viernes, 26 de noviembre de 2021

 

TEMA  :  “MIRAR EL MUNDO DESDE LA PERSPECTIVA DE DIOS”

FECHA: HOMILÍA DON DE CIENCIA / MES DE MARIA  /  AÑO 2021

Continuamos meditando sobre la grandeza del corazón de la Virgen María que ha sido engalanado por Dios con la plenitud de los dones del Espíritu Santo y de las virtudes, tanto teologales como morales (cardinales). Ya hemos visto cómo los dones de entendimiento, Santo Temor de Dios y piedad anidaron en el alma de nuestra  Madre. Hoy nos detendremos en el don de ciencia, mediante el cual,  recibimos una lucidez para ver las cosas de este mundo, de la naturaleza y el universo, como la relación que hay entre estas con nuestra vida e historia personal y social.

Por este don podemos vincular debidamente la fe y la ciencia, la vida y la fe, evitando colocar una separación entre ellas, sin lo cual caeríamos  en una vida doble, falsa y caricaturesca.

PADRE HERRERA SAINT PETER’S SCHOOL VIÑA

Tener “la mente de Cristo”: Esto implica conocer en profundidad las realidades temporales. Siempre me ha sorprendido cómo el Pueblo de Israel, incluidos sus patriarcas, profetas, reyes y jueces, que refiere el Antiguo Testamento,  eran capaces de vincular los acontecimientos de la naturaleza, los episodios de su vida cotidiana, como parte de un proyecto de Dios, cosa que en la actualidad, en medio de una sociedad que reniega de la fe, no acontece sino que se vive experimentando “sorpresas”, “desconciertos”, “incertidumbres” ante lo que no se logra descubrir a la luz de la fe, como parte integrante de la voluntad de lo que Dios permite deseando. Para esto,  el don de ciencia nos permite tener esta “mente de Dios” de la cual habla San Pablo apóstol (1 Corintios II, 16).

Lo anterior nos permite ver la belleza de todo lo creado, que se muestra como huella digital de la bondad de Dios que al finalizar la creación “vio que todo lo hecho era muy bueno”.

PADRE JAIME HERRERA & DIÁCONO FELIX LOPEZ 

Vivir en la “hora de Dios”: Junto a lo hermoso del universo, por su orden y grandeza, asumimos nuestra realidad de creaturas que estamos de paso por el mundo. Por unos años nos preparamos para lo definitivo. El don de ciencia nos permite vivir el tiempo que corresponde, donde las urgencias no desesperan, las prisas no apremian ni las tardanzas nos abruman. Cada acto y realidad a su tiempo: “Nosotros no colocamos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles, pues las visibles son temporales, las invisibles eternas(2 Corintios IV, 18). 

Tener la “perspectiva de Dios”: El don de ciencia nos facilita dar realidad a las cosas desde Dios, tal como la luz en un lugar oscuro da forma a todo lo que está a su alrededor, el don del Espíritu Santo nos entrega la perspectiva y sentido de Dios, a quien todo ha de estar no solamente encaminado sino –también- subordinado. Como creyentes vemos que todo tiene importancia si acaso Dios es el que primero importa, por esto,  la ausencia del don de ciencia en el alma hace que la vida espiritual esté como sonámbula, sin saber dar a las realidades temporales la importancia y transitoriedad que ameritan desde Dios.

Quien sabe medir su vida temporal desde la eternidad de Dios no se detendrá en lo que realmente no tiene importancia ni olvidará ocuparse de lo que es trascendente. En ocasiones, en el origen de las desesperanzas humanas  y de diversos cuadros de depresión subyace la falta de devoción al Espíritu Santo y la nula petición de sus siete dones. Dijo Jesús: “! Pedid y se os dará”! 

Por el don de ciencia podemos conocer las cosas creadas sin el trabajo discursivo de la razón, sino por medio de una especial participación que Dios permite con Él. Humanamente hablando,  podríamos decir que adquirimos como un “sexto sentido” que nos da una “connaturalidad” hacia Dios,  la cual,  nos permite ver con facilidad –con “chispeza”- la vida presente en relación con la Vida Eterna.

CAPELLAN HERRERA THE MACKAY SCHOOL 


Por medio de la vivencia de este don del Espíritu Santo evitamos el germen del liberacionismo que falsamente pretende  separar a Dios del mundo y al mundo de Dios, gozando de una autonomía que deriva en apostasía y en un libertinaje de se esclaviza en la actual idolatría progresista.

¡Quien más que la Virgen María tuvo esta mirada! Estamos ciertos que su delicadeza en el trato hacia las personas, su premura en el servicio, su perseverancia junto a Jesús, y su obediencia,  tuvieron como nutriente el don de ciencia que plenamente fue derramado en su alma el día de la Anunciación al ser constituida como “Llena de gracia”.

