domingo, 20 de octubre de 2024

 

TEMA  :  “ ¡QUIEN MAS SIRVE, MAS REINA!”

FECHA:  DOMINGO  XXIX°  TIEMPO  T.C  /  OCTUBRE  2024

Los tres anuncios donde Jesús explícitamente dio a conocer que iba a morir condenado por los hombres en lo alto de una cruz, tuvo como respuesta el orgullo anidado en el corazón de los más cercanos. Empezando por el primero, San Pedro al que designaría como “piedra” sobre la que fundaría su Iglesia y que tendría como misión “confirmar en la fe” a sus hermanos…es el que primero le dice “eso no te puede pasar a ti”, no comprendiendo que el camino de la cruz era necesario para alcanzar la resurrección, tal como reza el prefacio de la Santa Misa del día de la Transfiguración.

Luego irrumpe la madre de los apóstoles conocidos como los “Hijos de Zebedeo”, quien le pide a Jesús que sus hijos ocupen un lugar visible en el Reino que va a instituir. Sin duda, como buena madre quería, de acuerdo a los criterios y cultura de su tiempo, lo mejor para sus hijos, pero olvidaba que los pareceres de Dios no siempre coinciden con los de los hombres por lo que lo que aquello que se ve como un bien deseable puede no serlo a los ojos de Dios.

En tercer lugar, está el episodio descrito en el Evangelio de este día, donde son los discípulos más cercanos a Jesús, los de la primera línea en el Corazón de Jesús quienes exteriorizan sus anhelos ocultos de ser protagonistas, conocidos, empoderados alzamos como los “influencer” de ese tiempo.

Mientras Jesús decía: “He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los príncipes de los sacerdotes, y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles: Y le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; más al tercer día resucitará” (San Marcos X, 33-34). Mientras las palabras de Jesús ahondaban en el camino y misterio de la salvación, aquellos que estaban con el Señor durante tres años, y además, en los momentos cumbres de su vida como la Transfiguración en el Monte Tabor, o en la Oración de Getsemaní, ahora se alzaba como una triada más interesada en el camino propio solicitando a Jesús sentarse en la gloria, uno a la derecha y el otro a la izquierda.

 

Vemos que como irremediablemente después de cada anuncio que hace el Señor los Apóstoles no acaban de comprenderlo porque esperaban la presencia de un mesías que fuese un líder temporal que librase de las penurias materiales a su pueblo tal como fueron las figuras de los antiguos reyes Salomón, David o Saul. Pero Jesús dice: “Mi reino no es de este mundo” (San Juan XVIII, 36), afirmando que es rey verdadero, pero con características muy distintas y superiores a los que ellos reconocían.

Insertos hoy en una cultura marcadamente exitista, que busca satisfacer el ansia de poder, de placer y de poseer, alzando tales realidades como verdaderos dioses falsos ante los cuales se quema el incienso de las voluntades, se sacrifican las amistades por trivialidades, y se rezan relatos que persistentemente mutan realidades en fantasías, nos encontramos no tan ajemos al interés manifestado por los apóstoles en este día, buscando los primeros puestos a causa de la postergación injusta que quienes están junto a nosotros.

El actual Pontífice ha denominado “carrerismo” a esta tentación. En el mundo civil o laico se suele hablar de “trepadores” o “escaladores” con lo cual, se describe una actitud no de crecimiento personal sino de búsqueda desenfrenada por sobresalir, destacarse y promocionarse desde una perspectiva totalmente autorreferencial.  Aquí no se privilegia la búsqueda del cumplimiento de la voluntad de Dios, sino que es el orgullo y amor propio lo que mueve todo interés, aun a costa del uso de medios ilegítimos como la mentira y la traición.

La respuesta que reciben de parte del Señor ante el requerimiento hecho apunta precisamente a destacar la virtud del amor a Dios, que es la piedad, por medio de la humildad: “Cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidos. Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo” (versículo 43).

Asumir el camino de Jesús necesariamente pasa por la conversión, por la firme resolución de abandonar los intereses propios colocando el bien deseable en el beneficio de los demás querido por Dios. En un mundo tan individualista y solitario nunca terminaremos equivocándonos su acaso colocamos en primer lugar el buscar el bien ajeno, pues Dios siempre premia esa conducta.

