martes, 31 de diciembre de 2019


TEMA  :   “LA PARÁBOLA DE LOS TALENTOS”
FECHA: TEMA FORMACIÓN CONSEJO  PROFESORES SAINT PETER’S SCHOLL  2019
Este año que culminamos tuvo en nuestra Patria una serie de eventos que marcaron el último trimestre. Casi paralelo al inicio de ello, el 20 de octubre de inauguraba la exhibición publica de la restauración de una imponente pintura hecha en pleno renacimiento  expuesta en la Iglesia de Santa Maria Novella en Florencia. La noticia no reviste mayor sorpresa si consideramos en qué país, en que ciudad y qué tema trata la pintura. La sorpresa nace porque fue una mujer su autora, la religiosa dominica Plautilla Nelli.
Estoy seguro que si preguntamos entre los que están aquí respecto de grandes pintores renacentistas emergerán muchos nombres de pintores, pero si consultamos sobre mujeres pintores de esa época habrá un silencio absoluto. La razón es evidente: Las mujeres tenían vedado el estudio de anatomía y por tanto no se les enseñaba las proporciones del cuerpo humano, a la vez que les estaba limitado el pintar en muros porque no se podían subir en el andamiaje por pudor.
Más allá de todas estas anécdotas históricas llena de novedad, la pintura de siete metros de largo por dos de ancho muestra un instante preciso en la Última Cena, y es cuando los apóstoles son informados que uno de ellos ha traicionado a Jesús por treinta monedas de plata y en momentos donde Jesús les anuncia que será detenido y muerto en una cruz.

PINTURA EXHIBIDA EN CAPILLA SANTA MARIA NOVELLA ITALIA

El ideal  de una cena familiar como era el recuerdo anual de la salida de los israelitas de Egipto hacia la tierra prometida, tiene un giro total cuando Jesús Instituye la Eucaristía, hace participes a sus apóstoles del sacerdocio, y enseña el mandato de caridad como distintivo de quienes sigan de manera definitiva sus pasos.
En este marco  referencial la religiosa pintora plasma sobre todo actitudes muy precisas que, tomados desde los relatos de los mismos evangelios aporta  el genio femenino capaz de ver desde una perspectiva desconocida hasta entonces. Los sentimientos que evidencian los rostros son muy elocuentes resultando casi una descripción “audible”.



Esta pintura nos permite ver cómo ante un hecho dramático e inesperado las respuestas de las personas involucradas no son iguales, por el contario,  tantas hay como personajes se nos muestran. Para esto, la parábola de los talentos nos ayuda a descubrir que Dios a todos ha dado las gracias necesarias para alcanzar la salvación, siendo plenamente generoso a su medida como el hombre resulta exiguo en la respuesta. Dios nunca se deja vencer en generosidad siendo  nosotros los que nos cansamos de pedirla.
Sin duda,  la gratitud es un camino que allana y atrae, toda vez que a quien agradece las puertas de la cordialidad permanecen abiertas, y permiten que en el futuro toda iniciativa sea más posible y expedita. La gratitud es un “seguro de bienvenida” que nace de quien se sabe beneficiado por alguien, en el caso del creyente, de parte de Dios que concede los dones y talentos con ilimitada generosidad cuya creatividad supera en todo momento los mayores anhelos.

      LA ÚLTIMA CENA” DE PLAUTILLA NELLI, FLORENCIA 1568

Los Doce Apósteles fueron llamados por Jesús luego de pasar Él durante una noche completa de oración, con lo cual, este acto fundacional de su Iglesia, es algo que nuestro Señor engasta con el marco de la misma unión trinitaria. Como en la creación del hombre interviene Dios Trino, al decir “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”, al momento de elegir a cada apóstol llamados a ser comunidad de creyentes, es el Padre, Hijo y Espíritu  Santo el que elige.
Como aquel cuerpo formado y formativo que constituyen el denominado “colegio de los apóstoles”, quienes formamos parte hoy de este colegio hemos recibido múltiples gracias que,  individualmente entregadas,  tienen una manifiesta dimensión social, lo que implica que desde la gratitud salimos de un egocentrismo autonomista para reconocer que tenemos lo recibido como venido de Dios.
San Pablo nos invita a ser agradecidos: “¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?” (1 Corintios IV, 7). Con el paso del tiempo, la acumulación de experiencia, de cursos y grados obtenidos, de reconocimientos y premios recibidos pueden cegar nuestra mente y hacernos pensar que todo ha sido obra exclusiva nuestra en la cual Dios nada ha tenido que ver. El creyente asume que debe agradecer todo como si todo dependiera de uno sabiendo que –finalmente-  todo depende de Dios.