Recordemos las palabras de Jesús: “En aquella ora se sintió inundado de gozo en el Espíritu Santo, y dijo: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños, Si Padre, porque ése ha sido tu beneplácito” (San Lucas X, 31).

¡Que Viva Cristo Rey!

PADRE JAIME HERRERA GONZÁLEZ CHILE 2021 


 

 

TEMA  :  “NO VAYAS TRAS TUS PASIONES, REFRENA TUS DESEOS”.

FECHA: MES DE MARIA  /  VIRTUD  DE  LA  TEMPLANZA   /  AÑO  2021

Es un hábito,  es decir,  una conducta reiterada y asumida, que “modera” el deseo de los diversos placeres, procurando el buen uso de los bienes creados.

Apunta esta virtud a dar cumplimento, desde Dios,  de lo indicado al comienzo de la revelación: “Creced y multiplicados” y luego: “Dominad la tierra y sometedla”, lo que implica que si fuimos creados luego del resto de la naturaleza estamos invitados a cuidarla diligentemente.

Como virtud, la templanza faculta a tomar “las riendas” de nuestros gustos y deseos. En el Antiguo Testamento se nos dice: “No vayas detrás de las pasiones, tus deseos refrena” (Sabiduría XVIII.30). La templanza nos asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos.

En todo orden de cosas se requiere la moderación de los sentidos, en nuestras mascotas el instinto tiene la última palabra en su actuar, pero,  en el hombre no pueden tener el punto final respecto de lo que debemos hacer. Nuestra vida no puede ser como la de un trompo que gira por la fuerza centrífuga y en el piso se mueve por la fuerza de gravedad.

Las diversas pasiones que toda persona posee, pueden y deben ser encaminadas mediante el ejercicio de la virtudes, especialmente de la templanza cuando se trata de los deseos, por ejemplo, el  de comer, de beber, de divertirse, o de hacer deporte. Puedo ser aficionado al deporte pero si quiero ser bueno debo regular tempranamente su ejercicio. En el plano alimenticio no podemos liberar la pasión de comer y desatar los nudos de los que nos gusta, por ejemplo, comiendo sólo un determinado alimento, pues finalmente enfermaríamos.

Algo semejante pasa con nuestra alma. Por ello, si queremos forjar el carácter y fortalecer la voluntad hay que recurrir a la gracia, la cual  supone y perfecciona la naturaleza. Debemos pedir a Dios la perseverancia en el ejercicio de la fortaleza puesto que una de las debilidades más características en la formación de nuestra Patria,  radica en el “espíritu consentidor” que busca satisfacer ilimitadamente lo que uno se vio privado, no exigiendo esfuerzo ni dedicación alguna en la vida cotidiana. En la base de pretender una vida de derechos sin deberes está la falta del ejercicio de la virtud de la templanza.

 

En la actualidad, se quiere todo fácil e inmediato, y bien sabemos que ni en la naturaleza ni en la vida espiritual es buena la bipolaridad. La virtud no ha de ser vista como un muro sino  –más bien- como un camino que encauza y regula nuestro avance, por lo que podemos gozar de los bienes dados por Dios de modo ordenado sin desviarnos del fin que es alcanzar la felicidad en una vida santa, iniciada aquí y que tendrá su plenitud en la Vida Eterna.

Solemos valorar a las personas cuando  tienen un “señorío”, que no es otra cosa que aquella capacidad de una regulación en su vida que les faculta para enfrentar imprevistos y dificultades por una parte, como también –la ausencia de templanza lleva a una vida cuyos excesos de toda índole afectan la vida, y hasta la salud.

La virtud de la templanza implica poseer un autodominio, al que la Biblia nos invita: “Por lo mismo, poned todo empeño en unir a su fe una vida honrada; a la vida honrada, el conocimiento; al conocimiento, el dominio de sí mismo; al dominio de sí mismo, la paciencia; a la paciencia, la religiosidad sincera; a la religiosidad sincera, el aprecio fraterno; y al aprecio fraterno, el amor. Pues si poseéis todas estas cosas, no quedaréis inactivos ni estériles en orden al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo” (2 San Pedro I, 5-7).

Templanza y trabajo: Un medio que resulta muy eficaz para la vivencia de la virtud de la templanza lo constituye el mundo del trabajo, incluido –por cierto- el ámbito de la educación, dónde la relación interpersonal nos ofrece muchas oportunidades para regular nuestros deseos en beneficio del prójimo. Decía San Juan Bosco que “la templanza y el trabajo son los mejores custodios de la virtud”. 