 

Hemos de recordar que la medida de Dios al momento de “premiar” siempre está signada por la gratuidad y magnificencia, por lo que nunca habrá una equivalencia entre lo hecho por nosotros respecto de lo que el Señor nos entrega y hace por cada uno de nosotros. ¡Dios siempre puede más!

Esto se explica en el denominado “ciento por uno” que es una proporción de retribución que Jesús ha prometido a quienes saben oportunamente renunciar a intereses propios de distinto signo: pertenencias, actividades y apegos personales. La cosecha del ciento por uno es simplemente la mayor cosecha de cualquier semilla sembrada en particular, así dice Jesús al afirmar que quien se desprende de algo lo tendrá todo…el mejor de los negocios a los ojos de los hombres: invertir uno y recibir cien.

Esta es la grandeza del anuncio y de la promesa hecha por el Señor, que llena de esperanza y fortaleza el espíritu apostólico de cuantos en nuestra Iglesia se empeñan por buscar el mayor bien en quienes más lo necesitan, tanto primero en el campo de la vida espiritual como -también- luego, en el ámbito de la vida social. ¡Ningún esfuerzo ni sacrificio queda sin la gratitud de nuestro Dios! Toda vez que si un vaso de agua fresca es objeto de la gratitud de Dios ¿Cuál no ha de ser la atención de la mirada de un Dios de una acción que tenga su origen en el amor al mismo Jesús y el prójimo?

Finalmente, nos detenemos en la expresión “será siervo”, del griego doulos que significa “todos”, lo cual no ha de asumirse estrictamente desde una perspectiva numérica sino desde una realidad cualitativa de abarcar la totalidad de la persona evitando un dualismo tanto espiritual como pastoral, que resulta tan corrosivo para la vida del creyente y de la nuestra Iglesia.

¡Que Viva Cristo Rey!









domingo, 13 de octubre de 2024

TEMA  : “CON LA IGLESIA HEMOS DADO, SANCHO”.

FECHA:   BENDICIÓN PLAZA ESTADIO ESPAÑOL  2024

Previo al inicio de la procesión de la Virgen del Carmen el domingo pasado le comenté al antiguo párroco de mi parroquia de infancia que esta semana daría la bendición a una imagen del Quijote, ante lo cual abrió sus ojos y preguntó como sorprendido ¿al quijote de la mancha?.

Para alguno puede llamar a extrañeza una liturgia de bendición en este contexto, más ello se aclara al leer el ritual de bendición de la Santa Sede, en la Parte Segunda, capítulo XIX donde establece el modo cómo se ha de impartir la bendición en aquellos espacios públicos habitualmente conocidos como “plazas”. En el numeral 720 del citado texto se dice: “La vida humana encuentra una eficaz ayuda en el uso de aquellos medios que sirven para hacer posible el encuentro, la unión y la mutua comunicación entre los hombres- Entre estas realidades cabe enumerar, por ejemplo, una plaza. Puesto que en uso de dichos medios se aviva y fomenta la conciencia de las mutuas obligaciones, ello nos ofrece una buena ocasión de bendecir a Dios y de orar al mismo tiempo por las personas que los utilizarán en lo sucesivo”.

En la lectura primera hemos leído la visita que San Pablo hizo a la principal plaza de Atenas. Su amor a Dios le condujo ir en busca de las almas en los lugares con mayor población de la época, para lo cual, recorrió largas distancias debiendo pasar por múltiples pruebas.

Hoy nos reunimos para invocar la bendición de Dios sobre nuestro Estadio Español de Recreo, en este nuevo lugar de encuentro, ante una bella y lograda iniciativa que han tenido de alzar la figura del Hidalgo Quijote de la Mancha y su fiel escudero Sancho, personajes que encontramos en la obra magna de Miguel de Cervantes.

Tal autor coloca su pluma locuaz, como “lengua del alma” (Libro II, capítulo XVI) “al servicio del quehacer evangelizador de la Iglesia postridentina”, destacando algunos puntos de alta teología con la sabiduría y picardía propia de aquella lengua que nos trajo la fe como el don más preciado.

 

 

Conocido es aquel episodio donde el rebaño les vació las alforjas dejándoles muertos de hambre. Lejos de desesperarse y de recriminar al Creador, el Hidalgo personaje de la novela exclama: “Más, con todo esto, sube en tu jumento, Sancho el bueno, y vente tras de mí, que Dios, que es proveedor de todas las cosas, no nos ha de faltar, y más andando tan en su servicio como andamos, pues no falta a los mosquitos del aire ni a los gusanillos de la tierra ni a los renacuajos del agua, y es tan piadoso, que hace salir su sol sobre los buenos y malos, y llueve sobre los injustos y los justos”.

