, con pulcritud espiritual con el fin que sea un medio efectivo de la gracia de Dios.

 

“Todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el Cielo” (San Mateo XVIII,18).

Siempre que Jesús les pide algo especial y nuevo a los apóstoles, les invita luego a rezar, para que asuman que con las solas fuerzas personales quedan a medio camino, y finalmente, fuera de él. Así por ejemplo, cuando les dijo que debían tener un corazón magnánimo para perdonar “hasta setenta veces siete”, de inmediato les invitó a rezar el Padre Nuestro. Los santos, a quienes honramos y tenemos como maestros de santidad, en todo momento han privilegiado la oración en vistas a procurar alcanzar aquellas metas que son más exigentes, tanto a nivel espiritual como material.

Esa confianza hecha plegaria les permite a los santos no desesperar por la lentitud ni apresurarse con impaciencias, obteniendo a la hora que Dios dispone, lo que mejor resulta de bien para la perfección y vida del alma. El mejor “armonil” siempre será –para toda ocasión- la oración que ha sido la verdadera fuerza de los santos.

Todos recordamos el silencio de una catedral de Santiago bullente y repleta de fieles aquel primero de abril de 1987 cuando el Papa  Juan Pablo II se arrodilló por largos minutos ante el sagrario del templo, tal como lo hizo luego de concluida la Santa Misa en el Parque O’Higgins en medio de una efervescencia que se vivía en algunos sectores…arrodillado, con sus manos juntas como signo de oración y en silencio daba la mejor de las lecciones sobre la utilidad y medio de la oración para los creyentes.

Cuando San Agustín definió a la oración como “la llave del Cielo” apuntó precisamente a que es una realidad que está como sumergida tanto  en las realidades temporales como en las trascendentes, que tiene como un pie puesto acá en la tierra y otro junto a Dios en el Cielo, lo cual ratifica Jesús al decirnos hoy: “Lo que atéis en la tierra quedará atado en el Cielo”.

El acto de rezar no se enmarca en el de las posibilidades sino en el de las seguridades, porque la respuesta está dada por el mismo Jesús que avala la respuesta de Dios Padre: “Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los Cielos”. Por ello, esta semana recemos especialmente por las necesidades de nuestra Patria, tanto en el plano material como sobre todo espiritual.

¡Que Viva Cristo Rey!

jueves, 31 de agosto de 2023

TRÍPTICO MISA VIRGEN DE LA COVADONGA

 





 

TEMA  :  “YA RABBI YASSON”…”OH, MI SEÑOR JESÚS”.

FECHA: HOMILÍA DOMINGO VIGÉSIMO PRIMERO AGOSTO 2023

Habiendo trascurrido un tiempo, marcado por milagros y enseñanzas de Jesús que como un cometa fueron dejando una “estela” de comentarios a su paso, el Señor decide detenerse un momento para rectificar el camino que iban recorriendo. En efecto, muchos con gran entusiasmo le seguían luego de los numerosos milagros que realizaba, atribuyéndole un carácter mesiánico temporal que les serviría para recobrar su independencia perdida, otros quedaban deslumbrados por la novedad de sus enseñanzas dando importancia a lo que decía como algo estrictamente transitorio. En uno y otro caso nada de reconocer el ser divino y humano de Jesús.

Jesús hace una primera pregunta, la cual,  obtendrá profusión de respuestas porque se refería a lo que terceros decían del Señor, por lo que nada perdían con evidenciar lo que otros decían sobre Cristo, de modo particular si lo vinculaban con algún personaje del pasado bíblico como fue el caso.

En el mundo de los periodistas y en las redes sociales se pueden escuchar ácidos comentarios de personas cuando se refieren a  terceros, llegando al punto que uno piensa si quien las emite está en su sano juicio por el alto grado de falta de lógica y odiosidad.

Nadie negará que estamos en medio de una sociedad que hipervaloriza el grado de conocimiento que se tengan de  las acciones realizadas con “me gusta”, “número de comentarios” y “visitas” a las redes sociales, todo lo cual –en ocasiones- hace creer que lo más conocido y reconocido es sinónimo que es verdad, como si esta (verdad)  estuviese anclada en el número de cuántos la sostienen que en la certeza misma de la verdad. Una mentira sostenida por una mayoría nunca será verdad, por lo que la sabiduría y fortaleza de los mártires es una verdadera escuela para descubrir cómo saber oponerse ante el  error masificado hecho estilo de vida.

 

 

 

 

Lo anterior, nos lleva a las respuestas dadas por los Apóstoles. Uno afirmó que lo comparaban con Juan Bautista, por el estilo de vida,  de manera especial,  por la exigencia del bautismo para alcanzar la Vida Eterna, como ejemplarmente enseñó en la riberas del Rio Jordán y luego,  en el dialogo con aquel magistrado judío de nombre Nicodemo a quien dijo: “Si no renaces del agua y del Espíritu Santo no tendrás vida verdadera”…Muy claro el sentido de las palabras de Jesús: ¡Fuera de la Iglesia no hay salvación! ¡Extra Ecclesian nulla salus!