Templanza y caridad: La voluntaria moderación ante un placer puede subliminarse si de aquella privación somos capaces  de ir en auxilio de quien lo necesita. Una voluntaria privación que se ofrece constituye una verdadera liberación de aquellas pasiones y deseos que en ocasiones desean mantener esclava nuestra voluntad. Los diversos voluntariados existentes en la década del setenta y ochenta en Chile, que abarcaron múltiples campos, se caracterizaron por tener gran eficacia a la hora de servir porque subyacía la convicción que uno se privaba de algo propio, legítimo en bien de quienes con urgencia lo requerían. El individualismo de una sociedad pagana ha terminado con muchos voluntariados  porque resulta casi imposible que del desenfreno moral lleno en la vida personal tenga como fruto el bien de los que están a su alrededor.

Templanza y disciplina: No menor resulta el mundo donde la disciplina se vive como camino progresivo de formación. Habitualmente la familia es la primera fuente educativa donde se aprenden distintas normas disciplinares que resultan necesarios para la vida al interior del hogar, por ello  los padres de familia no pueden abstraerse de aplicar en justicia, con prudencia, con templanza, la disciplina en casa, lo cual,  no puede dejar de implementarse –sin grave daño al no hacerlo- en bien de quienes están formándose. Por esto, el mundo de la educación o invita a vivir positivamente la virtud de la templanza o termina esterilizando  todo proceso formativo, no hay posibilidad intermedia en este ámbito.

Nuestra Madre del Cielo, resulta imposible no verla como dueña de sí misma, con pleno señorío en cada uno de sus actos. Por esto,  la denominamos  “Nuestra Señora”. Etimológicamente “señorío” proviene de “Dominus”, que es el nombre con el cual reconocemos el poder de Dios mismo, de tal manera que, asociada la Virgen Madre al misterio de la redención desde el primer instante de la Encarnación del Verbo,  puede y ha de ser reconocido su señorío bajo el nombre de Nuestra Señora, y por la huella de Dios –el Señor- en todas sus palabras y en cada una de sus acciones.

Imploremos al Señor Jesús poder participar de cada una de las virtudes cardinales (morales) en este Mes de María, puesto que,  en la oración de inicio hemos dicho que “el mejor regalo de tus hijos son las virtudes”, una de la cuales es la de la templanza que hoy hemos recordado.

Los Invito en este noveno día del Bendito Mes de María a hacer oración: ¡Señor, concédeme la gracia de cdrecer cada dia a tu lado; envíame a tu santo nEspíritu para que mis efuerzos cotiodianos me lleven a ser mejor cristiano, a no dejarme llevare por lo negarivo, a que me venzan los caprichos y los deseos mundanos, a tomar aquello que no es agradablke a Dios! ¡Concédeme la gracia Señor, de dominar mis impulsos y ser siempre dieño de mi no dejándome vencer por las acechanzas del demonio! ¿Envíame, Señor, a tu Santo Espíritu para que sea siempre consecuente con mis pensamientos, palabras y acciones! ¡No permitas, Señor, que vaya siempre justificando mis actos y dando falsos pretextos cuando he hecho mal las osas o no simplemente no he actuado bien! ¡No permitas que mi voluntad venza por ello ayúdame, Señor,  a hacer la voluntad de tu Padre!

 

¡Concédeme Señor, la humildad para darme a los demás, para que sea consiente de mi pequeñez, de mis debilidades, de mi necesidad de Ti! ¡Dame el don del respeto al prójimo para valorarlo y no juzgarlo! ¿Permíteme tener siempre una conciencia recta que no navegue entre las olas del qué dirán!  ¡Ayúdame a comprender al prójimo, al que más cerca tengo, y dame la sabiduría para saber orientarle siempre en sus necesidades! ¡Concédeme la gracia de saber sacrificarme y mortificarme por Ti y por el prójimo! ¡Borra de mi corazón la soberbia y el egoísmo, mis comodidades, mis autosuficiencias, mi utilitario, mi permisividad, mi tibieza porque quiere acercarme más a Ti! ¡Ayúdame, Señor, a mantenerme siempre firme en mis principios y a controlar impere lo que pienso, lo que digo y lo que hago por mi propio bien y para honrarte a Ti y a los demás! ¡Bendíceme, Espíritu Santo, con esta valiosa virtud!

 

¡Que Viva Cristo Rey!



 

TEMA  :   “SIMPLEX INTUITUS VERITATIS”.

FECHA: MES DE MARIA / DON DEL ENTENDIMIENTO  / AÑO 2021

El don de entendimiento nos permite escuchar a Dios en todo lo que nos pasa. Como sucede con una radio antigua en la cual, al acto de girar el dial se afinaba la frecuencia, este don venido del Espíritu Santo nos  permite estar “en sintonía” con Dios, aprendiendo a ver su libérrima voluntad en los diversos acontecimientos, no importando si son adversos o favorables, sorpresivos o inesperados.

