lunes, 6 de diciembre de 2021

TEMA  : “AVE STELLA MATUTINA”.

FECHA: HOMILÍA  MISA PRIMERA COMUNIÓN ST. PETER’S /2021.

Con inmensa alegría nos reunimos en este hermoso templo cuya imagen patronal es Nuestra Señora del Carmen, Reina y Madre de nuestra Patria. Existe una vinculación muy estrecha entre la Virgen del Monte Carmelo con la Iglesia que peregrina en la Isla de los Santos, que habitualmente denominamos Inglaterra, por ello, nos sentimos como en casa en este espacio sagrado.

San Simón Stock –religioso carmelita- en el Siglo XII enriquece la vida de aquellos primeros carmelitas de vida eremítica y rigurosa clausura,  con la incorporación a un cierto apostolado y vida misionera, como lo vemos hoy. 

San Simón Stock recibió de manos de la Santísima Virgen María  una vestimenta que hoy llamamos “escapulario”, que recibe tal denominación porque se coloca sobre las “escapulas”  u hombros,  mediante la cual, nuestra Madre del Cielo nos protege de las asechanzas del Maligno y nos reviste de una vida al estilo de lo que Jesús nos enseñó y practicó.

MISA CON ALUMNOS SAINT PETER’S SCHOOL VIÑA 2021

Sin duda, la oración  compuesta por este Santo inglés ha legado a nuestros días con total vitalidad: “Eres tierra regada, empapada del rocío celestial, como un  vellón seco, consuélanos, pues en esta prisión, estás llena de la gracia de Dios, oh Esposa, Elegidas de Dios, Se para nosotros un camino recto hacia el gozo eterno, donde se encuentran la paz y la gloria. Siempre tendrás un oído piadoso para nosotros. Así que escúchanos, Dulce María(Himno Ave Stella Matutina, San Simón Stock).

El anuncio de la Virgen María coloca fin a la sequía de la humanidad causada por el pecado original. Al final del tiempo agreste e infecundo surge la luz que todo lo transforma que el hombre necesita para poder caminar “en medio de las tinieblas” de una sociedad que se alza a espaldas de Dios.

Como creyentes que somos –queridos niños- vemos cada acontecimiento como parte de lo que Dios quiere y permite que nos suceda. La sabiduría de los antiguos hecha refrán así lo indica: “¡Por algo pasan todas las cosas!”. No es una simple frase sino que encierra una fe arraigada en la Providencia divina que es la mirada atenta que el Señor tiene sobre cada uno de nosotros, por lo que realmente podemos decir: “estamos en las manos del Señor”. Nosotros podemos mirar sin actuar, en cambio, el Señor –por ser Dios- mira y actúa siempre, por eso,  lo que no escapa a su mirada tampoco escapa de su amor infinito.

SANTA MISA PRIMERA COMUNIÓN DICIEMBRE 2021 CHILE 

En la madrugada de este día, en nuestra región Antártida, como sabemos hubo un eclipse solar total (durante 46 segundos), esto ocurre cuando la luna tapa la luz del  sol produciendo sombre y frio sobre un sector de la tierra,  en tanto que,  durante estos días venideros pueden en la noche con mayor nitidez las llamadas Gemínidas o lluvia de estrellas.

No soy experto en la ciencia de la astronomía pero me basta como creyente  saber que luego de un eclipse donde todo parece oscuro por un instante,  surge luego el esplendor de muchas estrellas fugaces, lo cual,  podemos pensar que ninguna oscuridad -por extensa que nos parezca- puede vencer el sinnúmero de estrellas, lo que a la luz de fe descubrimos que,  un mundo que aparentemente camina como en tinieblas (del pecado, de la violencia, y de la apostasía) cede siempre a la fuerza de quienes procuran vivir a la luz de la fe.

Ustedes alumnos de Cuarto Año Básico del Saint Peter’s School, a la corta edad que tienen, pueden darse cuenta que en el mundo actual,  muchas cosas no marchan de acuerdo a lo que Dios quiere, experimentando a su vez cada uno,  que muchas cosas que queremos hacer no las realizamos, y muchas que deseamos evitar si las hacemos a causa de la debilidad, la ignorancia o la maldad. Todo siempre nos saldría bien si fuésemos perfectos, pero no lo somos, por esto, requerimos de la gracia de Dios para hacer el bien, para vivir en santidad y para transformar nuestra sociedad.

SAGRADA COMUNION COLEGIO SAINT PETER’S VIÑA 2021 

Cada uno me dirá hoy que “soy muy pequeño para mejorar el mundo”, que “estamos solos batallando por cumplir fielmente lo que Dios nos manda y muchos rechazan”, que “es infructuoso  navegar contra la  corriente”. Ante estas afirmaciones -que con frecuencia escuchamos- responderemos con lo que Jesús nos ha dicho: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”, “Yo soy el Pan de Vida Eterna”, “El que come de este Pan vive para siempre”, todo lo cual,  nos hace mirar a nuestro alrededor y ver qué puede hacer un mundo sin Dios si cada uno cuenta con la protección del Señor. ¡Si Dios está conmigo ¿Quién estará en contra de mí?