Otro indica que es el profeta Elías: Nacido en Tishbé cercano al Rio Jordán. Fue un verdadero “soldado de Dios” frente a las idolatrías de su tiempo, imperantes en gobernantes y en el pueblo infiel a la alianza con Dios. Esa radicalidad in dujo a que muchos homologasen la figura de Jesús expulsando a los mercaderes del templo con aquel profeta que desafió a los adoradores baalaistas.

Finalmente, uno de los discípulos recuerda haber escuchado que a Jesús lo asimilaban al profeta Jeremías, en virtud a que éste como Jesús desenmascaraba la corrupción social, recriminaba a quienes rompían la alianza con Dios y hablaban de paz y no había. Sin duda, Jesús como los tres personajes citados por los Apóstoles era un“signo de contradicción” que resultaba molesto a estas alturas para muchos, por ello,  los judíos lo querían prender, de los pueblos sebastenos o samaritanos era cuestionado, los habitantes gadarenos “le pidieron que se fuera de sus tierras” (San Lucas VIII, 34) y hasta en su ciudad Nazaret “intentaron despeñarlo por un barranco” (San Lucas IV, 29).

Cuando todos respondieron a lo que Jesús preguntó se produjo un silencio, como esperando su aprobación, más surgió una segunda pregunta: “¿Y ustedes, quién dicen que soy?”. Nuevo silencio, esta vez más evidente, porque comprendieron que Jesús requería una respuesta personal, lo cual, los involucraba, a partir de ese momento de manera decisiva.

La gracia transmitida por el Espíritu Santo se posa en la mente y corazón de Simón Pedro, a quien Jesús erigiría como “piedra sobre la cual edificaría su Iglesia” (San Mateo XVI, 16). Sin duda, el don del Espíritu Santo de Entendimiento relacionado directamente con la Fe, por medio del cual,  comprendemos lo que de Cristo refieren las Sagradas  Escrituras.

No fue una respuesta nacida del simple entusiasmo, no fue una respuesta irreflexiva, sino unas palabras que tienem raíz en Dios que las inspiró: “Esto que dices no te lo ha revelado ni la carne sino Dios” (San Mateo XVI, 17).

La confesión de fe de San Pedro no es algo individual, sino que habla a Jesús a título personal y a nombre del resto de los Apóstoles, cuyo silencio no era porque nada tuvieran que decir, sino para ceder que Simón Pedro afirmara con ellos y sobre ellos,  lo que le había sido revelado. Este punto resulta basilar en Cafarnaúm, porque muestra un aspecto fundamental de la fe que ha de ser vivida en comunidad evitando un individualismo que a la postre siempre es estéril.

Sin duda, lo anterior constituye la gran tentación de nuestro tiempo al interior de la vida eclesial, puesto que,  desde hace medio milenio se instauró desde el protestantismo un individualismo que tiene diversas variantes, entre otras en el mundo cultural, familiar y cultual. La “solo fe” hace que se esgrima hoy que podemos tener una perfecta relación con Jesús al margen de la Iglesia, lo que conlleva olvidar que fue (precisamente) el mismo Jesús quien habló de “instituiré mi Iglesia” (San Mateo XVI, 18), estableciendo la comunidad de creyentes como una verdadera embarcación que zarandeada por el secularismo no deja de navegar con vientos favorables y adversos.

La confianza que muestra Simón Pedro al reconocer a Jesús como el Mesías esperado,  al ser dada,  acompañado del resto de los discípulos, nos  enseña que la fe se fortalece creyendo, y que sólo un creyente puede contagiar a quien se encuentra dubitativo y temeroso, tal como fue esta primera intervención de San Pedro, y  como lo haría luego de la irrupción del Espíritu Santo en el Cenáculo de Jerusalén a nombre de los Apóstoles, cumpliendo el mandato dado por Jesús: “! Tú ve y confirma en la fe a tus hermanos! (San Lucas XXII, 31).

¡Cómo cambio la vida de San Pedro y los Apóstoles al reconocer a Jesús!  Sostenidos por la gracia implorada por Jesús directamente al Padre Eterno: “Yo he pedido a Dios que te ayude para que te mantengas firme”( San Lucas XXII, 32)  nos esforzaremos por contagiar  esta certeza de sabernos sostenidos por el Señor en todo momento sabiendo que –como recordábamos la semana pasada en el episodio de la mujer cananea- al comienzo,  durante y fin de todo acto meritorio siempre permanece el aroma de la bondad de Dios y su diestra tan poderosa como providente. 