Basta saber que vienen de Su mano providente para acogerlo como algo bueno para nosotros. El “entender” las cosas  fue lo que Jesús le dijo a Simón  Pedro cuando le pide que no asuma el camino de  la pasión. ¡Eso no te puede pasar a ti ¡De  inmediato Jesús lo corrige y dice: “! Apártate de mí –Satanás- porque no ves la cosas como Dios la ve sino las ves como los hombres!” (San Mateo XVI, 23).

Inmerso en una ceguera espiritual vive aquel que carece de la mirada según Dios que da el don del entendimiento.

PARROQUIA PUERTO CLARO 2021

Nuestra alma con avidez puede ver si lo que acontece es o no venido de Dios, lo cual,  no es por medio de un análisis exhaustivo de pruebas y datos múltiples,. No responde –tampoco- a un razonamiento, sino es un percibir instantáneamente  lo que dice relación con Dios,

El nombre del don de entendimiento llamado igualmente de “inteligencia” deriva del latín “intus legere”, que significa “leer dentro”, lo que implica “profundizar” tal como enseña el Apóstol San Pablo: Por el Espíritu Santo “escrutamos las profundidades de Dios” (1 Corintios II, 10). Por medio de un saber sobrenatural instantáneo nos permite:

Vivir con certeza: En medio de la cultura de la vaguedad, donde las verdades son permanentemente cuestionadas, a lo que Su Santidad Benedicto XVI denominó: “Dictadura del relativismo”, el don del entendimiento nos permite vivir con claridad y una seguridad alejada de toda duda sobre las verdades de la fe, al punto de llegar a afirmar que es más fácil que los sentidos físicos se puedan equivocar a que nos deje de dar certeza el don de inteligencia.

El ruido interno y externo al corazón le impide poder escuchar non nitidez la voz del Espíritu Santo, que suele hablar bajo y lento. Si queremos vivir del Espíritu Santo y de los siete dones recibidos el día de la confirmación,  debemos valorar el silencio.

Vivir de la Eucaristía: La apostasía, cono negación de parte de los bautizados de diversas verdades revelas iniciada “de un tiempo a esta parte”, tiene como foco central depreciar la realidad de la presencia de Jesús en la Eucaristía.

De múltiples maneras se relativiza las mismas palabras del Señor al decir: “Yo soy el Pan que da la Vida”…”Tomad y comed es mi cuerpo…es mi sangre”. Sin duda, la fe nos asegura esta presencia como real y substancial como enseña la Iglesia, mas, por medio del don de entendimiento se disipa toda duda y nos permite ser adoradores y contemplativos del milagro de los milagros como es la Santa Eucaristía. Cuenta el Santo Cura de Ars que un simple campesino ante el Santísimo expuesto en la custodia sobre el altar le dijo: “le miro y me mira”.

VIRGEN DE PUERTO CLARO CHILE

Vivir de la Sagrada Escritura: En la tarde del domingo de la resurrección se apareció Jesús  a dos jóvenes que iban caminando a la ciudad de Emaús. Se pudo junto a ellos y converso con ambos, al reconocer a Jesús dijeron: “Les abrió la inteligencia para que comprendieran las Escrituras” (San Lucas XXIV, 45).

En ocasiones, el liberacionismo deprecia la capacidad que tiene quien ha recibido los dones de Espíritu Santo para –por el don de entendimiento- comprender en toda su hondura el  sentido de la Palabra de Dios. La Biblia no es un libro de ocultismo, ni tendría sentido alguno buscar a un Dios que se esconde y huye del que quiere conocerle. Precisamente, el don de entendimiento nos permite conocer el sentido más exacto de lo que el Señor nos ha revelado por medio de su Palabra.

Es necesario pedir con insistencia a Dios las gracias de poder “ir mar adentro” en plano del conocer más sobre el Señor y sus misterios. Recordemos que los “misterios” no son verdades escondidas sino verdades reveladas, y lo han sido para que bien dispuesta nuestra alma no deje de implorar y descubrir el sentido de las Escrituras Santas: “! Habla, Señor, que tu siervo escucha!” (1 Samuel III, 10).

 

 

 

Vivir en Estado de Gracia: Nuestra Madre del Cielo reconoció que las generaciones la llamarían “bienaventurada”  por haber escuchado la voz de Dios. Jesús en el sermón de la Montaña señaló: “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”, lo que implica que la pureza  devela con mayor nitidez aquellas verdades reveladas por Dios.

Subyace en la vida presente el virus de la ceguera espiritual cuya raíz está en el desenfreno sensual (lujuria), la gula y diversas conductas socialmente aceptadas que a los ojos de Dios y de la naturaleza resulta una aberración. La castidad perfecta, permite mirar con claridad y “entender con facilidad “las verdades de Dios, particularmente el celibato sacerdotal que “acrecienta la idoneidad para oír la palabra de Dios y para la oración” (Sacerdotalis caelibatus número 27).

