sábado, 7 de septiembre de 2013

FELIZ CUMPLEANOS SIEMPRE VIRGEN MARIA


   SOLEMNIDAD DE LA SANTISIMA  VIRGEN MARIA.

    “Puerta hacia la gracia y la verdad” (San Andrés de Creta).
Habiendo meditado diariamente en la Santa Novena sobre las virtudes con que Dios adorno el corazón de su Madre, celebramos solemnemente la Solemnidad de la Natividad de la Virgen Santísima, que, junto al nacimiento de Cristo, y de San Juan Bautista, durante cada Ano Litúrgico nos hacer mirar el natalicio como una verdadera puerta hacia la gracia y la verdad.

Ya lo dice el poeta: “Hoy nace una clara estrella, tan divina y celestial, que con ser una estrella, es tal, que el mismo Sol nace de ella”. El hecho de celebrar el aniversario de la Natividad de la Madre de Dios implica honrar el misterio de salvación que encerraba aquella niña de Nazaret. En efecto, “Purísima debía ser la que diese origen en sus entrañas al Salvador del Mundo, Jesucristo”. Si bien la liturgia de la Iglesia a lo largo del Ano nos invita a honrar a la Virgen bajo diversas advocaciones y misterios, es evidente que no podría quedar fuera el recuerdo de su nacimiento. Lo mismo pasa en nuestros hogares: aunque hay muchos motivos para celebrar, como aniversarios, onomásticos, graduaciones,  es frecuente que el cumpleaños sea siempre el primero en ser recordado. 
 
 
En este sentido, resulta lógico que deseemos anualmente celebrar el propio nacimiento toda ver que Dios quiso que naciéramos, y porque nos llama a una vocación universal de santidad. Así sucede con la Virgen: ya que la llegada al mundo de la que fue constituida como Madre de Dios, indicaba el anuncio y anticipo de la redención obrada por Jesucristo. Libre de todo pecado, la Virgen nacía como llena gracia y santidad. Con la Natividad de María se aproximo la hora de la salvación. 

Si Dios quiso honrar a María como la propia Madre del Unigénito, entonces, cuanto mas como hijos en el Hijo deberemos hacerlo: María, la que no conocería en si misma ni la mas breve brisa de mal pensamiento, aquella cuya única debilidad seria desbordar en amor y atención hacia Dios y sus hijos bautizados, aquella que en el instante de su concepción era alzada como el Templo de la Santísima Trinidad, aquella que con el ramo de virtudes que fue revestida hace que la sombra del pecado se retire ante la llegada de su luz de su graciosa intercesión. 

En este Mes de Septiembre, que tradicionalmente encierra el mayor número de fiestas dedicadas en honor de la Virgen Santísima, recordamos como la Santa Biblia anunció la grandeza de su alma denominándola, en la antigüedad como “la toda bella”, “la elegida que es bella como la nieve del Líbano”, y finalmente, la comparo  como “la que avanza como un sol”.

 

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