 

Ni ocultos ni arrinconados: El tiempo que vivimos, con toda sus contradicciones es la mejor oportunidad que el Señor nos ha dado para vivir la fe que en la Iglesia hemos recibido, y de la cual, estamos llamados a ser testigos sin dobleces ni “recreos morales”.

El mundo del relativismo debe ver en cada católico un ser irreductible que procura vivir de la gracia de Dios, haciendo (Él mismo)  que nuestros  tropiezos y caídas sirvan para nuevos anhelos y metas de perfección y santidad. No olvidemos que fue a San Pedro quien Jesús le prometió el don de la infalibilidad, lo que implica no caer en error por contar con la asistencia directa del Espíritu Santo a la hora de formalmente enseña una verdad que ha de ser creída, pero Jesús nunca le ofreció el ser impecable, lo que implica ausencia de pecado. ¿Puede haber un Pontífice pecador? Sí, San Pedro –el Primer Papa- fue uno.

Conversando con un conductor de Didi me preguntó algo muy serio: “¿Qué pasa con los chilenos que son tan incrédulos?” afirmando luego que “de cada diez personas que llevo, ocho se declaran no solo ateos sino que la gran mayoría son contrarios a Dios, emitiendo duros epítetos –incluso- a Dios mismo”.

En media hora de viaje desde Viña del Mar a mi parroquia tuve una muy seria conversación sobre el don de la fe, recurriendo al testimonio de los Apóstoles tanto como hoy en Cafarnaúm como luego en el mismo Jerusalén.

¡Que fuerza interior de San Pedro! Lo vemos en la vida de los mártires y de los mejores hijos de la Iglesia que son los Santos, que han dado su vida por profesar hasta el último suspiro que la vida vale la pena vivirla siempre con Dios a nuestro lado.

Recientemente, el quince de febrero del año 2015 un grupo de veintiún católicos de rito copto fueron degollados por el grupo islámico Isis en Libia. Al momento de morir se ve que cada uno de ellos, sin desesperación alguna,  repitieron moviendo sus labios: “Ya Rabbi Yassou”, lo que significa: ”Oh, Mi Señor Jesús”.

No sé si puede haber un momento de mayor crueldad como es la que vivieron este grupo de santos creyentes, pero estoy cierto que ellos alcanzaron la Bienaventuranza eterna con un pie puesto en la tierra y otro en el Cielo al momento de ofrecer voluntariamente su alma a Dios.

Es verdad que son pocos los casos de martirio en relación al número de creyentes que hay en el mundo, más,   es creciente la cantidad de naciones donde la fe se encuentra excluida, cuestionada y perseguida. Silenciado por los medios de comunicación y como naturalizando los hechos que marginan a los creyentes   vemos que el Señor nos ofrece una nueva  oportunidad de ser sus testigos.

En Nicaragua esta semana fueron confiscados o “estatizados” todos los bienes de la Congregación de los Jesuitas; en Estados Unidos fueron recortados los fondos para las Religiosas de la Caridad de la  Madre Teresa de Calcuta porque se oponen a las prácticas abortivas propiciadas por el actual presidente…que se declaró católico y lloró en medio de un discurso del actual Sumo Pontífice: “¿Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma?, y en Chile desde el 2016 a la fecha unas cincuenta capillas y parroquias han sido quemadas, siendo uno de los países con mayores actos terroristas adversos a la fe en el mundo.

¡A tiempos recios,  corazones recios! San Pedro en Cafarnaúm nos enseña a “defender nuestra fe” en toda circunstancia. Mas, el ejemplo de San Bartolomé, Patrono de Galicia, nos recuerda que el camino del apostolado pasa por una fe que permee toda nuestra vida, sin dejar al margen nada, sin que haya “cajoneras secretas” a las cuales ni el mismo Dios parezca tener acceso. Dar al Señor un espacio total en nuestro corazón, otorgar a Dios la primacía de nuestros pensamientos y afectos, permite que la fe se expanda por aquellas obras descrita por Jesús en el sermón denominado juicio de las naciones: “Una fe sin obras, es una fe muerta”.

Por esto la clave actual consiste en integrar la fe en el día a día, pues sólo cuando Dios está en el centro, las cosas salen mejor y se vive mejor. ¡Por qué sentirse coartados de decir “voy a la Santa Misa” y no hacerlo cuando practicamos un deporte cualquiera. ¡Vergüenza para pecar, más  nunca por hacer el bien!

¡Que Viva Cristo Rey!

Noso Pai, que estas no Ceo. Santificado sexa o teu Nome. Veña a Nos o teu Reino. Fagase a tua vontade, asi na terra, coma no Ceo. Danos hoxe o noso pan, de cada día. E perdoa a nosas ofensas, coma nos perdoamos a quenes nos teñen ofendido. Non nos deixes caer na tentación, e libranos do mal. Amén.