La confianza en Dios resulta tan necesaria para entonces como para nuestros días pues de Dios siempre se es deudor y aunque el mundo pueda por un tiempo tener la pretensión de separase de su Creador, ese mundo y esa sociedad alzada prontamente se vuelca contra el hombre mismo. Es preciso confiar en Dios que cuida en todo y de todos.

Un segundo aspecto que destacamos en la obra de Cervantes, es que en boca del enjuto señor de la Mancha, recordando las virtudes que deben vestir a todo caballero andante señala: “También, ha de ser teólogo, para saber dar razón de la cristiana ley que profesa, clara y distintamente, adonde que le fuera pedido” (Libro II, capítulo XVIII).

Según esto, hemos de dar razón de nuestra fe (1 San Pedro III, 15) porque creemos en Jesús, que dijo de si mismo: “Yo soy la verdad, el camino y la vida”, lo cual, el mítico personaje de Cervantes y su fiel servidor, nos parece invitar a testimoniar de manera “clara” y “distinta” la fe recibida como el mayor tesoro que podemos ofrecer “adonde nos fuera pedido”, incluido cada uno de los rincones de este espacio que hoy inauguramos.

Qué notable resultaría si acaso en medio de nuestro ir y venir en las múltiples actividades que desarrollamos en este lugar pudiésemos expresar con el Quijote cuya voz nos parece escuchar:  ”¡Con la Iglesia hemos dado, Sancho!” (Libro II, capítulo IX).

¡Que Viva Cristo Rey!

 

 

 

S. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.                                      

                                                                                             R. Amén

S. El Señor, que es el camino, y la verdad, y la vida, esté con todos vosotros.                                                                            R. ¡Y con tu espíritu!

MONICIÓN INICIAL (Animador):

“Cristo, el Hijo de Dios, vino al mundo para reunir a los dispersos. Por consiguiente, todo aquello que contribuye a que los hombres se unan entre sí es conforme a los designios de Dios. Pidamos al Señor que bendiga a los que han trabajado en la construcción de esta plaza y monumento y proteja con su ayuda a los usuarios del Estadio Español”.

LECTURA HECHOS DE LOS APÓSTOLES (Lector:__________)

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del libro de los Hechos de los apóstoles. Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: «Atenienses, veo que sois casi nimios en lo que toca a religión. Porque, paseándome por ahí y fijándome en vuestros monumentos sagrados, me encontré un altar con esta inscripción: "Al Dios desconocido."

Pues eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo. El Dios que hizo el mundo y lo que contiene, él es Señor de cielo y tierra y no habita en templos construidos por hombres, ni lo sirven manos humanas; como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo. De un solo hombre sacó todo el género humano para que habitara la tierra entera, determinando las épocas de su historia y las fronteras de sus territorios. Quería que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo dicen incluso algunos de vuestros poetas: "Somos estirpe suya”.  Palabra de Dios.                                     R. Te alabamos, Señor.



SALMO RESPONSORIAL XXIV (Lector:__________________)

R. Dios mío, en ti confío.

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando.

R. Dios mío, en ti confío.

Hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. Las sendas del Señor son misericordia y lealtad para los que guardan su alianza y sus mandatos.

R. Dios mío, en ti confío.

¿Hay alguien que tema al Señor? Él le enseñará el camino escogido: su alma vivirá feliz, se descendencia poseerá la tierra.

R. Dios mío, en ti confío.

ORACIÓN DE BENDICIÓN (Sacerdote).

Oh, Dios, que estás cerca de todos los que viven entregados a tu servicio y velas con solicitud de padre por los que confían en ti, dígnate preceder con tu gracia y seguir cerca con tu compañía a todos los que pasen por esta plaza y monumento, para que, con tu protección, superen todas las dificultades de la vida, vean cumplidos sus deseos y lleguen felizmente al lugar de su destino. Por Jesucristo, nuestro Señor.                 R. Amén.

RITO DE ASPERGES (ACETRE CON AGUA BENDITA).

REZO PADRE NUESTRO (Sacerdote)

BENDICIÓN FINAL (Sacerdote)

S. El Señor os guíe en vuestros desplazamientos, para que hagáis en paz vuestro camino y lleguéis a la Vida Eterna.                                   R. Amén.

S. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.                                                                 R. Amén




 

 


sábado, 12 de octubre de 2024


TEMA  :   “LA EVANGELIZACIÓN NO TIENE ATARDECER”

FECHA: DOMINGO XXVIII° /DÍA DE LA HISPANIDAD 2024

“La claridad que de ella nace no conoce noche” (Sabiduría VII, 10).

Queridos hermanos: ¡Qué hermoso versículo es el que hemos escuchado del libro de la Sabiduría! En los tiempos que vivimos constituye una invitación a la esperanza lo que nos recuerda el reconocimiento que hizo el Papa Pablo VI a toda América cuando lo llamó “el continente de la esperanza”. Mas cercanamente en el tiempo, el Papa Benedicto XVI repitió cuatro veces tal denominación, lo que manifiesta su plena vigencia mostrando la vocación recibida por el acto de predilección del Señor hacia nuestras tierras que hoy repiten con el Salmo XVIIC: “Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Cantemos al Señor un canto nuevo. Pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado su victoria”.

Sin duda, aquella claridad que no conoce la noche se refiere a la convicción nacida de la fe recibida que le permite avanzar en medio de las aguas turbulentas de una modernidad que se percibe como autónoma. No obstante, las múltiples gracias dadas por Dios, el hombre y la sociedad de la que forma parte, suele olvidarse de ellas y avanzar por un camino propio olvidando que sólo unido al Señor y procurando cumplir los designios sus mandamientos, podrá realizarse y crecer, y por tanto, ser una esperanza para las generaciones que vienen.

Resulta sorprendente el hecho que las civilizaciones prehispánicas mantenían sujetos a sus habitantes a las fuerzas ciegas del cosmos, rindiendo culto con sacrificios humanos a los elementos de la naturaleza, lo cual -también en nuestros días- parece emerger como maleza cuando se endiosa la naturaleza presentando la vida humana como un estorbo. Sin duda, el ecologismo hecho ideología no da espacio alguno a la libertad humana. ¡Para alguno ecologistas radicales vale mas un árbol que una vida humana!

Lo anterior nos hace ver la oportunidad de la pregunta inicial hecha hoy a nuestro Señor: “Qué he de hacer para tener en herencia Vida Eterna?” (San Marcos X, 17), y la urgencia de dar respuesta a la segunda: “¿Quién se podrá salvar?” (versículo 26).

En medio de un ambiente marcadamente secularizado, la fiesta que hoy celebramos nos invita a tener presente que hace 528 años se colocó el estandarte de la cruz por primera vez en nuestro suelo americano, a la vez que la presencia de Jesús Sacramentado se hizo realidad en cada lugar que iba siendo descubierto, lo cual, constituyó un verdadero encuentro, que permitiría formar una cultura en creciente sintonía fina con los preceptos de Jesús.

En efecto, la respuesta que da el Señor a la primera pregunta es: “¡Ya sabes los mandamientos!”, lo que implica que Jesús no sólo apunta a la memoria sino sobre todo a la conciencia, como voz interior de Dios, que “permite conocer” cada uno de los preceptos divinos.

El Señor al pensar en cada uno de nosotros, nos creó para: “conocerle, servirle y amarle”, y así ser partícipes un día de la Vida Eterna. Precisamente, ha inscrito en la conciencia sus designios por lo que, rectamente formada nos permite dar cumplimiento a la voluntad de Dios por medio del seguimiento fiel a cada uno de sus mandamientos.

Queridos hermanos: Hoy nos unimos a la alegría de conmemorar el Día de la Hispanidad.  Nada que valga la pena se obtiene sin un grado de sacrificio, en tanto que suele acontecer que aquello que mas se termina valorando es lo que mas esfuerzo a costado obtener.

Esto no es obstáculo para que un creyente no aprecie debidamente -aún más- aquellas gracias, dones y virtudes que el Señor concede de manera gratuita por su pura liberalidad. La expresión griega “jaris” se traduce al latín “gratia”, lo cual, en el Evangelio significa habitualmente el amor gratuito y misericordioso de Dios. que se nos manifiesta y entrega en la persona de Jesús.

En ambas dimensiones respecto de la gracia implorada y de la gracia recibida, vemos que confluye el esfuerzo de civilización y apostolado en orden a hacer partícipes de los mejores bienes poseídos a quienes eran encontrados en el continente que se presentaba como una esperanza.