Es fundamental ser perseverantes en la amistad con Dios para procurar tener una vida en estado de gracia que predisponga y facilite a nuestra alma recibir por el don del entendimiento,  lo que Dios quiere para cada uno de nosotros. La recepción de este don hace que un bautizado aunque carezca de palabras y recursos para explicar con claridad lo que sabe, puede poseer una gran intuición  espiritual que le permite entender las realidades más sublimes inherentes a nuestra fe.

¡Que Viva Cristo Rey! Amén.

PADRE JAIME HERRERA VALPARAÍSO 


 

TEMA  :   “LA VIRGEN MARÍA COMO TRONO DE SABIDURÍA”.

FECHA:   DON  DE  SABIDURÍA   /   MES DE MARÍA   /   AÑO   2021.

Durante este Mes de María estamos viendo cómo el Espíritu Santo vivió en el corazón de la Virgen. Una antigua letanía la reconoce como “Trono de Sabiduría”, pues al haber sido constituida como “llena de gracia” su corazón estuvo permanentemente “dichoso” y “realizado” en el amor de Dios.

 Sabemos que uno de los síntomas de la gripe suele ser la pérdida del sentido del gusto. Si uno carece de ese “sabor” es muy posible que prefiera prescindir de comer porque no le encuentra mayor sentido el hacerlo; si uno tiene no “ganas” de estar en un lugar o se margina o se retira prontamente de ese espacio. Si no está a gusto mejor no estar. Dios conocedor de nuestra naturaleza sabe que el “gusto” o “sabor” contribuyen para ser perseverantes, en previsión a ello, envía al Espíritu Santo con el don de sabiduría que permite gustar respecto de lo que a Dios refiere, a nivel personal y en medio de la  vida de la sociedad.

MES DE LA VIRGEN MARIA AÑO 2021 

Las palabras que la Virgen María pronunció y que conocemos como El Magníficat muestran el gozo que había en su alma al experimentar el amor de Dios que inunda todo su ser, permitiendo lo que hoy llamaríamos como su “realización” en todo ámbito.

Dijo la Virgen María: “Mi alma se alegra en Dios mi salvador porque ha mirado la humildad de su sierva, desde ahora me felicitaran todas las generaciones porque ha hecho obras grandes en mi”. Un canto nacido de la  caridad,  de la  esperanza y de la fe, las cuales,  se expresan por una alegría por vivir, que no está supeditada a las circunstancias favorables sino que hunde su raíz en experimentar vivamente el amor de Dios en su vida, lo cual,  no quedó encerrado en el ámbito individual sino que se mostró como ícono hacia todos los que estuvieron con ella en momentos de gozo como en la celebración de las bodas en Cana de Galilea, de incertidumbre en medio de predicación  publica o de dolor como lo0 estuvo junto al misterio de la Cruz.

El don de sabiduría no es una ayuda “eventual” o pasajera, sino que es una gracia permanente recibida en el sacramento de la confirmación por medio de la cual,  se adquiere un gusto especial en vistas al amor de Dios en nuestra vida por lo que nos permite vivir más intensamente, más gustosamente, sin ese espíritu abúlico y melancólico que suele caracterizar al progresista  liberal.

Un católico que vive en el don de sabiduría puede permear todas sus actividades con una pasión, con una entereza y una perseverancia sorprendente, porque no responde al solo ejercicio de determinadas virtudes humanas, sino que devienen directamente como obra de Dios realizada en el Espíritu Santo.

SANTA MISA MES DE MARIA REÑACA

Lo que aplicable al ámbito personal lo es –también- al de la vida en sociedad. Por ello, las virtudes públicas pueden verse fortalecidas gracias a que cada creyente que ha recibido el don del Espíritu Santo puede contagiar de ese “sabor” las diversas realidades temporales y contingentes, incluidas aquellas donde las particulares circunstancias las parezcan tener más encriptadas como es hoy el mundo de la vida pública o política donde en los últimos dos años se ha experimentado una violencia antihumana y anticristiana, con la quema de miles de fuentes de trabajo, de numerosos templos, de decenas de  hogares, y hasta de personas vivas tal como aconteció con un matrimonio de ancianos en la región de la Araucanía.

Nuestra oración se ve fortalecida por el don de la sabiduría, por medio de la cual, podemos mantenernos constantes y confiados en la promesa hecha por nuestro Señor Jesucristo en orden a que todo lo que imploremos con fe en Su nombre nos será concedido. Un católico que cree en Dios y sui Iglesia siempre permanece atento y presto, en todo momento es “pro activo” en lo que se refiere a cumplir la voluntad de Dios como un verdadero apóstol, donde los tiempos recios son percibidos como  los tiempos más favorables para la virtud y para crecimiento en la santidad.

