martes, 2 de julio de 2024

 

TEMA  :  “LAS OBRAS DE LOS JUSTOS PRECEDERÁN SU CAMINAR”.

FECHA: HOMILÍA EXEQUIAL SRA. ANA ARANDA DE CUETO  /  2024

Queridos hermanos: José Manuel, Sergio, Gabriel y Ana María. Hemos llegado a este templo, dedicado a Nuestra Señora de la Candelaria, con el fin de celebrar nuestra Santa Misa de Exequias por el eterno descanso del alma de doña Ana Aranda Pacheco de Cueto, nacida un día domingo 29 de Agosto del 1943 a la edad de 81 años. ¿No es providencial acaso que ella, tan creyente, viniese al mundo el mismo día del Señor? ¿No es acaso un acto de delicadeza del Buen Dios que haya permitido que su misa de funeral fuese el día que honramos a la Virgen María como atrio de la salvación en sábado?

Para todos nosotros este lugar encierra quizás muchos recuerdos de un sinnúmero de celebraciones donde la familia se ha reunido, tal como lo hacemos hoy -en Santa María en Sábado- en una ocasión especial. Sin duda la mirada serena y la suave voz de nuestra hermana nos contaría lo feliz que está su alma junto a Dios, al verlos unidos invocando el nombre Santo de Dios, participando del Sacrificio renovado de Jesús en el altar hecho una cruz, y honrando a la Virgen en su casa, que es el hogar espiritual de todo creyente.

Así como físicamente hemos llegado desde distintos puntos geográficos, participamos de una misma fe profesada desde historias personales que dan una riqueza de tonos semejante a las que podemos mirar en un silente amanecer o contemplar la riqueza de colores al caer la tarde serena. Lo cierto es que a esta hora el Señor nos habla y se manifiesta, de manera real y sustancial,  para hacernos tomar conciencia que nuestra vida tiene sentido si Dios mismo lo es como principio y fin de todo nuestro sentir y actuar.

Para ello, las lecturas de la Biblia que hemos tomado nos hablan de aquellas verdades denominadas definitivas o postrimerías. Cada una de ellas nos recuerdan que la vida del hombre en este mundo es pasajera, “semejante a la hierba del campo, que un día esta, y luego, ya se ha ido”.

A diferencia de la hierba que vuelve a la tierra y es parte de ella, nosotros tenemos una realidad distinta e infinitamente superior, toda vez que al ser creado el hombre y la mujer por Dios, infundió en nosotros un hálito de vida por medio de la cual, podemos decir que el Dios -uno y trino- vive en nuestros corazones, por lo que nuestra vida tiene un inicio como toda la naturaleza que nos circunda posee -además-  una vocación de eternidad, tal como señala san Pablo Apóstol: “!Sois ciudadanos del Cielo!”.

Lo anterior nos lleva a reconocer un principio fundamental: ¡Cielo ganado todo ganado, Cielo perdido, todo perdido! Cristo lo afirma con fuerza preguntándonos ante la evidencia de la muerte que ha tocado nuestras vidas y hogares con la partida de nuestra hermana: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?”.

Queridos hermanos: Habitualmente el mundo actual mira silente y desorientado el misterio de la muerte, como no encontrando consuelo ni explicación. Nada nuevo si acaso leemos el libro del Antiguo Testamento que señala: “A los ojos de los necios parecen haber muerto y su partida es considerada sólo como una desgracia”.

Tal muro que se presenta para muchos como infranqueable fue definitivamente derribado por Jesucristo, quien muriendo en lo alto de una cruz se presentó victorioso y resucitado al tercer día no sólo para dar consuelo a los suyos sino para encender la convicción que la vida nuestra ha de estar anclada en el Cielo y no sepultada bajo tierra en este mundo.

¡La muerte fue derrotada porque quien tiene la última palabra es Jesús que nos dice: “Todo aquel que se une a mi con fe no morirá para siempre”. Conocí a doña Ana hace treinta y cuatro años -yo con varios años y kilos de menos- cuando vivían muy cerca de la casa parroquial y sus retoños tendrían unos  alrededor de cuatro, seis, diez y doce años.

Recordarán que prontamente los invité a ser monaguillos, cosa que hacían muy ordenadamente y siempre peinados a la moda…a la moda de quien habla. Siempre discreta, atenta y servicial vuestra madre destacaba por un hondo sentido religioso, que denotaba una fe recia que le permitía sobrellevar momentos adversos a veces, pero que no lograban mutar su carácter que exteriorizaba una tranquilidad espiritual que aprendió a vivir desde su infancia cotidiana en los faldeos de los campos cercanos.