En esta mañana de Santa María en Sábado, las gruesas y estilizadas paredes de este templo parecen no poder contener el amor, la generosidad, y  la pureza presente en el alma de cada uno de estos niños, lo cual,  no responde a unas ganas momentáneas, ni a un  entusiasmo o sentimiento pasajeros, sino que la grandeza del amor presente en vuestros corazones nace porque Dios los quiere, y les da su bendición no como “algo” que pasa sino como “alguien” que viene para quedarse como es Jesucristo hecho el Pan de Vida Eterna.

F.HUGHES / P.RANSON / P. J.HERRERA/ S.PASCAL / M.ASCUI

Queridos niños: Permítanme detenerme en algunos puntos que estimo importantes para meditar en el día de vuestra Primera Comunión:

1). Sean espejos de alegría: Cada uno en este mundo ha de procurar imitar a Jesús en todo, lo que solo es posible si contamos con su bendición, la cual,  no sólo podemos participar por determinas gracias que nos concede sino porque El mismo ha querido quedarse en la Hostia consagrada que es Cristo mismo. Es cierto que pueden haber muchas razones para ver que viene una noche pero nos basta una sola para vencer el temor de cualquier oscuridad: ¡Jesús Resucitó y está vivo en medio de nosotros en cada Eucaristía!

Por ello, sabemos que la oscuridad nada puede reflejar. Nada sale de ella, en cambio,  sólo aquello que tiene luz encierra la potencia de reflejar la luz recibida, de modo semejante cada uno de ustedes puede transmitir a los demás la gracia incomparable de estar con Jesucristo cada vez que, con el alma bien dispuesta y limpia, se acerque a recibir al Señor Sacramentado en la Santa Misa. 

PASTORAL SAINT PETERS SCHOOL VIÑA DEL MAR  2021

Aún más,  diremos que es obligación para todo creyente dar a conocer a Jesús a todos los que aún no lo conocen, por lo que el gozo de estar hoy con Cristo debe reflejarse en testimonio hacia cada uno de vuestros familiares y amigos. Es Cristo quien espera que vuestro corazón contento palpite –también- en el de tantos que están llamados a creer, y sólo terminaran haciéndolo,  si acaso logran ver en vuestras vidas la poderosa razón que les mueve cada día a sonreír  desde Dios al mundo.

2). Serán fuente de esfuerzo: A lo largo de toda la vida se requiere que aprendamos a vivir intensamente cada jornada sabiendo que Jesús no vino al mundo para ser servido sino para servir. Muchas personas anhelan tener personas que les sirvan, ustedes aspiren a estar del lado de los que privilegien ayudar y servir a quien más lo necesite, recordando que nadie es tan pobre que no pueda dar una sonrisa o sentarse al lado del que sufre para  acompañarle  aún en silencio. ¡Que Viva Cristo Rey!

BENDICIÓN DE RECUERDOS Y DESAYUNO  ST.PETER´S 2021 




viernes, 3 de diciembre de 2021

TEMA  :  “LA PACIENCIA NACE DEL AMOR”.

FECHA: FRUTO DE LA PACIENCIA /  MES DE MARIA   /  AÑO 2021

Es el fruto que nos permite vencer la tristeza y el desánimo cuando nos vemos ante una situación que se presenta como inevitable y permanrente. Hay dos modos de enfrentar lo que se hace cuesta arriba: abatirnos o enfrentarnos. En el plano de la defensa personal existe una técnica que permite usar las fuerzas del agresor como parte de la propia defensa, de modo parecido podemos sacar provecho –por medio de la paciencia- en circunstancias muy adversas.  

Ante una sociedad crecientemente renuente a sufrir y la negación a esperar,  la virtud de la paciencia parece no tener posibilidad alguna de ser promocionada. Se expresa en quien conduce un auto, en quien hace una fila, y en quien llama por celular y no le contestan en cuatro segundos. Es una realidad, y no necesitamos hacer una encuesta para verificarlo.

San Pablo nos enseña que debemos esforzarnos por  tratar a los demás “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros con amor” (Efesios IV. 2).

SACERDOTE DIOCESANO VALPARAÍSO 2021

La paciencia como fruto del Espíritu Santo es la misericordia de Dios hecha tiempo en nuestra vida cotidiana, ante la cual,  no hay prisas ni  tardanzas, premuras ni demoras, porque puestos en las manos de Dios que dirige nuestros pasos, solo resulta relevante permanecer confiados en Él, por lo que “nada te turbe y nada te espante, sólo Dios basta. Dios no se muda” (Santa Teresa de Ávila) ¡Dios no cambia!

Paciencia y misericordia: Existe una vinculación muy estrecha entre el perdón y la paciencia, porque nuestro Dios tanto espera cuanto perdona, tal como lo vemos en la parábola del Hijo Pródigo con la figura paterna que hipoteca el tiempo en razón del retorno de su hijo menor, por lo que el fruto del Espíritu Santo de la paciencia participa en  parte del sabor de la eternidad porque no se funda en una realidad cronológica sino en el ámbito cualitativo de nuestro Dios.