En efecto, con la llegada de los primeros misioneros a América el anhelo de cumplir los mandatos del Señor: “Id al mundo entero enseñanza todo lo que Yo os he enseñado y bautizando en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

Respecto de la Santa Misa Jesús  -explícitamente-  les dijo: “! ¡Hagan esto en mi memoria!”, fueron tenidos como una prioridad, pues daban cumplimiento al explicito mandato de la Iglesia en voz del Romano Pontífice, el cual mediante la Bula Inter Caetera (3 de mayo de 1493) exhortaba a hacer de los lugares descubiertos un espacio de verdadera evangelización como lo prueba el hecho que lo primero que realizaban al llegar a cada lugar era celebrar la Santa Misa y alzar el estandarte de la cruz. Así lo señala el primer documento dado por el Papa entonces: “Entre las obras agradables a la divina Majestad y deseables para nuestro corazón existe ciertamente aquella importantísima, a saber, que principalmente en nuestro tiempo, la fe católica y la religión cristiana sean exaltadas y que se amplíen y dilaten por todas partes y que se procure la salvación de las almas y que las naciones bárbaras sean receptivas a la fe”.

Hoy tenemos la certeza que no estaríamos aquí como creyentes sin que hace mas de cinco siglos no hubiesen hecho la gran obra de evangelización quienes nos trajeran la fe a nuestras tierras, pues comprendieron que no hay misión mas noble que procurar trabajar sin descanso en orden a instaurar el Reinado Social de Cristo, particularmente ante el desafío de una sociedad renuente al Santo Evangelio…la disyuntiva de hoy es la misma que en tiempos del Señor: O reina Cristo o reina Satanás. Por ello importa crear una cultura dende Cristo no sea un adorno ni un accesorio, donde se rece como creyente y se sufrague como creyente.

La convicción común que hubo entonces fue recordar que el Señor Jesús dijo: “A quien mucho se le dio, mucho mas se le pedirá”. Por tanto, ellos estaban convencidos que su propio destino eterno se encontraba vinculado a lo que terminarían haciendo y por la razón que lo harían, procurando actuar con rectitud de conciencia buscando que fuese el mayor número de cristianos los que alcanzasen la salvación, al interior de la Iglesia.

Imploramos a Nuestra Señora del Pilar en este día para que el Señor Jesús por medio de su Madre nos conceda la gracia de dar razón de nuestra esperanza procurando hacer de toda nuestra sociedad imagen del Reino de Cristo que ya se iniciado y, en medio de nuestro apostolado se encamina a su plena realización.    ¡Que Viva Cristo Rey!














martes, 1 de octubre de 2024

 

TEMA  :  EL CAMINO PARA LLEGAR A JESUS ES LA VIRGEN

FECHA:  FESTIVIDAD  PATRONAL  PUERTO  CLARO  /  2024

“No podían llegar hasta Él a causa de la gente”.

Si el objeto prioritario de la evangelización fuese “estar con la gente” no se entiende cómo constituyó un obstáculo para que la Virgen y los apóstoles se acercaran a Jesús, lo cual, se explica porque muchos se acercaban por simple curiosidad, otros porque algo les podía reportar de beneficio…algunos “panes y pescado” recibirían, y algunos para tender una trampa para exponer a Jesús a una sentencia adversa.

Tras la expresión del Evangelio: “No podían llegar hasta Él” descubrimos que en la actualidad -también- hay quienes deseando encontrar a Jesucristo, no terminan por reconocerlo porque no encuentran a quien se los muestre, porque no están dispuestos a renunciar al estilo de vida que se lleva, porque han recibido una enseñanza religiosa licuada al extremo de la inconsistencia. Son múltiples las razones que se esgrimen para no acabar de estar con Cristo, pero una sólo es necesaria para conocerle, la cual, nace del desasimiento interior del yo para colocarse en las manos de la divina providencia.

Aquel grupo encabezado por la Santísima Virgen debió quedar en la antesala, esperando con fe la respuesta que Jesucristo daría, la que estaría revestida de un aparente desconocimiento hecho por una pregunta evasiva… ¿Quién es mi padre y mis familiares?” con el fin de proclamar, públicamente, el mayor de los reconocimientos por medio de una frase inclusiva.