Fue en aquellos lugares donde conoció a don Sergio Cueto, con quien formó una familia signada por la unidad a la que ambos contribuyeron, sorteando el oleaje a veces impetuoso que implica toda vida en común con fortalezas y debilidades.

Ambos ante el altar de Dios un día dijeron y volvieron a repetirlo años después: “Prometo serte fiel, con salud o enfermedad, para así amarte, respetarse todos los días de mi vida”.

Un escueto juramento llevado a la probada fidelidad de cuidarse mutuamente hasta el último de sus días con la salud que generalmente fue buena hasta que se presentaron las enfermedades con todo su rigor que no dejaron de ofrecer al Señor en bien de los suyos.

Tuve la oportunidad de administrar el sacramento de la extremaunción horas antes de la serena partida de nuestra hermana. Una leve sonrisa pareció dibujarse en su rostro al momento de partir, se durmió en el Señor, para despertar ante el Señor.

Eso es lo que pedimos a Dios en esta tarde. Que premie todo el bien hecho a lo largo de sus años de vida, que vivió serena pero intensamente de manera abnegada, donde hizo del trabajo un camino para servir, que pudo junto a don Sergio visitar lugares tan hermosos como la misma Sede de Pedro y tantos otros donde sus hijos le llevaron.

 

Hubo un pequeño detalle que me llamó la atención al momento de estar en su  habitación hace dos días: Muy cerca de ella se veía el sombrero de paño  de don Sergio…Recordé lo entusiastas que eran para bailar cueca.

Quizás para unos no tenga mayor importancia, pero estoy seguro que para cantar en un coro de manera armónica y para bailar se requiere no sólo de esmerada preparación, sino es menester una fina sintonía que da el amor verdadero, tal como fue el que Ana y Sergio se profesaron a lo largo de su vida matrimonial, el cual fue como al revés de lo que uno puede pensar. Que los jóvenes son buenos para bailar y con el tiempo dejan de hacerlo, en el caso de nuestros hermanos, ellos descubrieron en los últimos años  dar entusiasmo a sus vidas por medio del canto y del baile nacional.

La arraigada devoción a la Virgen de Lo Vásquez que ambos profesaban, peregrinando frecuentemente hasta su Santuario, nos llena de esperanza al momento de la partida de nuestra hermana, pues como dice un antiguo refrán: “Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”. Ella se acercó a la Santísima Virgen María a la que con fe le imploraba por su esposo, hijos y nietos.

Por esto,  hoy celebramos la Santa Misa de Exequias en este templo parroquial, donde nuestra Teresa de los Andes cantaba, enseñaba catecismo, rezaba el Santo Rosario  y participaba en la Santa Misa. Esta joven elevada a los altares mirando el mar desde la playa cercana escribió: “Todo lo que veo me lleva a Dios”.

Nosotros al partir de este mundo nos presentaremos ante Dios, quien verá en el corazón de cada uno el nombre de quienes hemos amado y servido. En el caso de nuestra hermana fluirán con rapidez el de su esposo Sergio, el de cada uno de sus hijos y nietos, y el de un sinfín de nombres de  quienes la conocieron y cobijan en su corazón gratitud y admiración.  Ana del Tránsito Aranda Pacheco de Cueto, descansa en paz. ¡Que Viva Cristo Rey!




TEMA    :   “LA VIDA ES UNA CARRERA PARA LLEGAR VA LA META QUE ES DIOS”

FECHA: HOMILIA (+) CATALINA JIMENEZ PONCE DE LEON /  JUNIO    2024

El Evangelio de hoy nos habla de la ley de retaliación, conocida habitualmente como como del “Talión” que buscaba moderar la venganza con el fin que no excediera el daño inicial. Aunque suena extraño era la primera vez que una norma procuraba limitar la venganza. Bastaría leer las atrocidades de la Guerra Civil Americana que refiere Wittman o en nuestra Patria los estragos de 1891 que tanta crueldad tuvieron entre las mismas familias. Por eso, 1800 años antes de Cristo ya se aplicaban algunos puntos atenuadores de la venganza.

Jesús enseña que requiere mas valor el no responder una agresión injusta o insulto que el de agredir o enfrascarse en medio de una pelea. El honor no se mantiene sólo por medio de un acto violento sino -primero- en la búsqueda, a veces extenuante,  de colocarse sobre toda violencia y agresión.