Al mirar aquella pintura renacentista vemos que los apóstoles habían acompañado al Señor durante toda su predicación. El camino recorrido no había sido una llanura fácil sino que era –hasta ese momento-una senda marcadamente sinuosa, con múltiples desencuentros entre ellos, con dudas sobre quien ocuparía  el lugar más importante, sobre la opinión que tenía la gente de Jesús y ellos mismos, sobre él cuestionamientos de sus líderes religiosos y sociales respecto de las persona Jesús, tenido –entonces- como un verdadero “signo de contradicción”,  todo esto constituía un pálido preámbulo ante la noticia dramática que uno de ellos  había vendido a Jesús por treinta monedas de plata (actualmente son tres mil dólares).
Respecto de los talentos recibidos es fundamental asumir que Dios constantemente nos está dando su bendición, asistiéndonos de manera permanente, pues su obra –a diferencia de la realiza un escultor- la mantiene con su vista y corazón, es decir,  no estamos en ningún momento dejados al azar, como zarandeados de un lugar a otro sin saber cómo. La certeza de su cuidado providencial abarca de lo mayor a lo menor. No hay cabos sueltos en el amor de Dios hacia nosotros, por lo que las gracias y talentos que necesitamos para cumplir su voluntad están a nuestro alcance en todo momento, no habiendo circunstancia, por adversa que parezca a los ojos del hombre, porque Dios siempre puede más, y de hecho es capaz de que es imposible para nosotros.
Los talentos que Dios nos confía nos permiten enfrentar los tiempos siempre como los mejores para nuestra perfección. En este sentido, la nostalgia de afirmar que todo tiempo pasado fue mejor o la supuesta esperanza que todo lo que viene será siempre  positivo constituyen como un “narcótico espiritual” ante el desafío del cotidiano cumplimiento de la voluntad de Dios.
Recordemos que toda gracia o talento  que Dios nos entrega está dado para que personalmente contribuyamos al bien de toda la sociedad, realidad que en el mundo de la educación adquiere un significado especial,  toda vez  que en medio de ella, se juega directamente la base formativa de lo que un niño y joven reciben en su etapa de mayor receptividad. Quizás,  la hiperconectividad de nuestros jóvenes en algunos ámbitos los hace más independientes y avanzados pero en otros,  los hace más necesitados de asimilación de lo que se conoce de manera tan amplia como ligera, y sin duda, con una fragilidad de ánimo que no es otra expresión que  la del debilitamiento de la familia en la vida actual en la cual,  la incertidumbre parece ser su aroma más característico.
No olvido que si con una lupa pudiésemos ver las actitudes y gestos de los personajes pintados hace casi medio milenio descubriríamos lo que una mujer, religiosa dominica leyó espiritualmente en el relato de los evangelios. Permítanme detenerme unos momentos en cada uno de los personajes pintados.