En efecto, dice Jesús que los lazos familiares más estrechos son aquellos que emanan de la certeza que da el don de la fe. Por fuerte que pueda ser la pertenencia a una realidad por razones biológicas, ancestrales, y etarias, no hay un vínculo más estrecho que nos pueda mantener unidos que aquel que el mismo Dios ha establecido. Recordando la Escritura  Santa que afirma: “En vano se cansan los albañiles si el Señor no construye la casa”, diremos que todo esfuerzo en vistas a fortalecer el espíritu fraterno terminará doblegado si acaso  no es la voluntad de Dios puesta como algo prioritario en el devenir de la sociedad,  para alcanzar una fraternidad que no se vea amenazada por la violencia, la desconfianza y el amor propio.

Insertos en una sociedad que verifica que nunca antes han existido mas organizaciones que defiendan los derechos, que son múltiples los medios que hablan del respeto a la persona humana, igualmente constatamos que la vida humana jamás ha sido tan mancillada como lo es en la vida presente, de lo cual, no sólo son responsables las generaciones precedentes, sino que no dejan de tener autoría todas aquellas que han olvidado que un mundo puede ser construido dejando de lado a Dios, pero ello, no daña a Dios en nada, pero sí ocasiona en la vida humana y en la vida social  múltiples consecuencias.

El ímpetu por instalar sistemas que han demostrado durante décadas una dinámica empobrecedora, nos hace ver cómo -también- en aquellos días las divisiones nacían y se mantenían a causa de que no se seguían en fidelidad los caminos que Dios había establecido desde antiguo, y que ahora nuestro Señor explicitaría notablemente: “¿Quiénes son mi madre y mis parientes? Aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”. Para un creyente el cumplir los mandamientos de Dios es como el termómetro que nos refiere si estamos o no en el camino verdadero.

Esta Solemnidad liturgia de Nuestra Señora de las Mercedes de Puerto Claro, nos lleva a recordar que estamos a sólo doce años de celebrar los primeros quinientos años de Valparaíso, y que en la próxima Misa de Nochebuena iniciaremos un Año Jubilar de la Redención que se realiza cada veinticinco años. Personalmente será para el Cura Párroco que habla una bendición inmerecida el hecho de poder estar en una misma comunidad parroquial en dos jubileos, donde el Cielo está abierto para impartir la misericordia, particularmente, con la recepción del sacramento de la confesión y de la indulgencia plenaria.

Será una oportunidad para profundizar nuestra fe y dar testimonio del amor a Dios prodigado hacia nuestros hermanos en la fe y a quienes están llamados a participar de ella un día. ¡La tarea es enorme! 

En modo alguno podríamos sentirnos abrumados ante el atrio que se nos avecina puesto que, hay dos momentos favorables para la vida de los creyentes: los de la persecución y los de la misericordia. ! ¡Y en eso estamos!

 

“¿Quién es mi Madre…la que cumple los Mandamientos de mi Padre”

El Buen Dios ha querido mostrarnos cómo llegar a Él por medio de su Madre, la cual, fue asociada a nuestra vida en lo alto del Calvario al decir a San Juan Evangelista: “! Hijo, ¡he ahí a tu Madre!”, por lo que aquel joven discípulo, testigo privilegiado de la Transfiguración en el Monte Tabor, testigo primario del sepulcro vacío en Jerusalén, recibió a la Virgen en su hogar porque previamente la acogió en su corazón.

Hermanos: No se puede entender la vida espiritual del cristiano al margen de la de la Virgen Santísima. ¡Si amamos a Cristo no podemos dejar de hacerlo con María! Es una fantasía hecha pesadilla pretender presentar una amistad con Cristo que prescinda de la devoción a la Madre de Dios.

De inmediato lo entendieron los Doce Apóstoles que esperaron la venida del Espíritu Santo en Pentecostés “presididos por la Virgen”, así lo vivieron los Padres de la Iglesia, como San Idelfonso de Toledo que llamó a la Virgen “Mansión de Dios”, así lo han vivido los mejores hijos de la Iglesia y de la sociedad como son los santos, uno de los cuales, recientemente elevado a los altares escribió: “La Virgen María es la única mujer em mi vida” (San Carlo Acutis), finalmente, es lo que han enseñado invariablemente el Magisterio de la Iglesia en la voz de los Pontífices, uno de los cuales nos invita a orar al “Hijo de la Bienaventurada”: “Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María , abre tus oídos y escúchame, así como escuchaste al Padre en Monte Tabor; Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre tus ojos y mírame, así como miraste desde lo alto de la Cruz a tu Madre querida, afligida de dolor; Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre tu boca y háblame, así como le hablaste a San Juan cuando le diste por hijo a tu Madre; Jesucristo, mi Señor  crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre tus brazos sagrados y abrázame, así como los abriste sobre el árbol de la Cruz para abrazar al género humano”; Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre tu corazón, recibe el mío y concédeme lo que te pido, si tal es tu voluntad”. Amén” (Papa Antonio Ghislieri, San Pio V).    ¡Que Viva Cristo Rey!