La paciencia no se mide por cuanto tiempo somos capaces de esperar sino en cuánto somos capaces de perdonar y de amar. Dios ha esperado de nosotros, dándonos una nueva oportunidad cada día para convertimos y cambiar de vida no instalándonos en un mundo alejado de sus mandamientos sino abriendo un abanico de posibilidades por medio de muchos caminos que su gracia dispone para bien de quien procura mejorar,  mantenerse, y crecer como católico.

PARROQUIA PUERTO CLARO DICIEMBRE 2021

Paciencia y pruebas: Como creyentes vemos a nuestro  Buen Dios como un Padre que se ha revelado plenamente en la persona –tan divina como humana- de Jesucristo, que es la palabra definitiva de lo que Dios dice al mundo. Es Jesús quien cambia aquellas realidades que para el mundo secularizado resultan inevitables e insuperables,  como posibilidades  y purificaciones.

En efecto, así como la nobleza de un metal se verifica por medio del fuego, de modo semejante vemos que los dones del Espíritu Santo develan un crecimiento interior en cada creyente al ser capaz de saber esperar en circunstancias adversas, las cuales a pesar de su persistencia, de su masividad, de su carácter inesperado, no son capaces de horadar la fidelidad pues sabiendo en quien un día hemos confiado nos queda la fuerza interior.

Paciencia y fidelidad: Desde el día de nuestro bautismo el Señor nos invita a identificarnos en Él por medio de un estilo de vida que participe –por gracia del cielo- de aquellos atributos divinos como son su: veracidad, bondad belleza, voluntad, justicia e inteligencia. Entre ellos, la fidelidad, por la cual,  el pueblo de Dios supo esperar a pesar de tantas vicisitudes como nos lo relata el Antiguo Testamento. Si vivimos con Dios en el corazón ¿cómo no vamos a actuar cómo Él ante los demás?

La paciencia es capaz de lograr aquello que el simple entusiasmo queda a mitad de camino en el ámbito de la mediocridad. Como fruto del Espíritu Santo la paciencia tiene un carácter  más permanente, tal como la fidelidad se verifica en el tiempo. Por tanto, así como la fe se fortalece creyendo, la paciencia crece esperando.

La Virgen María supo vivir del fruto del Espíritu Santo de la paciencia a lo largo de toda su vida, invitándonos a seguir cada uno de sus pasos. Por lo cual, ejerce su rol de mediadora universal de toda gracia enseñándonos a tener paciencia ante los males que nos hagan con la misma medida que Dios la ha usado con nosotros al momento de serles infieles a su gracia.  Ante los demás procuremos desear tratarles con similar paciencia a la que Dios ha tenido de nosotros: “La paciencia nace del amor” (1 Corintios XIII, 4).   

¡Que Viva Cristo Rey!

PARROCO JAIME HERRERA VALPARAISO 2021 


 TEMA  :   “LA VIDA INTERIOR COMO ARMA DE LA PAZ”.

FECHA: FRUTO ESPÍRITU SANTO / LA PAZ / MES DE MARÍA 2021

Hoy nos detendremos a meditar en el tercer fruto del Espíritu Santo, de los cuales nos refiere al Apóstol San Pablo. Es el fruto de la paz. Habitualmente la concebimos como la simple ausencia de conflicto. Tanto a nivel personal como social se asume que no habiendo diferencias con el prójimo y no teniendo guerras se vive en paz. En el Antiguo Testamento la expresión “Paz” se traduce como “Shalom” que no sólo es carencia de un conflicto sino que incluye una realización y bienestar tanto físico como espiritual. Era un deseo hecho saludo que apuntaba el bien integral de la persona…En la actualidad los jóvenes suelen decir “tranqui” como diminutivo de “tranquilo”, ello implica estar en calma, armonía, y serenidad: “Tranquilo, todo va a estar bien”…

Uno de los primeros signos de culto que tenemos fue el que Dios pidió impartir a los patriarcas en el Antiguo Testamento: “El Señor le ordenó a Moisés, dile a Aarón y a sus hijos que impartan la bendición a los israelitas con estas palabras: El Señor te bendiga y te guarde, el Señor te mire con agrado y te extienda su amor, el Señor te muestre su favor y te conceda la paz” (Números VI, 22-27).

PADRE JAIME HERRERA

La paz nace de la comunión con Dios: Quien procura vivir en amistad con Dios en su corazón, lo que podemos traducir como en comunión con el Señor,  vive un estilo y en un estado de su alma que es el fruto del Espíritu Santo de la paz, tal como lo dirá el sacerdote en la Santa Misa luego del rezo del Padre Nuestro y previo a la sagrada comunión: “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, mi temáis” (San Juan XIV, 27).

El estado de gracia como fuente de la paz: La presencia de Dios desde el bautismo se ve eclipsada a causa de nuestra condición pecadora que es consecuencia directa de la falta cometida por Adán y Eva a la que llamamos “pecado original”. Ahí subyace el origen de todo conflicto, por lo que las guerras, las peleas, las discusiones, las amenazas no son producto exclusivamente de carreras armamentistas  o de determinadas inequidades, sino de la pérdida de la vida en gracia, del estado a que lleva alejarnos de Dios y darle la respalda a causa del  pecado conscientemente asumido.