Extendámoslo bien: ¡Todo lo que refiere a Dios no cansa ni aburre! En cambio, es la ausencia  de una verdadera y autentica vida cristiana lo que corroe y confiere al alma un espíritu abúlico lleno de pereza y hastío, por lo que el desencanto de muchos cristianos de nuestro tiempo, encaminado al extremo de la apostasía,   no subyace de modo exclusivo en las faltas ajenas sino que, más bien,  se deben en la mayoría de los casos, a la carencia del don de sabiduría, puesto que no se le pide a Dios que haga morada de la sabiduría en nuestras almas, como el dulce huésped del alma,  y como sí lo es, de modo singular, el corazón de Nuestra Madre Santísima: ¡Trono de la Sabiduría!

¡Que Viva Cristo Rey!

 

SACERDOTE JAIME HERRERA

domingo, 31 de octubre de 2021

 

TEMA:  ¿BUSCAR A CRISTO?

FECHA: RETIRO ESPIRITUAL JÓVENES CONFIRMACIÓN  /  2021.

¡Ha llegado carta!: La Biblia, como fuente de la revelación de Dios, fue definida por San Jerónimo como “una carta dada por Dios a los hombres”. Ello invita al interés por descubrir lo que nos dice pues todo su contenido  forma parte y es expresión de su voluntad.

Una carta tiene una autor, un destinatario y un contenido. La Biblia, venerada como “sagrada” tiene a Dios como su autor primario, y a cada creyente como destinatario. Al creyente individualmente considerado como socialmente inserto, por ello,  es la Sagrada Escritura alimento para el alma y nutre el alma de la Iglesia fundada por Jesús.

Para quien se sabe querido, la lectura un mensaje enviado por el ser amado  implica un imperativo, una urgencia, que nos lleva –en el plano de la fe- a repetir las palabras del joven profeta Samuel: “! Habla Señor que tu siervo escucha” (1 Samuel III, 10).

Nunca acabaremos de sorprendernos  al recordar que “Dios nos habla”. Con tanta ligereza lo decimos que no asimilamos en toda su hondura lo que ello implica:

La iniciativa la tiene Dios: “Dios nos amó primero”. El hombre responde a Dios porque el Señor se manifestó  previamente. Habitualmente exacerbamos la capacidad de la persona en vistas a destacar que somos nosotros los que “elegimos” a Dios olvidando que ningún paso daríamos hacia Él si acaso no hubiese establecido el camino, el modo, y el medio para hacerlo.

No fue cualquier medio: La iniciativa de Dios se suma a la grandeza incomparable de su amor que permitió que la segunda persona de la Santísima Trinidad asumiera en todo la condición humana -menos el pecado- haciendo posible que el hombre originalmente creado por Dios a “su imagen y semejanza”, es decir,  muy parecido, pudiese tener ahora –desde la encarnación de verbo- real participación de la vida divina misma.

Ensayo Misa St. Peter's Octubre 2021

Nuestra vida entera es una oportunidad para responder: Reunido con los jóvenes chilenos, el Santo Padre invitó a la juventud a “mirar a Cristo” e identificarse con El, a “camisetearse” con  su persona.

Habitualmente tenemos facilidad para asumir con pasión aquellas realidades que se nos presentan como deseables. En poco tiempo aprendemos himnos, vertimos sus ´poleras, bailamos sus ritmos, seguimos sus reglamentos y aceptamos sus horarios. ¿Ejemplo? Un equipo de futbol.

Estando en una ciudad hace cerca de tres décadas he visto –casi en calidad de martirio- cómo los seguidores de un club verde y blanco en su estadio entonan los cánticos de apoyo a su equipo casi con mayor fidelidad que los sacerdotes lo hacemos a las normas litúrgicas prescritas. Un ritual seguido con precisión es el que siguen las barras bravas en cada estadio…Las personas mayores de mi parroquia suelen cantar fuerte pero nada resulta comparable con el  modo y entusiasmo que se hace en un clásico evento deportivo…En ocasiones , en la Santa Misa como sabemos hay diversos momentos donde permanecemos de pie, nos sentamos, nos arrodillamos, lo que de suyo debería ser al menos  expresión de una participación activa, pero no siempre todos las siguen y sólo unos están de pie, solo algunos se arrodillan , solo algunos se sientan, en tanto que en un estadio con exactitud de desfile en Corea de Norte o China todos saltan, aplauden, gesticulan.

¿Por qué nuestro modo de participar en un equipo de futbol difiere tanto en uno y en otro lugar? ¿Por qué la viveza en uno se muestra sordera y ceguera en lo que dice relación con Jesucristo, su Iglesia y su obra?

Debemos pedir a Cristo que abra nuestros oídos y nos libere de toda ceguera espiritual. Urge Señor que podamos escuchar tu Palabra y ver la obra de tu gracia, para lo cual imploramos que aumente nuestra fe mediante la cual,  damos firme asentimiento a lo que Dios mismo nos dice, particularmente, en la santa Biblia.