 

TEMA   :  “UNA VOCACIÓN DADA POR DIOS”.

FECHA : HOMILÍA MATRIMONIO ZUZULICH & RIOSECO

Queridos novios Valentín e Irene, queridos padrinos, hermanos en el Señor:

Resulta inevitable cuando acudimos a este templo no mirar a la distancia el panorama que se nos viene encima con la inmensidad del océano de fondo. San José María Escrivá de Balaguer escribe en el libro Camino que “en el horizonte parece unirse el cielo y la tierra, mas desde que Cristo asumió la condición humana es en el corazón del hombre dende se une el Cielo y la tierra”.

En este lugar, que parece como elevarse, descubrimos que se hace realidad que el cielo y la tierra se unen estrechamente en medio de la celebración de la Santa Misa, puesto que, Jesucristo -luego de la consagración- cumple la promesa de estar presente en medio nuestro hasta el fin del mundo, y lo hace, renovando de modo misterioso lo hecho por nosotros en el Calvario, en cuya cumbre cumple lo que había anunciado “nadie tiene amor mas grande, que aquel que da la vida por sus amigos”.

De manera tan real como misteriosa, la unión sacramental en el matrimonio, donde un hombre y una mujer donan sus vidas en presencia de Dios que ratifica sellando con su gracia el amor, adquiere ese “algo de Dios” permitiendo que dicha unión realmente haga presente el amor de Dios en medio de la vida cotidiana.

Cuando el Apóstol San Pablo se refiere a la realidad del amor de Dios, nos enseña que el prístino ejemplo es el que profesan los esposos en el matrimonio: “Gran sacramento es este que yo lo refiero al amor de Cristo” (Efesios V, 32).

Ustedes, queridos novios, hoy acuden a este lugar cumpliendo una vocación que Dios les ha dado, pues al momento de crearlos, con nuestra expresión limitada ante quien es Dios, diremos que “pensó” en cada uno, con todas sus potencialidades, en cada una de las virtudes y gracias, como en las eventuales limitaciones, a la vez, que estableció que este momento fuese parte de sus designios, dejando de lado toda casualidad.

 

Habitualmente en nuestros templos se elevan oraciones por las vocaciones al sacerdocio, pero no siempre se hace a título personal para encontrar a la persona que Dios ha querido para cada uno. En esta tarde, respondiendo a la vocación al matrimonio han llegado hasta las gradas de este altar de manera individual. Mas, egresarán de este templo tomados de las manos y al mismo paso, en un mismo caminar. ¡Toda una lección de lo que es el santo matrimonio!

En efecto, hasta ahora han recibido la bendición de Dios de manera “personal”, en unos instantes, al repetir la fórmula del mutuo consentimiento, el Buen Dios comenzará a dar sus gracias a ambos en su nueva condición, pues “son uno sólo” en Jesús.

En consecuencia, esta unión irrevocable, establecida por el mismo Dios desde la creación del mundo y elevada por nuestro Señor a signo eficaz de su presencia, les hará posible lo que resulta infructuoso como es permanecer unidos todos los días de su vida. ¡Vicente e Irene…El futuro tiene un nombre y es la persona que está junto a ustedes ahora ante el altar!

Hace unos años nuestra región tuvo la visita en abril de 1987 del Papa Juan Pablo II, quien dedicó la Eucaristía celebrada en las alturas de Rodelillo a recordar la importancia de la Vida Familiar y Matrimonial. Nos detendremos en tres puntos importantes dados entonces, y que ahora recobran plena vigencia al inicio de la vida esponsal y familiar de estos alegres novios.

A). “El futuro del mundo se fragua en la familia” (Familiaris Consortio, n.86).