Entonces, diremos que el “caldo de cultivo” de las guerras y de la violencia en general, es la pérdida de la santidad en cada creyente. El único combate que le ha de quitar el sueño a un católico ha de ser la lucha frontal contra el pecado personal, que tiene, a su vez,  múltiples consecuencias en la vida social.

MACKAYSCHOOL SANTA MISA

La paz como camino de realización: Este punto es muy importante destacar en este tiempo. El espíritu secularizado en el que vivimos como nunca habla de paz, crea organizaciones e implementa costosos programas cuyo resultado es muy pobre puesto que,  se verifica que la violencia no sólo puede ser vista en medio de una guerra sino sobre todo es percibida en la vida cotidiana, al interior de la familia, del ámbito laboral, en el mundo  educativo, y en los barrios.

La vida de un creyente que procura vivir en paz se traduce en un “estilo”, en  un “ambiente”, y en una “cultura” que prontamente contagia con el fruto del Espíritu Santo de la paz. Así lo recordó Su Santidad Juan Pablo II al visitar nuestra Patria en la austral localidad de Punta Arenas: “La paz del corazón es el corazón de la paz”. En efecto, solamente un alma pacifica puede pacificar; solo un alma santa puede santificar; solo un alma perdonada puede perdonar, por lo que recordamos una vez más que: “Si hay paz en tu corazón, habrá paz en tu hogar; si hay paz en tu hogar habrá paz en tu ciudad; si hay paz en tu ciudad, habrá paz en tu Nación; si hay paz en tu Nación habrá paz en el mundo”. En consecuencia, es esa paz fruto de la amistad con Dios la única que puede llevar al desarrollo personal y social, con estabilidad, equidad, y crecimiento pues sabido es –como dice Jesucristo -que un “reino divido es derrotado fácilmente”.

SANTA MISA ANIVERSARIO 

En el alma de nuestra Madre del Cielo imperó toda su vida el fruto de la paz, lo cual,  pudo entregar a cuantos estaban a su alrededor y no ha dejado de hacerlo a lo largo de toda la vida de nuestra Iglesia.

De manera especial, durante este Mes de María vamos a implorar que el Señor nos conceda la gracia de vivir en paz, no como aquella que nos ofrece el mundo la cual,  es frágil y falsa, sino como la que deviene de los siete dones del Espíritu Santo, que nos hace partícipes de la vida divina, de aquella realidad que por gracia nos permite como saborear -ya en este tiempo-  lo que viviremos en la eternidad, la viva de amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, de cuya vida participamos desde el día de nuestro bautismo. ¡Que Viva Cristo Rey!...Cantemos en la lengua de Jesús: “Evenu Shalom alejem, evenu Shalom alejem, evenu Shalom, shalom, Shalom alejem”. Amen.

PASTORAL COLEGIO MACKAY 


viernes, 26 de noviembre de 2021

 

TEMA  :   “DAR A CADA UNO LO QUE DIOS HA QUERIDO”.

FECHA: DIA OCTAVO /VIRTUD DE LA JUSTICIA /MES DE MARÍA 2021

Estamos mediando las virtudes llamadas “morales” o “cardinales” que son esenciales para la relación interpersonal y para la vida en sociedad. La persona no es una “isla”, es decir,  no vive solo en el mundo, por lo que las virtudes cardinales son basilares, de tal manera que la Prudencia, la Templanza, la Justicia y la Fortaleza, constituyen una urgencia para nuestros días en Chile, donde el camino de la violencia se ha instalado en algunos grupos como opción de vida desde hace dos años.

Ante lo anterior, hoy nos detendremos en la virtud de  la justicia, a la que el Papa Juan Pablo II exhortó a vivir a los jóvenes hace tres décadas atrás en su recordada visita: “No puede haber auténtico crecimiento humano en la paz, en la justicia, en la libertad si Cristo no se hace presente con su fuerza salvadora”…”Cristo no nos pide que permanezcamos indiferentes ante la injusticia,   que nos comprometamos responsablemente en la construcción  de una sociedad más cristiana, una sociedad mejor, para esto es preciso que alejemos de nuestra vida el odio,  que reconózcanos  como engañosa,  falsa,  e incompatible con su seguimiento toda la ideología  que proclame la violencia y el odio como remedios para conseguir la justicia ¡el amor vence siempre!” (Papa Juan Pablo II, Santiago Chile 2 abril 1987).

IGLESIA  PUERTO CLARO VALPARAISO  2021

En la actualidad percibimos que el endiosamiento de lo transitorio, junto con relativizar todo,  termina esclavizando al hombre y la sociedad a las modas, incluida –por cierto- la tentación de hacer de la virtud de la justicia una suerte de “gelatina” que baila al ritmo de los tiempos. Prueba de ello es que la virtud de la justicia es exigible en algunos casos y circunstancias que luego, pasado el tiempo y lugar ya no amerita su obligatoriedad: El germen de la violencia es la falta de la vivencia de la virtud de la justicia de manera permanente.