CONSEJO PROFESORES SAINT PETER’S 

San Juan: Protegido por Jesús aparece como dormido: Nuestro Señor tapa el oído quizá para que no escuche eventuales  recriminaciones y despierte del breve descanso que tiene ante la reciedumbre de las horas tormentosas de la Pasión que se avecinan. Este momento será decisivo para mantenerse de pie cuando el resto de los que circundan la mesa  asuma un papel de espectador distante de los acontecimientos. Nuestros niños y jóvenes (alumnos)  en el ámbito de la educación no pueden ver, escuchar, todo lo que el mundo le presenta. Bien saben de la realidad que la vida cotidiana les muestra por los casi ilimitados medios de comunicación, para que se replique en las horas que están en el colegio. Aquí deben ampliar horizontes, ver ideales, buscar nuevas metas para alcanzar, y virtudes por lograr. La literatura, la música, y el arte encierran un modo que la contingencia suele banalizar. Un reconocido pintor nacional recomendaba a sus alumnos: “vea amplio”, lo que aplicado al mundo escolar implica procurar entregar la posibilidad de ahondar en los conocimientos clásicos y perennes. 
Como maestros estamos llamados a ser no un simple medio de comunicación sino un medio de formación, que a través del ejemplo y la palabra, en todo momento busquemos enseñar y formar, incentivando las buenas conductas como corrigiendo con oportunidad, persistencia y claridad según corresponda. 
La cercanía con Jesucristo plasmada en esta pintura nos evoca la necesidad de los niños y jóvenes de  permanecer cerca de Cristo, especialmente en tiempos de creciente incredulidad en los cuales la denominada crisis social no sólo amplia las odiosas divisiones sino que abre una dispersión intelectual y espiritual. Nuestro Colegio, como entidad confesional no excluyente, no es neutral en el plano de la fe, favoreciendo todas las iniciativas que apunten a un crecimiento interior y a una vida virtuosa en cada uno de los miembros del colegio. Desde su fundación el nombre de Cristo ha sido basilar en toda época al interior de nuestro colegio, constituyendo un valioso testimonio de las generaciones pasadas como una tarea irrenunciable en la actualidad, pues todo don implica una misión, y la gracia de tener educación inspiración religiosa hoy sin duda constituye una feliz excepción con una doble tarea por cumplir.  
Santiago: Conocemos de sus encendidas intervenciones durante la vida junto a Jesús. Nuestro Señor le coloca un sobrenombre elocuente: “Boanerges”, que significa “Hijo del trueno” (San Marcos III, 17), que es indicativo del carácter que poseía. ¡Vaya si no era así! En momentos donde percibieron que no querían recibir a Jesús le pidieron que los exterminara: “¿Quieres que descienda fuego sobre ellos y los consuma?” (San Lucas IX, 54).  Es cierto que alguna vez podemos estar enemistados con alguna persona, pero ahí a llegar a pedir que se quemen y queden en cenizas es algo que probablemente ninguno ha deseado a otra persona. Convengamos que era una solicitud amparada en el poder que tenía Jesús, por lo tanto no era solo un deseo supuesto sino tenía la intención de hacerlo en el poder del Señor.

CAPELLÁN DEL COLEGIO JAIME HERRERA

Durante tres años Jesús formó a cada uno de sus discípulos, no hubo una plantilla de modelo, sino que a cada uno lo llamó y educó de manera individual. Santiago pudo estar presente en los momentos cumbres de la vida de Jesús: La transfiguración, la resurrección de la hija de Jairo, en la pesca milagrosa, lo cual implica una gracia especial para una tarea especial.
La educación de la paz necesariamente pasa por el ejercicio de las virtudes, las cuales predisponen a una mejor vivencia de la fe que permite tener aquella “tranquilidad en el orden” (San Agustín de Hipona, Ciudad de Dios XIX, 13)   como se ha definido el don de la paz.
La paz es más que ausencia de conflicto, es uno de los frutos del Espíritu Santo que nace del cultivo de  la amistad con Dios, por lo que certeramente expresaba el Papa Santo en su visita a Punta arenas en 1987: “La paz del corazón es el corazón de la paz”.
En efecto, los alumnos de nuestro Colegio deben valorar la paz como un objetivo por alcanzar y mantener de manera permanente en sus vidas, particularmente,  en momentos donde su ausencia nos es tan manifiesta. Nada necesita de su ausencia todo requiere de su presencia: la paz es una urgencia, que en el mundo de la educación,  ha de enseñarse en las diversas actitudes de los alumnos, de modo especial,  en el trato verbal entre ellos, toda vez que toda agresión y abuso que exilie la paz nace de una ofensa dicha y anidada previamente en el corazón.
Los invito a rezar al inicio de este último Consejo General de Profesores del Saint Peter’s School para que el Señor nos infunda las luces para poder evaluar y planificar en Año que se avecina desde la perspectiva de la fe y tradición.

CURA PÁRROCO JAIME HERRERA GONZÁLEZ


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