Nada parece mas urgente para nuestro tiempo a nivel personal, familiar y social que procurar fortalecer la vida familiar, procurando dedicar los mejores esfuerzos y el tiempo mas preciado en la búsqueda a estrechar los lazos al interior del hogar. Son tantas y variadas las distracciones que diluyen la convivencia al interior de las familias que se requiere de un esfuerzo especial por dar no sólo importancia sino prioridad a la vida en familia.

 

 

B). “Toda la vida de familia, encuentran en la Eucaristía una fuente de luz”.

Respecto de la Santa Misa diremos que nada puede contribuir mejor a fortalecer el hogar que la presencia de Jesucristo en el corazón de cada miembro de nuestras familias. En la medida que abrimos las puertas a Cristo como familia, el Señor se hace presente con sus gracias que pueden sostener y refrescar toda nuestra la vida, por ello,  ambos procurarán estar cerca de Jesús para estar mas unidos. Si, a quien Dios une quiere unidos entre sí!

C).  ¡Sagrada Familia de Nazaret! 'Haz que la vida de todas las familias chilenas se parezca a ti.

La visita calificada de histórica que hizo el Papa Pablo VI a Israel develó la grandeza de la vida de Jesús, María y José en la pequeña localidad de Nazaret. Quienes se preguntaban puede salir algo importante de ese lugar olvidaban que allí Jesús viviría treinta años, y que regresaría en varias oportunidades, a la vez que desde lo alto de la cruz se anunciaría en las dos primeras palabras su origen: “Jesús Nazareno”, con lo que descubrimos la importancia que tiene mirar hacia aquel villorrio de Nazaret a lo largo de toda la vida esponsal y familiar.

No es baladí que durante treinta años el Señor permaneciera en aquel lugar, y que sólo tengamos referencia de su infancia y juventud de esa ciudad nazarena. Imploremos a la Virgen, nuestra Madre Santísima que bendiga a estos novios que esperan con ansia la bendición de Dios por medio de la recepción del sacramento del Santo Matrimonio.

El poder de intercesión que la Virgen y Madre mostró en Caná de Galilea hoy lo renueva al conceder su ayuda a quienes escuchan su mensaje: “Hagan todo lo que Jesús les diga”

¡Que Viva Cristo Rey!





 

 

 

TEMA  :  “CRISIS DEL MUNDO, CRISIS DE ORACIÓN”.

FECHA: PALABRAS DE BENDICIÓN FELIGRESES /AGOSTO 2024

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Colosenses III, 23-24).

Con gran alegría y confiados en la bondad de Dios, elevamos en esta tarde una plegaria por las intenciones de nuestro hermano y amigo Don Rafael González Camus quien da inicio a la campaña para ser Alcalde de nuestra ciudad de Valparaíso.

Nada más arraigado al verdadero espíritu porteño que elevar una plegaria a Dios por intercesión de la Santísima Virgen María, cuya imagen aparece en el emblema citadino desde hace 233 años, año de inicio del Municipio de Valparaíso. Aún más, la historia verifica que la primera expresión religiosa que hubo en nuestra ciudad fue la devoción a Jesús crucificado -conocido como el Cristo de La Matriz- y a la Virgen, bajo el título patronímico de Nuestra Señora de las Mercedes de Puerto Claro, recordando que estamos en la recta final para comenzar a prepararnos para los Quinientos primeros años del Gran  Valparaíso, que celebraremos en doce años.

El Señor Jesús nos pide “orar con insistencia”, ¡a abordar el Cielo!, (San Lucas XVIII), confiados en que su apoyo nunca defrauda a quien lo implora con fe, humildad y perseverancia, al punto que nuestros brazos pueden agotarse nuestra mente puede olvidar, pero el Señor nunca defrauda ni olvida. Por ello, hoy oramos para que el Señor proteja de todo peligro a nuestro humano en su caminar, que lo ilumine en sus decisiones en bien de quienes mas lo necesitan, y pueda abordar con su iniciativa una realidad compleja y desafiante.

El actual Sumo Pontífice expresó el domingo pasado: “Cuando se reza se reza por todos. No se comete ningún mal con rezar…que se permita rezar a quien quiera” (Papa Francisco domingo 25 agosto 2024). Por esto, les invito a repetir las palabras que Jesús nos enseña en el santo Evangelio (San Mateo VI, 9-13). ¡Que Viva Cristo Rey!  Rafael que el Señor te bendiga. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.









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