La justicia es una virtud que se opone a la malicia de nuestra voluntad. Por ello, implica dar a cada uno lo que corresponde y merece. Debemos respetar lo que es de los demás, no sólo en el plano material  como  es la propiedad de una cosa, sino –también- de la fama y la honra, que son bienes ajenos que la calumnia y difamación suelen dañar -severa y masivamente-  por medio de  las diversas redes sociales, cuyo uso no parece tener para la gran mayoría que las utiliza,  un criterio moral que, además, se encamine al respeto del bien común.

 

La virtud cardinal de la justicia respeta la autoridad, tal como lo indica el cuarto mandamiento del dado por Dios en el Monte Sinaí a Moisés. Sin duda, la ideología constructivista hace que esta virtud sea de las que menos se estime y considere en la vida actual. Por esto, recurrimos a la enseñanza segura del Catecismo de Nuestra Iglesia Católica que nos dice: “La justicia es una virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido. La justicia  para con Dios es llamada “la virtud de la religión”. Para con los hombres, la justicia dispone a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armonía que promueve la equidad respecto a las personas y al bien común” (número 1807).

Entre los aspectos que destaca la Iglesia en la santidad de un creyente está la permanente rectitud de los pensamientos y la conducta hacia el prójimo, lo que el corazón de la Virgen Madre fue único, pues al ser poseedora de la todas las gracias, las virtudes brillaban en cada una de sus acciones.

De modo particular, su disponibilidad y entrega a los designios de la voluntad de Dios, que de modo insospechado para ella, le invitó a ser portadora del Autor de la salvación del mundo. Entregó al Señor lo que le pertenecía (a Dios) por medio de la vivencia de la virtud de la religión, por su arraigada piedad y, por el amor por todo lo relacionado con  el Señor, al que estuvo consagrada desde pequeña.

Por ello, nuestra Madre del Cielo se destacó por su servicio, amor y gratitud al Señor, lo que hizo que enfrentada  ante el más injusto acto de la humanidad de todos los tiempos, como fue condena a quien “todo lo hizo bien”, se mantuviese (Ella) en plena sintonía con Dios y  en plena sintonía con aquellos que Jesús le encomendó desde lo alto del Monte Calvario.

SACERDOTE JAIME HERRERA GONZÁLEZ CHILE 

El enseñamiento, la falta de misericordia, y la venganza, como aquellas recurrentes frases “la justicia en nuestras manos”, “tribunales populares”, “ni perdón ni olvido” son lo totalmente opuesto a un acto de justicia según el querer de Dios, y deben ser desechados prontamente de nuestra alma para que no se transformen en un “cáncer espiritual”.

Según esto, la justicia hacia Dios implica el pilar de la vivencia de la justicia hacia nuestro prójimo: El primer mandamiento es –al decir de Jesús- “amar a Dios con todo el corazón, con toda la mente, con todo nuestro ser”. Las mismas palabras pronunciadas por el Señor no pueden pretender ser puestas en el “tacho de lo obsoleto”  por cuantos enseñan mutiladamente la virtud de la justicia.

Es precisamente ese amor de primacía a Dios lo que hace posible una profundización en la vida personal y sociedad de la justicia, y la ausencia de la piedad, el alejamiento de Dios, y el eclipse de la fe,  constituyen el caldo de cultivo para la expansión de los virus pestilentes de aquellas ideologías –alguna de ellas condenada por la Iglesia como “intrínsecamente perversa”- añejas y nuevas que terminan edificando una vida personal no sólo menos religiosa sino que por ello menos humana. A pocos días de asumir, en su segunda catequesis, el Papa venido de un país lejano (Polonia)  dijo: “Si se tambalea la justicia, el amor también corre peligro” (8 Noviembre 1978).

No debemos temer a Dios en su justicia porque en su “implementación”  Él es nuestra plena libertad que viene a satisfacer todas nuestras ansias y todas nuestras necesidades. El amor rebasa la justicia. No hay amor sin justicia ni puede haber justicia sin amor.

Recordemos el episodio de Zaqueo quien busca y encuentra a Jesús, en su caso,  porque se convierte a Cristo,  cambia de vida. Por esto, con resolución dice: “La mitad de lo que tengo se lo daré a los pobres”. La primera reacción apunta a la vivencia de la caridad y,  luego se encamina a la virtud de la justicia al prometer “restituir dos veces lo malamente habido”.  

No se puede dar a los demás lo que es de ellos sin la vivencia de la caridad. Concluimos, recordando una de las nueve bienaventuranzas: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de ser justos porque quedarán satisfechos” (San Mateo V, 6).

¡Que Viva Cristo Rey!

COLEGIO MACKAY REÑACA MES DE MARÍA 2021 



 

TEMA  :    “UNO QUIERE LO QUE DIOS QUIERE”.

FECHA:  DIA SEGUNDO /MES DE MARIA / AÑO 2021.

En lo que hoy se denomina una película de culto, filmada el año  1993 teniendo como protagonista a Arnold Schwarzenegger hay una escena donde un niño  es invitado a un estadio en el cual se desencadena una serie de hechos violentos hasta la misma caída de un helicóptero en medio del estadio. A pesar de todo, explosiones, disparos, estampida de asistentes el niño cumple lo pedido por el protagonista de la película: “¡Quédate en este lugar!”  y, el joven así lo hace. ¡Por que no huye como todos? ¿Por qué  permanece en el lugar que le dijeron? Porque esperaba el cumplimiento de la palabra dada por el protagonista de la película que se llama de hecho “El Ultimo Gran Héroe” (Last Action Hero).