“Si alguien te pide cargan un milion” equivale a quince cuadras de las nuestras, era lo permitido por las leyes romanas para llevar una carga pesada (sobre diez kilos) y, por ejemplo, el requerimiento hecho a Simón de Cirene quien fue “obligado a cargar la Cruz” puesto que eso estaba permitido exigírselo a cualquier transeúnte (XXVII, 32). Ninguna necesidad personal estaba sobre esa solicitud hecha: Ni la enfermedad, ni las ocupaciones, ni la indumentaria…nada era anterior a la orden dada.  

Aquí Jesús nos pide desechar todo resentimiento, toda ira. Como aquel personaje televisivo que repetía: “La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena!”, así nosotros -no como actores de una comedia infantil- sino como quienes deseamos cumplir lo que el Señor nos pide, procuraremos alejar de nuestro corazón el mal de la venganza, púes aquel que tiene una deuda de reconciliación con alguien debe antes de ir al culto, esforzarse por acercarse a aquel que se siente distanciado. Ninguna ofrenda es más grata a Dios Padre que aquella que implica reconciliarse…ponerse en la buena con aquel que se encuentra enemistado.

Es probable que la generalidad de nuestras desavenencias digan relación con hechos entre “pares”, es decir de unos a otros, lo que de suyo es grave porque afecta la dignidad, la alegría, la esperanza, del prójimo en cuya alma vive Dios. Por eso, las faltas a la caridad con los demás suelen ser de carácter grave y constituyen un pecado mortal. Que requiere del sacramento de la confesión para borrar esas faltas.

Pero, mayoritariamente por la formación recibida en catequesis y clases de religión o valores, tendemos a sobrevalorar las faltas al prójimo en casi total olvido con las cometidas contra Dios, de tal manera que pensamos como que al Señor le da lo mismo cuando cometemos una ofensa contra Él, o que está obligado a perdonarnos por lo tanto “ya se le pasará la molestia y el sufrimiento”.

Olvidamos con ello que todo pecado cometido conscientemente contra Dios tiene repercusión “eterna”, y las consecuencias son tan profundas que sólo la sangre derramada por Jesús en la Cruz hace posible que podamos recuperar en plenitud la original amistad con Dios que nos creó, y aún mas nos redimió: ¡Mucho hizo con crearnos, mas con redimirnos! (R.P. Mateo Crawley-Boevey).

 Esta Santa Misa la ofrecemos especialmente por Catalina Jiménez Ponce de León, quien fue llamada por Dios hace un mes -17 de Mayo- luego de padecer primero una enfermedad terminal, y luego una grave influenza de la cual no se pudo recuperar. Acompañamos a sus seres queridos, especialmente, su esposo Diego Pérez, sus padres, familiares y amigos a un mes de su partida. Lo hacemos con fe toda vez que Jesús nos dijo: “Todo lo que pidan con fe viva será concedido”, añadiendo que hemos de implorar con la convicción que lo pedido ya es concedido si es para el bien de nuestra alma.

La vida de nuestra hermana Catalina nos lleva a recordar aquellas palabras del Apóstol San Pablo que destacaba la vida del deportista que busca una metra, lo importante es cual es transitoria y cual es definitiva. El atleta se esfuerza en obtener una corona, una medalla un primer lugar, por lo que está capacitado para el esfuerzo y la dedicación sin los cuales no se obtiene la victoria. Trabajando en equipo, con entrenamiento permanente, el hockey fue un medio de crecimiento y desarrollo para nuestra hermana a lo cual dedicó grandes afanes.

Hoy rezamos para que ella reciba del Buen Dios la corona que no se oxida ni se hurta, el premio que es la Bienaventuranza eterna que es concedido por la gracia del Señor al que le pedimos, a treinta días de su partida, que repita a ella lo dicho en el Santo Evangelio: “Ven bendita (Catalina) de mi Padre, tomad posesión del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo”  (San Mateo XXV, 31-46).

Catalina Jiménez Ponce de León, descansa en paz. Amén.

 


CARTA DIRECTOR COLEGIO ALBERTO HURTADO JUNIO 2024

Señor Director,

Don Rafael Menares Gaete

Colegio Alberto Hurtado.

Presente.                 Vallis Paradisi, Martes 11 de Junio del 2024

 

De nuestra consideración,

                                                    Por intermedio de la presente, junto con desear se encuentre bien junto a la comunidad educativa que dirige, le escribo con el fin de promocionar la participación de los niños en edad de preparase para la recepción del sacramento de la Primera Comunión (nueve años), y para aquellos jóvenes que deseen hacerlo para la Confirmación (14).