Durante este año de preparación al Sacramento de la Confirmación hemos tomado cuenta que el tiempo pasa, a veces con tanta rapidez que no percibimos su avance. Tempranamente recibimos el sacramento del bautismo, donde pasamos a ser hijos de Dios y de la Iglesia. Nuestra alma fue liberada de la culpa del pecado original. Entonces, comenzó nuestra peregrinación hacia la Patria definitiva.

No hay un tiempo más o menos inviable hacia la santidad: En ocasiones podemos ceder a la tentación de decir soy demasiado joven…o demasiado viejo para ocuparme ahora de “estas cosas” del cielo o la vida eterna. Ante una cultura de la inmediatez, donde todo se relativiza impregnando a nuestro ambiente de incertidumbre, olvidamos con frecuencia que estamos de paso, que somos peregrinos que “vamos a la Casa del Señor”.

La imagen de un conjunto de fieles que avanza “en el tiempo”, de generación en generación, la vi de manera plástica representada en el convento de las religiosas de la Congregación de la Preciosa Sangre de la calle Hamilton de Brooklyn. La parte alta tiene representada a la Iglesia de Jesús y los apóstoles pasando por gran cantidad de santos de los primeros veinte siglos.

Son los santos y beatos,  los mejores hijos de la Iglesia,  son los más fieles intérpretes de la Biblia. Ellos traducen por su docilidad a la gracia la vida de Cristo en cada época, haciendo que su testimonio de vida se proyecte para todo tiempo pues se reviste  del aroma de eternidad que dice relación con Dios.

Retiro Espiritual Confirmación 2021

Los santos no son una moda:  Porque la vida de la gracia, la amistad con Dios no es algo que diga relación con opciones o gustos personales y temporales,  sino que implica que la iniciativa parte, se encamina y termina en el amor de Dios que es infinito.    

Todos tenemos un santo patrono que “personalmente” intercede y es ejemplo para nosotros. Quizás, hemos conocido la vida de un santo o hemos escuchado sobre ellos: Santa Teresa de Los Andes (1900-1920), San Alberto Hurtado Cruchaga (1901-1952)  o la Beata Laura Vicuña Pino (1891-1904). Hijos de una misma Patria, vivieron en una misma época en Santiago. Diríamos que fueron contemporáneos, por lo que más de alguien pudo conocerlos directa o indirectamente a los tres. ¿Pasó una brisa del Espíritu Santo en medio de ellos en esos años? ¿Una gracia especial del cielo para Chile en dos décadas? ¿Una formación y ethos cultural hecho “ambiente” proclive a la virtud?

Hogares consagrados, hogares sanados: Sería poco riguroso negar la realidad de estos tres elementos en la gestación de santos, pero no podemos olvidar que muchos hogares se consagraban al Corazón de Jesús durante esos años gracias a la iniciativa de un sacerdote que fue reconocido (por el Romano Pontífice)  al fin de sus días como “el Apóstol Moderno del Sagrado Corazón”, y como el “bombardero del Corazón de Jesús”, por uno de sus predecesores.

Su padre, venido de la lejana “Isla de los Santos” como era denominada Inglaterra, por el gran número de creyentes elevado a los altares y venerados como santos y beatos, se casó con una mujer de tradicional familia arequipeña, los cuales tuvieron a su hijo Mateo Crawley-Boevey Murga, que a todas luces es el sacerdote que dio el mayor impulso a la devoción al Corazón de Jesús a inicios del siglo veinte. A la consagración personal sum la consagración de la familia por medio de la práctica de la Entronización en cada familia, sumando sinnúmero de hogares a lo largo del mundo entero.

La santidad de la familia, con la familia y desde la familia: Con realidades muy distintas, que van desde un hogar con padre y madre de rezo diario del Santo Rosario a la hora vespertina en el caso de Juanita Fernández del Solar (Teresa de Los Andes), pasando por el hogar de la pequeña Laura Vicuña donde junto a su madre deben trasladarse de chile hacia Argentina –emigrantes o desplazados diremos hoy- donde vivirán horas muy tristes de limitaciones económicas  y  morales, hasta el caso de la familia Hurtado Cruchaga, prolífica en vocaciones al sacerdocio y como religiosas, que pasó penurias que exigieron el mayor de los sacrificios al joven que llegaría a ser santo.

¿Qué hay en común entre ellos? Recordemos que socialmente hubo una guerra con dos naciones limítrofes entre 1879-1884 cuyas consecuencias se heredaron por varias generaciones, y una Guerra Civil que causó diez mil muertos, muchos de los cuales cayeron en batallas cercanas a pocos kilómetros de donde estamos (Placilla) y (Con Con). Mas, sobreponiéndose a sus graves consecuencias, la vida familiar resultó fundamental para que esos tres jóvenes pudiesen llegar a la meta de la santidad, llevando las virtudes a la perfección al final de sus días.