Citamos esta película porque hoy nos detendremos en la virtud teologal de la esperanza, la cual,  es necesaria para caminar en la vida en medio de los momentos difíciles.

La virtud que recordamos no se limita a ver algo simplemente como posible o realizable. Como una especie de “corazonada”. La Esperanza sobrenatural implica un grado de certeza que permite vivir en seguridad, siendo como un estanque vital que nos permite subsistir, tal como un pez nada seguro en su interior, el creyente “se mueve por la vida” esperando el pleno cumplimiento de todas las promesas de Dios.

Muchos piensan en ocasiones  que Dios nada puede hacer, olvidando lo que la virtud teologal nos recuerda: Todo hecho negativo siempre es transitorio y limitado. Lo malo es una excepción lo bueno es para siempre.

MISA MES DE MARIA AÑO 2021

El creyente que sabe esperar siempre sabe que hay una salida porque confía en Dios que no abandona. Así lo afirma el Catecismo de la Iglesia Católica en cinco de sus numerales a partir del 1817. La Esperanza es una virtud por medio de la cual aspiramos a la Vida Eterna como felicidad plena. Es una seguridad apoyada en la gracia que viene de lo alto, que infundida por el Señor en nuestra alma supera todas las capacidades de la naturaleza.

¡Dios es fiel! Sin la fe no hay verdadera esperanza. Esto nos hace afirmar que la esperanza es un deseo confiado que nace de lo que Cristo ha prometido, no reduciéndose al simple cálculo de posibilidades, de evaluación de capacidades, o de variables favorables.  

Nuestra esperanza se funda en el amor y voluntad de Dios: Por lo que debemos esforzarnos por querer lo que Dios quiere. Según esto: Lo que Dios quiere, yo lo quiero, lo que Dios no quiere yo no lo quiero. No espero lo que no deseo.

La esperanza sobrenatural nos libera de egoísmo: Todo lo que resulte según el querer de Dios es prueba de que me quiere. No es lo mismo el conformismo que la conformidad, pues sólo el segundo permanece anclado en la voluntad de Dios.

Deseo de plenitud y felicidad: El hombre actual sueña mucho y despierto vive poco.  Hacemos objetivos, planes, programas, y bien nos podemos preguntar hoy: ¿Qué tienen que ver ellos con la voluntad de Dios?  La esperanza  purifica lo que deseamos. Debemos esperar bien el bien…pero,  hemos de desechar  todo aquello que se transforma –finalmente- en una desgracia.

La esperanza verdadera debe tener las perspectivas del Reino de los Cielos: Sin cielo nuevo no hay tierra nueva. Con el Señor todo se puede esperar. En el libro de los “Ejercicios  Espirituales” de San Ignacio de Loyola, en el capítulo de  Principio y Fundamento, dice que: “El hombre es creado para alabar a Dios y lo demás,  fue hecho como medio para alcanzar el fin. Me acerca a Dios lo tomo,  me aleja de Dios lo dejo”.

Desear lo que nos conduce hacia el fin: La esperanza es infundida por Dios para tener certeza tan necesaria para nuestro tiempo que vive pisando gelatina en sus verdades, acomodables a cualquier molde menos al que Dios ha establecido.

Queridos hermanos: La esperanza nos permite valorar el hecho  de que vale la pena sacrificarse durante poco tiempo para vivir –luego- lo que es para siempre.  Siempre recordemos que el tiempo de penurias tiene duración y tiempo de los gozos es eterno. ¿Cómo no darnos cuenta de lo que realmente podemos ganar y de aquello que irremediablemente podemos perder? Para discernir correctamente esto, Dios nos concede la virtud de la esperanza, que debemos implorar con insistencia en este día, especialmente en estos tiempos en los cuales,  algunos se contentan con la mediocridad de despertar la violencia como camino de paz y progreso, olvidando  que el único paraíso esperable  es estar con Dios.

San Pablo Apóstol enseña al respecto que “nuestros padecimientos momentáneos y ligeros nos producen una riqueza eterna” (2 Corintios IV, 17). Sólo es posible esperar lo mejor de quien es el mejor, esto implica: esperar en Dios quien, a su vez, nos permite “anhelar” con seguridad cualquier cosa que nos  quiera conceder, lo cual será tenido por cada creyente como necesario para alcanzar la perfección o santidad.  

Como la Virgen María nos enseña a lo largo de toda su vida, el hecho de quedar en las manos de Dios (¡Hágase en mí según tu Palabra!) es lo más seguro y mejor para nosotros y nuestra sociedad,  y,  esto se logra en virtud de la esperanza.

Chile se ha transformado en un país pesimista: Del consabido “chaqueteo laboral” se ha pasado a uno mayor en su gravedad que es el espiritual: Cuesta decir -por ejemplo- “estoy muy bien” o que “me ha ido magnífico”. Como que en fondo solemos pensar  algo debe ser falso porque no le puede ir bien,  ya se le pasará. La indumentaria gris sea ha mutado a un negro ambiental que presagia una total falta de esperanza. El hermoso emblema de vivos colores tricolor es ondeado por algunos con un paño negro ¿Eso es tener esperanza?  