                                                    Estamos cercanos a dar inicio del Año Jubilar de la Redención, que se celebra cada veinticinco años con la gracia de la Indulgencia Plenaria, lo que constituye un tiempo de particulares bendiciones, por lo cual, deseamos incentivar a los padres y, especialmente a los alumnos con el fin que puedan recibir los sacramentos de iniciación a fe, como son: Bautismo, Primera Comunión y Confirmación.

                                                    Desde su fundación hasta tiempos recientes, los alumnos del colegio Alberto Hurtado Cruchaga han participado de los sacramentos , siendo nuestro deseo que esta realidad se vea acrecentada en el Año Jubilar (2025) y en la segunda mitad del que estamos viviendo.

 

                                                   La recordada fundadora del Colegio, doña Clara Luz Meneses Gamboa dio sello muy particular al establecimiento, destacándose por el buen espíritu en los docentes, administrativos y auxiliares, lo que explica en parte que muchos exalumnos coloquen a sus hijos donde ellos estudiaron. Esto es, por cierto, la mejor carta de presentación de cualquier institución, especialmente si dice relación con mundo de la educación.

                                                  Del mismo modo, impulsó un Colegio puesto bajo la guía patronímica de San Alberto Hurtado, siendo uno de los primeros establecimientos de nuestra Patria en reconocer la figura y santidad de quien procuró hacer de Jesús su mejor compañía, invitando con frecuencia a los jóvenes a “buscar, encontrar y vivir con Cristo”.    

                                               Por lo anterior, solicito a Ud. Permitir colocar una gigantografía (1 x 2 metros) en acceso ingreso alumnos al Colegio, en repartir a cada alumno de quinto a octavo básico de ambas jornadas un díptico, y visitar en fecha a convenir para inscribir a los alumnos que deseen participar.                    

                                             Agradecido por su atención, rezo por el querido Colegio San Alberto Hurtado, al cual hemos asistido sacerdotalmente desde julio del 1995 a la fecha, implorando la oración de los niños que es tan preciada a los ojos del Señor.

                                             Sin otro particular, Dios Guarde a Ud.

 

 

                                            Pbro. Jaime Herrera González

                                             Cura Párroco de Puerto Claro

 

 

PARROQUIA PUERTO CLARO  /  MAIL: padrejaimeherrera@gmail.com  /  FONO: 9-97402707


 

CARTA A MARTIN ASCUI BRITO ALUMNO UAI SEDE VIÑA JUNIO 2024

 



SR. MARTIN ASCUI BRITO

MIEMBRO GRUPO PASTORAL UAI,

CAMPUS VIÑA DEL MAR.

PRESENTE.              Viña del Mar Viernes 25 de Junio del 2024

De nuestra consideración,

                                               El CIC establece en el Canon N° 1188 que “debe conservarse firmemente el uso de exponer a la veneración de los fieles imágenes sagradas en las iglesias; pero ha de hacerse en número moderado y guardando el orden debido, para que no provoquen extrañeza en el pueblo cristiano ni den lugar a una devoción desviada”. Conviene tener presente que este texto está tomado casi en su totalidad del Concilio Vaticano II, en la Constitución Sacrosanctum Concilium número 125.

                                              Consultado respecto de la colocación de un cuadro de la Virgen al interior de la capilla te recordé la norma que establece la interpretación estricta que se refiere a la multiplicación del culto a diversas advocaciones de una misma persona en un templo. Lo primero que debemos considerar es recordar la diferencia entre una capilla u oratorio  y un templo parroquial, y a la vez, tener presente que la responsabilidad recae en su eventual aceptación o rechazo, en el capellán de la Universidad (C.I.C. c.564 y c.567&2), el cual, obrará en sintonía con el sentir del Obispo del lugar, asesorado habitualmente por una Comisión de Liturgia y Arte Sacro que en este caso no existe, lo que explica que se den múltiples arbitrariedades a la hora de colocar o sacar imágenes en los lugares de culto.

 

                                               Por tanto, será el Capellán de Oratorio quien deba evaluar lo que se debe hacer, teniendo presente todos los antecedentes, pues cada fiel puede tener el cariño y devoción por quien desee, pero el Oratorio -en este caso- permanece por generaciones, por ello, se debe procurar “pensar y obrar” con perspectiva a futuro, no en la pequeñez (temporal) de la inmediatez.