No hay excusa válida para dejar de buscar la santidad en nuestros días. Es el tiempo favorable, al que un marino diría navegar con viento a favor. No es sano espiritualmente justificar la falta de compromiso y fidelidad respecto de lo que se refiere a Dios argumentando con las limitaciones del tiempo presente.

Las verdaderas transformaciones en el mundo las hacen las almas santas: Meter ruido no es lo mismo que cantar; moverse no implica bailar; y avanzar no implica perfeccionarse. En la medida que nos dejemos impregnar por la gracia que generosamente el Señor quiere darnos –como el ojo capta la luz o una esponja seca absorbe el agua fresca- podremos cambiar todo lo que es carente a nuestro alrededor.

TEMA:   “VIÓ Y CREYÓ”.

FECHA: RETIRO ESPIRITUAL JÓVENES CONFIRMACIÓN  /  2021.

En la primera meditación conocimos a un apóstol que buscó al Señor, invitando en sus cartas a seguir a Jesús en permanente conversión. Por esto, la conversión personal es el detonante  imprescindible de las verdaderas transformaciones de nuestra sociedad. Antes que liderazgos, antes que vinculaciones y participaciones, se requiere buscar ser santos dejando de lado lo que está mal y asumiendo lo que está bien. Es el primer peldaño de una sincera conversión.

Sacerdote Diócesis de Valparaíso 2021

El alma fue creada por Dios para poder ser partícipe de la vida divina:

Hace unos años el  Papa Benedicto XVI dijo que “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro,  con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Encíclica “Deus Caritas est”).

San Juan, el más joven de los Apóstoles, hermano de Santiago, descubre a Jesús y con ello se amplía el horizonte de su vida, cada día de su casi centenaria vida estará marcada por la verdadera alegría porque estaba signada con la fe verdadera. Nunca temer a la verdadera alegría, pero si a perderla porque la tristeza es el “caldo de cultivo” que tiene el demonio para tentar. El gozo, fruto del espíritu santo es una coraza para vencer las acechanzas del maligno en este tiempo de pandemia espiritual.

Desde un primer instante San Juan Apóstol –adolescente quinceañero- apuesta por Jesucristo. Da prioridad a lo que Jesús dice, no relegando la voluntad de Dios a los programas propios, deseos, o sentimientos.

Sabedor de la confianza depositada por Jesús, que le mira con cariño, y le elige con su edad y características propias de su personalidad, ha sido reconocido como el “discípulo amado” por  el  Señor, por ello:

Le encomiendan que le pregunte a Jesús en la Ultima Cena respecto de lo que viene…traición, azotes, cruz, muerte. No había nadie más cercano al que humanamente recurrir para los demás discípulos, cuya mayor virtud estaba centrada en que desde su más temprana edad había seguido a Jesús.

 

Se mantuvo firme –con el ímpetu de la juventud- junto a la Cruz: Como testigo visible ante quienes sólo deseaban ver a Jesús desangrado y asfixiado. ¿Y por qué no? Pregunta que suelen repetir con insistencia los jóvenes. Y que bajo la Cruz se haría un joven solitario

Acompañó a la Virgen María que estaba “de pie” junto a su Hijo y Dios: en general el amor se verifica en las horas difíciles. Jesús le dijo a Juan en lo alto del Calvario. “Hijo, ahí tienes a tu madre”. En pleno temporal la mayor de las misiones, cuidar a aquella que Cristo eligió y llamo “Madre”.

Fue presuroso a dar cumplimiento al primer anuncio de la resurrección: No postergó la respuesta a la llamada, podría haber esperado un mejor ambiente, que pasara el tiempo y las aguas se calmaran, pero de Jesús primero escucho: “En tres días estaré nuevamente junto a vosotros”, y luego por el testimonio de las mujeres que al amanecer vieron la evidencia del sepulcro vacío. La verdad anunciada y el bien realizado mientras antes se haga, tanto mejor será. ¿Qué sentido tendría dilatar un bien?

El camino recorrido: Luego del episodio de la Pasión, el volver a estar con Jesús no le llegó a la casa, sino que debió salir de su seguridad en el cenáculo para ir a ver el sepulcro vacío. Un camino que había hecho cabizbajo la tarde de aquel viernes donde parecía sudar tristeza y melancolía.  ¡Como cambio su rostro, sus actitudes, sus pasiones, sus proyectos ante la evidencia del sepulcro vacío.  Vio y creyó.

Desde ese momento hubo un cambio, su conversión a Cristo fue total no admitiendo “recreos” o “pausas”. Ningún lugar de su alma seria tabú o estaría vedado a la voluntad de Dios.

Comprendió una gran verdad: Cielo ganado, todo ganado; cielo perdido, todo perdido. 




Padre Jaime Herrera Mckay 2021

 Actividades Octubre 2021