MISA COLEGIO MACKAY CHILE


San Juan de la Cruz: “Esperanza de Cielo tanto logra cuanto espera”. La esperanza nutre la alegría con una razón irrefutable. Derrotemos el pesimismo, en Chile se promueve aquel personaje “mala suerte” de “Los Picapiedra”. Eso no es propio de quien espera que el Buen  Dios cumpla sus promesas. ¿Se imaginan a Abrahán sin esperanza? ¿Se imaginan a Moisés sin esperanza?

Miremos un momento las características de la verdadera esperanza:

Cierta: Se cumple si o sí. A todo evento Dios no se deja vencer por las fuerzas de Satanás quien, coloca múltiples escollos –aparentemente insalvables- para debilitar la confianza y con ello la esperanza. Mas, nada prometido por el Señor puede dejar de realizarse por ello,  hablamos de una esperanza que está apoyada en lo cierto no en la vaguedad.

Paciente: Tener esperanza implica saber esperar. Son dos cosas distintas, porque se puede esperar en medio de la ansiedad y el desasosiego que impulsan a adelantar acontecimientos y a exigir que Dios actúe cuando y como lo queremos. Ya no se trata de esperar los designios de dios sino del cumplimento de los nuestros.

Audaz: La esperanza fortalece en medio de las dificultades. Por ello, no es una actitud de “cruzarse de brazos” de manera indolente, sino que implica trabajar para cambiar todo lo que es injusto actualmente  según el querer de Dios.

Gozosa: Sabemos que una de las armas poderosas de Demonio es quitar la esperanza en el corazón lo que lleva finalmente a la desesperación. Esto nos hace actual de forma irracional buscando soluciones desesperadas de las c uales luego nos podemos arrepentir, o bien a un conformismo catatónico, donde se paraliza todo afecto y propósito, viviendo un indiferentismo con marcado desinterés en bien del prójimo.

Todo ello, llena de tristeza el corazón, por lo que la virtud teologal de la esperanza al colocar la razón poderosa en la fidelidad de Dios, llena nuestra alma de una alegría que traspasa cualquier eventualidad y se mantiene ante la más extendida de las adversidades. ¡Quién sabe esperar sabe vivir en verdadera alegría! Este es el tono social que tienen las naciones y comunidades mas creyentes.

Firme: El fiel creyente que tiene la virtud de la esperanza no se rinde nunca. No puede claudicar porque Dios es el que se ha mostrado como “fiel” y cumplidor de cada una de sus promesas. Dice el Apóstol Santiago: “Mirad cómo el campesino espera el fruto precioso de la tierra. Tened vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones, porque la venida del Señor está cerca” (Santiago V, 7-8).


Trascendente:
Las adversidades pueden transformarse en oportunidad solo si el Señor está puesto como sujeto de nuestra esperanza. La vida en la tierra es un bien precioso pero no es un bien supremo porque no es eterno. A este respecto,  diremos que es el Señor nuestro Dios quien marca las horas de nuestra vida, por lo que la esperanza verdadera y firme está puesta en que Dios es fiel a sus promesas, y ningún virus –ni todos juntos- puede hacer retrasar o desviar un ápice la voluntad de Dios.

Culminemos este sermón en el segundo día del Bendito Mes de María entonando el himno Santa María de la Esperanza, que recuerda como Ella esperó cuando todos vacilaban.

¡Que Viva Cristo Rey!

SACERDOTE JAIME HERRERA 2021 





 

 

TEMA   : “POR LA PRUDENCIA SABEMOS CUAL ES EL CAMINO”.

FECHA : DÍA CUARTO /VIRTUD DE LA PRUDENCIA / MES DE MARIA 2021

Durante este Mes de María estamos meditando las virtudes teologales y morales a la luz de la vida de la Virgen María, quien por haber sido revestido su corazón de toda gracia, pudo tener una vivencia permanente y plena de cada una de las virtudes, primero de las denominadas “virtudes teologales” que buscan directamente la perfección de nuestra amistad con Dios como son la fe, la esperanza y la caridad, y luego, en el ejercicio  de las llamadas virtudes cardinales que buscan una vida virtuosa hacia los demás procurando -con ello-la gloria de Dios.

En la antigua Roma, la avenida principal de una ciudad se llamaba “cardo”, hacia la cual todos los caminos llegaban y partían. Probablemente, de esto deviene parte del refrán: “Todos los caminos conducen a Roma”…Y, con seguridad viene la denominación de los “cuatro puntos cardinales: Norte, Sur Este, y Oeste”. ¿Por qué se llaman “cardinales” a las virtudes de la Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza? Porque como aquella avenida central, que era la columna vertebral de Roma, tales virtudes son el camino principal que conduce las numerosas demás virtudes cuyo número total llega a cincuenta, según Santo Tomás de Aquino.