                                              La factura o calidad de los materiales de las imágenes propuestas, y eventualmente expuestas, deben mover a la devoción evitando se transformen en medios de promoción de parte de quienes buenamente participan en los diversos movimientos laicales que han surgido a lo largo del último siglo. Reconociendo el mérito de los alumnos y docentes jóvenes de formar parte en un grupo eclesial determinado, es menester promocionar dar testimonio en la vida cotidiana por medio de la piedad y la virtud, que no necesariamente se ha de ver en las imágenes colocadas en el mencionado recinto sagrado.

                                                  Sin duda, si desea colocarse la imagen de la Virgen María, puede ser la que permanece tácitamente en el escudo de la Universidad representada en una estrella, que como sabemos -porque está suficientemente documentado- es Nuestra Señora de las Mercedes de Puerto Claro, cuya imagen (estatua) acompañó la Sede institucional original en uno de sus accesos principales.

                                                 Personalmente estimo que en el Oratorio de la Universidad hace falta una “imagen” de la Virgen (tipo estatua), porque considerando que el óleo expuesto en la capilla es una reproducción de muy alta calidad engastada en un marco de muy buen gusto, no tiene la fuerza de mover a la piedad, a la devoción que si suelen tener las denominadas “estatuas”. Por ello, con la tecnología actual se puede proponer confeccionar una imagen en poliresina usando un sistema digital en impresora 3D, para lo cual se puede hacer una erogación entre los actuales alumnos y los ex alumnos que deseen aportar.

                                                Sin otro particular, Dios Guarde a Ud.

                                                    Pbro. Jaime Herrera González

                                                  Cura Párroco de Puerto Claro

 

TEMA  :   “COMPETÍ, LLEGUE A LA META, Y CONSERVÉ LA FE”

FECHA:   HOMILÍA  ANIVERSARIO  SAINT  PETER’S  /  2024

En poco menos de un mes, la denominada Ciudad de la Luz -París- se verá inundada de deportistas provenientes de todo el mundo para dar inicio a las olimpiadas. Por largos años los deportistas de múltiples disciplinas competirán para obtener la victoria y la posibilidad de romper una marca mundial.

¿llegará cualquier persona a esa competencia? La respuesta es obvia: sólo los que clasificaron para ello, es decir, obtuvieron un rendimiento sobresaliente en cada una de las naciones que representan.

La segunda lectura de este día, nos habla de la comparación que hace San Pablo, con una “carrera”: “He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe”. Desmenucemos esta frase del Apóstol de los gentiles, y descubriremos una verdadera pedagogía para alcanzar la santidad.

“He competido en la noble competición”: Como aquel apóstol hubo muchos israelitas que tuvieron la oportunidad de conocer y aceptar a Jesús como el Mesías esperado, como San Pablo hubo muchos jóvenes que un poco antes y después que él, realizaron estudios serios de la escritura que se impartía en una de las mas prestigiosas escuelas rabínicas de la época. ¿Dónde está la diferencia? ¿Por qué sólo él acogió a Jesucristo en su vida al punto de ofrecerla voluntariamente por profesar a Cristo muerto y resucitado?

La gracia dada por Dios, tanto a San Pablo como a San Pedro fue por libre elección de Dios, no fue por sus talentos capacidades o conocimientos. Con toda seguridad hubo quienes respecto de religión sabían mas y sabían menos que ambos, pero Dios puso su mirada en ellos y les concedió la gracia no sólo para competir, sino para hacerlo de manera noble. Esa gracia es participación en la vida divina, la cual, se recibe desde el sacramento del bautismo.

El lema de nuestro colegio es de origen romano: “Labor Omnia vincit” es de un texto de Virgilio que hace hincapié en el esfuerzo personal para obtener con el trabajo bien hecho un logro imperecedero. 

 

 

 

En el refranero popular diremos que aquellas cosas que mas valen son las que mas cuestan lograr, y es algo que experimentamos con frecuencia, cuando  buscamos algo grande como es un primer lugar en ámbito deportivo, una virtud moral o teologal por practicar mas permanentemente, una meta de comprarnos algo valioso que requiere de privaciones durante un tiempo, en fin,  sólo quien alguna vez se esforzado por llegar a un primer lugar, por mejorar sus calificaciones, por dar un mejor bienestar a los suyos, sabe que la mejor competencia se da al interior del corazón que por medio de la gracia recibida de Dios se encamina a dar la batalla  por algo, se encamina a competir mas que con otros, a hacerlo consigo mismo en el plano de la virtudes.

Aquí encontramos algunas palabras poco usadas hoy: sacrificio, esfuerzo, dedicación, y responsabilidad. Todas ellas encierran una realidad muy precisa: Asumir en primera persona nuestros deberes cotidianos, los cuales -para un creyente- tienen como un “aroma” de Dios, y de los atributos que le son propios: bondad, belleza, perpetuidad, y perfección.

De ese aroma debemos esforzarlos por hacer bien nuestro trabajo, el que para un alumno implica el estudio con todo lo que implica: A veces se nos puede hacer cuesta arriba por su creciente dificultad, en otras, a causa de nuestra negligencia los resultados pueden ser discretos, pueden darse desencuentros personales y familiares que mantengan distraída nuestra necesaria dedicación, esto conlleva cierto cansancio, aburrimiento, y hasta molestia.

Frente a ello, San Juan de la Cruz solía repetir: “Dios no cansa, Dios no aburre”, lo cual, con su presencia implorada en la oración, nos permite descubrir una novedad en lo monótono, nos permite llenar de fantasía lo que parece irrevocable, nos faculta en encender los prístinos ideales eclipsados por la tibieza.

Doce años de escolaridad primaria y secundaria, sin contar los tres años de prebásica, pueden sonar mucho tiempo cuando formamos parte de ellos, mas cuando hemos egresado nos parece un tiempo breve aquel período de colegio.

Para toda época de nuestra vida, convendrá practicar lo que un santo contemporáneo repetía con frecuencia: “Hacer de manera extraordinaria, lo ordinario de cada día”, procurando hacer percibir por medio del apostolado y testimonio personal que hay un algo de Dios en las realidades mas sencillas, simples y breves de nuestra vida.

 

 

Así lo han entendido los Santos a lo largo de dos milenios, entre los cuales destaca nuestro Patrono San Pedro Apóstol, el cual, debió vencer las múltiples tentaciones que sobrevenían con las armas de la generosidad y la fe, que le permitieron ir cambiando su manera de vivir al modo humano de sus gustos e instintos, mutando por la gracia y perseverancia, al modo de Dios, develando con mayor nitidez que fuimos creados “a imagen y semejanza de Dios”.

“He llegado a la meta”: Nuestro Colegio cumple ciento seis años. Entre las generaciones encontraremos un sinfín de oficios y profesiones que cada uno de ellos ha ejercido siguiendo una vocación específica, entre los cuales anualmente recordamos cada seis de junio, a cuantos escucharon el llamado de Jesús: “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por los suyos”. La pétrea placa en el acceso del Colegio incluye el nombre de cada, y una frase que está -igualmente- replicada en el más antiguo reloj de nuestro Colegio: “Yo soy la resurrección y la vida”.

Los héroes de la fe que son los Santos que con certeza “han llegado a la meta”, Por lo que una vez mas diremos: ¡Cielo perdido, todo perdido, Cielo ganado, todo ganado!. Sin duda,  nuestra misión en el ámbito de la educación no sólo incluye sino que privilegia con “determinada determinación” (Santa Teresa de Ávila), la formación religiosa y valórica lo cual, implica que el objetivo central de todo el proceso educativo apunta a alcanzar la meta no sólo de una humana realización personal, ni sólo de un éxito en mundo laboral y profesional, sino en procurar que lleguen a la meta que es ser reconocidos y convocados por Jesús: “Ven, Bendito de mi Padre al lugar preparado para ti desde toda la eternidad”.

Finalmente, dice el Apóstol: “He conservado la fe”. Estas palabras las expresa con la certeza de estar próximo a ser condenado a muerte…por un instante, luego la eternidad. Converso desde el judaísmo más radical, pasó de ser perseguidor a seguidor de Cristo demostrando con las obras de su nueva vida que el Señor había cambiado su corazón con la gracia venida de lo alto.

Antes de conocer a Jesucristo estaba lleno de revanchismo, de un malsano espíritu violentista, el egoísmo le había llevado a ensimismarse prescindiendo de los demás. Sólo desde que Jesús se presentó ante Él, la vida de San Pablo cambió como la del pescador de Cafarnaúm como fue nuestro Patrono. Dedicaron el resto de su vida a servir al Señor buscando vivir al modo de Dios, lo cual, fue el más necesario y mejor camino para buscar el bien de quienes estaban junto a ellos.

¡Que Viva Cristo Rey!






CANTORAL MISA ANIVERSARIO SAINT PETERS JUNIO 2024