¿Qué buscamos al crecer en una determinada virtud? Respondemos: “Procurar llegar a ser semejantes a Dios” (San Gregorio de Nisa). Pues,  si Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y teniendo en cuenta que Jesús en virtud de su encarnación y redención nos permite tener una segunda naturaleza, al hacernos hijos redimidos en Él y por Él, entonces,  todo nuestro actuar, nuestras palabras, y pensamientos han de buscar la mayor perfección que sólo mora en Dios. No podemos achatarnos en la búsqueda de la santidad, no debemos andar con pequeñeces en lo que se refiere a la búsqueda de identificarnos con Cristo. Quien está llamado a volar como las águilas no puede andar en la vida “a vuelo de gallineta”.

SAINT PETER´S SCHOOL CHAPLAIN

En la antigüedad se decía que esta virtud no se aprende por los libros sino conociendo a personas prudentes. Sólo la capta quien la vive. Es definida como “un hábito propio de la razón práctica”. Esto implica actuar de acuerdo a lo que es mejor en cada situación con el fin de conseguir el resultado deseado.

 

En todo momento debemos pensar en las consecuencias que nuestras palabras y acciones generan en las personas. Esta virtud nos ayuda a saber en qué momento hemos decir y actuar buscando el mayor bien posible, de la misma manera que nos permite evitar hacer el menor daño posible.

Para que nos escuchen bien es necesario ni gritar destempladamente ni susurrar de modo imperceptible, de modo semejante diremos que la virtud cardinal de la prudencia implica discernir  y optar en el aquí y ahora por lo mejor posible.

Quizás el ícono del ejercicio de la virtud de la prudencia en la vida de la Virgen María lo encontramos en el episodio de las Bodas en Caná de Galilea, donde interviene la Madre de Jesús con una claridad, oportunidad, firmeza que sorprenden desde hace dos milenios. ¡Cómo aquel primer milagro de Jesús fue precipitado por las palabras, silencios y espera de la Madre del Hijo!

La Virgen no se acercó a los novios, ni a los dueños de casa, ni a los mayordomos: Sólo se acercó a Jesús, y en privado expuso lo que a todas luces sería un bochorno para los esposos, que hoy daría paso a burlas y memes en abundancia.

Su delicadeza inicial luego se transforma en una audaz convicción que se trasluce en sus palabras: “Hagan ustedes, todo lo que Jesús les diga”. Muy alejada de la simpleza, o de expresiones de pequeñeces que ocultar ilimitados orgullos, por el contrario ordena y refiere a totalidad a la hora de obedecer a su hijo y Dios.

La virtud de la prudencia no puede cobijarse en cálculos humanos, en justificar  usar medios malos  para obtener fines buenos. Eso sería una prudencia prostituida, una prudencia mancillada, y una prudencia caricaturizada.

Dice la Santa Biblia: “El hombre prudente medita sus pasos” (Proverbios XIV, 15). Esto implica que de manera habitual el espíritu de oración nos conduce a evaluar según el querer de Dios nuestros pasos, buscando en todo momento hacer el bien que es el agrado de nuestro Dios.

Por ello, la improvisación anexa a la flojera, el apresuramiento unido a la pasividad, el atolondramiento consecuencia de la distracción, son siempre efectos de la falta de la virtud de la prudencia, en tanto que,  nunca –tampoco- dicha virtud puede ser confundida con la timidez, el temor, el doblez o la simulación.

Nuestra Madre del Cielo a la que honramos en este cuarto día de su Mes Bendito nos da el ejemplo de prudencia cuando San Lucas, su mejor confidente, escribe que Ella: “guardaba todo en su corazón”, por lo que evaluaba cada uno de sus pasos a la luz de lo que el Señor le había pedido: “Serás la Madre del Mesías esperado”. La regla de sus pasos  no usaba la medida de su interés autónomo, ni sus humanas capacidades, ni sus derechos o empoderamientos, sino que,  exclusivamente su caminar estaba dado por la fuerza de su fe.

Si al autor de toda gracia ella traería al mundo, como pensaríamos que mediría sus palabras y actos desde la virtud moral de la prudencia. Sin cobardía ni temeridad; sin pausas ni prisas desmedidas, sin arrogancia ni falsos abajismos, vemos que nuestra Madre Santísima supo caminar en este mundo al paso del querer de Dios gracias a la vivencia de la virtud de la prudencia lo que la alza como vivo emblema de amor a Dios.

Nuestro  Catecismo de la Iglesia Católica  nos recuerda que por medio de la virtud cardonal de la prudencia “aplicamos sin error los principios morales a los casos particulares y superamos las dudas sobre el bien que queremos hacer y el mal que queremos evitar” (número 1086).

En la Biblia encontramos por lo menos 35 versículos que refieren directamente a la virtud de la prudencia, por lo que la vida de un cristiano no puede prescindir del ejercicio  de ella si acaso quiere identificarse con la vida de Jesucristo. Seguir a Cristo es caminar en las vida por la senda de la prudencia, tal como enseñó San José María Escrivá de Balaguer: “Dios y audacia –la audacia n es imprudencia- La audacia no es osadía, no hagas caso. Siempre los “prudentes” han llamado locura a las obras de Dios ¡adelante, audacia!” (Camino,  479).

¡Que Viva Cristo Rey!

ORACION CAIDOS II° GUERRA MUNDIAL